La noche de los gigantes (II). La Megafauna eurasiática e ibérica

Querida hija: 

Como recordarás en el primer capítulo de esta serie, dedicada a la Megafauna norteamericana, durante el penúltimo periodo geológico, el Pleistoceno, y extendiéndose por todo el mundo, la Megafauna era un amplio conjunto de especies de mamíferos que alcanzaron tamaños grandes y gigantes, que fueron contemporáneos del ser humano durante la última edad de hielo, y que se extinguió hace aproximadamente 10.000 años, a excepción de África y en menor medida del Sur de Asia. 

La fauna pleistocena de la estepa del mamut

Al igual que hicimos en ese primer capítulo dedicado a Norteamérica, en este dedicado a nuestro continente Euroasiático trataremos, primero, de entender cuáles fueron las condiciones climáticas y medioambientales que hicieron posible la megafauna durante la última glaciación y que, también, en no poca medida, configuraron la actual fauna paleártica, dura, correosa, oportunista y adaptable. A diferencia de lo que sucedió en Norteamérica, en Europa la megafauna fue representada por el ser humano en el injustamente minusvalorado arte rupestre. 

Leones de las cavernas representados en la cueva de Chauvel, Francia

Hace entre 140.000 – 100.000 años, nos situamos en el Periodo Interglaciar III, o Riss-Würm, por estar situado entre las dos últimas glaciaciones, la Riss y la Würm. Como ya indicamos con respecto al Sangamoniense norteamericano, se trató de un periodo más cálido que el que disfrutamos (o padecemos, según) actualmente, puesto que los bosques llegaron hasta lo que hoy es el Cabo Norte, en Noruega. Fue un periodo cálido, húmedo y con fuerte influencia oceánica en Europa, pero también con un clima continental definido en el interior. 

El último periodo glacial recibe, en Europa, el nombre de Glaciación Würm, la equivalente a la Wisconsin norteamericana. Comenzó hace unos 110.000 años y alcanzó su máximo glacial hace entre 24.000 – 22.000 años, comenzando a retirarse los hielos hace 16.000 años hasta su finalización hace 11.700 años, cuando empieza el periodo Holoceno, que es el que nos rige actualmente. Durante ese máximo glacial, el casquete de hielo, llamado Fenoescandinavo, cubría toda Escandinavia, el Mar Báltico y todas sus tierras adyacentes, la práctica totalidad de las Islas Británicas y cubriendo, por el Norte, los archipiélagos árticos de Spitzberg, Nueva Zembla y la Tierra de Francisco José. El casquete polar Alpino, por su parte, cubría los Alpes y zonas inmediatamente adyacentes. 

Último máximo glacial Würm, hace 22.000 años

¿Cuál era la vegetación que determinó este máximo glacial en nuestro continente? Inmediatamente al Sur del casquete de hielo, existía una zona de tundra ártica por el Sur de Gran Bretaña, norte de Francia, Alemania, Sur de Polonia y Norte de Ucrania. Más al sur, una banda de estepa por el Sur de Centroeuropa. Por su parte, en las Penínsulas mediterráneas se encontraba el refugio de los bosques, así como en la zona subcarpática. Según los estudios realizados en la Sierra de Atapuerca (Burgos), las condiciones climáticas en la Península Ibérica nunca fueron tan extremas como en la Europa continental. En los periodos más fríos, el ambiente era húmedo, predominando los bosques de coníferas, abedules, pinos y robles. Por otro lado, en las oscilaciones más cálidas, los bosques estaban compuestos de encinas, robles, acebuches, abedules, olmos, hayas y nogales, es decir, un bosque mixto caducifolio de tipo centroeuropeo. 

