¿Qué hacemos con el bisonte europeo?

Querida hija:

La recuperación del bisonte europeo desde su mismísimo exterminio en estado silvestre es uno de los más hermosos logros del conservacionismo mundial, y ejemplo de una voluntad férrea de no permitir que se nos arrebate un patrimonio zoológico sobresaliente. Pero en este proceso para recuperar el mayor herbívoro europeo hubo, y hay, luces y sombras. En 2010 se introdujeron en España bisontes europeos en el seno de varios proyectos de tipo privado. Los expertos han avisado desde hace tiempo que el bisonte europeo no vivió jamás en España y, por tanto, existe un acerbo debate acerca de qué hacer con ellos. Como siempre hago aquí, voy a tratar de explicarte este asunto analizando los datos serenamente y aplicando también el sentido común.

Bisonte europeo en el Parque Natural Skole Beskids, Ucrania. Foto: Stargazer00

Introducción: el rewilding y el bisonte

El bisonte europeo (Bison bonasus) es el mayor herbívoro del continente europeo y ha seguido unos avatares históricos paralelos al de su enorme pariente el bisonte americano (B. bison). Como recordarás cuando te hablé de la historia de este último en mi serie sobre la Fauna de la Conquista del Oeste, el bisonte americano se convirtió en el herbívoro dominante y más abundante en las Grandes Praderas de Norteamérica hasta la llegada de los invasores anglosajones, que prácticamente lo exterminaron a tiro limpio para "despejar" las praderas para el ganado vacuno y, de paso, erosionar el estilo de vida de los indios de las praderas, muy dependiente del bisonte.

A partir de un puñado de bisontes supervivientes, varios rancheros privados consiguieron protegerlos basándose en un aprovechamiento de tipo pecuario, incluso cruzándolos con vacuno doméstico. A partir de ahí, algunas manadas han podido ser reintroducidas en estado salvaje pero el grueso de los bisontes americanos son actualmente mantenidos y explotados por el sector privado.

Bisontes reintroducidos en Kraansvlaak, Países Bajos. Foto: Ruud Maaskant

Como te explicaré más adelante, el bisonte europeo, si bien nunca fue tan abundante como su primo americano, sí estuvo distribuido ampliamente por el Continente europeo desde Francia hasta Rusia. También sufrió un proceso de exterminio por parte de los seres humanos desde la Edad Media hasta ser exterminado en estado salvaje hace un siglo.

A partir de ejemplares conservados en distintos zoológicos europeos, se consiguió reintroducirlo en diversas reservas por todo el continente a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del XXI. El bisonte europeo se ha convertido en el mayor símbolo del Rewilding, el movimiento conservacionista que busca la recuperación de los grandes herbívoros que en el pasado dominaron Europa, y que fueron exterminados por mano humana en la práctica totalidad de nuestro continente.

En este contexto, a partir de 2010 se introducen en España bisontes europeos en varios proyectos privados que tienen en común un propósito educativo y turístico: se trata de atraer visitantes a determinadas zonas rurales para contemplar los bisontes y aprender sobre ellos, y a la vez dinamizar la economía de estas regiones despobladas. Por eso, y a diferencia de lo que sucede en Europa, en España no existe en la actualidad ninguna manada de bisontes en estado puramente silvestre, sino en estado de semi-libertad en recintos vallados de mayor o menor extensión.

A pesar de que todo el mundo en España sabe, a través de las famosísimas pinturas de la Cueva de Altamira, que en el pasado vivieron bisontes en España, sabemos también que aquellos bisontes eran de una especie diferente al bisonte europeo: el bisonte de estepa. En efecto, no hay constancia ninguna de que el bisonte europeo haya vivido alguna vez en la Península Ibérica, y eso ha disparado un debate:

Bisonte en el Valle de Anciles, Riaño (León)

¿Puede el bisonte europeo sustituir al extinguido bisonte de estepa? ¿con qué propósito? ¿deben los bisontes españoles seguir estando confinados en recintos cerrados o hay que introducir manadas en libertad? ¿qué aportarían a los ecosistemas ibéricos estos hipotéticos bisontes europeos libres? ¿hasta qué punto deberíamos admitir que el ser humano manipulara así la fauna ibérica?

