El descubrimiento de la fauna de Rusia. (2) Peter Simon Pallas

Querida hija:

En esta segunda entrega de la serie sobre el descubrimiento de la fauna de Rusia voy a hablarte del que fue el naturalista más brillante de su tiempo: Peter Simon Pallas (1741 - 1811). A diferencia de Georg Steller (nuestro protagonista de la primera entrega), que era un Don Nadie cuando llegó a Rusia, Pallas era un naturalista consagrado y una figura ascendente dentro de los naturalistas europeos cuando fue llamado a Rusia por la Emperatriz Catalina II para dirigir la expedición científica más ambiciosa de su reinado, y una de las más importantes del siglo XVIII. Describió numerosas especies animales, varias de las cuales llevan su nombre. Vamos a coger la máquina del tiempo y viajaremos hasta la Rusia de Catalina II.

El gato de Pallas, o manul, es la más famosa de las especies descubiertas por Pallas


Introducción. Catalina la Grande y la Ciencia.

Como recordarás que te conté en la primera entrega de esta serie, el Zar Pedro el Grande quiso modernizar Rusia y, para fomentar la Ciencia en su Imperio, fundó la Academia de Ciencias de San Petersburgo en 1724 y contrató para ella numerosos científicos extranjeros, la mayoría de ellos sabios alemanes que iniciaron un vasto programa de investigaciones científicas en todo el territorio ruso.

Fue la Academia la que organizó la Gran Expedición del Norte (1733 - 1743), dirigida por Vitus Bering y en la que Georg Steller hizo sus trascendentales descubrimientos zoológicos. Pero en ese momento la Academia, nervio motor de la Ciencia en Rusia, empezaba a experimentar una profunda crisis debido a la inestabilidad política que se instaló en la Corona tras la muerte de Pedro el Grande en 1725. Entre 1725 y 1762 se sucedieron nada menos que seis monarcas, la mayoría con reinados breves y de los cuales dos de ellos (Iván VI y Pedro III) serían depuestos y asesinados.

Retrato de Catalina II, por V. Eriksen (Museo Estatal de Arte, Dinamarca)


Por esta razón la Academia experimentó problemas políticos y presupuestarios, y ante la caótica situación del Imperio Ruso numerosos académicos huyeron en cuanto pudieron hacia sus países de origen. La obra de Pedro el Grande parecía derrumbarse sin remedio.

Entonces surgió una Mujer de Hierro.

Catalina (nombre que se le impuso al convertirse al cristianismo ortodoxo) era una princesa alemana que había sido escogida por la Emperatriz Isabel para casarse con el príncipe heredero, el Gran Duque Pedro. Pedro era un idiota, un impotente y un enfermo mental y el matrimonio fue un suplicio para Catalina. Pero finalmente Pedro III asumió el trono en su momento. Aquello fue un desastre. A pesar de ser un hombre adulto, Pedro III prefería encerrarse en su habitación a jugar con soldaditos de plomo a asumir sus responsabilidades políticas. El Imperio ruso se deterioraba a marchas forzadas y hasta el último siervo del imperio se daba cuenta de que su esposa Catalina era una mujer fuerte, decidida e inteligente que supo dar la sensación de que podría encargarse del Trono perfectamente.

El Ejército y la Alta Nobleza rusa estaban dispuestos a perdonarle a Catalina el insignificante hecho de que no tenía ningún derecho a ocupar el trono ruso, al tratarse simplemente de una consorte del Emperador legítimo. Y finalmente en 1762 urdieron un golpe de Estado que depuso al idiotizado Pedro III (que sería más tarde asesinado) y fue proclamada Emperatriz de Rusia Catalina II.

Catalina no perdió el tiempo. Se puso a la tarea de poner orden en Rusia y volver a convertirla en una potencia mundial. No es esta crónica el espacio adecuado para glosar sus logros (que le valieron el apodo de "la Grande") pero sí puedo contarte que se consagró a restaurar el prestigio de la Ciencia en Rusia y convertirse en una monarca ilustrada. Reformó la Academia de Ciencias y recuperó a una buena parte de los académicos que habían huido anteriormente. Estableció un ambicioso programa de expediciones a lo largo, alto y ancho de su extenso imperio para realizar las más minuciosas investigaciones científicas.

Mapa descriptivo de los lugares óptimos para la observación del tránsito de Venus de 1769 (Richard Proctor)


El Tránsito de Venus tuvo una importancia especial. Durante el siglo XVIII el planeta Venus realizó un limpio tránsito por delante del Sol en 1761 y en 1769, acontecimientos que serían observables desde la Tierra. Este hecho astronómico tenía una importancia excepcional porque su observación permitiría a los astrónomos calcular la distancia que separaba la Tierra del Sol. En el Tránsito de 1761 la Academia envió una expedición a Irkutsk, junto al Lago Baikal, bajo el mando de Nikita Popov y Stepan Rumovski para realizar la observación del Tránsito y los cálculos necesarios.

