El delfín del Amazonas. Espíritu de los ahogados.

Querida hija:

Después de unos días de merecido descanso, vuelvo a darte mis brasas faunísticas. Los Cetáceos, esos fantásticos mamíferos acuáticos, son abrumadoramente animales marinos pero un puñado de ellos se ha adaptado a vivir en los grandes ríos tropicales. Se les conoce colectivamente como "delfines de río" pero, como suele suceder con los nombres comunes, no expresan la realidad correctamente puesto que no se trata de delfines sino de cetáceos pertenecientes a familias distintas de las de los delfines, a excepción de una especie. De entre estos cetáceos fluviales, voy a hablarte del más extendido de ellos: el delfín del Amazonas.

Boto en Rio Negro, Brasil. Foto: Sylvain Cordier


Introducción: los "delfines" de río

Bien, antes de entrar en materia conviene que tengas un barniz previo sobre estos notables cetáceos fluviales y tengas claro qué clase de animales son. Se trata de una serie de especies que hasta hace relativamente pocos años se les agrupaba dentro de la familia Platanistidae, aunque los estudios moleculares han convencido a los especialistas de que se trata de dos familias:

Cetáceos fluviales y semi-fluviales


- Familia Platanistidae: incluye dos especies, el delfín del Ganges (Platanista gangetica), distribuido en la Cuenca del Ganges y también en el curso bajo del Brahmaputra, en India; y el delfín del Indo (P. minor), distribuido en el curso medio del Indo, en Pakistán.

- Familia Iniidae: Aquí la situación taxonómica es complicada. Un sólo género, Inia, distribuido ampliamente por las cuencas del Orinoco y el Amazonas, en América del Sur, pero los especialistas discrepan entre el número de especies. La teoría clásica sostiene que sólo hay una especie, el delfín del Amazonas Inia geoffrensis, al que se reconocían cuatro subespecies: la nominal en el grueso de la cuenca amazónica, el delfín del Orinoco I. g. humboldtiana, el delfín boliviano I. g. boliviana, y el delfín del Araguaia I. g. araguaiensis. Pero parte de la comunidad científica tiende a reconocer estas subespecies como especies separadas, con lo que tendríamos cuatro especies en lugar de una. El debate está abierto y aún no hay un consenso científico por lo que en esta crónica yo me adhiero a la consideración clásica de una sola especie.

- Familia Pontoporiidae: una sola especie, el delfín del Plata (Pontoporia blainvillei), también denominado "franciscana" o "tonina", distribuido en el Estuario del Río de la Plata pero también en aguas costeras oceánicas adyacentes por lo que no sería un cetáceo exclusivamente fluvial.

- Familia Lipotidae: una sola especie, el baiji o delfín del Yangtsé (Lipotes vexillifer) que desgraciadamente es el único delfín fluvial que ha sido exterminado por el ser humano. Se distribuía por la cuenca del Río Yangtsé en China y te hablé de su historia en mi crónica sobre la fauna de este río.

Mapa de distribución de las distintas especies de cetáceos fluviales/semifluviales


Como ves, ninguno de estos cetáceos puede llamarse propiamente "delfín" por no pertenecer a la familia Delphinidae, que es donde se encuentran los verdaderos delfines. De éstos, únicamente dos especies pueden considerarse parcialmente fluviales (como la franciscana), ambos dos pertenecientes al género Sotalia: el tucuxi (S. fluviatilis), que vive tanto en la cuenca amazónica como en la costa atlántica desde Panamá hasta el sureste de Brasil, y el delfín costero (S. guianensis), que tiene la misma distribución costera que el tucuxi pero penetra sólo en algunos estuarios.

Finalmente, a pesar de su nombre, el delfín del Irrawaddy (Orcaella brevirostris), otro delfínido, no penetra ni en ese río ni en ningún otro siendo su comportamiento como el del delfín costero, como mucho penetra ocasionalmente en estuarios y desembocaduras, en este caso en el Sureste asiático y norte de Australia.

El delfín del Amazonas

Una vez que tienes claro ya el tema de los cetáceos fluviales, ya podemos conocer mejor a nuestro protagonista, que también se conoce con el nombre de boto, nombre que te recomiendo para no alimentar la confusión con los verdaderos delfines. Ya que te he hablado de las subespecies del mismo, empezaremos por entender su distribución geográfica.

