Los bonobos: dale una oportunidad a la paz.

Querida hija:

En 1969, en la turbulenta época de la Guerra de Vietnam y el boom del "hippismo", John Lennon lanzó la canción Give peace a chance, "dale una oportunidad a la paz". ¿Qué tiene que ver el pacifismo con la crónica de hoy?. El bonobo ha sido el último de los Grandes Simios en ser conocido y estudiado, y el funcionamiento de su sociedad, pacifista y matriarcal, no deja de sorprender a los científicos y de hacer reflexionar a los humanos de a pie. El estudio de los bonobos nos hace preguntarnos si la íntima naturaleza humana es precisamente esa, la paz y el altruismo, o si lo es la guerra y la violencia. La crónica de hoy tiene miga, mucha miga.

Retrato de bonobo en el Santuario de Bonobos de Lola Ya, República Democrática del Congo. Frans Lanting

Los bonobos: ¿los hippies del Reino Animal?

El bonobo (Pan paniscus) es un simio estrechamente emparentado con el ser humano puesto que está incluido en la familia Hominidae. Dentro de nuestra familia taxonómica, el bonobo ocupa junto al chimpancé la subtribu Panina, y ambas especies constituyen nuestro pariente vivo más cercano: tanto el chimpancé como el bonobo comparten con el ser humano el 98,7% de sus respectivos genomas.

Externamente vistos, el chimpancé y el bonobo pueden parecernos idénticos. De hecho, inicialmente se pensaba que el bonobo era sólo una subespecie de chimpancé. En 1928, el zoólogo alemán Ernst Schwarz examinaba lo que él creía que era el cráneo de un juvenil de chimpancé que se guardaba en el Museo de Tervuren (Museo Real de África central, en Bruselas), procedente de las selvas del norte de la entonces colonia belga, y se dio cuenta de que había ciertas diferencias con los chimpancés. Pero Schwarz apostó por la subespecie, que definió con el nombre Pan satyrus paniscus.

Comparación física entre bonobos y chimpancés. National Geographic

Tras un examen más profundo, el americano Harold Coolidge describe la nueva especie en 1933: Pan paniscus. Inicialmente, la especie fue denominada "chimpancé pigmeo" a pesar de que el bonobo no es mucho más pequeño que su primo el chimpancé: tiene una longitud cuando camina a cuatro patas de entre 70 y 83 cm y su peso oscila entre los 24 a 60 kg (40 a 70 kg en el chimpancé). Pero, si te fijas bien, verás que el bonobo es más grácil y delicado de formas, y además su rostro es de color negro mientras que el del chimpancé es de color claro. Por otro lado, los bonobos tienen los rasgos faciales más marcados y diferenciados individualmente, y su arco superciliar tiene menos relieve. El término "bonobo" fue acuñado en 1954 por los zoólogos alemanes Eduard Paul Tratz y Heinz Heck.

Existe también una diferencia en las áreas de distribución: mientras que el chimpancé se encuentra en África occidental, en África central el Río Congo constituye una barrera geográfica que separa ambas especies: el chimpancé se encuentra exclusivamente al norte y al este del gran río, mientras que el bonobo se encuentra solo al sur del Congo y al norte del Kasai, en un hábitat de bosque ecuatorial húmedo.

Mucho se ha especulado sobre lo que causó la separación de dos especies, el chimpancé y el bonobo, tan similares, tan estrechamente emparentadas y con un género de vida tan parecido. En efecto, chimpancés y bonobos son simios altamente sociales, que viven en bandas más o menos numerosas donde se mezclan machos, hembras e infantes. Ambas especies son fundamentalmente vegetarianas, si bien el bonobo es más vegetariano aunque se han documentado casos de caza por parte de bonobos a duikers u otros primates como colobos.

Área de distribución del bonobo mostrando las principales áreas protegidas. Bonobo Conservation Initiative

La diferencia principal en la alimentación de chimpancés y bonobos es que los primeros comen algo más de fruta que los segundos, y los segundos comen bastante más plantas herbáceas terrestres que los primeros. La teoría que estaba más en boga acerca del origen del bonobo propugnaba que el surgimiento del Congo "partió en dos" la población de ancestros de ambos simios, que quedaron así aislados mutuamente uno del otro, toda vez que ni chimpancés ni bonobos saben nadar ni les gusta el agua. Se daría así el aislamiento geográfico necesario para que chimpancés y bonobos evolucionaran por separado.

