Los pájaros que provocaron una guerra. El guano y la Guerra del Pacífico.

Querida hija: 

Entre 1879 y 1883 Bolivia, Chile y Perú se enfrentaron en una dolorosa guerra entre hermanos por causa del control de los recursos naturales de la región, entonces peruana, de Tarapacá y la región, entonces boliviana, de Antofagasta, en lo que hoy se conoce como la Región de Atacama. ¿Qué recursos eran esos que merecieron una guerra? El primero de ellos era caca de pájaro. 

Como lo oyes. Caca de pájaro. 

El segundo de ellos era un mineral no metálico conocido como “salitre”. ¿Cómo fue esto posible? ¿Por qué los excrementos de pájaro merecieron una guerra? ¿qué pájaros producían esta caca? ¿Qué pasó después de la guerra? Te lo voy a contar todo en la crónica de hoy. 

En las islas guaneras peruanas se dan algunas de las mayores concentraciones de aves del planeta

El guano y las aves guaneras. 

Este excremento de pájaro se llama “guano”. Viene del quechua huanu, que significa “abono”, y ese significado ya puede darte una idea de dónde viene la importancia de este guano. En términos generales, se conoce como guano la acumulación de excrementos de aves marinas, murciélagos y focas, normalmente sobre las islas, cuevas, rocas o promontorios donde establecen sus colonias. Pero para que este guano sea aprovechable comercialmente debe acumularse en condiciones de baja humedad. Y esto sólo se da en la costa sudamericana del Pacífico y en varias islas e islotes del Pacífico tropical. 

El guano es una sustancia rica en nitrógeno, urea, fosfatos y otros elementos químicos que lo convierten en un fantástico fertilizante natural. En los yacimientos antiguos de guano, los excrementos se acumularon desde el Pleistoceno alcanzando alturas de cuarenta y cincuenta metros. Voy a hablarte de las aves responsables de tamaña acumulación de guano. 

Cormorán guanay (Leucarbo bougainvilli)

Es un ave Suliforme de la familia Phalacrocoracidae propia de Sudamérica. Vive en la costa pacífica de Perú, Chile, Ecuador y presenta además dos únicas colonias en el Atlántico, en la provincia argentina de Chubut. Tiene 68 cm de altura y presenta la base del cuello, pecho y abdomen blancos, siendo el resto de color negro. Está considerada como la principal ave productora de guano comercialmente interesante. 

Cormorán guanay

Se alimenta sobre todo del “pescado estrella” de la costa pacífica: la anchoa o, como es conocida en Perú, la anchoveta Engraulis ringens, que recorre la costa en nutridos cardúmenes, que son atacados por los cormoranes que se sumergen audazmente hasta ellos. Crían durante todo el año con un pico en Noviembre y Diciembre. Es un ave colonial que cría en aglomeraciones muy densas, con tres nidos por metro cuadrado. Pone 2-3 huevos en cada puesta. Se calcula que los cormoranes depositan, sólo en las Islas Chinchas, 100.000 toneladas de guano anuales. 

Cormorán gris o chuita (Phalacrocorax gaimardi) 

Tiene la misma distribución que el guanay, con una colonia atlántica en Santa Cruz, Argentina. Su plumaje es gris con una mancha blanca en la parte posterior del cuello. La base del pico y las patas son de color rojo intenso. Forma colonias en agosto, y en octubre pone de 1 a 3 huevos. Tiene entre 71 y 76 cm de longitud y 91 cm de envergadura alar. Fuera de la época de reproducción no es un ave colonial, viviendo en parejas o grupos pequeños. 

Cormorán gris

Piquero peruano o alcatraz chileno (Sula variegata) 

Este Suliforme de la familia Sulidae (los alcatraces de toda la vida) viven exclusivamente en Perú y Chile, donde son endémicos de la Corriente de Humboldt, y es otra de las principales aves guaneras. Con una longitud de 75 cm, la cabeza, cuello, pecho y vientre de color blanco, y alas y dorso de color marrón oscuro. El pico es gris oscuro y las patas azuladas. Ver a los alcatraces pescar es un verdadero espectáculo: se ciernen desde lo alto sobre los cardúmenes de peces y se lanzan en picado como misiles a una gran velocidad sobre ellos, capturando los peces con su pico aguzado y robusto. 

Piquero peruano o alcatraz chileno

Pueden sumergirse entre 2,3 y 4,3 metros de profundidad y alejarse un máximo de 5 km desde sus nidos buscando la pesca. Crían durante todo el año con un pico entre Septiembre y Marzo. Sus nidadas se componen de 1 a 4 huevos, frecuentemente 2-3. 

