Los ciervos ratón. Los rumiantes más pequeños.

Querida hija: 

Los bosques tropicales albergan verdaderas joyas zoológicas que a veces pasan inadvertidas. Su estudio a veces arroja luz sobre aspectos de la Historia Natural de nuestro planeta que, sin ellos, no podría ser posible, como si fueran una puerta hacia un pasado que sólo podemos conocer mediante indicios. Los ciervos ratón, que no son verdaderos ciervos, son un ejemplo de esto. Son un curioso grupo de animales, caracterizado por tratarse de los Rumiantes más pequeños del mundo. 

Ciervo ratón manchado indio Moschiola indica

Antes de entrar en profundidades, voy a explicarte lo que es un Rumiante. Los Rumiantes son un suborden del Órden Artiodáctilos, es decir, los mamíferos que tienen pezuñas pares, como las vacas, los cerdos, las jirafas o los ciervos. Los Rumiantes tienen una particularidad que les separa del resto de Artiodáctilos: tienen su estómago dividido en cuatro partes, y su proceso de digestión es largo y complejo, incluyendo una regurgitación del alimento previamente masticado para efectuar una segunda masticación, y un proceso de fermentación bacteriana en una de las partes de su estómago, todo ello para poder digerir mejor la materia vegetal de la que se alimentan. Se trata, pues, de una adaptación evolutiva muy especializada. La próxima vez que salgas al campo y veas una vaca acostada y masticando con su característico movimiento mandibular de un lado a otro, seguramente está rumiando. 

De modo que los ciervos ratón son Rumiantes. Como puedes imaginarte, te he hablado hasta ahora de animales de buen tamaño: las vacas, los antílopes o los ciervos son ciertamente animales grandes. Pero los ciervos ratón son muy pequeños. Su peso oscila entre los 0,7 y 8 kilos en las especies asiáticas y la única especie africana es la mayor de ellas, con un peso de entre 7 y 16 kilos. Su aspecto es rechoncho, con el culo redondeado, sin cuernos, y con las patas y la cabeza finas, lo que les da la agilidad suficiente para moverse por la selva tropical africana y asiática, que es su hábitat, un lugar donde es difícil moverse debido a la densidad de vegetación. 

Área de distribución de los Tragúlidos.

Allí se alimentan de materia vegetal: hojas, brotes,setas, tubérculos y frutos caídos desde los árboles. Incluso algunas especies pueden también alimentarse de pequeños vertebrados o incluso carroña. Viven solitarios o en pareja, y son de hábitos nocturnos o crepusculares. Esto, unido a lo inaccesible de sus territorios y a su pequeño tamaño hace que, en general, sean un grupo mal conocido. Tienen glándulas prepuciales y anales que marcan su territorio, algo esencial para comunicarse entre sí dado lo difícil de su territorio. Les gusta el agua, que nunca está ausente de sus territorios, sobre todo para refugiarse ante una situación de peligro, más que para alimentarse o vivir. No tienen un periodo de celo muy definido, siendo capaces de reproducirse durante todo el año. 

Los estudios genéticos sobre este grupo han arrojado interesantes conclusiones. Se trata del grupo de Rumiantes más primitivo, habiéndose originado en el periodo Oligoceno, hace 34 millones de años, y desde el Mioceno (hace 5 millones de años han permanecido aproximadamente invariables, por lo que presentan rasgos curiosos, como el poco desarrollo de la tercera sección de su estómago, en comparación con otros rumiantes, y por mantener unos caninos afilados y desarrollados que poquísimos Artiodáctilos tienen. Es difícil imaginar un “ciervo” con colmillos, pero los ciervos ratón los tienen, tanto machos como hembras, si bien en los machos están más desarrollados. Los usan en las luchas entre los propios machos por el control de un territorio o por las hembras. Son, pues, defensas. 

Los ciervos ratón tienen caninos largos y desarrollados como defensas

Los Tragúlidos son los únicos supervivientes actuales de un grupo más amplio, llamado Tragulinos, que están en el origen de los Rumiantes. Se han encontrado fósiles en Europa, África y Pakistán, lo que nos hace pensar que este grupo, anteriormente mucho más extendido por el Viejo Mundo, entró en regresión debido seguramente a la propia regresión de los bosques tropicales que abundaban durante la Era Terciaria, y la aparición de las llanuras, sabanas y estepas herbáceas en el Mioceno. Este proceso brindó una oportunidad de evolución y diversificación de muchas especies de Artiodáctilos, pero en concreto los Tragúlidos permanecieron fieles a sus ecosistemas primigenios. En ellos, seguramente, podemos contemplar cómo eran los primeros Artiodáctilos en su origen. Son como una ventana en el tiempo. 