Como ves, son preguntas de calado. Como en todo debate que afecta a nuestra fauna, las posturas son furibundamente irreconciliables. Para que te formes tu propia opinión, lo mejor es empezar desde el principio con un drama en tres actos. Cojamos la máquina del tiempo y viajemos hasta el Pleistoceno para conocer al genuino bisonte español: el bisonte de estepa.

Acto I: en el principio fue el bisonte de estepa.

Los bisontes que aparecen representados en la Cueva de Altamira (datados hace entre 37.000  y 18.000 años), gloria del Arte de todos los tiempos, pero también en otras cuevas como la francesa de Lascaux, corresponden al bisonte de estepa (Bison priscus), que fue el bisonte del Pleistoceno Medio - Holoceno inicial de Eurasia y Norteamérica. En efecto, se distribuyó desde la Península Ibérica hasta Norteamérica, hacia donde llegó a través del Puente de Beringia.

Bisonte de la Cueva de Altamira

Se conoce mucho sobre este bisonte dado que se han encontrado ejemplares congelados en el permafrost siberiano y alasqueño, con ejemplares tan famosos como el bisonte de Yukagir, encontrado en Yakutia del Norte y datado hace 9.300 años. Se trataba de un animal de gran tamaño, mucho mayor que el bisonte europeo: con 2 metros de altura a la cruz, cuernos de medio metro cada uno y un peso de 900 kg.

Como indica su nombre, el bisonte de estepa ocupaba la famosa "estepa del mamut", un productivo ecosistema estepario que, durante el Pleistoceno, sostuvo a los grandes herbívoros de la Megafauna como el mamut, el rinoceronte lanudo o el mismo bisonte de estepa. Por ejemplo, en la zona cantábrica ibérica durante la época en que se pintaron los bisontes de Altamira el paleoambiente era de un ecosistema abierto dominado por matorrales y hierbas, y con presencia de bosquetes aislados en lugares propicios para ellos. Por ahí vagaron las manadas de bisontes que contemplaron nuestros tatarabuelos paleolíticos.

Bisonte de estepa. Ilustración: Constantine Flerow

Su extinción se produjo debido al calentamiento del clima que siguió al fin de las Glaciaciones. A diferencia de otros miembros de la Megafauna, el bisonte de estepa pudo superar el fatídico límite Pleistoceno/Holoceno de hace 10.000 años pero acabó extinguiéndose unos 2.000 años después. Los datos recabados del bisonte de Yukagir nos hablan de una región en Yakutia donde la Estepa del mamut pervivió más que en otras latitudes (de hecho, en la cercana isla de Wrangel se extinguieron los últimos mamuts lanudos hace 6.000 años), pero el Óptimo climático del Holoceno fue finalmente implacable y los bosques llegaron casi casi hasta la misma línea de costa del Ártico, relegando a los últimos bisontes de estepa a parches de vegetación de humedales o pequeñas charcas donde subsistieron a base de musgos y otras hierbas, hasta que la fragmentación de las últimas poblaciones llevó a la extinción final.

Bisonte congelado de Yukagir. Foto: Academia de Ciencias de Yakutia

Sin embargo, hace aproximadamente unos 9.000 años llega a Europa centro-septentrional procedente de Asia una nueva especie de bisonte, que presentaba ciertas diferencias importantes con respecto del bisonte de estepa, que estaba a punto de hacer mutis para siempre.

Se trataba del bisonte europeo.

Acto II. El bisonte europeo entra en escena.

En efecto, aun tratándose de un animal más pequeño que el bisonte de estepa (entre 1,65 y 1,90 metros de altura y entre 300 y 900 kg de peso), el bisonte europeo se convirtió en el mayor herbívoro viviente del continente europeo. A diferencia del bisonte de estepa, el europeo era un animal más de bosques: su observación en libertad nos muestra a un animal ramoneador que se alimenta de hojas, brotes y cortezas más que pastador, si bien es capaz de pastar lo que tenga a su disposición.

Aspecto general del bisonte europeo

Algunos especialistas sostienen que el bisonte europeo, en realidad, era originariamente un habitante de ambientes abiertos y esteparios pero fue la persecución humana la que lo relegó a los bosques. Particularmente a mí no me convence esta teoría porque ya has visto cómo el bisonte de estepa no fue capaz de adaptarse a los bosques una vez desaparecida su estepa originaria. Me parecería muy extraño que el bisonte europeo sí fuera capaz de adaptarse tan rápidamente a un ambiente que no le sería propicio inicialmente.

