Los canguros. Los "rumiantes" de Oceanía.

Querida hija:

El canguro es el símbolo indiscutido e indiscutible de Australia. Cuando hablamos de este gran país, es inmediato: acude a nuestra mente la imagen de un canguro saltando prodigiosamente en los amplios espacios del outback. Es, además, uno de esos animales que "gustan", que "caen bien", que no están en peligro de exterminio y que no "causan problemas" al ser humano. Pero más allá de eso...¿qué sabemos sobre los canguros? tal vez te sorprenda saber, a botepronto, que hay 66 especies de canguros, que no todos ellos saltan y que no todos viven en Australia. No pegues saltos en el sofá y atiende...

John Gould: Ualabí de Grey. The Mammals of Australia, Vol II Plate 19. Londres 1863


Introducción

El 13 de Junio de 1770, el Endeavour del Capitán Cook en el transcurso de su primer viaje tuvo que fondear de emergencia en un ancho río situado en la Península del Cabo York, en lo que hoy es el Estado australiano de Queensland, para efectuar reparaciones de los daños que el barco había sufrido dos días antes cuando atravesaba la Gran Barrera de Coral. El 12 de julio, Sir Joseph Banks, el naturalista de la expedición, escribe en su diario que vio un extraño animal en el territorio donde hoy se alza la ciudad de Cookstown.

Ni corto ni perezoso, Banks preguntó a los nativos del pueblo Guugu Yimithirr (aborígenes de la zona, me imagino que mediante gestos inequívocos), qué animal era aquél. Los nativos le respondieron: aquel animal se llamaba gangurru, que en los británicos oídos de Banks sonaría kangaroo, canguro. Por su parte, Cook lo hace constar en su diario el 4 de agosto. Sobre este hecho surgió luego una curiosa leyenda urbana. Según esta leyenda, gangurru significaría en realidad "yo no lo sé", y el origen del nombre del canguro sería una graciosa anécdota.

Primer canguro representado en la Historia. C. de Bruin, 1714


Confieso que esta anécdota nunca me convenció. No me cabía en la cabeza que los aborígenes que habían convivido durante miles de años con este animal no le hubieran dado un nombre. Y, en efecto, así fue. Ya en 1898 el antropólogo Walter Roth trató de refutarla pero sus conclusiones no fueron retomadas hasta 1972, cuando el lingüista John B. Haviland demostró fuera de duda que la palabra gangurru designaba en efecto, en el idioma de los Guugu, a una variedad local de canguro.

Sin embargo, aunque los intrépidos expedicionarios de James Cook no lo sabían, ellos no habían sido los primeros europeos en ver canguros. Ese honor corresponde a los holandeses, que exploraron las costas australianas repetidamente durante el siglo XVII. Concretamente el primero fue Francisco Pelsaert, comandante del Batavia, que en 1629 naufragó en las Islas Abrolhos (Archipiélago Houtman), a 37 millas de la costa de Australia occidental. Pelsaert describe en su diario un animal tan exhaustivamente que no hay duda de que se refiere al ualabí de Tamar (Macropus eugenii), que hoy se distribuye en islas costeras a lo largo de la costa occidental y meridional de Australia.

Otros dos navegantes holandeses, Volckersen en 1658 y Vlamingh en 1696 recalarían en la Isla Rottnest, frente a la actual ciudad de Perth (Australia occidental), isla cuyo nombre significa "nido de ratas". Pero como en aquel entonces no había ratas en Australia, al parecer fueron los primeros navegantes en describir al quokka (Setonyx brachyurus), que es uno de los canguros más pequeños y que podría recordarles a una rata saltarina grandecita. Finalmente, William Dampier observaría al ualabí-liebre de bandas (Lagostrophus fasciatus) en la Isla Dirk Hartog (Australia occidental) en 1699.