Piquero patiazul (Sula nebouxii) 

Vive en la costa pacífica americana entre Perú y el Golfo de California. Tiene 81 cm de longitud y 160 cm de envergadura alar. Las patas son de un llamativo color azul, originado en los compuestos carotenoides que le aporta su dieta de pescado. La cabeza y cuello de color arenoso, el pecho y el vientre de color blanco, alas, dorso y cola marrones y el rostro y el pico de color gris. Crían durante todo el año y ponen generalmente un huevo, a veces entre 2 y 3. En las islas Galápagos se puede encontrar una subespecie propia: S.n.excisia. Es especie monógama. 

Alcatraz patiazul

Pelícano peruano (Pelecanus thagus) 

Es un Pelecaniforme, familia Pelecanidae. Vive en la costa de Perú y de Chile, y divagante en Argentina. Como todos los pelícanos, es un ave grande: 1,1 metros de longitud y 2,28 metros de envergadura. El pico es largo, amarillo/anaranjado con la característica bolsa de los pelícanos. Pardo-oscuro en el dorso y el resto blanco. Su época de cría va de Septiembre a marzo y pone de 2 a 3 huevos. A diferencia del pelícano gris, no se cierne a gran altura sobre los peces, y a veces incluso se alimenta posado en la superficie. 

Pelícano peruano

Gaviota peruana (Larus belcheri)

No podían faltar las gaviotas en este festín de pescado. Las gaviotas son Charadriformes, de la familia Laridae. Esta especie, también llamada Gaviota de Belcher, vive en la costa pacífica de Sudamérica. 49 cm de longitud y con la cabeza, pecho y vientre blancos y el dorso y alas negruzcas, las patas amarillas. Presenta una inconfundible banda blanca en el borde inferior de las alas. Es ave omnívora y carroñera. Cría en diciembre en colonias de hasta 100 parejas, y ponen 3 huevos por nidada. 

Gaviota peruana o de Belcher

Gaviota cabeza gris (Choirocephalus cirrocephalus) 

Esta bonita gaviota tiene una distribución un tanto peculiar: zonas costeras y aguas interiores de Sudamérica, África y Madagascar. En la zona que estamos analizando vive en la costa de Ecuador y Perú. Tiene 38 – 44 cm de longitud con la cabeza y cuello grises, la nuca, pecho y vientre blancos y el pico y las patas de color rojo oscuro. Presenta un anillo rojo alrededor de los ojos. Pone de 2 a 4 huevos y nidifica en colonias. En Sudamérica se halla representada por la subespecie C.c.poiocephalus

Gaviota cabecigrís

¿Por qué existe en la costa pacífica sudamericana tal concentración de aves guaneras y, por ende, de guano?. A causa de la Corriente de Humboldt, llamada así porque fue el inmortal sabio alemán Alexander Von Humboldt quien la estudió. Se trata de un afloramiento de aguas profundas y frías hacia la zona antártica de Chile, y corre hacia el Norte muy cerca de la costa continental. Luego gira hacia el noroeste hacia las Islas Galápagos, donde se “funde” con la corriente ecuatorial cálida. 

Al tratarse de una surgencia de aguas profundas, van cargadas de nutrientes y detritus, que a su vez arrastran el krill, base de la alimentación de peces de todo tipo y ballenas. Y, en un segundo término, pájaros bobos, leones marinos y aves marinas como hemos visto. La Corriente de Humboldt constituye una de las más ricas regiones pesqueras del planeta, generando muchos ingresos para Perú y Chile. La Corriente de Humboldt, además, tiene otro efecto sobre la costa adyacente. Como es una masa de agua muy fría, también enfría la atmósfera inmediatamente adyacente, eliminando la evaporación que proporcionaría el combustible para las lluvias que serían esperables en esta latitud. Por eso, toda la costa peruana y parte de la chilena son áridas y desérticas: allí se encuentran los desiertos de Paracas, Sechura o Atacama, por ejemplo. 

Situación de la Corriente de Humboldt

Esa sequedad ambiental es el factor fundamental de que se hayan conservado los fantásticos depósitos de guano durante miles de años, allá donde las aves los han depositado: una serie de islotes y promontorios situados a lo largo de las costas peruanas y chilenas: los verdaderos yacimientos de guano. En Perú destaca la Reserva Natural Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, que engloba y protege 22 islas e islotes y puntas desde Piura hasta Tacna. Destacan sobre todo las Islas Chincha y las Islas Ballestas. En la costa chilena no hay tantas islas como en Perú, pero destacan las puntas (promontorios) de Punta Patache, Pabellón de Piza, Punta Lobos, Chanavaya y Guanillos, todas ellas en Tarapacá. 

