La invasión de los ultracuerpos. El declive de los peces ibéricos.

Querida hija: 

Cuando hablamos de “especies exóticas” o “especies invasoras” (más adelante clarificaremos estos términos), en la Península Ibérica nos vienen a la cabeza inmediatamente el mapache, el visón americano o la culebra real de California. Pero no solemos ser conscientes de que en nuestros ríos y lagos existe también una ictiofauna exótica que provoca en su ambiente los mismos problemas que provocan las especies exóticas terrestres. Voy a hablarte hoy sobre estos peces exóticos, y resaltaré algunas de sus más destacadas especies. 

El siluro es uno de los peces exóticos más populares entre los pescadores

La introducción de peces exóticos en la Península Ibérica 

Una especie exótica en un ambiente determinado puede ser introducida de dos maneras: consciente o inconscientemente. Inconscientemente se ha introducido el visón americano, pues proviene de escapes de granjas peleteras. Y siendo grave este caso debido a la negligencia que comporta, es aún más grave cuando los humanos introducen a sabiendas una especie exótica en un medio dado, porque indica una concepción patrimonial del Medio Ambiente. Es decir, la fauna se convierte en un medio para conseguir un fin privado y/o público. 

Algunos de los peces exóticos introducidos en la Península Ibérica

Esto es especialmente cierto en las introducciones de peces exóticos, dado que en su mayoría se trata de introducciones deliberadas, normalmente para satisfacer los intereses de una minoría: los pescadores deportivos. En España se vienen introduciendo peces exóticos en nuestras aguas continentales desde finales del siglo XIX, y estas introducciones han seguido tres fases históricas: 

Primera fase: Administración pública 

Esta fase dura aproximadamente hasta los años 80 del siglo XX. La propia Administración del Estado, a través de diversos organismos, seleccionaban especies de peces que, se creía, podrían aportar algún beneficio nacional, como el caso de la gambusia, de la que te hablaré más adelante. Pero fue sobre todo el interés de la “pesca deportiva” el que movió a la Administración a introducir especies que pudieran atraer visitantes nacionales y extranjeros bajo el señuelo de capturas jugosas. Así, las tres últimas introducciones “oficiales” fueron todas ellas para satisfacer a este interés privado: el lucio en 1949, la perca americana (black bass) en 1955 y el salmón del Danubio en 1968. 

Se ha calculado que, entre 1952 y 1992 se introdujo una media de 4,8 especies exóticas por cuenca fluvial. 



Segunda fase: acciones particulares 

Conforme avanzaba la investigación científica y era cada vez más patente el daño ecológico que muchas de las especies introducidas estaban causando entre la fauna autóctona, el Estado abandonó su política oficial de introducciones exóticas. A partir de ese momento fueron los propios pescadores quienes, por su cuenta y riesgo, soltaban las especies que les parecían en los lugares que creían conveniente, pensando que un río o un lago era un cortijo particular donde podían hacer lo que les parecía. Esta acción de particulares tiene dos vertientes. 

La primera vertiente es la propia introducción de una especie exótica por primera vez en un curso de agua ibérico. Esto se hizo, por ejemplo, en 1974, cuando un particular alemán introdujo en el Segre el siluro Silurus glanis, que acabó colonizando la Cuenca del Ebro. Se cree que la presencia del pez gato moteado Ictalurus punctatus en el Ebro puede ser explicada de la misma manera. La segunda vertiente es la traslocación, esto es, llevar una especie que ya ha sido previamente introducida en un lugar, a otro lugar donde aún no existe. Esto se ha hecho con el propio siluro que, desde la Cuenca del Ebro, ha sido introducida por particulares en Extremadura, por ejemplo. También ha sucedido con la perca americana, que ha sido traslocada de forma particular en ciertos embalses. 

Tercera fase: la acuicultura 

Con la expansión de las piscifactorías a partir de los años 90, se introdujo un tercer factor que favoreció la introducción de especies exóticas: los escapes de las “granjas” acuáticas. A través de estos escapes, en los años 90 se introduce el salmón plateado Oncorhynchus kisutch en la Cuenca del Duero, y también ha sucedido con los esturiones, que son criados en piscifactorías para la producción de caviar. Así, desde 1995, el esturión siberiano Acipenser baerii se halla presente en el Ebro, Duero, Guadalquivir y Júcar, y en 1997 pescadores detectan en el Río Genil la presencia de una especie indeterminada de esturión. Muy cerca se halla una piscifactoría donde se criaban esturiones A. baerii, A. naccarii y los híbridos de ambas especies. Blanco y en botella. 

