Tan nuestros como el jamón: los dinosaurios ibéricos.

Querida hija:

No cabe duda ninguna que los Dinosaurios son, tal vez, los animales más populares de todos los tiempos y eras geológicas. Su increíble tamaño, la enorme variedad de tipos y especies, y la súbita extinción de un grupo que dominaba abrumadoramente la Tierra han fascinado la imaginación humana desde el descubrimiento del grupo a comienzos del siglo XIX. Sobre todo, cuatro grandes áreas geográficas han suministrado los fósiles más conocidos: los EEUU y Argentina en América y Mongolia y China en Asia. ¿Y en España? ¿hubo dinosaurios aquí?. Te va a sorprender lo que te voy a contar en esta crónica.

Algunos dinosaurios ibéricos (Óscar Sanisidro)

Introducción. Los Dinosaurios.

Pero antes de entrar en materia debo darte un pequeño repaso acerca de lo que es un dinosaurio y lo que no. Porque existe mucha confusión al respecto. Se tiene la creencia muy extendida de que un dinosaurios era cualquier reptil gigante que vivió durante la Era Secundaria. Y no fue así. Los Dinosaurios eran tanto grandes, como pequeños y medianos. No todos los reptiles gigantes fueron dinosaurios ni vivieron en la Era Secundaria, y no todos los dinosaurios fueron gigantes.

Por el contrario, los Dinosaurios forman un grupo zoológico muy bien definido. Si te fijas en el árbol filogenético de los Saurópsidos, verás que los Dinosaurios son un grupo dentro de los Arcosaurios, cuyos primos son los cocodrilos y los Pterosaurios (que no eran dinosaurios, ya que éstos están integrados por formas exclusivamente terrestres, ni voladoras ni marinas). Verás que las Aves están incluidas dentro de los Dinosaurios, porque constituyen los únicos dinosaurios que han llegado hasta nosotros.

Situación de los dinosaurios en el árbol filogenético de los Saurópsidos

No obstante, los especialistas distinguen entre dinosaurios avianos (las Aves) y los dinosaurios no avianos (los demás). En esta crónica voy a hablarte exclusivamente de los dinosaurios no avianos, a los que me referiré exclusivamente con la palabra "dinosaurio".

Los dinosaurios tenían sus extremidades justo por debajo de su cuerpo, a semejanza de los mamíferos y a diferencia de los saurópsidos que han llegado hasta nosotros, como los cocodrilos o las iguanas por ejemplo. Los dinosaurios se dividían en dos grandes grupos atendiendo a la disposición de su cadera: Ornitisquios y Saurisquios. Como puedes ver en la ilustración, en ambos grupos la disposición del isquion era similar y lo que cambiaba era la orientación del íleon y el pubis.

Saurisquios y Ornitisquios

Por tanto, plesiosaurios, ictiosaurios, pterosaurios o mosasaurios NO eran dinosaurios.

Voy a hablarte ahora de algunos de los grupos de dinosaurios que se han encontrado con mayor frecuencia entre los fósiles ibéricos, para que cuando los nombre ya sepas a qué me refiero. Entre los Saurisquios tenemos:

- Terópodos: son los dinosaurios "tipo" tiranosaurio para entendernos. Hasta donde sabemos, todos los terópodos eran bípedos, y predominantemente depredadores. Si bien en el transcurso de la evolución los terópodos acabaron desarrollando también formas vegetarianas, puedo decirte que los grandes carnívoros depredadores de la Era Mesozoica eran todos terópodos. Las manos y los pies estaban compuestos por tres dedos funcionales con garras.

Los terópodos eran dinosaurios de este estilo (S. Hartmann / J. Headden)

- Saurópodos: son los dinosaurios "tipo" Diplodocus: cuadrúpedos, enormes de tamaño, dotados de cuellos y colas muy largas, y vegetarianos. Los cuellos tenían normalmente más de diez vértebras cervicales y tenían dientes espatulados no muy adecuados para la masticación, por lo que ingerían piedras llamadas gastrolitos para ayudarles en la trituración del alimento. Destaca en la Península el subgrupo de los Titanosauriformes, que incluyen a los mayores dinosaurios de todos los tiempos.