Existen diez especies actualmente vivas de Tragúlidos: una africana y nueve asiáticas: 

Ciervo ratón acuático Hyemoschus aquaticus. A pesar de su nombre, usa los cursos de agua para refugiarse. Vive en los bosques lluviosos tropicales de África Occidental y Central. 

Ciervo ratón acuático

Ciervo ratón manchado indio Moschiola indica. Vive en India. 

Ciervo ratón de India

Ciervo ratón manchado cingalés M. meminna. Vive en Ceilán. 

Ciervo ratón de Ceilán

Ciervo ratón de bandas amarillas M. kathygre. Vive en Ceilán. Reconocido como especie en 2005 al realizar análisis genéticos con respecto del ciervo ratón cingalés. 

Ciervo ratón de bandas amarillas

Ciervo ratón de Java Tragulus javanicus. Endémico de Java. 

Ciervo ratón de Java

Ciervo ratón menor T. kanchil. Vive en Borneo, Sumatra, Indochina, Sur de Birmania y Yunnan. 

Ciervo ratón menor

Ciervo ratón mayor T. napu. Indochina e Indonesia. 

Ciervo ratón mayor

Ciervo ratón filipino T. nigricans. Es el que tiene la capa más oscura de todo el grupo. Vive exclusivamente en las islas filipinas de Balabac, Bugsuc y Ramos, pegadas al extremo Sur de Palawan. 

Ciervo ratón de Filipinas

Ciervo ratón de Vietnam T. versicolor. Vive en Vietnam. 

Ciervo ratón de Williamson T. williamsoni. Es el peor conocido de todo el grupo, descrito a partir de un único ejemplar recolectado en Tailandia en 1916, y completado por otro más reciente recolectado al sur de Yunnan, China. 

Taxonómicamente hablando, los Tragúlidos están en constante revisión. Ya te he comentado cómo una de las especies se describió en 2005 sólo basándose en análisis genéticos. Son animales muy difíciles de observar, estudiar y seguir, y por eso la denominación y descripción definitiva de las especies es algo que aún está abierto. 

Llama la atención la curiosa distribución de las especies de Indochina e Insulindia. Hay especies que sólo viven en Java, otras en Borneo y Sumatra además de en Indochina, y sobre todo el ciervo ratón de las Filipinas, que sólo vive en tres islotes del archipiélago. Seguramente la explicación de estos hechos biogeográficos estriba en el Pleistoceno, cuando con el último máximo glaciar, el nivel del mar descendió lo suficiente para que las actuales islas de Indonesia y Filipinas quedaran unidas en un único bloque de tierras, y también unidas al Continente. Los ancestros de los actuales ciervos ratón de esa zona, cuando se derritieron los hielos y el nivel del mar volvió a subir, quedaron luego aislados entre sí en lo que luego se convirtieron en islas, comenzando el proceso de especiación alopátrica (en aislamiento geográfico) del cual ya te he hablado en otras ocasiones. 

Aprovecho para hablarte de un interesante caso de convergencia evolutiva. Recuerda que la convergencia evolutiva es un proceso biológico por el cual dos especies animales, en principio no emparentadas entre sí, adquieren características similares al estar sometidas a modos de vida y/o alimentación también similares. Como has visto, los Tragúlidos son animales que viven en las zonas tropicales del Viejo Mundo y no existen ciervos ratón en Sudamérica. Pero el nicho ecológico que estos ocupan en África y Asia, esto es, el de pequeños consumidores vegetarianos que explotan el sotobosque tropical está ocupado en Sudamérica por Roedores como el agutí Dasyprocta aguti, que, como puedes ver en la fotografía, tiene un aspecto físico muy parecido al de los ciervos ratón: cuerpo rechoncho y redondo, tamaño parecido, y patas finas y delgadas.

El agutí es un roedor sudamericano asombrosamente parecido a los ciervos ratón. Un caso de convergencia evolutiva

Una vez más, hija mía, se confirma que el hecho de que exista fauna salvaje nos indica, mediante su estudio, cómo era el pasado en nuestro planeta. Y en este caso, gracias a unos diminutos rumiantes.

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