George Stubbs, The Kongouro from New Holland (1772). National Maritime Museum, Greenwich


Por su parte, el primer canguro representado aparece en el libro de Cornelius de Bruin (1714), concretamente el pademelón marrón de Nueva Guinea (Thylogale brunii), Viajes desde Moscú a través de Persia y hasta la India, ejemplar observado en las Islas Aru (Indonesia, cerca de Nueva Guinea). Tras los viajes de Cook, en 1790 se acuña el género Macropus para los canguros y ya en 1794 se habían traído algunos canguros a Inglaterra donde se criaban. A comienzos del siglo XIX muchas expediciones científicas tocaban Australia y empezaron a ser estudiados científicamente estos fascinantes animales.

¿Qué hemos averiguado sobre ellos?

Los canguros: taxonomía y biología

Los canguros son marsupiales que pertenecen al Orden Diprotodontia. Esta palabra significa "dos dientes hacia adelante" y se refiere a la principal característica que tienen estos animales, que es la posesión de dos incisivos en la mandíbula inferior, y que son como dos paletas dirigidas hacia adelante. Fíjate en estas fotos en las que se muestran estos dientes en un canguro y en un wombat:

Dientes de canguro. Obsérvese los incisivos inferiores de diprotodonto


Wombat mostrando los dientes. Obsérvese sus incisivos de diprotodonto


Los Diprotodontos agrupan a las familias Macropodidae (los canguros "verdaderos"), Vombatidae (los wombats), Phascolarctidae (el koala), Potoroidae (canguros rata, potorús y bettongs), Hypsiprymnodontidae (la rata canguro del musgo) y las superfamilias Phalangeroidea (possums y cuscuses) y Petauroidea (petauros).

Filogenia de los marsupiales donde aparece el lugar de los canguros


Vamos a centrarnos ya en la familia Macropodidae, que significa "grandes pies", y en efecto esta es su principal característica: la posesión de poderosas patas traseras con un pie muy modificado en forma de palanca: el dedo I (el pulgar) ha desaparecido, los dedos II y III se han fusionado en un rasgo que comparten todos los Diprotodontos (y también los bilbys), que es la sindactilia, o fusión de dedos, mientras que el dedo IV se ha hecho muy grande, largo y macizo, y el V también es grande aunque más pequeño que el V. Este pie forma palanca con el resto de la pierna para lograr un verdadero resorte saltador, para lo cual toda la extremidad está perfectamente adaptada. Más adelante volveremos sobre este tema.

El centro de gravedad del cuerpo del canguro está situado hacia la cadera lo que, en unión a sus patas saltadoras, le permite adoptar una posición bípeda tanto al desplazarse mediante saltos como en reposo, pero también puede desplazarse de forma cuadrúpeda. 

Canguro rojo saltando


Si observas el esqueleto de un cráneo de canguro te parecerá muy parecido al cráneo de un caballo o un ciervo: encontrarás poderosos incisivos (los inferiores ya te los he mencionado, pero también poseen 6 incisivos en el maxilar superior), y una separación llamada diastema con los premolares y molares, dentición adaptada para una dieta pastadora. Esto mirando sólo el esqueleto, pero si al cráneo le ponemos músculos y piel verás un asombroso parecido entre el rostro de un canguro con el de un ciervo, incluidas las grandes orejas típicas de los herbívoros, siempre atentos a oír a cualquier depredador que se los quiera merendar.

Como ya habrás intuido, los canguros presentan una convergencia evolutiva con los mamíferos placentarios que, en otros continentes, ocupan el nicho ecológico de animal pastador. En efecto, en Australia, los canguros son los equivalentes de los cérvidos o de los bóvidos de otras latitudes, animales fundamentalmente pastadores aunque algunas especies se abren al ramoneo de hojas y algunos frutos.

De hecho, los canguros son los "rumiantes" de Australia dado que su estómago posee adaptaciones para la digestión de la materia vegetal muy parecidas a las de los rumiantes placentarios, con una flora intestinal específica para ayudar a su descomposición, y un estómago no exactamente compartimentado pero sí que presenta un sistema de "insaculaciones" que ofrece un desempeño similar. Qué digo similar, ¡superior!, ya que la eficiencia energética del estómago del canguro es mejor que la de los rumiantes placentarios, y además casi no realizan emisiones de metano, que sí emiten los rumiantes placentarios y en grandes cantidades. Seguramente esto es debido a que los pastos australianos son pobres y más escasos debido a la aridez del continente, lo que ha hecho que la Evolución "apriete" a los canguros en busca de una mayor eficiencia digestiva.