Verás, la explicación es más fácil que todo eso. Los bosques europeos no son selvas cerradas sino que están interpenetrados por prados, claros y pantanos. El bisonte europeo, si bien es ramoneador, puede (y lo hace), alimentarse también en espacios abiertos. Tal vez podamos verlo como un animal más oportunista o generalista hasta cierto punto, un rasgo muy común en la fauna holártica que superó la Edad de Hielo.

Es importante, además, que entiendas su origen. Si bien la teoría es controvertida, lo cierto es que en 2016 estudios genéticos parecen mostrar que el bisonte europeo es, de hecho, un híbrido natural entre el bisonte de estepa y el uro (Bos primigenius). Esto no debe extrañarte puesto que entre los bisontes y el ganado bovino pueden obtenerse híbridos viables. Al parecer, hace unos 120.000 años un semental de bisonte estepario montó a una vaca de uro, y su descendencia continuó cruzándose con más machos de bisonte y luego, con otros híbridos bisonte-uro, de tal forma que el genoma de un bisonte europeo "puro" estaría formado aproximadamente por un 80% de bisonte estepario y un 20% uro.

Esquema explicativo de la teoría de la hibridación bisonte de estepa y uro

Por tanto, el bisonte de estepa no se habría extinguido hasta cierto punto. Tal vez en este origen híbrido haya que buscar la razón de la relativa flexibilidad ecológica del bisonte europeo y de su éxito final colonizando Europa, cuyo máximo de extensión llegaría desde Francia hasta Europa oriental y desde el Sur de Escandinavia hasta los Balcanes. Pero, significativamente, el bisonte europeo nunca llegó a colonizar la Península Ibérica. Este hecho está firmemente establecido y debes tenerlo muy en cuenta.

Se reconocen tres subespecies del bisonte europeo:

- Bisonte europeo de llanura (B. bonasus bonasus)

- Bisonte europeo del Cáucaso (B. b. caucasicus)

- Bisonte europeo de los Cárpatos (B. b. hungarorum)

A partir de ese momento, empieza el declive del bisonte europeo. Una vez se establece firmemente el Neolítico en Europa, se realiza una vasta deforestación general del continente que fue dejando al bisonte sin su hábitat y convirtiéndolo en presa fácil de los cazadores. Así, entre 1790 y 1852 es exterminada la subespecie carpática y los bisontes sobrevivirían en el lejano Cáucaso y en una zona situada entre Polonia, Lituania y Bielorrusia donde la caza del bisonte fue declarada patrimonio de la realeza y, por tanto, fueron relativamente protegidos de los cazadores "plebeyos".

Bisonte del Cáucaso

Pero la suerte del bisonte europeo estaba echada. Durante la Primera Guerra Mundial el "santuario" del bisonte europeo fue ocupado por tropas del Imperio Alemán, y en 1916 los soldados mataron a 600 bisontes del Bosque de Bialowieza para poder comérselos, matanza que continuó a pesar de que los científicos alemanes advirtieron al Estado Mayor del Ejército de que eran animales que estaban en las últimas.

El hambre y la miseria de la posguerra hicieron el resto y justo hace 100 años, en 1921, un cazador furtivo abatió al último bisonte europeo de llanura en el legendario Bosque de Bialowieza. El bisonte caucásico padeció el mismo destino: a la miseria de la Guerra Civil se añadió la colectivización forzosa que la Unión Soviética impuso en el campo, desatando el hambre generalizada. El último bisonte europeo caucásico en estado salvaje fue abatido también por un furtivo en 1927.

El mayor herbívoro de Europa había sido exterminado en estado salvaje. 

Pero quedaban unos 50 ejemplares dispersos en parques zoológicos. A partir de aquí empieza el tercer acto de nuestro drama.

Acto III. La resurrección de un muerto viviente.

