La morsa. El coloso del Norte.

Querida hija: 

Pocos mamíferos hay tan inconfundibles como la morsa. Su enorme tamaño (es el segundo pinnípedo en tamaño, tras el elefante marino, y el más grande del Hemisferio Norte), y sus dos espectaculares colmillos, que pueden alcanzar un metro de longitud, lo convierten en un animal impresionante y muy reconocible. Sin embargo, se habla poco sobre las morsas en comparación con otros mamíferos de su entorno, como el oso polar o incluso la foca común. 

La morsa es el mayor mamífero del Ártico

Por eso he querido hablarte de este auténtico coloso de las tierras árticas, para que conozcas sobre él algo más que sus grandes colmillos. Te sorprenderá, además, la íntima relación que tiene con los humanos de su entorno. Vamos allá. 

Un pinnípedo notable 

Como ya te dije antes, la morsa (Odobenus rosmarus), es el mayor de los pinnípedos norteños. Te recuerdo que el Órden Pinnípedos agrupa a tres familias: fócidos (las focas), otáridos (los leones marinos) y los Odobénidos, que incluye a las morsas. Se trata de una familia relíctica, esto es, los odobénidos actuales son únicamente un pálido resto de lo que fueron en tiempos pasados, ya que las otras especies que integraban esta familia fueron desapareciendo. 

Cladograma de los Pinnípedos

La morsa es la única especie superviviente de una familia antaño floreciente. La morsa es un animal formidable: si bien el peso de los machos puede oscilar entre 800 y 1.700 kilos, se sabe que pueden alcanzar los 2.000 kilos de peso. La longitud oscila entre los 2,2 y los 3,6 m. Al igual que los otáridos, las morsas pueden mover independientemente sus extremidades posteriores, y a diferencia de las focas, que no pueden. Su característica más conspicua son sus grandes caninos, que pueden pesar hasta 5,4 kilos. Su otra característica que las hace inconfundibles es el conjunto de vibrisas, densísimo, que cubre literalmente su labio superior. Las vibrisas son pelos que cumplen una función táctil a la hora de determinar objetos y comida en el turbio fondo del mar donde se alimentan. Pueden tener entre 400 y 700 de estos pelos. 

Vibrisas de morsa

Su cráneo es macizo, masivo y muy fuerte: esto es así porque son capaces de abrir, a cabezazos, respiraderos en el hielo cuando se encuentran en inmersión bajo él, siempre que el hielo tenga un máximo de 20 cm de espesor. 

Cráneo de morsa

Las morsas viven en aguas relativamente poco profundas de las plataformas continentales debido al hecho de que se alimentan en el fondo marino, a profundidades de entre 10 y 80 metros. Se alimentan de gran variedad de invertebrados marinos: calamares, cangrejos, corales blandos, holoturias, erizos de mar…pero sobre todo su comida favorita son los moluscos bivalvos, es decir, almejas y mejillones. No se sabe muy bien cómo localizan su comida. Antiguamente se decía que usaban los colmillos para escarbar el fondo en busca de sus presas, pero esta aseveración no se ha demostrado. Los especialistas se inclinan, más bien, por que las morsas dirigen chorros de agua para remover el fondo, seguramente apoyándose con las aletas delanteras, y usando sus vibrisas para reconocer el terreno. 

En cualquier caso, cuando localizan almejas, usando su lengua bífida como palanca, y haciendo vacío en su paladar, son capaces de abrir las valvas y comerse el cuerpo del molusco, desechando las conchas. En cada inmersión en busca de alimento, puede pasar sumergida hasta 24 minutos, pasando el 80% del tiempo en el fondo, y obteniendo de 40 a 60 almejas por inmersión. 

Esqueleto de morsa

Aunque las morsas se alimentan fundamentalmente de invertebrados marinos, se han documentado casos de depredación de orcas sobre focas oceladas (Pusa hispida) y focas barbudas (Erignathus barbatus), y también pueden carroñear ballenas muertas. Los inuit saben reconocer, por el aspecto de su hígado, cuándo una morsa se ha alimentado de focas. En ese caso, evitan cuidadosamente consumir su hígado ya que se convierte en tóxico debido a elevadas concentraciones de vitamina A. 

