De repente, un extraño. Especies invasoras en la fauna ibérica (2)

Querida hija: 

En la primera parte de esta entrada, te explicaba lo que es una especie invasora, cómo una especie se puede convertir en invasora (siempre por acción u omisión humana) y por qué son normalmente dañinas para la fauna invadida, al introducir un desequilibrio en las relaciones depredador-presa normalmente. 

Te hablaba más concretamente de cinco especies invasoras en la fauna ibérica, cuatro invertebrados y un pez. En esta segunda parte voy a hablarte de cinco mamíferos invasores en la Península Ibérica. Por su mayor tamaño, suelen llamar más la atención del profano que los invertebrados invasores pero, al final de la entrada, cuando saquemos conclusiones, veremos que el daño ocasionado por una especie invasora no siempre está en proporción con su tamaño. ¿Empezamos? 

Visón americano Neovison vison 
El visón americano es un carnívoro perteneciente a la familia de los mustélidos, es decir, es pariente de la comadreja o la nutria, por nombrar algunos de los mustélidos más conocidos. 

El visón americano, un incómodo invitado

En principio, podría ser confundido con el visón europeo Mustela lutreola, pero se diferencian en que el americano es más grande de tamaño, y no tiene la característica mancha blanca en el labio superior que tiene el europeo, en todo caso la tiene en el labio inferior. 

Es originario de Norteamérica y, para su desgracia, tiene una piel sedosa y oscura que ha sido siempre muy codiciada por la industria peletera, constituyendo el producto más valioso. Aunque al principio se le cazaba en libertad para obtener sus pieles, a finales del siglo XIX en Norteamérica se inició el sistema de granjas peleteras, en las cuales se criaban en cautividad y luego eran sacrificados para ser desollados y procesadas sus pieles. 

El visón americano es un peligro para la fauna autóctona ibérica

Este sistema no tardaría en extenderse fuera de Norteamérica para satisfacer la demanda peletera y, en España, las primeras granjas peleteras de visones se establecieron en Segovia (1958) y Pontevedra (1959), seguidas más tarde por otras. El problema de estas granjas peleteras era su gran vulnerabilidad y su falta de seguridad. Los escapes de visones eran continuos, y de esa manera la especie se asilvestró en Sudamérica, en Extremo Oriente y en Nueva Zelanda. Y, por supuesto, en España también. En nuestro país, además, en los últimos años se ha producido otro factor que ha ayudado a extender aún más el visón americano en nuestra Península: determinados colectivos autodenominados “animalistas” realizaban asaltos a granjas peleteras para “liberar” a los animales, demostrando tener muy poco amor y conocimiento por la fauna autóctona ibérica, al permitir la presencia de un depredador invasor. 

El visón americano es un animal que ocupa todo tipo de hábitats acuáticos: arroyos, ríos, embalses, lagos, lagunas, marismas y en la costa. Se ha observado al visón atravesar nadando la distancia entre la costa gallega y las Islas Cíes. Hace madrigueras siempre a poca distancia de los cursos de agua. Es un depredador oportunista y generalista, alimentándose de invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y micromamíferos. 

En España se encuentra presente en doce comunidades autónomas, pero sobre todo ocupa cuatro grandes núcleos: 

La zona Centro-Septentrional, con aproximadamente 30.000 ejemplares estimados. 
La zona de Galicia 
Cataluña, especialmente entre Barcelona y Gerona 
La zona limítrofe de Valencia, Castellón y Teruel

Mapa de la presencia de los visones americano y europeo en España

Es una población que no deja de crecer, y todas las campañas de control y trampeo no han dado resultado apreciable hasta el momento. Si bien no parece ejercer una influencia excesivamente negativa en las poblaciones de fauna autóctona, y ocasionalmente ha sido depredado por zorros, nutrias y búhos reales, sí tiene un enorme potencial negativo, que es posible que se manifieste en toda su crudeza cuando alcance una estabilización de sus poblaciones y se asiente definitivamente en nuestros ecosistemas acuáticos. 