En 1923 se creó en Berlín la Asociación Internacional para la Conservación del Bisonte Europeo. Se trataba de una amalgama de instituciones y actores privados principalmente germano-polacos, y cuya primera preocupación fue la cría en cautividad a partir de los ejemplares que había en los zoológicos. Tras la llegada de los nazis al poder en Alemania, Lutz Heck , de quien ya te hablé por su papel de la "reconstrucción" del uro con apoyo nazi en 1934 inicia una línea paralela de "recuperación" del bisonte europeo pero acelerando el proceso cruzando bisontes europeos con americanos. Se cree que la cosa tenía en realidad el trasfondo del apoyo del sector cinegético alemán, encabezado por Hermann Goering, deseoso de tener oportunidad de cazar estas bestias.

Bisontes reintroducidos en Bialowieza, Polonia, 1955. Foto: Jan Jerzy Karpinski

En cualquier caso, tras la Segunda Guerra Mundial desaparecieron la mayoría de estos híbridos y los pocos que quedaron fueron puestos fuera del programa oficial de recuperación del bisonte europeo. También, y desde 1847, en Polonia se habían producido híbridos entre el bisonte europeo y ganado vacuno doméstico, pero esta línea tampoco fue fomentada si bien algunos de los bisontes que hoy vagan por Bialowieza tienen este origen híbrido.

Finalmente, y tras la guerra, en el año 1952 fueron liberados en el Bosque de Bialowieza los dos primeros bisontes europeos procedentes del programa de cría en cautividad. La resurrección estaba en marcha.

A partir de ese momento, lentamente el bisonte se iría reintroduciendo en buena parte de los países donde vivió en libertad anteriormente como por ejemplo Bielorrusia en 2019, Alemania en 2017, Dinamarca en 2012,  República Checa en 1992, Francia y Moldavia en 2005, Países Bajos en 1976, Rumania en 1958, etc. Hoy día hay unos 7.500 bisontes europeos distribuidos en veinte países europeos, siendo la mitad de esta población la correspondiente a Polonia/Bielorrusia.

Áreas donde el bisonte europeo había sido reintroducido en 2020

Ahora bien, ¿qué pasa con la genética de estos bisontes?

Existen actualmente dos líneas genéticas entre los bisontes europeos. En primer lugar, la "línea tierras bajas", que serían los bisontes europeos de la subespecie de las tierras bajas (B. b. bonasus), que desciende de siete bisontes fundadores, pero incluso el cuello de botella genético es aún mayor ya que el 80% de los genes actuales provienen de dos únicos fundadores. 

La segunda línea genética es la llamada "tierras bajas / Cáucaso", que desciende de 12 fundadores entre los que se encontraba el último macho de la subespecie caucásica que había sobrevivido en cautividad. Este macho, llamado Kaukasus, estuvo en un zoo alemán desde 1908 hasta su muerte en 1925. Este macho caucásico se cruzó con hembras "tierras bajas" y por esto la línea es mixta entre las dos subespecies si bien con predominio "tierras bajas".

La repoblación del Cáucaso con bisontes europeos provenientes de cría en cautividad se inició, no obstante, en 1940 con bisontes híbridos europeo-americanos que habían producido los nazis, y que fueron reforzados en 1959. Más tarde se juntó esta manada híbrida con una manada mixta de la línea "tierras bajas/Cáucaso", y por eso los actuales bisontes reintroducidos en el Cáucaso son un "mix" genético un tanto monstruoso pero es la consecuencia del exterminio de los bisontes por parte de los humanos. El programa de cría en cautividad hubo de trabajar con lo que había en los zoos.

Bisontes reintroducidos en Rothaargebirge, Alemania

En general, los bisontes europeos adolecen de baja variabilidad genética, lo que hace que estén un poco "cogidos por los pelos". Tal vez por eso, al menos en Europa occidental, los bisontes reintroducidos están estrechamente controlados en recintos en semi-libertad mientas que en Europa oriental la mayoría de las manadas vagan en completa libertad. De hecho, en 2017 sucedió un desagradable incidente: un bisonte europeo salvaje procedente de Polonia penetró en Alemania por su propia iniciativa. La cosa fue histórica pues era el primer bisonte que penetraba en Alemania de forma natural en los últimos 250 años. Pero a las autoridades germanas no se les ocurrió otra cosa que dispararlo hasta abatirlo. ¿De qué tenían miedo?. El incidente nunca se ha aclarado lo suficiente.

Lo que nos lleva, querida hija, al meollo de la cuestión. ¿Para qué se han reintroducido bisontes si van a estar "controlados", encerrados y vigilados?