Por su parte, para los Ornitisquios puedo destacarte los siguientes:

- Tireóforos: este grupo de dinosaurios comprende los estegosaurios, con una espalda muy arqueada y dotada de una doble fila de grandes escamones, y púas en el extremo de la cola, y los anquilosaurios, extraordinariamente acorazados en la cabeza, el dorso y la cola, terminada frecuentemente en una especie de maza para golpear con ella. Eran cuadrúpedos y vegetarianos.

- Ornitópodos: caracterizados por tener pies con tres dedos, muy similares a los de las aves (de ahí el nombre del grupo). Vegetarianos, han desarrollado el aparato masticador más complejo de todos los Saurópsidos, sólo rivalizando con el de los mamíferos modernos. Podían desplazarse tanto de forma bípeda como cuadrúpeda, que era seguramente su postura favorita para alimentarse. En este grupo se incluyen los Iguanodóntidos, los Hadrosaurios (con pico de pato), o los Hypsilophodóntidos.


Algunos dinosaurios ornitópodos (Isis Masshiro)

¿Cómo era la Península Ibérica durante la Era Mesozoica, la Era de los Dinosaurios?. Pues para empezar, no había "Península" sino "Ínsula". A comienzos de la Era, el supercontinente Pangea había comenzado a fragmentarse y lo que luego sería nuestra Península estaba justo en el medio de la separación de "Norteamérica" de "Asia", dentro del continente norteño Laurasia. Europa era entonces un archipiélago, en el cual una de las islas más grandes era Iberia, compuesta por el Macizo Hespérico (grosso modo, la mitad occidental de lo que luego sería la Península), apenas separada de Norteamérica por un Proto-atlántico que iría ensanchándose, y un Mar de Tethys al Este precursor del actual Mediterráneo. Sendas fosas marinas en lo que hoy son los Pirineos y la Cordillera Bética completaban el aislamiento de la "Isla Jurásica Ibérica".

Durante el Mesozoico, Europa fue un archipiélago subtropical

Por esta razón la fauna de dinosaurios ibérica era al comienzo muy similar a la norteamericana debido a la anterior unión geográfica. Con el tiempo, la insularidad favoreció el surgimiento de especies endémicas ibéricas que no se han encontrado en ningún otro lugar del planeta.

El clima de la Era Mesozoica era cálido y húmedo: unos diez grados centígrados por encima de nuestro clima actual, y en lo que luego sería la Península Ibérica el clima era subtropical con abundancia de ecosistemas lacustres, fluviales y pantanosos.

Breve historia de la "dinosauriología" española.

Los estudios sobre dinosaurios en España despuntaron tarde. Y no por falta de materia prima: en España se han descrito cuarenta especies de dinosaurios, de muy variados tamaños y tipos siendo nuestro país un hotspot en cuanto a biodiversidad de dinosaurios. Pero en nuestro país el interés por la Ciencia siempre ha sido discreto y mientras en Inglaterra se describía Iguanodon en 1825 y Sir Richard Owen acuñaba en 1842 el nombre Dinosaurios, nosotros nos afanábamos en nuestro deporte favorito: las guerras civiles y la inestabilidad política. Y con estos mimbres poco era lo que se podía hacer al respecto.

Ubicación de los principales Museos de Dinosaurios en España (José Antonio Peñas)

El primer fósil de dinosaurio científicamente reportado en la Península Ibérica lo aportó el ingeniero de minas portugués Carlos Ribeiro: dientes de terópodo hallados en 1863 en Ponte de las Barcas (Lourinha, Portugal). La primera cita para España tendría que esperar diez años: en 1873 sería el catedrático de Paleontología de la Universidad de Madrid Juan Villanova y Piera, quien encuentra restos de dinosaurios en Morella (Castellón) y Utrillas (Teruel), inaugurando la que será la zona más rica en restos de dinosaurios de España: el Sistema Ibérico.