En primer lugar, este animal es portador de la Enfermedad Aleutiana del Visón, que se puede transmitir a otros mustélidos como el visón europeo, el turón o la nutria, además de competir directamente con ellos, pues son todos ellos también de hábitos semiacuáticos. La nutria, además, se encuentra en un proceso de expansión y recuperación de poblaciones después de años al borde de la extinción. El caso del visón europeo es más delicado. El visón europeo es una especie inmigrante en la Península Ibérica, pues penetró por sus propios medios naturales desde Francia a partir de 1950, estableciendo poblaciones en el País Vasco, Navarra, Burgos y La Rioja. Entra en conflicto con el visón americano en zonas del País Vasco y Burgos, donde su mayor tamaño y agresividad podrían afectar a la expansión del visón europeo, tan frágil como “recién llegado”. 

En segundo lugar, se ha detectado que el visón americano sí depreda en especies autóctonas clave en nuestros ecosistemas acuáticos como la rata de agua Arvicola sapidus y el desmán ibérico Galemys pirenaicus, cuyas poblaciones han disminuido un 40% allá donde ha aparecido el visón americano. Una vez más, el introducir un depredador exótico en un ecosistema donde no experimenta respuesta por parte de presas y competidores que no han co-evolucionado con él, no sale gratis. 

Muflón Ovis gmelini 
Es un herbívoro Artiodáctilo perteneciente a la familia de los bóvidos, donde es pariente de las ovejas. De hecho el muflón es, en realidad, una oveja salvaje. Su origen es bastante controvertido. Inicialmente se extendía por Europa, pero seguramente por caza o domesticación, se extinguió en el continente en tiempos neolíticos, sobreviviendo únicamente en las islas de Córcega y Cerdeña, habiendo sido reintroducido en Chipre en la Antigüedad. 

El muflón fue introducido en España para cazarlo por sus cuernos. ¿Te lo puedes creer? sus cuernos

Existen dos teorías acerca del origen de las actuales poblaciones de muflones. La primera teoría propugna que se originan en ejemplares continentales europeos, más grandes de tamaño, que luego fueron exterminados como te he comentado. La segunda teoría es más audaz, y sostiene que los muflones supervivientes son en realidad el resultado de ovejas domésticas asilvestradas. 

En cualquier caso, en el siglo XIX y principios del siglo XX el muflón fue paulatinamente reintroducido en varias zonas de Centroeuropa, sobre todo con propósitos cinegéticos, ya que sus cuernos en espiral son un valioso “trofeo” para los cazadores. Ya ves. Cazar un animal para quedarse con sus cuernos. Pero esa es otra historia. 

Magnífico ejemplar de muflón introducido en Hungría

En España fue introducido en 1953 en la Serranía de Cuenca con idénticos propósitos cinegéticos, extendiéndose acto seguido a la Sierra de Cazorla. Luego se introdujo en los Puertos de Beceite, la Muela de Cortés y, en los años 70, en el Parque Nacional del Teide. Actualmente se encuentra en toda la zona mediterránea y en algunas zonas del interior peninsular, siempre introducido en cotos y reservas de caza. Recientemente, en 2016, colectivos ecologistas de Navarra denunciaron la introducción ilegal del muflón en un coto de caza navarro, expresando su extrañeza ante la abundancia de otros ejemplares de caza mayor, como el ciervo, el corzo y el jabalí. Un ejemplo más del descontrol de la actividad cinegética en nuestro país. 

Distribución del muflón en España. Una ilógica malla de cotos de caza

Es un animal muy adaptable a varios tipos de hábitats y altitudes. También ingiere todo tipo de plantas, más de 100 variedades. Es un animal social, que vive en grupos de un máximo de 10 – 12 ejemplares en la época de celo y gestación. 