Durante la última glaciación, el aspecto del Norte de España era de este estilo

Aquí encontramos ya dos primeras diferencias con la Glaciación Wisconsin norteamericana: un casquete glaciar de menor extensión, por un lado, y por otro lado, las zonas de vegetación están más comprimidas en sentido norte-sur. Esto va a tener una importancia notable, dado que, cuando los hielos avanzan, las bandas de vegetación y su fauna asociada retroceden hacia el Sur. Pero mientras en Norteamérica hay mucho espacio para refugiarse de los hielos, en Europa existe una barrera de montañas en sentido este-oeste que van a dificultar mucho este refugio, aparte de la propia barrera del Mar Mediterráneo. Por eso, muchas especies vegetales y animales se extinguirán ante el avance de los hielos, al no poder superar estas barreras geográficas. La consecuencia actual es, por ejemplo, que los bosques mixtos europeos son notablemente más pobres en especies que sus homólogos norteamericanos y del extremo Oriente, al igual que sucede en cierta forma con la fauna. 

Zonas de vegetación europeas durante el último máximo glacial

Como ves, hija, duras condiciones climáticas. Y, sin embargo, Eurasia bullía de vida, de grandes mamíferos…¿cómo era esto posible? La respuesta hay que buscarla en el ecosistema que definió verdaderamente la Edad Glacial en Eurasia: la Estepa del Mamut

No existe hoy en día un ecosistema igual. Es un biotopo extinguido y caracterizado por una combinación de especies de plantas herbáceas, gramíneas y arbustivas con un gran poder nutritivo. Se extendió por toda Eurasia y llegando hasta Alaska y el Yukón. Geográficamente era como un gran “patio interior” encerrado entre los casquetes glaciares y los mares congelados del Norte, y las cadenas montañosas del Sur. Las condiciones climáticas impuestas por los glaciares eran sobre todo secas: cielos azules, elevada insolación y escasez de precipitaciones. Este notable ecosistema colapsó con la desaparición de los hielos, siendo sustituido por las actuales tundra, taiga y estepas frías, que ni de lejos tienen la productividad que la estepa del mamut ofrecía a la vida salvaje. 

Distribución de la estepa del mamut

En efecto, la estepa del mamut bullía de animales, como no podemos imaginarnos hoy en día. Se realizó un estudio en la zona del Mar del Norte, conocida como Brown Bank, situada entre Gran Bretaña y Holanda. Es una zona hoy sumergida, pero que en la época glaciar estaba sobre el nivel del mar. Los pescadores han recuperado muchos restos fósiles de toda una fauna que vivía y se alimentaba en esa estepa: 

Mamut lanudo Mammuthus primigenius 
Rinoceronte lanudo Coelodonta antiquitatis 
Caballo salvaje Equus ferus 
Ciervo gigante Megaloceros giganteus 
Alce Alces alces 
Ciervo rojo Cervus elaphus 
Reno Rangifer tarandus 
Bisonte de estepa Bison priscus 
Toro salvaje Bos primigenius 

Estos fósiles fueron datados hace entre 45.000 y 34.000 años, en un periodo más cálido dentro de la última glaciación. El estudio del estado de las dentaduras de estos megaherbívoros pudo dar información acerca del tipo de su alimentación: un valor alimenticio equivalente a la sabana africana actual. En este extraordinario biotopo reside la clave de la existencia de la megafuna euroasiática. Según los estudios especializados, sólo algunas zonas esteparias de la zona de los montes Altai-Sayan, en los confines de Mongolia y Kazajistán, podrían parecerse algo a esta increíble estepa. 

Reserva de la Biosfera de Ubsu Nur, Mongolia, una zona remotamente parecida a la estepa del mamut

¿Cómo era la fauna euroasiática en este periodo? Hace un millón de años, seguramente aprovechando un periodo de clima cálido, diversas especies africanas y asiáticas penetran en Eurasia. El león Panthera leo es una de ellas, y seguramente fue la causante de la extinción del tigre dientes de sable Homotherium. También había hipopótamos y rinocerontes. Más tarde, en el Pleistoceno medio, en Atapuerca, se encuentra una fauna llamada “cromeriense”, que incluye algunos supervivientes del periodo anterior: tigre dientes de sable, jaguar europeo, lobo pequeño, hiena manchada, ciervo gigante, rinoceronte etrusco, jabalí, y los antepasados de los actuales zorro, armiño, gamo, caballo y bisonte. 