A su vez, las morsas pueden ser depredadas por los osos polares. Si bien suelen decantarse por los cachorros y subadultos, un oso polar hambriento no dudará en enfrentarse a una morsa adulta. También se ha documentado la predación de morsas por parte de las orcas, si bien esto es poco común y los pueblos nativos de la zona suelen decir que morsas y orcas se temen mutuamente, hasta el punto de que si una orca localiza a una morsa aproximándose, emitirá un sonido parecido al mugido de un toro cabreado para tratar de ahuyentarla. 

El oso polar es el principal depredador natural de las morsas

Las morsas son animales sociales que viven en grupos segregados por sexo y edad, como la mayoría de pinnípedos. Los machos suelen descansar en playas arenosas y de guijarros, lugares denominados uglits ,mientras que las hembras con sus crías descansan sobre el hielo flotante. Estas plataformas de hielo son de gran importancia para esta especie, pues las usan como base para sus inmersiones alimenticias, y también como una forma cómoda de desplazarse por el océano. Más adelante volveremos sobre esto. 

Los sexos se juntan durante la estación reproductiva, que se verifica entre Enero y Abril. Las hembras empiezan a ovular a los siete años de edad, y a los nueve suelen tener los primeros partos. Se reproducen en uno de cada tres años. Por el contrario, los machos alcanzan la madurez sexual entre los siete y diez años, y empiezan a reproducirse en torno de los quince años. Los machos son poligínicos, es decir, reúnen un harén de hembras para cubrir, no sin antes disputarse con otros machos los mejores sitios para exhibirse ante las hembras. La cópula se realiza en el agua y, al igual que sucede en otros pinnípedos, la implantación del embrión se difiere 4 – 5 meses, de tal forma que el único cachorro nace entre Abril y principios de Junio tras una gestación de 15 – 16 meses. El cachorro permanecerá con su madre durante algunos años. 

Es una especie de desarrollo lento, y puede alcanzar en libertad entre 20 y 30 años de vida. Mudan el pelaje entre Mayo y Agosto. Las morsas no realizan verdaderas migraciones, sino cortos desplazamientos estacionales del norte al sur del Estrecho de Bering (“migraciones” de primavera y otoño) y, en invierno, del Ártico exterior al interior en Canadá. 

Área de distribución 

La morsa tiene un área de distribución circumpolar. Se han descrito dos subespecies: 

Morsa del Atlántico (O.r.rosmarus) 

Se distribuye por el Ártico Oriental canadiense, Groenlandia, los archipiélagos de Svalbard, Tierra de Francisco José y Nueva Zembla, así como el Ártico Occidental ruso. 

Morsa del Pacífico (O.r.divergens) 

Se distribuye por el Mar de Bering desde el Norte de Kamchatka hasta Alaska y, al Norte del Estrecho de Bering, desde el Mar de Chukchi hasta el Mar de Beaufort. 

Se ha descrito otra supuesta subespecie en el Mar de Laptev (Ártico Oriental ruso), en una población de morsas a medio camino entre las morsas atlánticas y pacíficas. Sin embargo, los análisis genéticos realizados en 2009 señalan que las morsas de Laptev deben ser asignadas a la subespecie del Pacífico, de la cual serían su población más occidental. 

Área de distribución de la morsa

Se considera que estas dos subespecies divergieron hace entre 780.000 y 500.000 años. La hipótesis que manejan los especialistas señalan que el antecesor de la morsa sería un pinnípedo tropical que se fue adaptando a vivir en aguas frías. Una parte de su población habría emigrado a través del Corredor Atlántico – Pacífico antes de que surgiera el Istmo de Panamá, originando la subespecie del Pacífico. Durante las glaciaciones las morsas bajaron tan al Sur como la actual Bahía de San Francisco, donde se han encontrado restos fósiles. 