Mapa de distribución de las subespecies de delfín del Amazonas (Encyclopaedia Britannica)


La subespecie humboldtiana está distribuida en la cuenca del Orinoco, a excepción de los ríos Caroní y Caura, y probablemente la causa del aislamiento del boto del Orinoco y el del Amazonas está en que ambas cuencas se comunican únicamente a través del Canal Casiquiare, que puede considerarse como un "cuello de botella" geográfico que ha favorecido ese aislamiento. Más abajo del Casiquiare, ya en plena cuenca amazónica, vive la subespecie nominal, geoffrensis, en la Amazonia brasileña y peruana, mientras que la subespecie boliviana queda aislada de la nominal por los rápidos de Teotonio, en el curso alto del Madeira, quedando la subespecie confinada a los ríos Mamoré y su tributario Iténez, en territorio boliviano.

Por último, la subespecie araguaiana se encuentra exclusivamente en los ríos brasileños Tocantins y Araguaia, por encima de los rápidos de Tucurui. Es una distribución interesante porque estos ríos no pertenecen en realidad a la cuenca amazónica, sino que desaguan en el Atlántico de forma independiente, planteando un interesante problema biogeográfico.

Anatomía de un boto /www.exploringnature.org


Se trata de un cetáceo grande: de hecho, el más grande de los cetáceos fluviales con una media de 2,35 m de longitud y 154 kg de peso, y valores máximos de 2,55 m y 185 kg. Tiene dos grandes diferencias con lo que tienes en mente cuando se habla de "delfines". En primer lugar, un morro mucho más largo, erizado de dientes de dos tipos ("heterodontia", excepcional entre los Cetáceos modernos), siendo los anteriores puntiagudos y punzantes y los posteriores más planos y trituradores. La segunda diferencia es la coloración, siendo grisácea en la fase juvenil pero virando al rosa/rosa claro en estado adulto.

Esqueleto de boto


Otra importante diferencia con los delfines marinos es que el boto no tiene las vértebras cervicales fusionadas y eso le permite movimientos de la cabeza/cuello más amplios. La aleta dorsal es más baja que la del delfín y tiene forma de quilla, con una base muy larga que ocupa buena parte del dorso del animal. Las aletas pectorales tienen forma de paleta y no picudas como en el delfín. Como ves, el aspecto del boto no se parece prácticamente en nada al del delfín, y no pueden confundirse. Existe dimorfismo sexual siendo los machos mayores que las hembras, y al igual que sucede con las belugas, los botos tienen un "melón" en la cabeza que sirve como "órgano" difusor del sistema de ecolocación, muy útil para desenvolverse en aguas casi siempre turbias y con baja visibilidad.

Biología y ecología

Dentro de las cuencas fluviales de su área de distribución, el boto es un generalista que vive en una amplia variedad de hábitats: curso principal de los ríos, canales subsidiarios, lagos, afluentes, final de cataratas y rápidos. Hay que distinguir, no obstante, entre la estación seca y la húmeda. Durante la estación seca, el boto suele ubicarse más en el curso principal de los ríos, donde se aseguran un caudal suficiente para vivir, y durante la temporada de lluvias cuando los ríos se desbordan y la selva se inunda, los botos se expanden por las zonas inundadas, donde hay una mayor riqueza orgánica. 

Boto saltando 


En un estudio realizado en el río Guayabero (Orinoquia colombiana), se ha constatado una cierta preferencia por las confluencias de los ríos, seguramente porque en estos enclaves se produce mezcla de aguas y mayor movilidad entre los peces, que son sus presas principales. Durante la época de inundaciones, la movilidad de los botos es notable alcanzando desplazamientos medios diarios de unos 60 km.

Curiosamente, aquí sucede una diferencia en el comportamiento de machos y hembras puesto que cuando las aguas aún están altas los machos regresan al curso principal de los ríos mientras que las hembras con sus crías permanecen más tiempo en las zonas inundadas. Este comportamiento es mal conocido, y se cree que podría estar relacionado con menor riesgo para las crías.

Se trata de animales básicamente solitarios pero no es raro observarlos en pequeñas agrupaciones de un máximo de 4 ejemplares, pero desde luego no parecen formar ningún tipo de asociación basada en la jerarquía. Por las inequívocas señales de luchas que presentan muchos machos, se infiere que existiría algún tipo de poliginia, esto es, que los machos lucharían por la cubrición de las hembras si bien no se descarta que pudiera existir también la poliandria o la promiscuidad.

Boto del Araguaia


Tras una gestación de once meses, los nacimientos coinciden con la temporada de inundaciones entre Mayo y Junio. Esto es así porque existe mayor movilidad y en las zonas inundadas existe mucha materia orgánica que, a su vez, provoca una mayor variedad y abundancia de alimento. El periodo de lactancia dura un año, y el intervalo entre nacimientos oscila entre 15 y 36 meses, por lo que la cría se independiza en torno a los 3 años y por eso se infiere que pudiera existir un fuerte vínculo entre la madre y la cría.