Cráneo de canguro


Aunque popularmente se cree que los canguros son exclusivamente australianos, no es cierto. Es verdad que la mayoría de especies viven en Australia debido al enorme tamaño del continente en relación con sus tierras vecinas pero también hay canguros en Nueva Guinea y en las islas indonesias del lado "australiano" de la Línea de Wallace, tierras denominadas Wallacea.

Aunque la forma y estructura general de un canguro es más o menos la misma en todas las especies, éstas presentan una gran variedad de tamaños, desde el mayor marsupial del mundo, que es el canguro rojo (Osphranter rufus), cuya máxima altura es de 2 m y su peso máximo de 90 kg, hasta el más pequeño, el ya mencionado ualabí de Tamar (Macropus eugenii), con una altura máxima de 45 cm y 9 kg de peso máximo. Es cierto que hay marsupiales conocidos como "canguros-rata" que son más pequeños pero no son técnicamente canguros al no pertenecer a la familia Macropodidae.

El tamaño de los canguros es importante para entender la terminología de nombres comunes que se usa en Australia. Si los ordenamos de mayor a menor tamaño tendríamos:

Canguros > Ualarús > Ualabíes > Pademelones

Siendo los "canguros" gigantes/grandes, los ualarús medianos, los ualabíes medianos-pequeños y los pademelones pequeños, aunque esta terminología no es matemática, es sólo la más generalizada. La taxonomía de las especies vivientes es la siguiente:

- El ualabí-liebre de bandas (Lagostrophus fasciatus), única especie de la subfamilia Lagostrophinae, con una distribución muy restringida a las islas de Bernier y Dorre, en Australia occidental. Se han realizado reintroducciones en otras islas cercanas y, en el continente, en el Santuario Wadderin en Australia occidental. Todas las demás especies de canguros pertenecen a la otra subfamilia: Macropodinae.

Ualabí liebre de bandas


- Los canguros arborícolas (género Dendrolagus, doce especies). Son los únicos canguros que no saltan ya que viven en los árboles ocupando el nicho ecológico de los perezosos sudamericanos. La mayoría de ellos viven en Nueva Guinea y en las cercanas islas Schouten y Raja Ampat. Dos únicas especies australianas, distribuidas en las selvas de la Península de York: el canguro arborícola de Bennet (D. benetianus) y el canguro arborícola de Lumholtz (D. lumholtzi).

Canguro arborícola de Lumholtz


- Los ualabíes de bosque (géneros Dorcopsis y Dorcopsulus, 6 especies). Todos exclusivamente novaguineanos.

Ualabí de bosque marrón (Dorcopsis muelleri). Foto: Klaus Rudloff


- Los ualabíes-liebre (género Lagorchestes), con dos especies: el ualabí-liebre de anteojos (L. conspicillatus),  de Australia y Nueva Guinea, y el ualabí-liebre rojo (L. hirsutus), confinado únicamente en las islas Bernier y Dorre de Australia occidental.

Ualabí liebre de anteojos


- Los canguros grises (género Macropus), dos especies: el oriental (M. giganteus) y el occidental (M. fuliginosus), australianos.

Canguro gris oriental


- Los ualabíes (género Notamacropus, 7 especies). En Australia y uno también en Nueva Guinea, el ualabí ágil (N. agilis), compartido con Australia.

Ulabí ágil


- Los ualabíes de cola desnuda (género Onychogalea, dos especies), el de bridas (O. fraenata), de distribución muy restringida, y el norteño (O. unguifera), ambos australianos.

Ualabí de cola desnuda de bridas


- Los canguros y ualarús (género Osphranter, 4 especies). Todos australianos

- Los ualabíes de las rocas (género Petrogale, 16 especies). Todos australianos.

- El quokka (Setonyx brachyurus), confinado al ángulo suroeste de Australia occidental

- Los pademelones (género Thylogale, 7 especies). En Australia, Tasmania y Nueva Guinea.

- El ualabí de Pantano (Wallabia bicolor), exclusivo del este de Australia.