Hace 500.000 años se produce un cambio de fauna, llamada post-cromeriense, quedando ya fijadas muchas de las especies de nuestra fauna actual: lobo, zorro, león, lince ibérico, gato montés, tejón, gamo, caballo, ciervo gigante, ciervo rojo y corzo. 

Al igual que hicimos con el capítulo dedicado a Norteamérica, vamos a destacar aquí algunos ejemplos de lo que fue la megafauna euroasiática. 

Mamut lanudo Mammuthus primigenius 
Es un verdadero icono de la Edad de Hielo, con su figura compacta, su largo pelo llameante y sus largos y curvados colmillos. Se originó hace 400.000 años en Asia oriental. Su pariente vivo más cercano es el elefante asiático Elephas maximus. Tenía 3 metros de altura hasta la cruz y pesaba seis toneladas. 

Grupo de mamuts lanudos atravesando el Río Somme, en Francia

Ampliamente distribuido por Eurasia, se alimentaba de plantas herbáceas, pasto y complementando con matorrales. Desde el siglo XVII se encuentran en los suelos helados de Siberia colmillos, huesos y también ejemplares enteros congelados o momificados, pudiéndose incluso analizar el contenido de sus estómagos. En la zona de Granada se han encontrado los restos de los mamuts lanudos más meridionales de Europa, datados hace 33.000 años. Tal como decíamos en el capítulo anterior, se extinguieron relativamente tarde, en remotas islas de la zona de Beringia y Siberia oriental. 

"Yuka", cachorro de mamut lanudo congelado en Siberia

Rinoceronte lanudo Coelodonta antiquitatis 
Vivió junto al mamut lanudo en la estepa del mamut. Su pariente vivo más cercano es el rinoceronte de Sumatra, lo que indica que se originó en el grupo de rinocerontes asiáticos. De 3 a 3,80 metros de longitud y entre 1.800 y 2.700 kilos de peso. 

El rinoceronte lanudo, El Segundo al mando en la estepa del Mamut

Su dieta estaría compuesta de herbáceas y gramíneas. La última población podría haberse extinguido hace unos 8.000 años en Siberia occidental. Al igual que sucede con el Mamut lanudo, en Siberia se han encontrado también ejemplares momificados. 

Rinoceronte representado por la mano humana en la gruta de Chauvel, Francia

Ciervo gigante Megaloceros giganteus 
El mal llamado “alce irlandés” es uno de los más notables megaherbívoros de una época de gigantes. Fue el mayor ciervo que jamás ha existido. Se distribuyó ampliamente, desde Irlanda hasta China, a través de Siberia. 

Espectacular cornamenta del mayor de los ciervos

También en la Península ibérica. Parece haberse originado en Europa, evolucionando a partir de una serie de ciervos gigantes, como Eucladoceros de la época cromeriense. La mayor parte de los restos conocidos datan de la época de su extinción, hace entre 11.750 y 10.950 años. Tenía 2,1 metros de altura y una fantástica cornamenta palmeada de 3,65 metros de envergadura. Precisamente esta desproporcionada cuerna ha suscitado todo tipo de teorías sobre la extinción de este animal: mala adaptación a un medio ambiente cambiante, excesivo peso en relación con el cuerpo, luchas de carácter sexual entre machos que provocarían una excesiva mortalidad… 

Magnífica reproducción de un ciervo gigante

Bisonte de la estepa Bison priscus 
Tal vez sea ésta especie la más popular y añorada en España, en relación con la última edad glacial. Fueron, en efecto, bisontes los representados por nuestros lejanos antepasados en la Cueva de Altamira y otras cuevas cantábricas, mucho más que el icónico mamut lanudo. Siempre que, en España, pensamos en la fauna pleistocena, es inevitable pensar en praderas cruzadas por grandes manadas de bisontes, y es difícil evitar sentir una punzada de dolor por su ausencia actual. 

El mítico bisonte de Altamira

Se cree que se originó en el Sur de Asia. Según ciertos estudios, el actual bisonte europeo Bison bonasus podría ser un híbrido entre el bisonte de estepa y el toro salvaje Bos primigenius. Se extendió por Eurasia desde la Península Ibérica a través de Europa Central y Oriental hasta Siberia y, por el Puente de Beringia, llegó a Alaska. Se adaptó a diversos ambientes entre la estepa fría y la estepa forestal. 