Gran parte de las introducciones de peces han sido para una actividad privada: la pesca deportiva

En total, se han catalogado 25 especies de peces exóticos que se han consolidado en las aguas continentales españolas: 

Cyprinidae: brema blanca, alburno, pez rojo, carpa, gobio, rutilo y gardí 
Ictaluridae: Pez gato negro, pez gato moteado 
Siluridae: siluro 
Esocidae: lucio 
Salmonidae: huchón, salmón del Pacífico, trucha arcoíris, salvelino 
Fundulidae: fúndulo 
Poeciliidae: gambusia, gupi 
Cyprinodontidae: fartet oriental 
Percidae: perca, lucioperca 
Centrarchidae: pez sol, perca americana 
Cichlidae: chanchito 

Aparte de toda esta casuística anterior, el ser humano es también responsable de la creación de peces exóticos “interiores”. Mediante infraestructuras artificiales, se han puesto en comunicación cuencas fluviales separadas, y algunos peces han podido extenderse hacia otras cuencas donde no existían antes y se han convertido en invasores interiores. Por ejemplo, el Trasvase Tajo-Segura puso en comunicación ambas cuencas hidrográficas. De esta manera, el pez rojo Carassius auratus (que ya era exótico), y la boga del Tajo (Chondrostoma polylepis) se convierten en invasores, a su vez, en cuencas mediterráneas. En el Júcar, la boga del Tajo empieza a desplazar a la loina autóctona (Chondrostoma arrigonis). 

Voy a hablarte brevemente de algunas de las especies de peces exóticos más importantes. 

Gambusia (Gambusia holbrooki) 

Es un pez pequeño (30 – 40 mm) procedente de Norteamérica, donde vive en los ríos de la Costa Este, al Este de los Apalaches. 

Gambusia

Es un pez generalista en cuanto a ambientes acuáticos, muy plástico y adaptable aunque prefiere tramos de escasa corriente, poca profundidad y abundante vegetación. Es ovovivíparo de fecundación interna. Las hembras pueden poner varias puestas en el mismo periodo reproductor que, en la Península Ibérica, se verifica de abril/mayo hasta septiembre. Curiosamente, en las aguas ibéricas donde se ha estudiado, las hembras superan a los machos en proporciones de entre 5:1 a 4:1. 

La gambusia se introdujo en el Sur de Europa supuestamente para combatir el paludismo, que siempre fue una enfermedad endémica en la zona mediterránea, transmitida por el mosquito Anopheles. Se pensaba que la gambusia se comería las larvas de los mosquitos, eliminando la enfermedad. Fue, pues, un propósito de salud pública lo que llevó a su introducción. Si bien, su introducción en España fue un tanto casual. 

En 1921, un cargamento de gambusias salió de Edenton, Carolina del Norte, rumbo a Italia. El viaje sentó muy mal a los animales, que empezaron a experimentar una elevada mortalidad. Por eso, cuando el barco tocó España se decidió interrumpir el viaje. Contactadas las autoridades españolas, éstas se hicieron cargo de las gambusias sobrevivientes y liberadas en julio de 1921 en la Charca del Roble de Talayuela, Cáceres. Sólo quedaban doce ejemplares vivos. Su reproducción fue tan asombrosa que pronto empezó a extenderse por cursos de agua vecinos y, al año siguiente, 1922, España estuvo en condiciones de enviar gambusias a Italia y, en 1927, a Francia. 

Distribución actual de la gambusia en la Península Ibérica

Por su parte, las gambusias del Archipiélago Canario tienen otro origen, cuando en 1930 se soltó en los estanques del Jardín Botánico de La Orotava la colección de peces exóticos que tenía un residente extranjero en la isla, gambusias incluidas. En 1934 Sanidad extiende la gambusia al resto de Tenerife y, en 1941, a Gran Canaria. 

¿Fue un éxito la gambusia como arma estratégica contra el paludismo?. No fue así. La gambusia es un depredador demasiado generalista como para concentrarse sólo en las larvas de mosquito, y consume sobre todo zooplancton del tipo de cladóceros, ostrácodos y copépodos aunque puede consumir prácticamente todo lo que sea inferior a su tamaño. Y a cambio empezó a causar daños a la ictiofauna autóctona: tras su introducción en la Península, treinta y cinco especies autóctonas empezaron a decaer, especialmente las tres especies autóctonas de ciprinodóntidos, con las que compite directamente: Aphanius Iberus, A. baeticus y Valencia hispanica. Además, depreda directamente sobre juveniles de A. Iberus y también sobre los huevos de Anfibios, lo que ha supuesto el declive de ciertas especies de anfibios en algunos lugares. 

Lucio (Esox lucius) 

El lucio es uno de los más voraces depredadores fluviales: cuerpo alargado y comprimido, con hocico largo y aplastado. Puede alcanzar el metro y medio de longitud y los 25 kg de peso. Es un animal longevo, que puede vivir entre 17 y 25 años. 