El problema es que los hechos han desmentido dicha teoría. Según las últimas investigaciones el Congo ha actuado como una barrera biogeográfica durante los últimos 34 millones de años. Sin embargo, la línea evolutiva chimpancé/bonobo se separa de la de los humanos hace 8-7 millones de años, y ambas especies se diferencian y se separan hace unos 860.000 años. Los números no cuadran. Por consiguiente, se está especulando con otra teoría que reza que los antepasados de los bonobos debieron cruzar el Congo en algún momento durante las oscilaciones climáticas del Pleistoceno, que "pilló" al gran río con el caudal bajo. Cuando el clima volvió a cambiar y se hizo más lluvioso, el caudal del Congo volvió a ser una barrera infranqueable que actuó como elemento aislador geográficamente hablando.

Como te decía al comienzo del post, el bonobo ha sido el último gran simio en ser conocido y estudiado. En parte fue por su tardío reconocimiento como especie independiente, pero también por el difícil acceso a su área de distribución: las selvas del norte de la República Democrática del Congo, un país martirizado por las guerras, la inestabilidad y el genocidio tal como te expliqué cuando te hablé de la fauna del río Congo, lo que ha dificultado históricamente el acceso de los investigadores y la continuidad de programas científicos centrados en ellos.

Por eso, el bonobo se ha estudiado mucho en cautividad, con todas las limitaciones que eso supone. Ya te hablé de los zoólogos Tratz y Heck, que acuñaron el nombre "bonobo". Ellos fueron pioneros en el estudio de las diferencias entre chimpancés y bonobos durante la Segunda Guerra Mundial en el zoológico muniqués de Hellabrunn, pero sus conclusiones fueron mayormente ignoradas por no haberse publicado en inglés y por el entorno nazi de sus investigaciones, además de conocerse años después de su realización, tras la guerra.

Grupo de bonobos en la Reserva de Luo, República Democrática del Congo. Takeshi Fukuichi

Fue Louis Leakey el iniciador de una nueva línea de investigación de los grandes simios. Su teoría era que conociendo bien el comportamiento de los simios en libertad podríamos conocer algo del comportamiento de nuestros propios ancestros homínidos, y arrojar luz sobre su origen y evolución. Entrenó tres mujeres excepcionales y las envió a estudiar a grandes simios: Dian Fossey para los gorilas, Jane Goodall para los chimpancés y Biruté Galdikas para los orangutanes, y se encontraba entrenando a la cuarta, que sería Toni Jackman, destinada precisamente a estudiar a los bonobos pero la muerte de Leakey en 1972 truncó el proyecto, que estaba aún en sus comienzos y sin financiación, y por eso no pudo llevarse a cabo.

Los bonobos, pues, no tuvieron su "musa" como sí la tuvieron gorilas, chimpancés y orangutanes, y han sido estudiados por diversos investigadores pertenecientes a distintas instituciones. Todo muy "mainstream" y académico, lejos del imaginativo plan de Leakey. En muchos casos se han estudiado en cautividad, lo que ha puesto bajo sospecha a ciertas conclusiones de esos estudios, pero también se han podido estudiar en libertad pero solo en determinados lugares de la República Democrática del Congo, y siempre a expensas de la situación política del país.

A pesar de los pesares, lo que han observado y descubierto los especialistas ha revolucionado el mundo de la Primatología. Una de las sociedades animales más sorprendentes de nuestro mundo.

La sociedad de los bonobos: paz, amor y buen rollito.

Lo que descubrieron los investigadores fue que, a pesar de ser dos especies tan similares, las sociedades de chimpancés y de bonobos no podían ser más diferentes. Los chimpancés son territoriales, patriarcales (los machos son los dominantes), agresivos, tumultuosos, desatan guerras contra los clanes externos, existe el infanticidio, la violencia interna está a la orden del día, los machos someten a menudo a las hembras...

Por el contrario, la sociedad de los bonobos es matriarcal, no territorial, amistosa hacia los extraños, pacífica, lúdica, los emparejamientos macho-hembra se producen de común acuerdo, y presentan un aspecto sobre el que la sexualmente reprimida sociedad humana occidental suele hacer más hincapié: los bonobos usan profusamente el sexo para mantener bajo el nivel de tensión, para reforzar lazos sociales y para resolver problemas entre individuos. En palabras de la primatóloga chilena Isabel Behncke: "los chimpancés representan la inteligencia instrumental mientras que los bonobos representan la inteligencia emocional".

Vamos por partes para que entiendas el funcionamiento de la sociedad bonoba.