La Expedición fue un fracaso. El mal tiempo impidió la observación del fenómeno y Rusia quedó atrás. Pero Catalina sabía que en 1769 volvería a poder observarse otro Tránsito de Venus y esta vez la Academia tenía que estar preparada para no dejar pasar la ocasión. Se preparó una Expedición que saldría en 1768 hacia los Urales del Sur y además otras cinco expediciones menores a diferentes lugares del Imperio para asegurarse esta vez de que el mal tiempo no podría impedir todas las observaciones previstas. Precisamente este hecho astronómico fue el que lanzó a la fama al navegante inglés James Cook, que fue despachado por el Almirantazgo británico ese mismo año hacia Tahití para realizar desde allí la observación del Tránsito de Venus.

Fort Venus, en Tahití, desde donde James Cook realizó la observación del tránsito de Venus


Como era normal en el siglo XVIII, la Academia (a instancias de Catalina) no se limitó a programar la observación astronómica sino que se dotó a la Expedición de un ambicioso programa de observaciones botánicas, zoológicas, geológicas, climatológicas, mineralógicas, etnográficas, etc. Había que conocer en profundidad el Imperio Ruso para poder explotarlo de una forma racional e ilustrada.

Catalina se jugaba el prestigio internacional de Rusia en esta Expedición, y por eso buscó un científico de la primera fila europea para organizarla y dirigirla. Fue el insigne matemático Leonhard Euler, uno de los académicos que se habían marchado en 1740 pero regresó en 1766,  quien le recomendó un nombre: Peter Simon Pallas.

¿Quién era este naturalista?

Peter Simon Pallas. Estrella ascendente.

Peter Simon Pallas nació en Berlín en 1741, hijo de un profesor de cirugía que enseñaba en el Colegio Médico de Berlín y una madre de origen hugonote procedente de Francia. Estudió Medicina en las Universidades de Halle y Gotinga, y se doctoró en 1760, con sólo 19 años, en la Universidad de Leiden (Países Bajos), una de las más prestigiosas no sólo en Medicina sino también en Historia Natural, que era la gran pasión del joven Pallas y que tuvo que soportar la oposición de su padre, que siempre esperó del joven Peter que ejerciera la Medicina. Es la historia de casi todo aquel que es picado por el veneno de la fauna y la flora.

Retrato de Peter Simon Pallas


Precisamente por presiones de su padre pasó los siguientes dos años en Londres para adquirir experiencia y conocimientos médicos, pero Pallas visitaba también colecciones de Historia Natural y realizaba excursiones a la costa para estudiar la fauna marina, campo del cual fue uno de los pioneros en Europa. En 1763, tras un nuevo desacuerdo con su padre, Pallas se establece en La Haya para abrirse paso dentro de los estudios de Historia Natural ya que los Países Bajos eran, en ese momento, el lugar más puntero de Europa en ese campo. Permanecería allí hasta 1766.

Y no perdió el tiempo el brillante naturalista alemán. Durante su estancia en La Haya publicó dos obras:  en Elenchus zoophytorum habló de los que entonces se conocía como "animales-plantas", los corales y las esponjas, que Pallas interpretaba como ramas intermedias entre las Plantas y los Animales. Hoy sabemos que eso no es así, y que corales y esponjas son Animales de pleno derecho. Pero no podemos reprochárselo al joven Pallas, pues como te dije, fue uno de los pioneros en el estudio de este tipo de animales. Por su parte, en Miscellanea zoologica, prestó atención a varias especies de vertebrados e invertebrados, la mayoría de ellos poco conocidos, y en la que se enfrentó a algunas características del sistema de clasificación Linneano con las cuales no estaba de acuerdo.

Murciélago siricotero de Pallas libando


En los Países Bajos Pallas examinó muchas colecciones zoológicas y fue en esta actividad en la que empezó a describir nuevas especies para la Ciencia. Por ejemplo, puedo citarte aquí dos especies de murciélagos que describiría respectivamente, en 1766 y 1767: el murciélago siricotero de Pallas (Glossophaga soricina), un murciélago nectarívoro que se comporta de una manera muy parecida a los colibríes y que vive en América desde México al Norte de Argentina, incluyendo algunas islas del Caribe, y el murciélago nariz de tubo de Pallas (Nyctimene cephalotes), que es un murciélago frugívoro (Pteropodidae) que vive en Indonesia y Nueva Guinea.