Acto final: España y el bisonte europeo

A partir de 2010 se introducen en España bisontes europeos en el seno de iniciativas privadas de carácter educativo y turístico, como por ejemplo el Centro del Bisonte Europeo en San Cebrián de Mudá (Palencia), el Parque "Paleolítico Vivo", en Atapuerca (Burgos), y otras varias iniciativas como en ciertas fincas privadas de Lastras de Cuéllar (Segovia), la Reserva del Bisonte en Riaño (León) y otras.

Reserva del Bisonte Europeo, San Cebrián de Mudá (Palencia)

La "idea" es atraer visitantes a estos lugares (y otros similares) con el fin de dinamizar la economía local. Básicamente, el bisonte europeo sería un "producto turístico" e incluso se rumorea que alguna introducción reciente podría tener ocultas razones cinegéticas. Esto no huele bien. Nada bien. Hay que valorar si estas iniciativas han alcanzado lo que perseguían. San Cebrián de Mudá no ha conseguido frenar su proceso de despoblación, por lo que en este sentido los bisontes han sido un fracaso o, al menos, insuficientes. Sin embargo en Atapuerca parece haber un repunte de población, pero tengamos en cuenta la existencia del famoso Yacimiento paleontológico.

Vamos por partes. En primer lugar, ya sabes que el bisonte europeo jamás vivió en la Península Ibérica. Pero hay que matizar un par de cosas. En primer lugar, ya sabes que el genoma del bisonte europeo es un 80% bisonte de estepa, lo que cambia un poco la cosa. Ya no es un animal tan exótico. En segundo lugar, no podemos considerar al bisonte europeo en España como una especie introducida porque es cierto que no ha sido introducido. Actualmente el bisonte europeo en España se encuentra en régimen de semilibertad en recintos vallados por lo que hablaríamos más propiamente de núcleos zoológicos. Hasta aquí, bien.

Bisontes en Lastras de Cuéllar (Segovia)

Sin embargo...¿qué futuro contempla a estas bestias en España?. En Europa la situación es diferente porque el bisonte europeo es autóctono y, tanto si las manadas reintroducidas están en libertad o en semi-libertad, tienen que estar allí. En los últimos tiempos, el movimiento Rewilding intenta recuperar los grandes herbívoros que una vez vivieron en Europa sobre todo para controlar el crecimiento incontrolado de los bosques, especialmente de cara a la prevención de la gravedad de los incendios forestales, control que sólo hasta cierto punto puede hacer el ganado doméstico.

Entonces...¿el bisonte europeo sería un buen candidato a ser introducido oficialmente en España como una especie más de ungulado ibérico? ¿tendría sentido?

En mi opinión, hoy día no. Pero tal vez dentro de ochenta - cien años sí. Tenemos que contemplar al bisonte europeo en España como una apuesta de futuro. ¿Por qué?

Según un estudio realizado por la revista británica The Lancet, se calcula que hacia 2100 la población española se habrá reducido a la mitad. Esto no es ninguna novedad. Desde hace ya décadas la mayoría de la sociedad española ha tomado la decisión de dejar de reproducirse y la totalidad de sus Gobiernos han apoyado y asegurado esta decisión. Por tanto, la disminución de la población es un hecho irreversible. Pero, además, existe otro hecho sociológico irreversible: el abandono rural. Es decir, que en 2100 la población española no solo será más pequeña, sino también mucho más urbana y presumiblemente más pobre. Y también habrá muchos menos cazadores que hoy, si es que para entonces queda alguno.

El abandono rural favorecerá la introducción del bisonte en plena libertad

El abandono rural, un proceso que no tiene vuelta atrás, tendrá como consecuencia la "recuperación" por parte de la Naturaleza de parte de lo que es suyo. Presumiblemente avanzarán los bosques y el riesgo de incendios forestales se va a incrementar, en parte también por el Calentamiento Global. Habrá menos ganado doméstico por lo que hay que apostar por los ungulados silvestres para "esculpir" y equilibrar el crecimiento de bosques y matorrales. Ahí es donde el bisonte europeo puede encontrar su sitio en nuestra Península. Por otro lado, si hoy mismo se introdujeran bisontes en libertad en España, en pocas semanas los cazadores los exterminarían.

