Europa salvaje: la fauna de los Cárpatos.

Querida hija:

En el imaginario colectivo la cordillera de los Cárpatos se aparece como el escenario ideal de relatos vampíricos: remotas montañas que dominan pueblos medievales, bosques espesos y neblinosos, oscuros pasos de montaña...¿quién no ha oído hablar del Castillo de Bran, que pasa por ser el "castillo de Drácula"? pero los Cárpatos son también uno de los lugares más salvajes de Europa, uno de los últimos reductos de grandes carnívoros y herbívoros, una verdadera fortaleza de lo que Europa fue una vez y hoy sólo es un recuerdo en el grueso del continente. Vamos a adentrarnos en los mágicos hayedos carpáticos para rastrear su fauna.

Los Cárpatos son uno de los últimos reductos de la Europa salvaje. Dibujo: Jeroen Helmer

Introducción: geografía y biogeografía de los Cárpatos

Como siempre, lo primero es entender el medio geográfico. La cadena de los Cárpatos es un sistema montañoso de tipo alpino (esto es, del mismo origen geológico que los Alpes) que forma un arco situado a caballo entre Europa Central y oriental, con forma de cierre de paréntesis orientado de norte a sur. Con sus  1.500 km de longitud se trata de la tercera cadena montañosa europea tras los Urales y los Montes Escandinavos.

De norte a sur, los Cárpatos se dividen tradicionalmente en tres partes: en el extremo norte, los Cárpatos Septentrionales estructurados en los Montes Tatra, en Eslovaquia y parte de Polonia sudoriental. Se trata de la parte más "alpina" de la cordillera, y que alberga las cumbres más altas (Altos Tatras: Gerlachovka, 2.655 m). A continuación vienen los Cárpatos orientales, que toman la dirección sureste desde el rincón sudoriental de Polonia, a través de la Ucrania subcarpática y penetrando en Rumania. Se trata de la zona más "baja" de la cordillera (Hoverla, Ucrania, 2.061 m) y finalmente los Cárpatos meridionales, que en el tercio sur de Rumania toman la dirección este-oeste hasta el desfiladero danubiano de Puertas de Hierro, limítrofe con Serbia, y donde los Cárpatos vuelven a ganar altura (Montes Fagaras: Moldoveanu, 2.544 m.). El 50% de la cadena se encuentra en territorio rumano.

Mapa de los Montes Cárpatos


Los Cárpatos forman una ecorregión por derecho propio: Bosques montañosos de coníferas de los Cárpatos. Y esto es así porque aquí se encuentran los mejores bosques de Europa Central. En el piso más bajo (bajo los 650 m de altitud) se encuentran bosques caducifolios de robles, tilos y carpes. Los bosques montanos aparecen entre los 650 y 1.100 m, y están compuestos de hayas, abetos, piceas y arces. Aquí debo decirte que los hayedos carpáticos están considerados los mejores de Europa, y entre los que se encuentran la mayoría de hayedos primarios del continente. Por su parte, la zona subalpina (entre los 1.100 y 1.400 m en el norte, y entre los 1.400 y 1.900 en el sur) está dominada por piceas, serbales, pinos y alerces. Las zonas más altas están dominadas por roquedales manchados de líquenes.

Parque Nacional Tatra. Zakopane, Polonia. 


La importancia ecológica de los Cárpatos es extraordinaria. En un continente que ha exterminado el 56% e sus bosques y donde sólo el 2% de los que quedan están protegidos, los Cárpatos albergan la mayor extensión de bosque montano europeo situado entre los 950 y los 1.350 m de altitud además de los mayores hayedos y hayedos/abetales de montaña y, por supuesto, la mayor área de bosques vírgenes que aún sobreviven en Europa. Y sólo estoy hablando de plantas porque ya entrando en materia zoológica, en los Cárpatos se encuentran las mayores poblaciones europeas de los grandes carnívoros: oso pardo, lobo gris y lince boreal, además de los grandes herbívoros: ciervo, corzo, rebeco y bisonte europeo.

Toda esta rica biodiversidad se explica por su situación geográfica que hace que los Cárpatos se comporten como un corredor entre faunas norteñas y sureñas dentro de Centroeuropa, y donde se da también un punto de contacto entre la fauna centroeuropea, ártica, ártico-alpina y asiática, toda vez que los Cárpatos limitan directamente con el origen de las estepas europeas. Dentro de las faunas montanas europeas, prácticamente todas las especies tienen sus propias subespecies carpáticas y, dentro de los Cárpatos, existe una división zoogeográfica entre los Cárpatos del Norte (los Tatra) y el resto de la cordillera, con taxones endémicos de aquella región que no se encuentran en el resto de la cadena montañosa. Una división más secundaria se da también entre los Cárpatos centrales y los meridionales.

Hayedo en los Cárpatos


A diferencia de los Alpes, que sí fueron cubiertos por los hielos pleistocenos, los Cárpatos (con una más baja altitud) estuvieron siempre libres de hielos por lo que se comportaron como un importante refugio faunístico glacial, a partir del cual muchas especies recolonizaron Europa nuevamente. 