Rápidamente fue invitado a unirse a la Royal Society de Londres como miembro en 1764 y al año siguiente, miembro de la Academia Française des Curieux de la Nature. Aprovechando sus contactos y su prestigio en los Países Bajos, estaba planeando un viaje a El Cabo (aún colonia holandesa) y las Indias Orientales holandesas cuando su padre lo llamó a Berlín para efectuar un último intento de hacer que ejerciese la medicina. Como respuesta, Pallas empezó su obra Spicilegia zoologica, una serie de 14 estudios en zoología de los que pudo completar cuatro antes de ser llamado por Catalina II a Rusia. La gloria se abría ante el ambicioso y tozudo Pallas.

La "Expedición Pallas" (1768 - 1774)

Pallas preparó concienzudamente la Expedición durante un año, y reunió al que sería su equipo multidisciplinar: Johann Güldenstädt, Samuel Gmelin y Johann Falk serían el "núcleo duro" de la misma, pero también supo escoger un grupo de estudiantes rusos a los que ayudaría a dar el relevo más adelante a los naturalistas alemanes para fundar una Historia Natural 100% rusa. Entre ellos estaban Iván Lepiojin, Nikolai Ozeretkovski, Vasili Zuev (de sólo catorce años), Nikita Sokolov y Anton Valter. Mientras el "núcleo duro" germánico iría haciendo el recorrido principal de la exposición (recolectando especímenes de flora y fauna pero también efectuando observaciones astronómicas, geográficas, etnográficas, geológicas, etc), Pallas encargaría a sus estudiantes rusos pequeñas excursiones aparte para que le trajeran más especímenes.

Mapa de la Expedición Pallas (1768 - 1774)


La idea inicial de la expedición era ceñirse a la zona de los Urales meridionales, y así la Expedición deja San Petersburgo el 21 de junio de 1768 rumbo a Simbirsk, Penza y Samara, donde llegarían al Río Volga. Durante este primer tramo de la expedición, Pallas empezó a desenterrar fósiles de "elefantes" y rinocerontes, algo que no dejaría de hacer durante todo el recorrido. Descendieron el río Ural hasta llegar a Guriev, en el Caspio, y regreso a los Urales por Orenburg y Ufá (lo que se logró durante todo 1769).

En 1770 se adentrarían en el lado oriental de los Urales y técnicamente estaban ya en Siberia. Visita en Tiumén la tumba de su ilustre antecesor Georg Steller, protagonista de la primera entrega de esta serie, para continuar luego por Tobolsk y Cheliabinsk. En teoría, el objetivo de la expedición había sido completado y habían peinado exhaustivamente toda la zona de los Urales meridionales. Seguramente un científico de mentalidad funcionarial y poco ambiciosa habría iniciado el retorno. Pero Pallas veía ante él la ancha Siberia que, aunque ya había sido visitada por más exploradores y naturalistas, él sabía que se podían descubrir más cosas todavía.

Vista de Tobolsk, 1850 (Osterreichische Nationalbibliothek)


Por eso solicitó a la Academia permiso para continuar la expedición hacia el Este, permiso que le fue concedido. Por tanto durante los próximos tres años recorrería Omsk (desde donde envió a Zuev a explorar el Obi hacia el Norte), Semipalatinsk (donde recorrerían el comienzo de la estepa kazaja), Tomsk, Krasnoiarsk, en el Yeniséi (desde donde recorrerían las faldas del majestuoso Altai), y llegaron al Lago Baikal e Irkutsk. En esta parte de la expedición, la zoología iría adquiriendo el principal protagonismo.

La expedición alcanzaría el máximo límite oriental en la frontera entre los Imperios Ruso y Chino en el puesto comercial de Kiajta (que hoy es frontera con Mongolia, que entonces era una dependencia del Imperio Chino), en el mes de abril de 1772, e incluso llegaron a atravesar la frontera china para recorrer durante unos pocos días territorio chino (mongol). Entre 1772 y 1774 la Expedición verificaría el viaje de regreso a San Petersburgo. Pallas había cumplido con creces las expectativas de la Academia y de la Emperatriz.

Viaje por varias provincias del Imperio Ruso, edición rusa de 1809


Pallas pasó los siguientes veinte años en San Petersburgo estudiando todos los especímenes que había traído la expedición (y los de otros expedicionarios, cuya orden era hacérselos llegar al naturalista alemán). Pero además escribió el relato de su viaje (Journey through various provincies of Russian Empire, 1771 - 1776) y empezó la magna obra que sería la culminación de su estudio de la fauna rusa: Zoographia Rosso-asiatica, de la que te hablaré más adelante. Pero hay más. Fue Pallas quien describió oficialmente algunas especies que fueron descubiertas por Steller en su Expedición del Norte, como el cormorán de Pallas que, como recordarás, fue descubierto por Steller en la Isla Bering y también sacó tiempo para publicar el diario de viaje del propio Steller.