Cormoranes guanay en una de las Islas Ballestas

¿Te acuerdas de la avifauna de la Isla Kerguelen?, como recordarás, las Islas Subantárticas son también una zona pesquera de primer orden pero…si te fijas, en aquella región predominaban entre las aves marinas sobre todo las Procelariformes (albatros, pardelas, paíños y fulmares). Y aquí en la zona de la Corriente de Humboldt resulta que prácticamente no hay proceláridas, siendo sobre todo Suliformes y Pelecaniformes las que predominan. ¿Por qué esto es así? Indudablemente existe una razón. 

La zona de la Convergencia Antártica es amplia y oceánica: la pesca es abundante pero está dispersa. Por eso, las proceláridas están mejor adaptadas para explotar este recurso, al tratarse de aves navegantes que pasan casi todo el año en el mar, alimentándose de forma individual. Aparte de peces, recordarás que la proporción de cefalópodos era notable en su dieta. Pero en el Pacífico sudamericano, la Corriente de Humboldt fluye muy pegada a la costa continental, y los cardúmenes de sardinas y anchovetas están muy concentrados. Por eso, la forma procelárida de pescar no es aquí la más eficiente, sino la forma de escuadrones aéreos que se arrojan como misiles sobre ellos, sin alejarse mucho de los nidos en la costa. Y en esto, alcatraces y cormoranes son los reyes indiscutibles. 

Ya conoces, pues, qué es el guano, de dónde sale y por qué está donde está. Ahora la siguiente pregunta es: ¿Cómo se llegó a una guerra por el guano? 

La Era del Guano. 

Se conoce como “Era del Guano” el periodo de la Historia de Perú que va entre 1840 y 1870, caracterizado por el “boom” económico del guano. Si bien el guano es un producto usado como fertilizante desde la época precolombina y también durante el Virreinato, fue el científico peruano Mario Rivero y Ustáriz, discípulo de Humboldt, quien en 1840 primero vislumbró las posibilidades comerciales del guano. Escribió informes y trabajos sobre las propiedades fertilizantes de este producto, que se publicaron en Europa y, en 1841, se ensayó un cargamento piloto con destino al Reino Unido. El éxito fue tal que se inició un periodo de exportación de tal intensidad, que puede ser calificado como “fiebre del guano”. 

Las Islas Chincha en 1859

El inicio de la exportación del guano llegó en el momento preciso cuando los campos europeos, agotados tras las guerras napoleónicas, necesitaban fertilizantes, y cuando comenzó la Conquista del Oeste en los EEUU, donde se roturaban grandes extensiones que se llenaban de colonos ansiosos por levantar granjas. La figura política que dominó este periodo fue el presidente Ramón Castilla que gobernó durante dos mandatos: 1845 – 1851 y 1855 – 1862. El Estado peruano optó por explotar el guano a través de empresarios privados, llamados consignatarios, que arrendaban al Estado la explotación del guano a cambio de una liquidación. Así, el 60% de los ingresos por el guano ingresaban en el Tesoro peruano, que invirtió en infraestructuras, en ferrocarriles y en pagar la deuda interna y externa. 

Cartel comercial del guano en el siglo XIX

Con este dinero también se abolió la esclavitud en 1854. Pero para paliar la falta de mano de obra para explotar los yacimientos de guano, así como otras necesidades nacionales, en 1849 se había aprobado una Ley de Inmigración que autorizaba a traer trabajadores chinos, llamados “culíes”. Desgraciadamente estos chinos acabarían cayendo en condiciones laborales rayanas en la esclavitud, y los malos tratos y los abusos eran la norma. Entre 1847 y 1874, cuando las autoridades chinas prohibieron la salida de estos trabajadores, se calcula que abandonaron China entre 250.000 y 500.000 trabajadores rumbo al continente americano, donde trabajaron desde los yacimientos de guano de Perú hasta el ferrocarril de California, pasando por las plantaciones de caña de azúcar de Cuba o de piña en Hawai. 

Partida de emigrantes chinos

La industria del guano todavía tenía otros capítulos negros que perpetrar. Entre 1862 y 1863, veinte barcos de varias nacionalidades asaltaron la Isla de Pascua llevándose a 1.400 de sus habitantes para ser esclavizados en los yacimientos peruanos de guano. Esta práctica era tristemente célebre en Oceanía y se conocía bajo el nombre de blackbirding: el secuestro de isleños polinesios o melanesios con destino a todo tipo de plantaciones coloniales occidentales. 