Pero el verdadero estudio sistemático de los fósiles de dinosaurios en España no se abordaría hasta comienzos del siglo XX, cuando el profesor Javier Royo Gómez, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid realiza una serie de artículos entre 1920 y 1928 en los que realiza una primera lista de dinosaurios "españoles": Cetiosaurus, Megalosaurus, Iguanodon y un dinosaurio acorazado entonces desconocido.

Museo de Paleontología de Castilla - La Mancha

Desgraciadamente, el guerracivilismo tan español volvió a reaparecer una vez más y fue imposible que ningún paleontólogo español tomase el relevo de Royo tras la postergación, una vez más, de la Ciencia en España con las turbulencias políticas traídas por la Segunda República en 1931, seguidas de la Guerra Civil y la dura posguerra. Así, prácticamente desde 1940 hasta 1970 sólo paleontólogos extranjeros estudiarían nuestros fósiles, fundamentalmente los franceses Zbyszewski y Lapparel, y los alemanes Kühne y Krebs. Si bien paleontólogos españoles como Emiliano Aguirre, del Museo Nacional de Ciencias Naturales colaborarían con los equipos de estos paleontólogos.

Como consecuencia de estos trabajos, se amplía la fauna de dinosaurios conocida en España con géneros como Hypselosaurus, Titanosaurus o Rhabdodon. Sin embargo, una vez más, se comprueba que para desarrollar la Ciencia en nuestra sociedad se necesita una paz social y una estabilidad política que en España se lograría a partir de los años 1980. Aparece entonces la primera monografía hecha en España sobre el registro nacional de dinosaurios, realizada por José Vicente Santafé y Lourdes Casanovas, del Instituto de Paleontología de Sabadell, y no sería hasta 1987 cuando se produjo la primera descripción hecha en España de un nuevo género de dinosaurio: Aragosaurus, un gran saurópodo del Cretácico Inferior de Galve.

Reconstrucción de lo que fue el Yacimiento de Las Hoyas (Cuenca)

Desde entonces la situación se ha normalizado: la creación de nuevas Universidades, la formación de nuevas generaciones de paleontólogos y naturalistas, y la subida del nivel de vida del país que facilitó la financiación de proyectos de investigación ha multiplicado el descubrimiento y estudio de muchos yacimientos de dinosaurios, como por ejemplo Las Hoyas, en Cuenca, descubierto en 1981 y uno de los mejores yacimientos del mundo del Cretácico Inferior, El Montsec (Lérida), Salas de los Infantes (Burgos), Fuentes (Cuenca), Peñarroya de Tastavins, Castellar y Galve (Teruel), Golmayo (Soria) o Morella (Castellón) entre otros. Los descubrimientos ahora se suceden a buen ritmo y la Paleontología española ha conseguido enjugar cien años de retraso.

Y paralelamente a la investigación, también se ha desarrollado en España la divulgación de lo descubierto: han surgido Museos de Paleontología con buena presencia de los dinosaurios patrios como por ejemplo el Museo de Paleontología de Castilla - La Mancha, donde se exponen los principales hallazgos de Las Hoyas, el Museo de la Prehistoria en Teverga (Asturias), el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), Dinópolis (Teruel) o el pionero de todos ellos, el Museo del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, en Sabadell nos indican la buena salud actual de la "dinosauriología" ibérica, que esperamos nos siga aportando muchas satisfacciones en el futuro.

Ahora ya puedo hablarte de los más notables dinosaurios ibéricos de los que trataré de destacarte especialmente los endémicos, dividiéndolos en dos partes: jurásicos y cretácicos.

Los dinosaurios del Jurásico ibérico.