Dentro de 80 años probablemente no quedarán cazadores y los bisontes deberían ser únicamente amenazados por los lobos. Porque todo proyecto de reintroducción de herbívoros debe ir parejo a su depredación por lobos. Es fundamental para que la fauna se autorregule de una forma eficiente como siempre hizo durante millones de años. En resumen:

¿España, año 2100? Poster: Jeroen Helmer /Ark Natur

Año 2100:

La población española, más reducida y más empobrecida, se concentrará en un 90% en las enormes ciudades, quedando el 10% restante en ciudades de mediano tamaño que vertebran las zonas de interés agrícola y ganadero, que serán muy pocas. El resto del territorio será salvaje o se habrá "resilvestrado". 

Los grandes herbívoros como los bisontes (con la ayuda inestimable del caballo silvestre) deberían ser los "controladores" del crecimiento del bosque en el tercio norte peninsular, donde sus tatarabuelos de estepa vivieron durante el Paleolítico, mientras que en la España mediterránea serán ciervos, muflones, corzos y gamos los encargados de controlar el bosque mediterráneo. En todo el territorio, lobos, osos y linces (reintroducidos allá donde hagan falta) controlarán la población de ungulados silvestres.

Esta es mi apuesta. Mantengamos a los bisontes en buena salud en los actuales recintos de interés educativo, pues dentro de ochenta años el país estará maduro para dejarlos en completa libertad.

¿Utópico? yo ya no lo veré. Pero tú sí.

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Comentarios

  1. Encantado, como siempre, con tu crónica, me ha aclarado mucho. Creo que sería muy interesante hacer algún experimento controlado de liberarlos en zonas como la que conforman Sanabria/Bierzo/Sierra de la culebra/Portugal/sur de Orense, muy muy despobladas (la conozco bien), donde estarían con poblaciones viables de sus depredadores naturales y harían un favor al bosque (veredas abandonadas, incendios, etc). Estas zonas ahora abocadas al turismo (muy estacional) tendrían un nuevo referente para crecer en este sentido a parte del lobo.
    Gracias

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    1. Luciano, muchísimas gracias por tu comentario, que es muy interesante. Yo trabajo también para una consultoría de desarrollo rural...¿no tendrías contacto con algún alcalde de la zona para estudiarle el tema de la despoblación? tal vez un proyecto serio con bisontes podría ser una solución. Si tienes algún contacto en la zona, por favor ponte en contacto con nosotros en geaxplora@gmail.com
      ¡Gracias!

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    3. Hay una cosa a señalar en ese sentido, varios países europeos van posicionándose ya , la competencia por acceder a ese "turismo de safari" a la europea ya ha comenzado y las zonas rurales españolas, no deberían llegar tarde.

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    4. En eso están...ya hay varias iniciativas consolidadas, como he indicado en el texto

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  2. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la clasificación taxonómica un puro arbitrio de los humanos. No hay cajas cerradas en la naturaleza porque la evolución no funciona así. Si quieres llevar la discusión a si es o no la misma especie u otra podemos llevarlo incluso más lejos. El género Bison no existe porque los integrantes están más relacionados con algunas especies del género Bos de lo que están algunas de ese género entre sí. El género al que pertenecen los bisontes es por tanto Bos, como el uro. Por otra parte, el bisonte europeo Bos bonasus y el bisonte americano Bos bison, así como el bisonte de estepa Bos priscus o el de bosque B. schoetensacki, estos dos últimos fósiles, podríamos considerarlos subespecies de una misma especie. Repito que el clasificarlos como especie o subespecie es puramente subjetivo. Claro que hay diferencias visibles, como las hay entre las diferentes subespecies de lavandera blanca.
    Los bisontes americanos y europeos son perfectamente interfértiles entre ellos y con su descendencia. Esta es una de las características para ser considerados de la misma especie. Es cierto que luego se decide arbitrariamente que en determinados casos esa característica no es suficiente para incluirlos en la misma especie. Por ejemplo el oso polar y el pardo son interfecundos sin problemas y los consideramos de especies diferentes porque viven en zonas geográficas diferentes y ocupan nichos ecológicos diferentes. Ahora con el cambio climático están empezando a coincidir físicamente y cada vez es más frecuente encontrar híbridos naturales.
    Podría poner muchos más ejemplos de ambigüedad taxonómica, pero de hecho lo traigo a colación porque la diferenciación específica o subespecífica depende del autor y la moda.
    Por otra parte, que pueda o no haber intereses económicos (caza o turismo) en algunos de los proyectos no lo sé. Pero que eso pueda ser en algunos casos no indica que otros tengan esos mismos intereses. El rewilding, resilvestramiento o renaturalización pretende recuperar funciones, no especies. Tampoco pretende ganar dinero sino conseguir ecosistemas resilientes.
    Si no existe la especie porque los humanos la extinguimos o no la dejamos recuperar su expansión natural podemos recurrir a un substituto o proxi y así lo contempla la UICN. Que el bisonte europeo sea la especie original en otra subespecie, o que sea una especie vicariante perfectamente intercambiable es lo de menos. Ahora tenemos gamo y todo apunta que no es la especie que teníamos y que fue exterminada, sino un vicariante del este. Con la (re)introducción del bisonte se quiere recuperar un bóvido de más de 1000kg, muy ramoneador y menos dependiente del agua que el uro, adaptado a condiciones más áridas y más versátil en cuanto al alimento. El bisonte es más eficaz controlando matorral e impidiendo la reforestación que el uro o su versión doméstica, la vaca. Junto al caballo y al asno podrían abrir claros importantísimos y crear efecto borde tan necesario en los cerrados bosques mediterráneos. Es mi humilde opinión.