¿Cuáles son los riesgos que su presencia en la fauna ibérica representa? En primer lugar, la deforestación, que afecta especialmente a la zona mediterránea donde es más abundante. Recordemos que una comunidad vegetal dada ha co-evolucionado con un determinado clima y unos determinados herbívoros que limitan su crecimiento. En el Parque Nacional del Teide causa estragos en la comunidad de plantas autóctonas de la zona, donde nunca hubo un herbívoro de gran porte que explotara esas plantas. Por eso, en Canarias y también en otras comunidades autónomas como Extremadura, se llevan a cabo campañas de control de población. 

En cuanto a su estatus jurídico, en Canarias está considerado Especie Invasora, y, por tanto, está sujeto a exterminio. En la Península, sin embargo, no ha sido afectado por la sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2016, que autorizaba la erradicación de ciertas especies invasoras que tenían aprovechamiento cinegético o pesquero. 

Ciertamente, el caso del muflón hay que considerarlo con cuidado. Como ya te he comentado antes, el muflón estaba antes extendido por Europa, y desapareció del continente presumiblemente por acción humana. Es posible que se encuentre dentro de la misma situación que el castor, si se demuestra que el muflón vivía anteriormente en la Península Ibérica, asunto que te prometo investigar y aclarar. En tal caso, su “introducción” en 1953 podría considerarse “reintroducción”, al pasar el muflón a ser una especie autóctona. 

Arrui Ammotragus lervia 
El arruí, también denominado confusamente “muflón del Atlas”, ya que no es un muflón, es un Artiodáctilo con aspecto de cabra de regular tamaño. Se encuentra en la línea evolutiva de los géneros Capra y Ovis. Es originario de la zona Sahariana y magrebí africana, donde ocupa ambientes rocosos y escarpados, hasta los 2.000 metros de altitud. Debido al aislamiento geográfico y a la difícil situación política de varios de los países donde vive, en realidad no se conoce muy bien su distribución y el estado de sus poblaciones silvestres. 

El arruí. Otro animal introducido para cazarlo y quedarse con sus cuernos.

Fue introducido como trofeo cinegético en los estados norteamericanos de Texas, Nuevo México y California. En España también se introdujo en los años 70 con los mismos propósitos en la Reserva Nacional de Caza de Sierra Espuña, Murcia (¿DE VERDAD tiene que haber reservas PÚBLICAS, pagadas por todos los españoles, para cazar animales?), desde donde se extendió por sus propios medios por las sierras cercanas, la zona de Alicante y también fue introducido en la Isla de La Palma. Otra vez la manía de introducir herbívoros allá donde nunca los hubo. 

Arrui abatido en Sierra España, Murcia. La imagen se comenta sola

Es un herbívoro generalista, acostumbrado a aprovechar la escasa vegetación de los entornos desérticos y semidesérticos, lo cual le da una ventaja en la competencia con los herbívoros autóctonos, como los ciervos, los corzos y las cabras montesas, además de su mayor capacidad reproductiva. Puede pasar largas temporadas sin beber. Como en la zona levantina no tiene depredadores que limiten sus poblaciones (como sí sucede en el norte de África), sus poblaciones no paran de crecer. Es una especie gregaria, que vive en grupos de hasta 11 ejemplares, moviéndose por amplios territorios. 

Distribución del arruinar en la Península Ibérica

Esta especie sí ha sido incluida en la sentencia del Tribunal Supremo que antes te he comentado, y se está llevando a cabo la campaña de exterminio del arruí, especialmente en Murcia, donde la Comunidad Autónoma ha desarrollado el Plan correspondiente. Los cazadores han protestado por este exterminio, alegando que el arruí está “casi extinguido” en África, afirmación bastante sorprendente teniendo en cuenta la dificultad que antes te indicaba para evaluar in situ el estado de las poblaciones africanas. Tal vez cuentan con los mejores naturalistas del mundo para afirmarlo con tal seguridad. 