Los bonobos son los únicos primates junto con los humanos que pueden tener sexo cara a cara. Imago Images

Aunque el bonobo macho es más fuerte que la hembra y podría someterla en un encuentro individual, las hembras tejen alianzas entre ellas, y así son capaces de imponerse a los machos, que no tejen alianzas entre sí. Por eso la sociedad bonoba está dirigida por un matriarcado compuesto por una alianza de hembras encabezada por una matriarca experimentada. Toda la red de alianzas femeninas está orientada a un objetivo muy concreto: lograr un ambiente de paz y estabilidad para el desarrollo y bienestar de los hijos pero también de los nietos, lo que indica un pensamiento a largo plazo. La eliminación del infanticidio, común entre los chimpancés, es el logro supremo de esta sociedad.

¿Por qué los machos no se alían entre sí para contrarrestar o vencer el poder de las hembras?. Pues porque el macho está toda su vida sometido a la influencia, protección y órdenes de la madre, que lo mantiene "bajo su falda". Si el mejor aliado de una hembra es otra hembra, el único aliado que tiene un macho es su madre. Los machos, por su parte, desempeñan un papel fundamental en la vigilancia y defensa del grupo.

El grupo de bonobos, al igual que el de chimpancés, experimenta el mecanismo de "fisión-fusión" por el que se divide en partidas más pequeñas para buscar alimento y forrajear, y luego volver a unirse para pasar la noche en los nidos que construyen en las ramas de los árboles. Las hembras se aseguran de que todo el mundo tenga un acceso más o menos igualitario a los alimentos, si bien lo normal es que sean las hembras las que se alimenten primero, junto con los machos hijos de las hembras jerárquicas, lo que también les da a ellos un cierto estatus social.

Bonobos dándose un beso

Se ha dicho que los bonobos son "neoténicos", esto es, que mantienen en la edad adulta rasgos y comportamientos infantiles con el objeto de inhibir la agresividad en el otro. El juego sería uno de estos rasgos infantiles, puesto que en la sociedad bonoba los adultos también juegan muy a menudo, aunque en mi opinión esto podría ser debido a que el juego también establece y refuerza lazos sociales. 

Lazos sociales. Aquí está la clave. Las alianzas se establecen mediante estos lazos y también se consigue la cohesión interna del grupo. Al igual que cualquier otra especie de primates sociales, en los bonobos se observan comportamientos de acicalamiento mutuo, pero tal vez el modo más fuerte de lograr esos lazos sociales y las alianzas es el sexo.

Los bonobos practican sexo en todo momento y, además, son los únicos primates que han sido observados practicando sexo cara a cara, besos con lengua o sexo oral además del ser humano. Las interacciones sexuales se dan entre macho y hembra pero también y sobre todo entre hembras, y en menor medida entre machos. De hecho, la práctica sexual más extendida e importante en la sociedad bonoba es el tribadismo, esto es, el frotamiento de los genitales entre las hembras, seguido del coito macho-hembra y el frotamiento genital entre machos. Las prácticas sexuales también se dan entre adultos e infantes, si bien nunca se ha observado penetración en este caso.

El frotamiento genital entre hembras es el medio de forjar las alianzas entre ellas. Entre los bonobos, al igual que sucede con los chimpancés, el macho permanece en su lugar de nacimiento y es la hembra la que se dispersa buscando un nuevo grupo cuando se emancipa. Se consigue así el intercambio genético entre grupos. Pues bien, cuando una nueva hembra se integra en un grupo, lo primero que hace es buscar una hembra de rango social alto y practicará sexo con ella para establecer el lazo social entre ellas, e integrarse en la alianza de hembras.

La relación madre-hijo es una de las claves de la sociedad bonoba. C. Deimel

El sexo se usa también para relajar tensiones y solucionar problemas. La sociedad de los bonobos es pacífica, pero eso no quiere decir que no haya agresividad ni agresión en ella. Si no las hubiera, entonces no habría ninguna "tensión" que relajar. Lo que hacen los bonobos es encauzar esa agresividad y, mediante prácticas sexuales, lograr que la sangre no llegue al río. Por ejemplo, cuando la partida de forrajeo encuentra un lugar de alimentación nuevo, la excitación se apodera del grupo ante la perspectiva de atiborrarse de comida. Por tanto, la tensión aumenta en el grupo y el riesgo de posibles peleas por el alimento. Entonces se producen intercambios sexuales generalizados, la tensión se relaja y se establecen los turnos para acceder al alimento.

Con todo, a veces es inevitable que alguna agresión o conflicto se produzca. Se ha observado que los bonobos son capaces, en este caso, de "consolar" al individuo que ha resultado perdedor del conflicto.

Por supuesto, existe el sexo reproductivo entre los bonobos. Si en la sociedad de los chimpancés es la hembra la que muestra su disponibilidad sexual al macho, y éste puede llegar a forzar a la hembra, entre los bonobos es el macho quien muestra el interés a la hembra y "negocia" con ella frecuentemente haciéndole regalos para lograr la cópula, que siempre se produce con el consentimiento de la hembra. El periodo de gestación es de unos 240 días.