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    1. En líneas generales estoy de acuerdo contigo Josep, menos en lo del género, que no está aceptado como "Bos" por las autoridades zoológicas. Por lo demás, yo también creo que antes o después el bisonte habrá de ser reintroducido en estado silvestre en España, pero creo que aún el país no está maduro para ello. Por eso en el texto apunto la idea de dentro de 80 años más o menos.

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  3. Un posible exterminio por parte de cazadores del Bisonte, como excusa a retrasar su reintroducción 80 años, es bastante absurdo, precisamente un problema cada vez mas serio, es el crecimiento exponencial de especies cinegéticas como el ciervo y jabalí. Dicho esto hay zonas protegidas en el tercio norte de la península que perfectamente podrían acoger poblaciones salvajes de Bisonte en razonables condiciones de seguridad.
    Un motivo para recuperar el Bisonte, es que supondría un primer paso, el REWILDING no concluye con la vuelta del bisonte, ese es el comienzo, toros, caballos y asnos salvajes pronto deberían sumárseles y a partir de ahí habría que valorar si dar el siguiente paso y recuperar sus depredadores naturales. El lobo por tamaño y organización social, está especializado en presas mas pequeñas.

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    1. Ok, iré este verano, como siempre, no conozco personalmente a nadie en la administración de la zona pero si a gente que la conoce, así que lo veré y te enviaré los posibles contactos.
      José de acuerdo contigo en casi todo, por que en la zona de donde hablo hay lobos, de hecho está en Robledo el museo y centro de interpretación del mismo, por lo que no sería difícil pensar que podrían depredar sobre el bisonte, pues ya lo hace el lobo gris en norteamérica (Yellowstone)

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    2. ¡Gracias Luciano!, ya me vas diciendo algo

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  4. Qué tema tan interesante. Sin duda el rewilding suena ilusionante pero como bien dices es algo que hay que coger con pinzas. A raiz de la desaparición de especies (fundamentalmente por causas antrópicas), los ecosistemas también se han ido adaptando y llegando a un nuevo "equilibrio". Por lo que me queda la duda de, ¿y si l introducir de nuevo una especie se descompensa el ecosistema? ¿Dónde introduces la nueva especie? ¿Puede dar lugar a conflictos humano-especie X? ¿Qué consecuencias económicas (positivas y negativas) puede tener?
    Ojalá se sigan dando avances en este sentido y el día de mañana podamos disfrutar en el campo de aquellas especies que seguirían ahí de no ser por nosotros.
    Un saludo y, de nuevo, enhorabuena por otra genial crónica!

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  5. Interesantisimo, como siempre. Y hablando del 2100 ¿no habria que plantearse reintroducir ostros superdepredadores entonces, como el leopardo iranio, tal como sugeriste en otro artículo, incluso en ciertas zonas el león? ya sé cómo suena esto. Pero la presencia del león moderno está documentada en Europa del Este/Balcanes hasta tiempos históricos.

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