Volvamos a la locomoción de los canguros. Aparte del salto, el canguro es capaz de desplazarse "a cinco patas", usando las cuatro extremidades y su cola como apoyo. Lo que hace es apoyarse en el suelo con las dos manos y la cola, y avanzar a la vez las dos piernas y, una vez apoyadas éstas en el suelo, volver a avanzar las manos. Cuando salta, lo hace a dos velocidades: la más rápida es la velocidad de huida, en la que puede alcanzar la fantástica velocidad de hasta 70 km/2 los canguros grandes, y la velocidad moderada de entre 20 y 25 km/h que es la forma más eficiente de desplazamiento para el canguro, ya que aprovecha toda la potencialidad de la función de resorte de sus tendones, que recuperan hasta el 80% de la energía del salto. Puede decirse que el salto del canguro es un "muelle", muy eficiente ya que no se necesita ejercer casi fuerza muscular.

Tipos de locomoción del canguro


Los canguros se reproducen estacionalmente y cada especie adapta su ciclo de tal forma que el juvenil abandona el marsupio en el momento más favorable del año. Su sistema reproductivo es típicamente marsupial, con una primera fase de desarrollo "larvario" que dura unos 27-37 días, produciéndose el "nacimiento" aproximadamente un mes tras el solsticio de verano. A partir de ese momento, la larva migra hacia el marsupio donde empieza a mamar leche y completa su desarrollo durante un máximo de 9 meses (entre 150 - 320 días según la especie), cuando abandona el marsupio. 

La madre puede entrar en estro sólo 24 horas tras el nacimiento por lo que es muy normal que estén preñadas durante casi todo el año, aunque las especies que viven en las regiones más áridas pueden suspender la reproducción en condiciones de sequía extrema. La hembra alcanza la madurez sexual entre 1 y 1,5 años, periodo que se adelanta a 6 meses en las especies pequeñas. 

Esqueleto del pie de un canguro


Los canguros ocupan prácticamente todos los hábitats terrestres de su área de distribución, si bien hay especies que necesitan una combinación especial de sustrato y tipo de vegetación, lo que hace que su distribución esté muy restringida pero lo normal es que las áreas de distribución de las diferentes especies sean amplias por regla general. Hay especies adaptadas específicamente a los bosques como es el caso de los canguros arborícolas, otras adaptadas a los pastizales abiertos del outback, como es el caso de los grandes canguros, que se "reparten" el territorio quedando el canguro rojo para el árido interior, el canguro gris oriental para la parte oriental de Australia, el canguro gris occidental en la parte sudoccidental, y el canguro antilopino en el lejano norte tropical. Por su parte, los ualabíes de las rocas viven en áreas rocosas o pedregosas.

Canguros rojos en un hábitat estepario


Sólo las especies más pequeñas usan depresiones del terreno en lugares con vegetación para refugiarse, las demás especies moran al aire libre sólo refugiándose en la sombra de algún árbol en las horas de más calor puesto que la mayoría de especies de canguros son nocturnas o crepusculares. Los canguros adaptados a vivir en las regiones áridas presentan adaptaciones tendentes a ahorrar agua similares a otros mamíferos de otras latitudes desérticas. Los canguros son animales sedentarios y no se conocen desplazamientos migratorios.

En general, los canguros tienden a ser animales solitarios pero las especies más grandes forman grupos jerárquicamente estructurados en los que los machos dominantes pelean entre ellos por las hembras usando su famoso "boxeo" en el que se valen de sus manos y sus pies usándolos como arma al propinar patadas apoyándose con la musculosa cola en el suelo.

Ualabí de las rocas cola de cepillo en su hábitat pedregoso


Los grandes canguros adultos son inmunes a predadores, pero tanto los juveniles de estas especies como los canguros medianos/pequeños sí son objeto de predación. Cuando llegaron los humanos al continente australiano hace unos 70.000 años, los canguros eran depredados por el lobo marsupial (Thylacinus cynocephalus), el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii), que vivía en todo el continente, y por depredadores de la extinta megafauna como el varano gigante Megalania o el león marsupial Thylacoleo. 