Si bien existen citas muy escasas y fragmentarias de los periodos Triásico y Jurásico inicial, podemos considerar que los primeros restos de dinosaurios ibéricos datan del Jurásico Medio y sobre todo Jurásico Tardío en un lugar del centro de Portugal conocido como la Cuenca Lusitánica. Allí, fundamentalmente en el tránsito de dos subperiodos del Jurásico Tardío, el Kimmeridgiense y el Titoniense, hace aproximadamente unos 150 millones de años, aparece una fauna dinosauria compuesta por, entre otros, tireóforos como Dracopelta zbyszewskii, el primer anquilosaurio de este periodo, uno de sus géneros más antiguos y que se ha calculado tenía unos 2 metros de longitud.

Dentro de este mismo grupo se encontraron dos estegosaurios: Dacentrurus armatus, un estegosáurido grande, de entre 7 y 8 metros de longitud, y cuyo dorso estaba "dividido" en dos partes: una cubierta de las grandes escamas características de los estegosaurios, más o menos hasta la altura de la cadera, y de allí hasta el extremo de la cola cubierta por púas organizadas en parejas. Se trataba de un estegosaurio propio de Europa occidental y filogenéticamente muy alejado del resto de estegosaurios. El otro género de estegosaurio representado aquí es el clásico Stegosaurus.

Dacentrurus armatus

Siguiendo con los Ornitisquios, los ornitópodos estaban representados por camptosaurios (del grupo de los Iguanodontes) como Draconyx loureiroi, un pequeño herbívoro bípedo de 3,5 metros de longitud, endémico de Portugal.

Los terópodos, o sea, los carnívoros "terroríficos", estaban representados por cinco géneros. Especies compartidas con Norteamérica como  Ceratosaurus (¿dentisulcatus, nasicornis?), con un tamaño medio entre los 4 y 5 metros de longitud, y sobre todo Torvosaurus gurneyi, con sus 10 metros de longitud y 5 toneladas de peso se trataba del mayor terópodo europeo y, sin duda, un auténtico super-depredador.

Comparación del tamaño de Torvosaurus gurneyi con un humano (Scott Hartmann)

Además de estos taxones compartidos con el continente vecino norteamericano, se han documentado otros dos terópodos endémicos de la zona: Lourinhanosaurus, del mismo registro mediano que Ceratosaurus, esto es, 4,5 metros de longitud y 160 kg de peso, en el que además se encontraron gastrolitos, con lo que se convirtió en el primer terópodo no aviado asociado a estas piedras gástricas. El otro era Aviatyrannis jurásica, un tiranosaurioideo de bolsillo: una longitud de 90 cm y 30 cm de altura: un pequeño tiranosaurio en miniatura, uno de los géneros más antiguos de su familia.

El listado de terópodos se cierra con otro de los grandes depredadores de la época: Allosaurus fragilis, género compartido con Norteamérica y con longitudes entre los 8,5 y 10,5 metros, y el primer alosaurio encontrado jamás en Europa.

En la Cuenca Lusitánica también se han encontrado embriones de dinosaurio asociados a huevos, hallazgo que siempre causa bastante sensación.

Lusotitan atalaiensis (Nina Sassami)

Y claro, donde hay grandes carnívoros hay grandes herbívoros. Se han descubierto en la Cuenca Lusitánica tres especies de grandes saurópodos endémicos que eran depredados por aquellos terópodos: Lourinhasaurus alenquerensis, con sus 17 metros de longitud y el cuello largo característico de este tipo de dinosaurios, Dinheirosaurus lourinhanensis, un diplodócido de nada menos que 25 metros de longitud y Lusotitan atalaiensis, un braquiosáurido de 25 metros de longitud y 10 metros de altura y 30 toneladas de peso ya que los braquiosaurios tenían los brazos más largos que las piernas, lo que les daba un aspecto más vertical que los diplodócidos, y puede que la capacidad de erguirse sobre las patas traseras por breves momentos.