Lucio

Es un depredador generalista: consume todo tipo de invertebrados y vertebrados acuáticos. Ocasionalmente consume vertebrados terrestres si se ponen a su alcance. Se ha reportado el consumo de desmán ibérico, ratón de campo, topillo o rata. Prefiere las zonas remansadas con escasa corriente y abundante vegetación, así como los microhábitats profundos. Es un pez circumpolar, originario de las regiones norteñas de América, Europa y Asia. En España se ha encontrado un fósil de lucio (una vértebra) en el yacimiento de Áridos-I (Arganda), lo que anima al colectivo de pescadores a reivindicar al lucio como una especie autóctona recuperada y no como una especie exótica a extinguir. Sin embargo, los especialistas tienen claro que el lucio se extinguió en el Pleistoceno Superior y que la especie presente hoy día poco tiene que ver con aquella.

Distribución del lucio en España

En 1949, el Servicio Nacional de Pesca Fluvial y Caza decide introducirlo en España para dar satisfacción a la pesca deportiva, aportándole un aliciente. Así, se importaron 50.000 huevos procedentes de los Laboratorios de Der (Francia), y se soltaron en el Río Tajo, en Aranjuez. Muy poco después, en 1954, se captura en Aranjuez un ejemplar de 9,5 kg y las revistas especializadas en caza y pesca empiezan a hacerse eco de los lucios que se pueden capturar en España. 

Por tanto, se siguió la introducción de lucios hasta 1960 soltándose en las cuencas del Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Júcar, Segura, Alberche, Jarama, Henares, Duero, Pisuerga y Eresma. También en las Lagunas de Ruidera y en numerosos embalses. La última suelta de lucios se produjo en 1980. 

Como depredador, el lucio es un grave peligro para la ictiofauna autóctona, pero como te he dicho antes, incluso para otros animales acuáticos en peligro de extinción, como el desmán ibérico. 

Perca americana o blackbass (Micropterus salmoides) 

Originario de Este y Sur de los EEUU y el Norte de México, es un pez de tamaño mediano: entre 30 y 40 cm de longitud, si bien se han alcanzado tamaños de 97 cm y 10 kg de peso. La máxima edad conocida es de 11 años. Tiene la aleta dorsal dividida en dos partes: la anterior sostenida por radios espinosos, y la posterior sostenida por radios blandos. 

Black bass

Le gustan las aguas relativamente cálidas y claras, con vegetación abundante y escasa corriente. Es carnívoro: alimentándose de invertebrados, anfibios y peces y, según crece más, se va haciendo más ictiófago. La puesta se verifica entre fines de la primavera y comienzos del verano: entre diez mil y once mil huevos. 

Es un pez que se ha introducido en más de cincuenta países para la pesca deportiva. En España se introdujo en 1955 y sólo está ausente del Noroeste de la Península. El black bass ha influido en la reducción de los ciprínidos autóctonos. 

Lucioperca (Sander lucioperca) 

El género Sander consta de cinco especies: dos norteamericanas y tres eurasiáticas. Tiene forma fusiforme y, al igual que el black bass, tiene la aleta dorsal dividida en dos partes, con idéntica estructura y disposición. La aleta anal es amplia y la caudal ahorquillada. Los maxilares son largos con numerosos dientes cónicos, además de uno o dos fuertes caninos. 

Lucioperca

En el Embalse de Alcántara se han medido longitudes máximas de 52 cm con un peso de 1,3 kg. En su origen prefieren ríos amplios, caudalosos y turbios, así como lagos eutróficos. En la Península Ibérica se ha aclimatado muy bien a los embalses, y prefiere fondos rocosos, arenosos o de grava. 

La reproducción se verifica entre abril y mayo, con puestas de entre 150.000 y 190.000 huevos de 1 milímetro de diámetro. Los juveniles consumen invertebrados y los adultos son piscívoros, aunque no desdeñan cangrejos, anfibios o reptiles. También son caníbales y, en el Embalse de Alcántara, algo más de la mitad de la dieta la constituyen otras luciopercas. 

Su introducción en España se produjo de manera experimental a finales de los años 70 en el Embalse de Boadella (Cataluña), y de forma ilegal en los años 90 para la pesca deportiva. Está presente en las cuencas del Ebro, Duero, Tajo, Segura, Júcar, Turia, Mijares y otros ríos mediterráneos. Está ausente del Miño y el Guadalquivir. 

Es un pez muy voraz y carnívoro, de actividad crepuscular y nocturna. En libertad puede vivir hasta 17 años. En la Península Ibérica no se ha estudiado su influencia en la fauna autóctona, pero en Turquía, por ejemplo (otra Península mediterránea), se ha comprobado que el blackbass provocó la desaparición de siete de las diez especies de peces que vivían en el Lago Egirdir. 

Trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) 

Es un salmónido originario de la Costa Pacífica norteamericana y asiática, desde Kamchatka hasta el Norte de México. Vive en aguas frías y limpias de ríos y lagos. Tiene un crecimiento más rápido que la trucha común, y tiene un desove por año, entre enero y mayo. 

Trucha arcoiris

Desde fines del siglo XIX ha sido introducida en todo el mundo para satisfacer la pesca deportiva. En España, más concretamente, en los años 60. Esta trucha tiene un cierto grado de domesticidad ya que le es difícil reproducirse en nuestras aguas y por eso no suele formar poblaciones estables. Lo normal es que se críe en granjas piscícolas, y se vayan repoblando en los ríos. De ahí la domesticidad. También se usa directamente para el consumo humano desde la granja hasta los puntos de venta. 

Epílogo. 

Como has podido ver en este breve repaso, a las Administraciones y a no pocos particulares no les importa considerar el medio salvaje como algo que les pertenece, por derecho divino sin duda, y allí pueden realizar lo que les venga en gana. ¿Qué los pescadores no tienen pececitos para pescar en nuestros escuálidos ríos mediterráneos? ¡pues les soltamos lucios para que tengan capturas de veinte kilos! 

Pero ese lucio luego se come a nuestro desmán o a nuestra colmilleja. Y el interés de unos pocos (los pescadores deportivos) queda por encima del interés de la mayoría de la población, cuya Constitución nos reconoce el “derecho a disfrutar del Medio Ambiente”, no de ríos muertos superpoblados de depredadores exóticos. 

Algunas de las especies consideradas "invasoras" en España

Sin duda, no todas las especies de peces exóticos causan daños a nuestra ictiofauna. Y, de hecho, ha habido introducciones que han fracasado. Pero lo que quiero que retengas es esa mentalidad de que “hago lo que quiero con la Naturaleza”, que tanto daño hace y seguirá haciendo. 

Te prometí al comienzo de esta crónica que te aclararía la terminología. Se habla de “especie exótica” o “alóctona” a una especie introducida en un lugar donde previamente no había vivido nunca. Sería, pues, el antónimo de “autóctono”. Hasta aquí, bien. El problema es cuando consideramos otros dos términos: “especie invasora”, es el más controvertido. Una especie invasora, sería una especie exótica que tiene un potencial de reproducirse demasiado, y demasiado rápido. Por eso el término tiene una connotación negativa, al contrario de la especie exótica que se naturaliza, esto es, encuentra su lugar en la cadena trófica, adaptándose sin causar daños. Tenemos también la “especie inmigrante”, que es una especie que llega de forma natural a un nuevo medio, donde al colonizarlo se convierte en autóctona. 

Un lío, ¿verdad?. Y todo para enmascarar y disimular el hecho de que cualquier especie exótica (sea o no invasora) es introducida siempre por el ser humano. Mediante la terminología, parece que el humano escurre el bulto, en una especie de oiga, que yo no he sido. Una especie no se convierte en invasora formando ejércitos y lanzando un plan de batalla. No. Una especie exótica no aparece por arte de magia en un lugar de repente (como te he explicado antes, una especie inmigrante es otra cosa, perfectamente natural y acorde con el Ciclo de la Vida).  De hecho, algunos avispados usan la palabra "invasor" para presionar a la Administración para eliminar especies autóctonas, como los lobos recientemente aparecidos en Aragón.

Por tanto, yo propondría a las Autoridades el reducir la terminología a sólo dos: 

Especie autóctona: presente de forma natural en un territorio 
Especie introducida: introducida artificialmente por la mano humana. 

De esta manera, le es imposible al humano eludir su responsabilidad sobre la infantil manipulación de la fauna que sigue llevando a cabo. Por mi parte, usaré desde hoy esta terminología.

Comentarios

  1. Genial reflexión. La inconsciencia, estupidez y egoísmo humanos no conocen limite. Yo añadiría algo que me parece aun mas importante: Cuando se introduce una especie aloctona en el medio, se está acabando en solo un segundo con cientos de miles de años de evolución. Así de simple y de terrible. Un medio en perfecto equilibrio fruto de miles y miles de años de perfeccionamiento e interacciones entre sus especies es truncado para siempre. Soy pescador, y desafortunadamente somos pocos los conservacionistas en este deporte. Para la mayoría de los pescadores que conozco, las masas de agua son simplemente acuarios donde satisfacer su ansia de trofeos y capturas. Por supuesto no tienen la mas remota idea de ecología o biodiversidad, ni les interesa lo más mínimo. Y si les hablas de esto, te miran como quien ha visto al mismísimo diablo.

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    1. Gracias por compartir tu opinión. Desgraciadamente, en nuestro país existe la arraigada mentalidad de que la Naturaleza es nuestro "cortijo" particular donde podemos hacer lo que nos plazca.

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