Pero tras la llegada de los humanos el panorama cambió y el dingo, perro salvaje que introdujeron en el continente, acabó con el lobo marsupial y con el diablo de Tasmania, y los sustituyó como principal depredador de los canguros. Además, el águila audaz (Aquila audax), y carnívoros introducidos por los europeos como el zorro rojo, el gato doméstico y el perro doméstico se han convertido también en depredadores de canguros allá donde se han asilvestrado.

Origen de los canguros

El continente australiano empezó su andadura independiente al independizarse de Gondwana hace 55 millones de años, con un cargamento de fauna marsupial cuyos ancestros habían llegado desde América del Sur vía Antártida, que evolucionó en el aislamiento de la isla-continente conforme derivaba hacia el Norte. Los restos fósiles más antiguos de la fauna marsupial australiana datan del Eoceno hace 53 millones de años, y entre estos primeros fósiles no se encontraba ningún macropódido.

Conforme Australia derivaba hacia el Norte, su clima se iba haciendo más árido (tendencia que continúa hoy día): los originarios bosques húmedos gondwánicos iban desapareciendo en favor de sabanas y pastizales semiáridos, que iban ocupando una parte cada vez mayor del continente. Precisamente los canguros aparecen como respuesta evolutiva de la fauna australiana al mismo estímulo que en otras partes del mundo favoreció la explosión evolutiva de los grandes herbívoros, como por ejemplo los antílopes (de los que te hablé hace poco): la aparición y extensión de las plantas herbáceas.

En el Pleistoceno había en Australia canguros gigantes como Procoptodon y otras especies


Este tipo de plantas formó praderas y pastizales en todo el mundo, y creó un nicho ecológico que la evolución se apresuró a llenar: de ahí los macropódidos en Australia, cuyos restos fósiles más antiguos datan precisamente del Mioceno medio hace 15 millones de años, en plena aparición de los nuevos pastos. Estos primeros macropódidos eran un grupo denominado "balbarinos" y eran de pequeño tamaño, similares a los potorús actuales (que no son macropódidos). 

Con la gran expansión de las plantas herbáceas durante el Plioceno, se produce asimismo la explosión evolutiva de los canguros, destacando a comienzos del Plioceno los macropódidos Sthenurinos, denominados "canguros de rostro corto", entre los que se desarrollaron los mayores canguros de todos los tiempos, puesto que la tendencia evolutiva de los canguros fue el aumento de tamaño y la progresiva adaptación a ambientes más áridos partiendo de ambientes más boscosos y húmedos.

Entre estos se encontraba el género Sthenurus, (10 especies) con una longitud de 3 metros, el doble de la longitud actual, Simosthenurus, del tamaño de un canguro gris actual, o el mayor de todos los canguros conocidos, Procoptodon goliah, con 2,7 metros de altura erguido y un peso máximo estimado de 240 kg. Este canguro gigante vivió en zonas semiáridas de las actuales Australia Meridional y Nueva Gales del Sur. Según los especialistas, el elevado peso del canguro gigante le impedía saltar con lo que se desplazaría "a cinco patas" como te he explicado antes. 

El canguro gigante se extinguió cuando ya habían llegado los aborígenes a Australia, que debieron conocerlo, hace entre 45.000 y 18.000 años. Una vez más se abre el debate: ¿lo exterminaron los aborígenes al cazar un enorme montón de carne que casi no podía huir de ellos o fueron causas naturales derivadas de un gigantismo que no era nada útil?

Propleopus devorando huevos de emú


Durante el Plio-Pleistoceno, el rango de los canguros arborícolas era más amplio correspondiendo a la mayor extensión de los bosques húmedos, que fueron desapareciendo con la acidificación de Australia, hasta quedar confinados en Nueva Guinea (que estaba unida a Australia hasta el final de la última glaciación) y la Península del Cabo York. A este respecto los canguros arborícolas no escaparon al gigantismo, apareciendo formas como Bohra o Troposodon, que con un peso de 50 kg eran más de tres veces mayores que los actuales canguros arborícolas.