El boto vive en una de las regiones más biodiversas del mundo en lo que a ictiofauna se refiere por lo que se trata del cetáceo con dientes que disfruta de la dieta más variada de todas las especies. Se han identificado al menos 53 especies de peces pertenecientes a 19 familias en su dieta, con tamaños que oscilan entre los 5 y los 80 cm siendo la media de unos 20 cm. Las tres familias de peces más representadas en la dieta del boto son Sciaenidae, Cichlidae y Characidae. Pero, además de los peces, el boto incluye en su dieta también crustáceos y tortugas, cuyos caparazones puede triturar con sus dientes traseros, de ahí su heterodontia.

Boto comiendo un pez. Foto: Frank Wouters


Origen y evolución

Parece evidente que los delfines de río tienen como origen antepasados marinos que se aventuraron en aguas dulces y acabaron adaptándose a vivir en ellos. ¿Cómo fue este proceso en el caso del boto?

Aunque todavía hay alguna interpretación discrepante, parece claro que el género Inia está estrechamente relacionado con Pontoporia, y ambos muy cercanos a Delphinoidea, es decir, que el boto sería el cetáceo fluvial más cercanamente emparentado con los verdaderos delfines lo que hace pensar en un antepasado común. Existe un género fósil que se relaciona inequívocamente con los Ínidos: Ischynorhynchus, conocido del Mioceno final de la cuenca del Paraná (Argentina), por lo que era claramente un cetáceo fluvial. Era un 30% más grande que el boto y con un morro más largo. Otro género fósil conocido para esta familia es Saurocetes, curiosamente también situado bastante más al sur que la actual área de distribución del boto (Mioceno final, cuenca del Paraná).

Transgresiones marinas del Mioceno medio en Sudamérica


Se cree que la familia Iniidae tiene su origen en el Mioceno medio hace unos 15 millones de años. Globalmente hablando, el Mioceno medio fue una era de altos niveles oceánicos y cuando sucedieron tres grandes transgresiones/regresiones marinas que inundaron amplias zonas bajas continentales, originando mares epicontinentales que se convirtieron en ricos ecosistemas anfibios. La Cuenca amazónica fue una de las áreas afectadas por estas transgresiones marinas que crearon vastas áreas estuarinas bien provistas de materia orgánica que creó interesantes cadenas tróficas que pudieron ser explotadas por los antepasados de estos delfines fluviales, procedentes del mar abierto y proporcionando el primer paso para la evolución del actual boto.

En aquella época, las cuencas amazónicas y paranaense pudieron estar unidas en un vasto mar interior que dividió América del Sur: el Mar Paranense. Puesto que los fósiles de Iniidae conocidos son de la cuenca del Paraná, sus descendientes bien pudieron migrar al norte colonizando la Amazonia desde el Sur, y quedando luego aislados al bajar las aguas y volver a independizarse ambas cuencas, quedando los géneros Inia al Norte y Pontoporia al Sur, y explicándose así el hecho de que estos dos géneros tengan un antepasado común. Otra interpretación paralela sería una colonización de norte a sur, aunque faltarían fósiles para corroborarlo.

El boto y el ser humano

El boto es un animal que tiene una cierta carga mitológica. En muchos lugares de su área de distribución se cree que el boto es la reencarnación de personas ahogadas en el río, pero la leyenda asociada al boto más extendida es la que sostiene que en las noches de luna llena, el boto sale del río y se convierte en un atractivo varón vestido de blanco que a continuación se dedica a seducir mujeres y dejarlas embarazadas para reproducirse, pero también parece que esta leyenda se ha usado para "justificar" de alguna manera los embarazos no deseados.

Según la leyenda, el boto se transforma en un guapo galán


Mitología aparte, por desgracia la relación entre humanos y botos no es tan buena como desearíamos, toda vez que los pescadores de las cuencas amazónica y orinóquica consideran al boto como un competidor en el consumo de pescado y lo persiguen incluso matándolo a tiros y con dinamita. Hace siglos se le cazaba para obtener aceite para el alumbrado pero los principales problemas que la Humanidad le causa al boto son la sobreexplotación pesquera, que lo deja sin alimento, la degradación de su hábitat y el incremento de vertidos de plaguicidas en los ríos donde habita, así como captura accidental en redes de pesca.

Estas amenazas son muy graves toda vez que el boto no tiene, en realidad, depredadores naturales de modo que su muerte no natural es obra exclusivamente de la acción humana.

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