En Canadá existen cuatro poblaciones de morsas: 

Sur y Este de la Bahía de Hudson ( unos 300 ejemplares) 
Norte de la Bahía de Hudson/Estrecho de Davis (unos 6.000) 
Cuenca de Foxe (unos 5.500) 
Bahía de Baffin (unos 1.500, población compartida con Groenlandia Occidental) 

Existe una población extinta: la del Golfo de San Lorenzo que, además, era la población más meridional de morsas. Esta población fue exterminada durante el siglo XVIII debido a la sobrecaza. Al otro lado de Groenlandia existe otra población que tiene un cierto intercambio genético con el eje Svalbard – Tierra de Francisco José, poblaciones con las que se comunican. 

La estimación de abundancia de estas poblaciones es: 

Mar de Kara/Sur del Mar de Barents – Nueva Zembla: 5.300 morsas 
Tierra de Francisco José/Svalbard: 3.900 
Groenlandia Oriental: 1.400 

En total, se estima para la morsa del Atlántico una población en torno de los 25.000 ejemplares. 

En cuanto a la morsa del Pacífico, en toda su área de distribución se han localizado 62 lugares de descanso de morsas. A comienzos de la década de 1960 la gran presión de la caza dejó su población entre 50.000 y 90.000 ejemplares. Las sucesivas políticas de protección consiguieron que la población se recuperase espectacularmente hasta 275.000 – 386.000 durante la década de 1980. Pero desde entonces la población del Pacífico no ha parado de disminuir, cayendo en diez años el 25%: 201.000 – 296.000 en los años 1990. Un muestreo en 2006 arrojó una alarmante cifra de 129.000 ejemplares. Más adelante te daré las razones de esta disminución. 

Problemas a los que se enfrentan las morsas para su supervivencia

Las morsas y el ser humano: de la simbiosis a la amenaza. 

Durante miles de años los pueblos autóctonos de la Cuenca del Ártico han convivido con las morsas. Chukchis, yupik, inuit y otros pueblos han cazado morsas como una condición fundamental de su supervivencia. La carne era consumida tanto por los humanos como por sus perros, tan importantes en el Ártico. La grasa servía para calentarles mientras que con los huesos y los colmillos se fabricaban herramientas. Nada se desperdiciaba de la morsa cazada. 

La caza tradicional de la morsa siempre fue sostenible

Pero a partir del siglo XVI los balleneros y foqueros europeos empezaron a frecuentar las aguas árticas y la morsa se convirtió en una presa codiciada. Pero había dos diferencias con la forma de caza tradicional: en primer lugar, el despilfarro. De la morsa sólo se aprovechaba la grasa y los colmillos, desechándose el resto. Y, en segundo lugar, un ritmo de caza completamente abusivo e insostenible. Como consecuencia, la población de morsas del Atlántico disminuyó de tal forma que, aun hoy, es muy inferior a la población del Pacífico que, por su parte, tampoco se libró de la matanza, si bien ésta empezó más tarde en aquellas remotas aguas de difícil acceso. 

Los codiciosos europeos diezmaron las poblaciones de morsas

Ante esta situación, a partir de 1900 comenzaron las medidas proteccionistas, que se irían implantando a lo largo de todo el siglo XX: en 1952 Noruega prohibió la caza de morsas en Svalbard y, en 1956, la URSS siguió su ejemplo prohibiendo la caza de morsas en su Ártico Occidental, si bien se permitía la caza de las morsas del Mar de Laptev sólo para los pueblos autóctonos hasta 1982. En Rusia la prohibición total llegaría en 1991, excepto para la caza tradicional de los pueblos chukchi. A continuación voy a resumirte el estado actual del estatus cinegético de la morsa: 

Canadá/Groenlandia: está permitida la caza de la morsa del Atlántico únicamente para los pueblos tradicionales. Existen cuotas autorizadas para este tipo de caza de subsistencia. Hay cuatro comunidades del Ártico canadiense que están autorizadas para cazar una cuota anual de cien morsas al año entre las cuatro, mientras que los inuit y otros nativos canadienses están autorizados a cazar un máximo de cuatro morsas cada año. Para cazar morsas se debe estar en posesión de una licencia y el aprovechamiento de las morsas debe estar limitado a la zona donde se ha abatido. 