Pero también existen razones históricas. Los Cárpatos atraviesan una región de Europa tradicionalmente atrasada y pobre, donde la Revolución Industrial ni estuvo, ni está, ni se la espera con su cohorte de destrucción del medio ambiente y alienación del ser humano. Por eso la conservación de su biodiversidad es casi óptima.

Los Cárpatos en Maramures, Rumania. Foto: Evgen Novosad


Ahora, toca conocer lo más emblemático de la fauna de los Cárpatos. Vamos a ello.

Los Tres Grandes

El emblema faunístico de los Cárpatos es la presencia simultánea de los tres grandes carnívoros europeos: el oso pardo (Ursus arctos), el lobo (Canis lupus) y el lince boreal (Lynx lynx). Además, estas tres especies se encuentran aquí entre las mayores poblaciones de Europa. Hay aproximadamente entre 7.000 y 8.000 osos pardos (la 2º población de Europa), presente en todos los países carpáticos. Desgraciadamente, al igual que sucede con los otros dos grandes carnívoros, esta abundancia poblacional hace que el oso sea especie cinegética, y se ha cazado (y se sigue cazando) ampliamente por toda la zona, y para Rumania es un verdadero reclamo que atrae cazadores de todo el mundo.

Linces en los Cárpatos rumanos


El lince, por su parte, alcanza aquí la población más densa de Europa, con unos 2.500 ejemplares que se encuentran sobre todo por encima de 1.000 m de altitud. Se ha comprobado que el lince depreda, en los Cárpatos, de liebres, aves, gatos silvestres, rebeco, ciervo, jabalí y a veces sobre perros asilvestrados. El lince boreal de los Cárpatos pertenece a una subespecie propia: L. l. carpathicus, una subespecie muy importante porque constituye una de las tres poblaciones silvestres originarias que sobrevivían en Europa tras el exterminio a que fue sometido por parte del ser humano, junto con el lince del Báltico/Escandinavia y el lince balcánico.

Oso pardo en los Cárpatos rumanos


De estas tres subespecies, la carpática es con mucho la más abundante y por eso ha sido utilizada como población "fuente" para las reintroducciones que se han ido realizando en Europa a partir de 1970: Vosgos, Jura, Alemania, Alpes Dináricos y Alpes.

Por su parte, en la región carpática hay unos 4.000 lobos, que constituye nada menos que el 45% de la población lobera de Europa y eso convierte a los Cárpatos en la gran fortaleza europea del lobo. Como en todas partes, el lobo es el superdepredador de los Cárpatos, manteniendo las poblaciones de herbívoros y mesocarnívoros controladas, pero también como en todas partes, los rebaños de ovejas sin protección son también blanco fácil, provocando la persecución legal e ilegal del ser humano. En las décadas de 1950 y 1960 Rumania lanzó una campaña de exterminio hacia el lobo (algo, por otro lado, habitual en la Europa de la época) pero por lo visto fracasó. El lobo siempre es duro de pelar y, a la larga, ganará la guerra con el ser humano por incomparecencia de este último.

Lobo en los Montes Bieszczady, Polonia


Los otros mamíferos de los Cárpatos

Aparte del ciervo rojo, el corzo o el jabalí, quiero llamar tu atención sobre dos de los grandes herbívoros presentes en los Cárpatos. El primero de ellos es el rebeco (Rupicapra rupicapra), que está presente en estas montañas con dos subespecies endémicas: R. r. tatrica, en los Tatra (Eslovaquia/Polonia) y R. r. carpatica en Rumania, constituyendo un ejemplo de lo que te decía más arriba sobre la división zoogeográfica que existe entre los Tatras y el resto de los Cárpatos.

Rebeco de los Tatras, Eslovaquia


La población del rebeco de los Tatra cayó desde los casi 1.000 individuos en 1964 hasta 200 a comienzos del siglo XXI por lo de siempre: la caza incontrolada. Desde entonces, el Gobierno eslovaco lanzó un programa de supresión de la caza furtiva y la protección del hábitat especialmente durante la época de cría para evitar la proliferación de turistas, y el año pasado se batió el récord de población con 1.095 ejemplares, un tercio de los cuales vive en el Parque Nacional Tatra.

El segundo gran herbívoro a considerar aquí es el bisonte europeo (Bison bonasus), exterminado originariamente de la región hace unos doscientos años y reintroducido desde entonces en los Montes Biesczady de Polonia, con unos 160 individuos, en los Cárpatos ucranianos con unos 200, y más recientemente en los Cárpatos meridionales rumanos con unos 100 individuos.

Bisontes reintroducidos en Tarcu, Rumania. Foto: Sergio Pitamitz


Otro endemismo de los Cárpatos nos ejemplifica la división entre Tatras y resto de Cárpatos: el topillo de los Cárpatos (Microtus tatricus), que es la única especie de mamífero completamente endémica de los Cárpatos, con una subespecie de los Tatras (M. t. tatricus) y otra de Ucrania/Rumania (M. t. zykovi). Este roedor se encuentra entre los 650 y 2.350 m de altitud. Los roedores constituyen la mayoría de taxones endémicos de los Cárpatos, presentando subespecies endémicas la ardilla roja (S. v. carpathicus), la marmota (M. m. latirostris), el topillo nival (C. n. ulpius), y también un roedor de origen asiático que alcanza en los Cárpatos su límite occidental de distribución: la sicista nórdica (Sicista betulina montana).