Bisonte de estepa momificado, de Alaska

Decía antes que se trata de la especie paleolítica más añorada en España. De hecho, hoy en día hay diversas iniciativas privadas que están introduciendo el bisonte europeo en España, en ambientes en semilibertad, con propósitos turísticos, como por ejemplo, San Cebrián de Muda, en Palencia, y también de alguna forma para “reconstruir” esa fauna paleolítica, introduciendo también caballos de Przwalskii. Ahora bien, es necesario precisar que el bisonte europeo nunca vivió en la Península Ibérica. El bisonte de Altamira era el bisonte de estepa. El bisonte europeo es un inmigrante reciente en Europa, cuyos restos más antiguos corresponden ya al Holoceno posglaciar, hace entre 9.500 y 7.000 años. Por tanto, si en algún momento se plantea por las autoridades una posible “introducción” en libertad de bisontes europeos, yo estaría en contra por falsear lo que fue la fauna ibérica. 

León de las cavernas Panthera leo spelaea 
Como era de esperar, allá donde había megaherbívoros, tiene que haber megadepredadores para mantener el equilibrio ecológico. Destaco aquí al león de las cavernas. Los especialistas discuten sobre si se trata de una subespecie extinguida del león de toda la vida, o si se trataría de una especie independiente Panthera spelaea. Su distribución por Eurasia y Alaska indica que era ese super-depredador que mantenía a raya a las grandes manadas de herbívoros que pastaban por la infinita estepa del mamut. Se han encontrado cachorros congelados en esa inagotable nevera paleolítica que es la siberiana Yakutia, en 2015. Evolucionó en Europa, aislado de sus primos africanos, y vivió hace entre 370.000 y 10.000 años. Fue uno de los mayores leones, con 1,2 metros hasta la cruz, 2,1 metros de largo y 350 kg de peso. Básicamente era parecido al león africano pero con un pelo más tupido y adaptado a un clima frío. Se le llama león de las cavernas por la gran cantidad de restos encontrados en cuevas, por toda su zona de distribución. 

El león de las cavernas. El superdepredador paleártico hasta su sustitución por el lobo

Oso de las cavernas Ursus spelaeus 
Al igual que el león de las cavernas, recibe este nombre por los restos encontrados en cuevas, seguramente ocupadas por la hibernación. Evolucionó en Europa, donde se pueden rastrear sus ancestros desde hace cinco millones de años. Vivió hace entre 100.000 y 24.000 años, es decir, su extinción se produjo coincidiendo con el máximo glacial. Tal vez fue una de las especies que no pudo superar las barreras geográficas que Europa imponía ante el avance de los hielos. Tenía 1,3 metros a la cruz, y entre 350 y 600 kg de peso. A pesar de su aspecto terrible, y al igual que el actual oso pardo (de quien era un pariente lejano), su dieta era en parte vegetariana, aunque con un significativo grado de oportunismo alimentario. Vivió desde España, Italia y Gran Bretaña, a través de Europa Central, Rusia, Cáucaso e Irán. Habitaba en cuevas de zonas de media y baja montaña. 

Otro mítico depredador glacial: el oso de las cavernas

Y aquí lo dejamos. Sólo ha sido una pequeñísima muestra de una fauna que incluía hienas, leopardos, renos, caballos…una fauna que, en gran parte, se esfumó y desapareció con la retirada de la sábana de hielo y la desaparición de ricos ecosistemas como la estepa del mamut. Pero ya discutiremos la extinción de la megafauna en la última entrada de la serie.

Comentarios

  1. La reintroducion del Bisonte europeo está siendo un gran acierto, esperemos contar pronto con Renos y Bueyes Almizcleros en nuestros montés y reservas naturales.

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    1. Ojalá si aquí en México esperamos con ansias la llegada de las antiguas manadas de bisontes

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  2. un artículo estupendo, espero poder ver muchos mas, enhorabuena. PJ.

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