Coipú Myocastor coipus 
Es un roedor acuático originario de la parte meridional de Sudamérica. Tal como dice su nombre científico, es una “rata-castor”, con aspecto general de una rata grande, con un rabo largo, desnudo y cilíndrico. 

El coipú. Otra víctima de la industria peletera, con efectos secundarios en la fauna ibérica

Sus hábitos son anfibios, habitando humedales continentales y costeros por debajo de los 200 metros de altitud, aunque se han localizado ejemplares sobre los 800 metros, seguramente dispersantes, es decir, que buscan nuevos territorios para establecerse. Se reproducen durante todo el año, con camadas de hasta cinco cachorros. Es un animal herbívoro, se alimenta de hierbas, raíces y rizomas, frutos silvestres y agrícolas. 

Al igual que sucedió con el visón americano, el coipú se introdujo en Europa por su aprovechamiento peletero, en granjas. Y, exactamente igual que el visón, los fallos de seguridad de este tipo de explotaciones favorecieron el escape y asilvestramiento de sus poblaciones por diversas zonas de Europa y, cómo no, en España también, donde hay poblaciones asilvestradas en el Valle de Arán, Cantabria, Guipúzcoa y Navarra. 

Distribución del coipú. Sólo es autóctono de Sudamérica.

Por su actividad cavadora, causa daños en cultivos y frutales, además de ser un reservorio de parásitos. No le importa vivir en zonas antropizadas, donde provoca reacciones encontradas entre la población. Una vez más, nos encontramos con una especie que se ha asilvestrado allá donde no tiene depredadores naturales. En Sudamérica es depredado por los caimanes y jaguares, por ejemplo, manteniendo un equilibrio de poblaciones. En España, si las campañas de erradicación no tienen éxito, debido a la dificultad de actuar en medios acuáticos, es de esperar una continua expansión de la especie dada su ausencia de depredadores. 

El coipú es de hábitos acuáticos

Mapache Procyon lotor 
¿Quién no ha sonreído al ver a los mapaches?, son animales inquietos, inteligentes, dotados de una curiosa “máscara” en el rostro que, por alguna razón, les hace simpáticos al ser humano, amén de su curiosa costumbre de coger los alimentos con las manos y lavarlos antes de comerlos, costumbre que también le ha dado su otro nombre de “osito lavador”. De hecho, la palabra castellana “mapache” viene del náhuatl azteca, y significa “el que lo coge todo con las manos”. Es un Carnívoro Prociónido originario de Norteamérica donde era originario de los bosques caducifolios pero se ha ido adaptando a todo tipo de hábitats, ya que es el epítome de la adaptabilidad y el oportunismo alimentario, no desdeñando la vecindad del ser humano, con su abundancia de desperdicios de todo tipo. 

El mapache. último estropicio en la fauna ibérica debido a la estupidez humana

A finales de los años noventa del siglo pasado algún avispado comerciante de animales decidió lanzarlo como mascota doméstica. ¿Quién no querría tener en su casa a tan simpático y entrañable animal? Pero lo que sucedió fue bien distinto. El mapache es un animal salvaje, no doméstico. Y los incautos que adquirieron un mapache como mascota pronto se darían cuenta de ello. El mapache te destroza la casa. Entra en todas partes, lo revuelve todo, lo abre todo, lo desparrama todo, lo devora todo. Y encima, si pretendes reprenderlo o educarlo como harías con un perro, el mapache se te revuelve, te ataca, te araña con sus respetables garras o te muerde con su no menos respetable dentadura de carnívoro. 

Como consecuencia, los exasperados dueños de los mapaches acabaron abandonándolos en el campo. Esto ha sucedido especialmente en Alemania, traídos por el personal militar norteamericano en las bases establecidas en el país teutón, pero también en Italia. En Japón los mapaches se importaron masivamente debido al éxito de una serie de anime protagonizada por un simpático mapache…con los mismos desastrosos resultados. 