Pero el verdadero gigante de la época (hace 145 millones de años) fue el super-saurópodo Turiasaurus riodevensis, descubierto en 2003 por paleontólogos de Dinópolis en Riodeva (Teruel) y que, con sus más de 30 metros de longitud sería el mayor dinosaurio de Europa y uno de los mayores del mundo.

Los dinosaurios del Cretácico

Si bien, como has visto, en el Jurásico final es Portugal el punto clave de la Península Ibérica en cuanto a fósiles de dinosaurios se refiere, España toma el relevo para el periodo Cretácico, sobre todo en los yacimientos situados a lo largo de la Cordillera Ibérica y algunos pocos situados de esta verdadera Avenida de los Dinosaurios. En general, se va a producir una sustitución de las faunas jurásicas por otras distintas cretácicas, con menos afinidades norteamericanas y más afinidades europeas, además de las muchas especies endémicas ibéricas que se van a definir en nuestra Ínsula.

Además, se va a dar la curiosa circunstancia de que los saurópodos titanosáuridos se harán cada vez más abundantes y, por tanto, aportarán verdaderas especies gigantescas, mientras que los terópodos, sus teóricos depredadores, irán haciéndose más pequeños con respecto a los que había en el Jurásico, sobre todo los alosáuridos, además de la sustitución, entre los ornitópodos, de los camptosaurios por los iguanodontidos, especialmente por el género clásico Iguanodon. Finalmente, entre los tireóforos se invierte la proporción de anquilosaurios y estegosaurios, haciéndose los primeros más abundantes que los segundos.

Tastavinsaurus sanzi

El Cretácico Inferior (hace entre 145 y 113 millones de años) vio en nuestra tierra una interesante fauna de dinosaurios especialmente en los subperiodos Hauteriviense hasta el Aptiense (hace entre 132 y 125 millones de años). Los más espectaculares de todos ellos fueron los gigantescos saurópodos titanosauriformes como Tastavinsaurus sanzi, encontrado en Teruel y que es uno de los saurópodos de esta época más completos de Europa, con dos ejemplares. Se calcula que este gigante pudo pesar unas 20 toneladas.

Otros gigantes de este mismo grupo son Europatitan eastwoodi, de la Sierra de la Demanda en Burgos, y que ostenta costillas dorsales de más de 2 metros de longitud, una escápula de 165 cm de longitud y una vértebra cervical de 70 cm...De estos restos fósiles se ha deducido que este saurópodo tenía un cuello extremadamente largo. Su longitud sería de 27 metros con un peso de 35 toneladas, y su cabeza se alzaría ¡a 16 metros del suelo!, lo que lo convierte en el dinosaurio más alto de Europa.

Del yacimiento soriano de Golmayo proviene otro titanosaurio: Soriatitan golmayensis, un braquiosáurido de unos 16 m de longitud y 8 toneladas de peso. Y, cómo no, el primer dinosaurio completamente descrito en España, en 1987, Aragosaurus ischiaticus, con sus 18 metros de longitud y 20 toneladas de peso.

Aragosaurus ischiaticus

No obstante estos espectaculares gigantes endémicos, el grupo de dinosaurios mejor representado de esta época eran los ornitópodos, especialmente Iguanodon, muy abundante en la Península Ibérica así como en otros países de Europa. Se han asignado los ejemplares ibéricos a la especie I. bernissartensis. 

En cuanto a los terópodos del Cretácico inferior, ya te indiqué que los alosaurios del periodo anterior desaparecen y son sustituidos por espinosaurios, caracterizados por tener una "vela" dorsal, como en Baryonyx, único género de espinosaurios reconocido hasta el momento en la Península Ibérica.