Para los EEUU la necesidad de guano era tan perentoria que estuvo a punto de ir a la guerra con Perú debido a que los norteamericanos sostenían que había islas guaneras en la costa de Perú que no estaban bajo la soberanía peruana. Finalmente la diplomacia peruana logró resolver el problema pero en 1856 los estadounidenses aprobaron la Ley del Guano, por la cual los EEUU se arrogaban el derecho de anexión de cualquier isla guanera que no estuviera bajo la jurisdicción de otro estado. Por eso hoy en día existen islitas y atolones insignificantes en el Pacífico bajo la autoridad de los EEUU. 

Isla Chincha atestada de cormoranes 

El salitre entra en juego: la Guerra del Pacífico. 

Además del guano, otro recurso natural explotó en un “boom” económico en la misma zona: el salitre. Se trata de nitratos de potasio y de sodio que aparece en costras de hasta tres metros de profundidad en los “salares”: restos de antiguos lagos desecados. El salitre tiene idénticas propiedades fertilizantes que el guano pero, además, se utilizaba en la fabricación de pólvora, lo que le daba un matiz aún más estratégico que el guano. 

Escenario de la Guerra del Guano y el Salitre (Guerra del Pacífico)

En 1810, en plena época de las guerras de Independencia en Sudamérica, se empieza a explotar el salitre para fabricación de explosivos. Y, a partir de 1830-1840, coincidiendo con el comienzo del comercio del guano, el salitre empieza a ser explotado y exportado de igual manera. En la región peruana de Tarapacá, junto con la costa guanera, el interior salitrero es explotado por compañías de capital británico, aunque finalmente el Estado peruano decretaría un estanco en 1873 y el monopolio en 1875, cuando la tensión con Chile empezaba a anunciar una guerra, que pasaría a la Historia como La Guerra del Guano y el Salitre, o del Pacífico. 

A diferencia de lo que sucedía en Tarapacá, en la región boliviana de Antofagasta el Estado boliviano tenía una presencia muy débil. Por eso la explotación del salitre era gestionada por compañías chilenas, algunas con capital británico como la poderosa Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, que actuaban bajo concesión del Estado boliviano. Pero, además de las compañías, los trabajadores chilenos afluían de todo el país hacia Antofagasta para trabajar en el guano y en el salitre, y salir de la miseria. Pronto Antofagasta sería una región habitada mayoritariamente por chilenos, y la tensión con Bolivia aumentaba después de los dos tratados de límites, de 1866 y 1874, que trataban de repartir, mal que bien, las riquezas mineras de la conflictiva zona. 

Combate naval de la Guerra del Pacífico

Finalmente saltó el casus belli cuando Bolivia impuso a la Compañía Salitrera y Ferrocarril de Antofagasta un impuesto que, según los chilenos, era ilegal. Ante el anunciado litigio judicial, el Estado Boliviano embarga los bienes de la Compañía y, el mismo día previsto para el remate de la empresa, el 14 de Febrero de 1879, tropas chilenas desembarcan en una Antofagasta completamente pro-chilena para tomar la provincia. 

La guerra había comenzado. 

En 1873 Perú y Bolivia habían firmado un tratado secreto de alianza. Cuando Chile supo de la existencia de dicho tratado, declaró la guerra a ambos estados. El Ejército y la Armada chilenos, mejor preparados y financiados que sus adversarios, llevaron una guerra de desembarcos apoyados por avances terrestres. Si bien el avance por una Antofagasta pro-chilena fue más sencillo, y en 1880 Bolivia fue puesta fuera de combate, el avance por Tarapacá, monolíticamente peruana, fue más difícil. En 1881, tras la batalla de Miraflores, una de las más sangrientas de esta guerra, las tropas chilenas toman Lima. Durante los dos años siguientes la guerra degeneró en guerrillas en el interior de Perú, hasta que en 1883 se firmó el Tratado de Ancón, por el cual Chile se anexionó las provincias de Tarapacá y Antofagasta, que siguen bajo soberanía chilena hoy día. 

Batalla de Miraflores, que abrió a las tropas chilenas las puertas de Lima

Chile se benefició entonces del boom salitrero, que duró, al igual que el guanero, hasta 1930 cuando se generalizaron los fertilizantes sintéticos que habían sido desarrollados en Alemania por Fritz Haber, en 1915. Toda una época tocó a su fin. Hoy en día las ruinas de las antiguas explotaciones guaneras y salitreras (llamadas “oficinas”) son un atractivo del llamado “turismo industrial”. 