Distribución del mapache en Europa, donde fue introducido

En Rusia la situación fue algo diferente, ya que se introdujo directamente en estado salvaje para ser cazado por su piel, con lo que ha colonizado amplias zonas de Rusia Europea y Bielorrusia. En España empezó a asilvestrarse a partir de 2001, al introducirse como mascota. Se encuentra disperso por casi toda la Península, especialmente en los alrededores de las grandes zonas urbanas. 

Afecta a la fauna autóctona, siendo especialmente grave su presencia en el Parque Nacional de Doñana, con su gran población de aves migratorias y residentes. También es transmisor de la rabia y la leptospirosis. 

¿Verdad que es simpático? 

El mapache no es, ni será nunca, un animal doméstico

Ahora viene la reflexión moral. Ya sabes que, a diferencia de otros, en este blog no me limito a enumerar especies, sino a explicar cómo y por qué. Nos encontramos con dos especies introducidas por razones cinegéticas, el muflón y el arruí. En los años en los que esto se hizo, las autoridades pretendían favorecer una actividad económica privada como es la caza, sin tener entonces los conocimientos sobre los problemas que una especie introducida podría provocar, algo que, en parte, se está corrigiendo en el caso del arruí. 

Ahora bien, si, por ejemplo, un ayuntamiento desea favorecer a las empresas que trabajan en su ciudad, tomará medidas para que se establezcan, o bajarles los impuestos. Medidas que sólo afectarán al tejido económico de esa ciudad. Pero en el caso de la caza, para beneficiar a unos pocos se afectó a algo que no pertenece al ser humano como es la inextricable comunidad vegetal y animal silvestre. Antiguamente se solía decir que es un “patrimonio de todos”, pero yo niego la mayor: hay que ir más allá…no es patrimonio de los seres humanos, sino del Planeta Tierra. Tenemos que dejar de jugar con las cosas de comer. Y lo mismo reza con las especies introducidas por la explotación de su piel. Una cosa es criar animales domésticos, como vacas, pollos o conejos, que sí son creación humana. Y otra cosa distinta es criar animales salvajes sin ningún tipo de seguridad ni conciencia de lo que puede suceder si se escapan. 

Insisto: los poderes estatales deben empezar a legislar en el sentido de que el ser humano únicamente debe tener jurisdicción sobre las comunidades humanas. Pero para que eso suceda nosotros, los seres humanos, debemos antes convencernos de ello.

Comentarios

  1. Hola. Enhorabuena por tu blog. Añadir un dato, hace siete años se cazó un coipú en una acequia la Vega baja del segura.

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  2. Hola, estoy de acuerdo con lo que dices excepto por los casos del Muflón y del Castor que obviamente estaban aquí en el pleistoceno superior y principios del holoceno, donde desaparecieron por causa humana. Por lo tanto son especies autóctonas Españolas y Europeas. España tenia con diferencia la mayor biodiversidad de Europa en mamíferos y nuestras comunidades vegetales están preparadas para una presión mucho mayor que la actual (no cuentes a las islas canarias). Lo que nos hace falta son poblaciones estables y diversas de herbívoros autóctonos para limitar la biomasa que hay por su ausencia, sobre todo en los parques nacionales y naturales y favorecer la vuelta de los linces, osos y lobos a estas zonas, donde ellos y no los cazadores deberían ser los únicos autorizados a cazar.

    De hecho se deberían formar planes de reintroducción del bisonte europeo, el caballo y el toro. Estos dos últimos se extinguieron en su forma natural original pero hay programas (Rewilding Europe - Tauros) que utilizando las razas mas antiguas y parecidas morfológicamente a aquellos pueden hacer el mismo papel que los naturales hicieron, que es lo que mas importa. De esta manera tendríamos una diversidad de mamíferos mas natural que la actual, y los montes estarían bien cuidados y mejor preparados para resistir contra incendios, además de que las poblaciones de osos, lobos y linces se verían directamente beneficiadas y si pudieran nos darían las gracias.

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