No es de extrañar que Pallas se convirtiera en el verdadero "gurú" de la fauna de Rusia y Asia Central, que Rusia lo acogiera como uno de sus hijos adoptivos más preclaros y que hasta los historiadores soviéticos tuvieran una buena opinión sobre él.

Pero es el momento de hacer un alto y hablarte de las especies animales más notables que fueron descubiertas y/o descritas por Pallas, la mayoría procedentes de la Expedición a Siberia.

Los animales de Pallas.

Y empezaré por dos reptiles: el lagarto de cristal de Pallas (Pseudopus apodus), llamado en Rusia sheltopusik, y que puedes inicialmente confundir con una serpiente pero en realidad se trata de un lagarto. Lo que pasa es que pertenece a la familia Anguidae, caracterizada porque sus miembros apenas tienen patas, son lagartos que han perdido o atrofiado sus patas y adquirido un aspecto serpentiforme. En el caso del sheltopusik, alcanza una longitud de 135 cm y vive en ambientes esteparios y semiabiertos desde los Balcanes hasta Asia central pasando por Oriente Medio. Se le reconocen dos subespecies.

Sheltopusik tomando el sol (Creativenature_nl)


Por otro lado, Pallas describió también la víbora de Pallas (Gloydius halys), también denominada víbora siberiana. Como buena víbora es una serpiente venenosa pero de pequeño tamaño: alcanza máximos de 70 cm. Se reconocen cinco subespecies, y se extiende su rango de distribución al Este de los Urales por toda Asia central hasta Mongolia.

Entre los mamíferos, aparte de los dos murciélagos que te indiqué más arriba, Pallas describió otros dos nuevos para la Ciencia. De ellos, sin duda el más conocido de ellos es el manul o gato de Pallas (Otocolobus manul), un gato salvaje de aspecto inconfundible: rechoncho y con la cabeza aplanada con orejas pequeñas y bajas y su cola es tupida, al igual que su pelaje, adaptado al clima frío de su hábitat: pastos, matorrales y roquedos de montaña por toda Asia Central desde Irán hasta Mongolia (que es el feudo más importante de esta especie) y desde el Lago Baikal hasta el Himalaya. Precisamente Pallas descubrió este gato en las inmediaciones del Lago Baikal, más concretamente en la cuenca del Río Dzhida en Buriatia, justo donde el manul alcanza su límite norte de distribución, y perteneciente a la gran población mongola. Se le reconocen dos subespecies.

Manul, o gato de Pallas


El otro mamífero es la ardilla de Pallas (Callosciurus erythraeus), una ardilla arborícola ampliamente distribuida por Asia oriental y sudoriental, desde el Himalaya Oriental hasta Taiwan, y desde China central hasta Malasia, en una gran variedad de tipos de bosques: tropicales, de coníferas, subtropicales y caducifolios. Ha sido introducida por los humanos en otras áreas del planeta donde se ha convertido en una plaga. Cómo no. Se le reconocen nada menos que 30 subespecies si bien no todos los especialistas aceptan todas ellas, pues es difícil distinguir unas de otras. Tal vez se trate de un complejo de especies.

Y el resto de especies descritas por Pallas fueron aves. Empezamos por el mosquitero de Pallas (Phylloscopus proregulus), que fue observado por primera vez por nuestro protagonista en mayo de 1772 en el río Ingoda, en Buriatia cerca del Lago Baikal. Este paseriforme cría en Siberia meridional y Manchuria, fundamentalmente en la taiga, y pasa el invierno en el subtropical Sur de China. Al parecer, durante los últimos años sus avistamientos en Europa se están haciendo más comunes en otoño concretamente.

Mosquitero de Pallas (Frédéric Pelsy)


El águila pescadora de Pallas (Haliaaetus leucoryphus) es una majestuosa rapaz también descrita por Pallas. Si bien su presa principal es el pescado, tiene una dieta mucho más amplia que las demás águilas pescadoras y depreda también sobre aves (fundamentalmente aves acuáticas) así como pequeños mamíferos. Tiene una amplia distribución por Asia central, Mongolia, Siberia y China, y los ejemplares de Asia central invernan en el subcontinente indio e Indochina. También tienes el gavión cabecinegro, llamado por los anglosajones gaviota de Pallas (Ichthyaetus ichthyaetus), que vive en colonias situadas en humedales e islas por el Sur de Rusia y Mongolia, y pasa el invierno en el Mediterráneo oriental, Arabia e India.