A pesar de que los macropódidos son hoy 100% vegetarianos, existieron formas fósiles carnívoras o, al menos, omnívoras como Balbaroo fangaroo (Mioceno medio de Queensland), Ekaltadeta (3 especies, Mioceno de Queensland) o Propleopus (Pleistoceno, extinguido hace 55.000 años), lo que te puede dar una idea de lo fascinante que fue el mundo marsupial fósil australiano.

Los canguros y el ser humano

Cuando los humanos llegaron al continente australiano hace 70.000 años, inmediatamente comprendieron que el canguro sería importante para su sustento. En efecto, los aborígenes los han cazado desde entonces para consumir su carne y para usar sus huesos y su piel. No obstante, su caza siempre fue sostenible y los aborígenes no fueron responsables de ningún exterminio de canguro, o al menos no se tienen pruebas de ello.

Cuando llegan los conquistadores británicos (curiosamente siempre se habla de "conquistadores" españoles pero sólo de "colonos" británicos) en 1788, aprendieron de los aborígenes a cazarlos y a apreciar también su carne, pero a diferencia de aquellos, los británicos también empezaron a cazarlos "por deporte". De todos modos, no debes ser muy dura en esta ocasión con los hijos de la Gran Bretaña porque en realidad el régimen colonial que impusieron a Australia ha favorecido la expansión de los canguros debido a la expansión por su parte de los pastos para sus ovejas y sus vacas. 

Aborígenes cazando canguros


Por eso hoy día tenemos entre 40 y 50 millones de canguros en toda Australia, aunque hay sus más y sus menos ya que algunas especies pueden causar daños en cultivos humanos, y ante la falta de depredadores naturales del canguro (esos sí exterminados por los británicos), a veces los humanos tienen que "controlar" la población de canguros en determinados lugares.

La carne de canguro se comercializa habitualmente en Australia desde que, a mediados del siglo XX, la congelación de la carne permitió su exportación a los mercados de consumo. También existe un cierto aprovechamiento del cuero de canguro, que se usa en la elaboración de muchos tipos de artículos.

El canguro se ha convertido en el símbolo de Australia: aparece en el escudo de armas de la Federación, en el logo de la aerolínea nacional, QANTAS, el equipo nacional de rugby es conocido como The wallabies, y en general su presencia es obsesiva y omnipresente en logos, marcas, etc.

Señal de tráfico australiana que se ha convertido en icónica: precaución por la presencia de canguros


Pero como te dije más arriba, muchas especies de canguros están restringidas a hábitats muy reducidos merced a convertirse en presa de la fauna introducida por los humanos. Por eso, para algunas de estas especies se han fundado poblaciones en islas costeras libres de fauna introducida para poder criarlos y reintroducirlos en zonas seguras. Otros, sin embargo, han sucumbido a la presión tanto humana como de su fauna introducida y han sido exterminados. Son los siguientes:

- El ualabí-liebre del Lago Mackay (Lagorchestes asomatus). Esta especie se conoce únicamente por un cráneo encontrado en 1932 en el Lago Mackay, en la zona desértica del Territorio del Norte, Australia. Nada más se sabe de él, y por testimonios de los aborígenes se cree que pudo ser exterminado entre 1940 y 1960.

Ualabi liebre del Lago MacKay


- El ualabí-liebre oriental (L. leporides), nativo del sureste australiano, fue descrito en 1841 y el último ejemplar vivo se conoció en 1889.

Ualabí liebre oriental


- El ualabí de Grey (Notamacropus greyi), uno de los más bellos, nativo del sureste de Australia meridional y suroeste de Victoria, fue descrito en 1846 . En 1920 quedaban sólo 14 ejemplares, 10 de los cuales murieron cuando se les capturaba paradójicamente para salvarlos y criarlos en cautividad. De los cuatro restantes, el último murió en 1939 y con él la especie entera.

Ualabí de Grey


- El ualabí rabipelado occidental (Onychogalea lunata), nativo de Australia central y sudoccidental, persistió en los desiertos centrales australianos hasta 1950.

Ualabí rabipelado occidental


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Comentarios

  1. Creo que tienes una minúscula errata con la numeración de los dedos hay un doble "V".

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