Topillo de los Tatra, único mamífero endémico de los Cárpatos


También presentan subespecies endémicas el topo (T. e. kratochvili), la musaraña alpina (S. alpinus tatricus) y el ciervo rojo (C. e. montanus), además del rebeco y el lince boreal, que ya te mencioné antes.

Las aves carpáticas

Quiero centrarme aquí sólo en las especies que están consideradas como "emblemáticas" de los Cárpatos, aunque no tienen el mismo nivel de endemicidad que en el caso de los mamíferos. Son ocho especies destacables.

Empezamos con el águila imperial oriental (Aquila heliaca), que es otra de esas especies asiáticas que encuentran en los Cárpatos su límite occidental de distribución. La población de águila imperial oriental de los Cárpatos oscila entre el 20% y el 40% de toda la población europea de esta rapaz amenazada globalmente, con unas 85 parejas en esta región. La otra gran rapaz que tiene en los Cárpatos su fortaleza es el águila pomerana (Clanga pomarina). Se trata de un águila migratoria que cría en Europa oriental y balcánica, e inverna en África oriental. Aquí en los Cárpatos su población es el 40% de la europea.

Águila imperial oriental. Foto: Bernd Thaller


El pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos) tiene en los Cárpatos el 30% de su población europea, con 11.400 parejas. Este pájaro carpintero está también presente en España pero en una zona muy restringida de Navarra y Aragón. Otra ave emblemática de esta región es el cárabo uralense (Strix uralensis), con el 20% de la población europea (2.200 parejas), y que en los Cárpatos tiene una de sus áreas más occidentales de presencia, junto con los Balcanes y algunos puntos concretos de Centroeuropa.

Tres aves típicamente montañeras son abundantes en los Cárpatos: el acentor alpino (Prunella collaris), que en los Cárpatos sólo cria al contrario que en la Península Ibérica donde hay poblaciones que crían y otras que invernan; y también el treparriscos (Tichodroma muraria), así como el roquero rojo (Monticola saxatilis), especie que cría en Europa pero inverna en África oriental.

Roquero rojo. Foto: Isidro Vila


Finalmente, dos aves "terrestres· entran dentro de este selecto club de aves emblemáticas de los Cárpatos: el guión de codornices (Crex crex), un rállido que vive en gran parte de Europa Central y Siberia, pero no en la Península Ibérica, y la más emblemática de las aves de los bosques boreales de Europa, el urogallo (Tetrao urogallus), muy difícil de censar por sus hábitos retirados pero que se cree que en los Cárpatos rumanos podría tener una de sus fortalezas europeas, puesto que además es allí ave cinegética lo que es un grave error, pues ya te expliqué cuando te hablé del urogallo cantábrico que la caza salvaje fue el primer paso para su estrangulamiento poblacional y genético, del que no es capaz ya de salir. Los urogallos carpáticos pertenecen a la subespecie T. u. crassirostris.

Urogallo de los Montes Fagaras, Rumania


Los herpetos

No quiero cerrar esta crónica sin, al menos, nombrarte alguna especie emblemática entre los anfibios y reptiles de esta región europea.  Existe aquí una especie endémica: el tritón de los Cárpatos (Lissotriton montandoni), aunque también hay una pequeña población en los vecinos Montes Sudetes de la República Checa y ha sido introducido en Baviera. Alcanza una longitud de 10 cm. 

Tritón de los Cárpatos. Foto: Maciej Pabijan


Aparte del tritón de los Cárpatos, también se consideran especies de interés entre los anfibios carpáticos la rana de pantano (Rana arvalis), el sapo de vientre amarillo (Bombina variegata) y la ranita de San Antonio (Hyla arborea).

Entre los reptiles, quiero destacarte la presencia de la tercera mayor culebra europea, la culebra de Esculapio (Zamenis longissima), que puede alcanzar los dos metros de longitud. En todos los estados carpáticos está clasificada como "En Peligro Crítico". Otros herpetos considerados de interés en los Cárpatos son el lagarto verde (Lacerta viridis) y el galápago europeo (Emys orbicularis).

Los peces

Existen algunos endemismos de interés sobre todo en los ríos rumanos que se originan en los Cárpatos meridionales y que desaguan en el Danubio, especialmente en el curso alto del río Arges: el escorpín de Transilvania (Cottus transilvaniae), el asprete (Romanichthys valsanicola), presente en el Arges y sus afluentes el Valsan y el Raul Doamnei, y la locha rumana (Sabanejewia romanica), todos ellos exclusivos de Rumania.

Asprete. Foto: Alex Gavan Foundation

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Comentarios

  1. Excelente cronica Eugenio, gracias por escucharme y atender mi peticion. Te puedo decir de primera mano que en efecto es uno de los ultimos reductos de lo que un dia fue nuestro continente.

    Abrazo

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