Los bonobos pueden caminar de forma bípeda un cierto tiempo diario

Mucho se ha especulado sobre el por qué dos especies casi idénticas genéticamente y vecinas geográficamente como el chimpancé y el bonobo han desarrollado sociedades diametralmente opuestas. La teoría que hoy está más en boga sostiene que los bonobos disfrutan de mayor disponibilidad de alimento que los chimpancés, lo que haría innecesaria una competencia por los recursos dentro del grupo social. A primera vista, no parece que haya muchas diferencias ecológicas entre las selvas del Congo y las vecinas selvas del Gabón, pongamos por caso, pero al parecer en las selvas del bonobo sí habría mayor disponibilidad de vegetación herbácea.

La cosa podría tener relación con la ausencia de gorilas en la región del bonobo, y su presencia en la región del chimpancé, lo que quita competencia al bonobo por la vegetación herbácea, también preferida por los gorilas, y favorecería una mayor variedad. Pero, en definitiva, no hay nada demostrado a día de hoy.

¿Y los humanos, qué?

El estudio del comportamiento de los simios sirve para inferir el comportamiento y condicionantes de nuestros antepasados, pero también nos da claves para entender nuestro propio comportamiento. El ser humano es complejo y contradictorio, capaz de lo mejor y de lo peor.

Todos los especialistas están de acuerdo en que el secreto de éxito de la especie humana es la cooperación y ayuda mutua entre los miembros del grupo social. Los paleontólogos han encontrado evidencias del cuidado de los miembros viejos, enfermos o débiles en lugar de dejarlos morir para que actúe la selección darwinista. Todos podemos ver hoy día cómo la solidaridad y la ayuda mutua afloran en momentos de catástrofes o extrema necesidad de nuestros semejantes. ¿Es, entonces, nuestra especie como los bonobos, de natural bueno, cooperativo y pacífico?

La violencia forma parte inherente de la sociedad humana

Evidentemente la sociedad humana es también cruel y violenta. La agresión y la agresividad están a la orden del día, y no hay ningún mecanismo capaz de inhibirla puesto que el sexo en la especie humana está reservado a la pareja monógama. La violencia se desata hasta el aniquilamiento del adversario, lo que no parece un comportamiento lógico desde el punto de vista de la conservación de la especie. La sociedad humana desata guerras horribles y perpetra matanzas en masa. 

El siglo XX, por ejemplo, ha sido denominado "El Siglo de la Megamuerte", el siglo de las guerras y los genocidios. Pero también ha sido el siglo de Santa Teresa de Calcuta y de Médicos del Mundo. Lo que nos lleva otra vez al principio: ¿la íntima naturaleza de la especie humana es pacífica como los bonobos o agresiva como los chimpancés?

Particularmente me siento inclinado a pensar que nuestra naturaleza es "por defecto" pacífica y cooperativa. ¿De dónde sale, entonces, la tremenda violencia que exhibimos constantemente?. Muy posiblemente desde la Revolución Neolítica, un hecho trascendental que disparó el bienestar material de la Humanidad pero que fue el punto de partida que nos separó definitivamente de la Naturaleza y del Orden universal. Al introducir la propiedad y el excedente, se inició la desigualdad entre los individuos, rompiéndose el cooperativismo primitivo. 

Pero el altruismo también está en nuestro ADN desde la noche de los tiempos

La defensa de la propiedad y los privilegios de cada cual, y el surgimiento de sentimientos de codicia hacia las posesiones del vecino y de acumular Poder al atesorar bienes materiales hicieron el resto. Nos convertimos desde entonces en monstruos ávidos de destrucción. De destrucción de humanos y del Planeta. De hecho, el bonobo es una de nuestras víctimas puesto que destruimos los bosques donde vive, y en su región también se le caza para servir de alimento a la población local. Por eso hoy el bonobo es una especie seriamente amenazada.

Mucho sobre lo que reflexionar.

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Comentarios

  1. Muy interesante la nota sobre los bonobos me gusto. Saludos

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  2. En mi opinión, los humanos hemos optado por una tercera vía diferente de chimpancés y bonobos.
    La civilización humana está basada en la fidelidad de las hembras, y se promueve a que los machos y hembras colaboren en el mantenimiento y educación exclusivamente de sus propias crías.
    Las crías que cuenten con mayor implicación de sus progenitores heredarán más propiedades y educación que teóricamente le permitirán prosperar en la sociedad y pasarán esa forma de vida a las siguientes generaciones.
    Una selección natural/social se podría decir.

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