"Oficina" (fábrica) salitrera "Alianza" (Tarapacá)

Pero la historia no terminó aquí. 

La segunda Edad del Guano (1909 – 1965) 

A finales del siglo XIX, Perú está arruinado por la guerra y los yacimientos del guano antiguo, los que trajeron la prosperidad a la República, están casi agotados. 

Empieza a calar la idea de que el guano de las colonias vivas de aves es el mejor, al tener un mayor contenido en nitrógeno. Perú necesita fertilizantes, al menos para abastecer su mercado interior. En 1905 “El Niño” viene especialmente fuerte y las aves desaparecen de los nidos. En 1906 se cierran las Islas Chincha durante el verano, la época reproductora, para dejar que se regenere. Está claro que hay que hacer algo, porque la explotación salvaje anterior ha esquilmado el cormorán de los huevos de oro. 

El Gobierno peruano decide entonces contratar a un biólogo marino, el estadounidense Robert E. Croker, que había estudiado Zoología en la Universidad Johns Hopkins, con el fin de que estudiara la situación y propusiera medidas para restablecer la explotación del guano en condiciones sostenibles. 

Isla de Macabí antes y después de la explotación salvaje de sus depósitos de guano

Entre 1906 y 1908 Croker estudia la costa peruana, las colonias de aves guaneras y observa todo lo observable. Se dio cuenta de que, en Perú, las especies de aves marinas no se mezclan como sucede a menudo en el Atlántico Norte, sino que se segregan y suelen copar una isla, expulsando de ella a las demás aves. Así, los cormoranes guanay se concentraban en las Islas Chincha y Ballestas, las pardelas pequeñas en la Isla San Gallan, los gaviotines en Santa Rosa y los pelícanos en la Isla Lobos de Afuera, donde había dos enormes colonias de 40.000 y 100.000 ejemplares. 

Observó también cómo los empleados de la Peruvian Corporation esquilmaban toda una colonia de 80.000 pelícanos en la Isla de Lobos de Afuera por un tipo de explotación absolutamente irrespetuosa con las aves. Llegó a la conclusión de que si no se cuidaba a estas aves, toda la industria guanera , lo que quedaba de ella, desaparecería para siempre. Propuso, pues, al Gobierno peruano las siguientes recomendaciones: 

1. Creación de santuarios de islas costeras habitados por las aves, con prohibición de cualquier actividad privada en ellas. 

2. Concesión de la explotación del guano a un solo contratista por isla. 

3. Veda anual de recogida durante el periodo de reproducción de las aves. 

4. Sistema de rotación entre islas: cada isla, por turno, debía ser cerrada completamente durante un año entero. 

5. El Estado debería mantener el monopolio sobre el guano 

Aves en la Isla de Pachacamac

El Gobierno peruano asumió dichas recomendaciones y se puso en marcha, en 1909, la Compañía Administrativa del Guano, CAG, que se encargaría de toda la gestión de este recurso. En 1946, incluso, se tomó la decisión de “cercar” los promontorios guaneros para que nadie tuviera acceso a ellos desde el lado de tierra, y así crear islas artificiales que consiguieron recuperar las poblaciones de pelícanos en un tiempo récord. Perú volvió a ser exportador de guano. 

Lamentablemente, a partir de los años 50 se produce el “boom” de la pesca de la anchoveta y el Estado peruano da prioridad a la industria pesquera en detrimento de la guanera. Finalmente la CAG acabaría siendo cerrada. 

La anchoveta, pez codiciado igualmente por los pescadores y las aves marinas

Es muy delicado el equilibro que hay que mantener entre la pesca comercial para consumo humano con el consumo de las aves marinas, que también dependen de la anchoveta y la sardina. Si los humanos esquilman los peces, las aves no tendrán qué comer y no habrá ni guano ni aves. El guano sigue explotándose de forma más modesta y artesanal, y se vislumbra una “tercera edad del guano” debido a la expansión de la agricultura ecológica en todo el mundo desarrollado, que exige fertilizantes naturales. 

¿Y el salitre?...actualmente se cierne sobre los salares del altiplano, hoy algunos de ellos protegidos, una amenaza bien real: la explotación del litio para las baterías de los aparatos electrónicos, pues se encuentra en grandes cantidades en los antiguos saladares.

Comentarios

  1. Muchas gracias! Disfruté mucho este artículo. Me gustaría si es posible contactar al autor directamente. Jgomezjurado1@gmail.com
    Muchas gracias
    Jorge

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