Noruega/Rusia: Está prohibida la caza de la morsa del Atlántico. 

EEUU/Rusia: Está permitida la caza de la morsa del Pacífico únicamente a los pueblos aborígenes. En Alaska no hay ninguna restricción en cuanto al número de morsas a abatir, y se pueden cazar durante todo el año. Al igual que sucede en Canadá, la caza y aprovechamiento de la morsa deben ser los tradicionales, y es ilegal matar una morsa sólo por sus colmillos. Están autorizados a cazar morsas únicamente los pueblos inuit, aleuta y otros nativos de Alaska con la condición de que tengan un mínimo de un 25% de sangre de estos pueblos. 

Las artesanías hechas de colmillo de morsa son un complemento económico 

Como te he explicado antes, la caza tradicional de la morsa siempre ha sido sostenible y el aprovechamiento del animal, íntegro. Esta caza se realizaba usando arpones aunque hoy en día las armas de fuego están muy extendidas. Precisamente debido a esta íntima relación de los pueblos autóctonos con la morsa la sabiduría popular de chukchis e inuit sobre la morsa es un verdadero tesoro cultural. Para que sepas apreciar lo mucho que los pueblos tradicionales saben sobre los animales de su entorno, voy a compartir contigo algunas perlas de esa sabiduría por parte del pueblo chukchi: 

-Cuando un grupo de morsas se encuentra en una plataforma de hielo flotante, una de ellas hace de vigía, y alerta a las demás de cualquier peligro batiendo las aletas en el hielo. 

-Las morsas son animales pacíficos que sólo atacan cuando se trata de defender a sus crías. Temen a las orcas. 

-Pueden sentir la proximidad de una tormenta, abandonando el lugar días antes. 

-En la migración de primavera, primero van las hembras con las crías, y luego los machos. En la migración de otoño, al regreso, vienen todos juntos. 

-El contenido del estómago de una morsa se considera un manjar delicado. 

-Cuando caces morsas, no lo hagas cerca de sus uglits, o podrían abandonarlos. 

¿A qué desafíos se enfrentan las morsas en este comienzo del siglo XXI?. Antes te hablé de la disminución de población de la morsa del Pacífico. Esas 129.000 morsas se consideran un número mínimo, ya que cuando se realizó el muestreo se dejaron varios sitios por revisar debido al mal tiempo. A pesar de esto, las morsas (calificadas como “Vulnerable” por la IUCN) enfrentan su mayor peligro a la desaparición del hielo flotante en el Ártico. Como te indiqué antes, el hielo flotante es fundamental para las morsas debido a constituir su base de las inmersiones alimenticias. El calentamiento global está haciendo que este hielo desaparezca progresivamente. ¿Cómo sabemos que esto está sucediendo?. Pues porque cada vez son más frecuentes las llamadas “concentraciones monstruo” de morsas, verdaderas aglomeraciones de morsas, muchas de aspecto famélico, que se hacinan unas encima de otras en playas pequeñas donde apenas tienen sitio. Al tener menos hielo a su disposición, tienen que refugiarse en tierra donde tienen menos posibilidades de alimentación. 

Ante la falta de hielo, cada vez se ven mayores aglomeraciones de morsas en tierra (Alaska)

Así, en el otoño del año 2007 nada menos que 10.000 morsas murieron en la Costa ártica de Chukotka, Rusia, debido a este problema. 

El otro gran problema que está amenazando las morsas está relacionado con el anterior. A mayor temperatura y menos hielo, más actividades humanas en el Ártico. Y resulta que a las morsas les gusta mucho la paz, la tranquilidad y el aislamiento. Debido a las cada vez más frecuentes molestias humanas en su medio natural, las morsas abandonan sus uglits, a los que son bastante afectas. 

¿El coloso del Norte está abocado a desaparecer? La decisión es nuestra.

Comentarios

  1. Hola, creo que hubo un error en una parte del parráfo en la que dices que las orcas consumen varios tipos de focas y creo que quisiste escribir morsas. Me encantan tus blogs, son muy buenos e informativos.

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