En el famoso yacimiento conquense de Las Hoyas se ha encontrado su mayor dinosaurio de este periodo: Pelecanimimus, el terópodo no aviano más completo y único del que se conserva el cráneo completo en la Península Ibérica. Con 2,5 metros de largo y aproximadamente 1 metro de alto era de pequeño tamaño pero el más antiguo del grupo al que pertenece: los Ornitomimosaurios, terópodos que guardan un cierto parecido con las avestruces, con cuello largo y cabeza pequeña proporcionalmente, y que se desplazaban de forma bípeda. Este grupo presenta características muy "avianas" como la posesión de un pico sin dientes pero Pelecanimimus es notable por poseer más de 200 dientes de pequeño tamaño.

Pelecanimimus (Por Japa2)

Este ornitomimo sería seguramente depredado por el dinosaurio más icónico del Yacimiento de Las Hoyas y uno de los más notables de todo el registro fósil de dinosaurios ibéricos: Concavenator corcovatus, el "Cazador jorobado de Cuenca". Se trataba de un terópodo carcarodontosáurido , un grupo de teropodos de "dientes de tiburón" y que fueron junto con los espinosáuridos los principales depredadores del supercontinente austral Gondwana. Su presencia en Iberia es excepcional porque no se conocía ninguna especie de este grupo en Laurasia, el supercontinente norteño.

Concavenator corcovatus a la izquierda (Dinosauriosdecuenca.es)

Su fósil está excepcionalmente conservado y nos muestra su "joroba": un proceso de las dos vértebras situadas justo antes de la cadera que se traducía en su reconstrucción en una pequeña "vela" triangular que se ha descartado sirviera para termorregulación, pensándose más bien en algún tipo de comunicación entre individuos. Su tamaño era algo mayor que el del famoso Velociraptor, con unos 6 metros de longitud y una altura de unos dos metros. Se sospecha, por ciertas estructuras situadas en los antebrazos, que pudiera disponer de estructuras análogas a plumas, si bien esta conclusión no está aceptada por todos los especialistas. Sus restos se descubrieron en 2003 y se describieron en 2010.

En el Cretácico superior (hace entre 100 y 66 millones de años) aparecen los últimos dinosaurios no avianos de la Península Ibérica. Y dentro de este periodo los principales hallazgos se concentran en el tramo final, entre el Campaniense y el Maastrichtiense (hace entre 83 y 72 millones de años).

Entre los saurópodos de este periodo final se ha identificado uno relativamente pequeño para su grupo: Lirainosaurus astibiae, en el Condado de Treviño y Chera (Valencia), con una longitud de 8-10 metros y 1,5 toneladas de peso y dotado de una armadura dérmica formada por placas llamadas "osteodermos", que han sido encontradas también. También dos anquilosaurios: Struthiosaurus, cuyos restos se han encontrado en varios lugares de Europa y que también tenía una talla pequeña, con 2 metros de largo, 0,7 de alto y 100 kg de peso. Los especialistas lo identifican como una especie afectada por enanismo insular, pues recuerda que Europa era un archipiélago en esta época. El otro anquilosaurio de la época en Iberia era Taveirosaurus, en este caso en Portugal.

Lirainosaurus astibiae

El ornitópodo más abundante de este subperiodo era Rhabdodon, también generalizado en otros lugares de Europa, un dinosaurio corredor que podía desplazarse de forma bípeda (aunque podía alternar con desplazamientos cuadrúpedos) y con unas dimensiones medias con una longitud de 4-5 metros, altura de 1,7 y 500 kg de peso, y dotado con un pico duro con varias hileras de dientes. El resto de ornitópodos ibéricos del subperiodo eran hadrosaurios, herbívoros con "pico de pato", con una magnífica representación a nivel europeo con géneros como Telmatosaurus, Pararhabdodon, éste sí endemismo ibérico con 6 metros de longitud y encontrado en Lérida.

MÚSICA RECOMENDADA: Michael Giacchino - Jurassic World




Comentarios

  1. Fantastico post , los dinosaurios siempre nos han atraido a todos. Muy bien documentado.

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