Gavión cabecinegro (Dmitri Mijirev)


Como ya te indiqué al hablarte del recorrido empleado por la Expedición de Pallas, visitó las estepas semiáridas que forman la transición de la taiga rusa y los desiertos centroasiáticos. Por tanto, describió dos aves esteparias típicas de estos ambientes. Una de ellas es la ganga de Pallas (Syrrhaptes paradoxus), que tiene en nuestra Península Ibérica dos parientes: la ganga ibérica y la ganga ortega. Al igual que nuestras gangas, la ganga de Pallas muestra un plumaje absolutamente críptico para pasar inadvertida por las amarillentas estepas eurasiáticas donde vive: desde el Caspio hasta Manchuria.

Camachuelo de Pallas (Ilya Ukolov)


Terminamos con dos últimos paseriformes. El hermosísimo camachuelo de Pallas (Carpodacus roseus), regordete y rosáceo, se le reconocen dos subespecies. La primera, distribuida por Siberia meridional, zona del Mar de Ojotsk e isla de Sajalín, y la segunda distribuida por Manchuria, Corea, Japón, China y Mongolia. Es especie parcialmente migratoria y se han observado ejemplares vagantes por la Rusia europea y Europa oriental. Y finalmente, la buscarla de Pallas (Helopsaltes certhiola), con cinco subespecies y que cría desde los Montes Altai hasta Kamchatka, invernando más al Sur, desde India hasta Indonesia.

Los últimos años.

Finalmente, tras años de arduo trabajo en la Academia de Ciencias de San Petersburgo, Pallas quiso dar un giro a su vida, y organizó una expedición un tanto sui generis a Crimea. Y digo que era una expedición peculiar porque se asemejó más a un viaje de placer que a uno científico si bien Pallas mantuvo a la Academia informada de todo lo que iba observando. Se hizo acompañar por su familia y un ilustrador, más sus criados y una escolta militar y viajó relajadamente hacia el cálido Sur partiendo de San Petersburgo en Febrero de 1793.

Se dirigió al Mar Caspio bajando por el Volga a través de Saratov y Tsaritsyn (hoy Volgogrado) y, desde el Caspio se dirigió a las Montañas del Cáucaso. En septiembre llegó a Crimea, donde estableció sus cuarteles de invierno en Simferópol. Al año siguiente, 1794, exploró todo el sureste y en verano subió por el Dniéper hasta regresar a San Petersburgo en septiembre.

Finca de Pallas en Simferópol (A. Savin)


Pallas se sintió impresionado por la belleza de Crimea y la bondad de su clima y, nada más regresar a San Petersburgo, solicitó su retiro para pasar sus últimos años en aquella tierra del Mar Negro. Catalina II le agradeció sus enormes servicios a la Corona obsequiándole con una finca en Simferópol donde se retiraría efectivamente y además le compró su enorme colección de Historia Natural pero manteniendo su posesión mientras viviera. Pero cuando allí falleció su segunda esposa en 1810, Pallas sintió la nostalgia de su patria alemana y pidió licencia al Emperador Alejandro para abandonar Rusia. Regresó a Berlín donde falleció en 1811. Está enterrado allí.

Pallas vivió lo suficiente como para terminar el manuscrito de lo que sería su obra magna: Zoographia Rosso-asiatica que es un enorme compendio/catálogo de toda la fauna conocida de su patria adoptiva. En tres volúmenes, se dividen los animales en su clasificación y se nombran uno por uno dando toda la información disponible sobre ellos. Fue la obra cumbre de su carrera y uno de los monumentos científicos más notables dentro de la Historia Natural de su tiempo. Sin embargo, la primera edición de la obra tuvo que lanzarse sin sus láminas a color lo que prolongaría mucho en el tiempo su edición. Por eso, el Volumen I apareció en 1809, el II en 1811 y el III en 1814, cuando Rusia estaba envuelta en las terribles guerras napoleónicas.

Zoographia Rosso-asiatica fue la obra cumbre de Pallas


De hecho, en parte su último viaje a Berlín en 1810 estuvo motivado para presionar a los editores para que incluyeran las láminas en color, cosa que no lograría. Finalmente, la edición completa con todas las láminas no aparecería hasta 1831.

Pallas llevaba veinte años muerto, y Rusia estaba sumida una vez más en convulsiones políticas que retrasarían el último gran avance de su Historia Natural. Pero esa es otra historia, que te contaré en el Capítulo III y último de esta serie.

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