Gigantes en movimiento: la migración de las ballenas.

Querida hija:

Hace poco te hablé en una crónica sobre la migración de las aves. En efecto, todos tenemos interiorizado el hecho de que las aves son los animales más migratorios seguramente porque son los que más vemos mientras migran. Algunos mamíferos son capaces de realizar grandes migraciones, como los renos en el Ártico o los ñúes en la sabana africana pero no conocemos casi nada de las migraciones de las criaturas marinas, que también son más que notables. De hecho, la ballena jorobada es la autora de la migración más larga entre los mamíferos y una de las más largas, comparable con la de algunas especies de aves. Hoy quiero hablarte de las migraciones de las ballenas, para que las conozcas y las entiendas.

Ballenas grises en pleno desplazamiento


Algunas consideraciones previas sobre la migración de las ballenas

En primer lugar, quiero que tengas claro que en esta crónica voy a hablarte únicamente de las migraciones que llevan a cabo ballenas y rorcuales, esto es, Cetáceos de las familias Balenidae y Balaenopteridae, sin tener en cuenta otros posibles desplazamientos o migraciones de odontocetos. Las ballenas y los rorcuales presentan desplazamientos estacionales pero las migraciones más estudiadas de lejos son las que realiza la ballena jorobada (Megaptera novaehollandiae) debido a que es la ballena más migratoria de todas las especies y la que es capaz de realizar desplazamientos más largos.

Las migraciones de la ballena jorobada han sido las más estudiadas


Por tanto, la mayor parte de los datos que te facilitaré aquí corresponden a las migraciones de ballena jorobada, pero también te haré referencia a las migraciones de otras especies de ballenas para que tengas una visión lo más general posible. Antes de entrar en materia más profundamente, quiero responderte a una pregunta que estará bullendo en tu cerebro: ¿por qué migran las ballenas?

En efecto, la migración de las ballenas no es evidente para alguien que no conoce las particularidades de su ecología. La migración de muchas especies de aves sí las entendemos: durante el invierno, la baja disponibilidad de alimento (fundamentalmente insectos) y las frecuentes tormentas y bajas temperaturas comprometen la supervivencia de estas especies, que buscan en el cálido Sur esa abundancia de alimentos y estabilidad climatológica. Pero las ballenas están adaptadas a las frías aguas árticas mediante una gruesa capa de grasa. Por tanto, no es el frío del invierno la causa de que emigren hacia el Sur durante el invierno. Entonces, ¿cuál es la causa?

Para entenderlo, debes entender primero un hecho ecológico: las aguas árticas son más productivas que las aguas tropicales. ¿Por qué?

Ballena comiendo plancton


En el océano, los nutrientes caen hacia el fondo marino por gravedad. Como es bien sabido, las ballenas y los rorcuales (en adelante generalizaré como "ballenas") se alimentan de grandes cantidades de krill, es decir, una mezcla de zooplancton dominada por crustáceos microscópicos. Estos crustáceos se alimentan de fitoplancton, que es un "plancton vegetal" (para que lo entiendas), y este fitoplancton para vivir necesita realizar una función fotosintética junto con la absorción de nutrientes esenciales. Y todo esto estaría acumulado en el fondo marino si no fuera por fenómenos hidrodinámicos que se llaman "surgencias".

Una surgencia es el movimiento de una columna de agua profunda (rica en nutrientes) que asciende hacia la superficie (con menos nutrientes), poniéndolos a disposición de muchas criaturas marinas. En las aguas tropicales las surgencias son muy raras en áreas pelágicas porque el Sol calienta fuertemente la superficie oceánica y se forma una estratificación de masas de agua de distinta temperatura, que no se mezclan entre sí ya que las termoclinas, o límites físicos entre dichas masas de agua, actúan como una barrera que impide la surgencia de nutrientes de aguas profundas hacia la superficie.

Por el contrario, en las aguas polares y subpolares la temperatura es uniformemente fría independientemente de la profundidad, y al tratarse de masas de agua más homogéneas sí se produce una redistribución de nutrientes mediante los fenómenos de surgencia. Por eso las aguas polares son más ricas en alimentos que las tropicales y por eso, durante el verano, las ballenas se alimentan en las aguas polares y subpolares de ambos hemisferios. Es lo que se denomina áreas de alimentación.

Técnica de alimentación de la jaula de burbujas para la ballena jorobada


Pero cuando llega el invierno, la falta de luz solar durante varios meses al año interrumpe la función clorofílica del fitoplancton, y la productividad general alimentaria decae. Por eso las ballenas, si bien están fisiológicamente adaptadas al frío, tienen que abandonar las áreas de alimentación porque sencillamente ya no hay suficiente comida para ellas. Por eso al llegar el otoño/invierno, las ballenas abandonan las áreas de alimentación y se dirigen a sus cuarteles de invierno situadas en aguas tropicales y subtropicales de todo el mundo.

Ahora bien, ¿no te había dicho que las aguas tropicales son pobres en nutrientes? Entonces, ¿para qué van allí las ballenas si tampoco tienen nada para comer en aguas tropicales? ¿no morirán de hambre?

La respuesta es: durante el invierno, las ballenas no se alimentan. Lo que hacen durante el verano es atiborrarse en las aguas polares y subpolares para crear reservas de grasa suficientes para vivir de ellas durante el invierno en el trópico. Y además hacen otra cosa: tener ballenitas. El periodo de gestación de las ballenas suele ser aproximadamente de un año. Con lo que las ballenas preñadas del año anterior paren sus ballenatos en aguas tropicales que, al ser más cálidas, aumentan las probabilidades de supervivencia de los ballenatos en sus primeros y cruciales momentos de vida. 

Ballena gris con su ballenato en las aguas cálidas de México, observadas por turistas


En otras palabras, las hembras núbiles aprovechan el invierno para aparearse en las aguas tropicales, y cuando regresen al año siguiente al trópico se cumple el periodo de gestación para dar a luz. Seguidamente, gracias a las reservas de grasa que la mamá ha acumulado durante el verano en aguas polares, podrá amamantar al ballenato con la energética leche que le ayudará a crear su capa de grasa que le permitirá sobrevivir a su primer verano en aguas polares. Luego, el ballenato acompañará a su madre también en su primera migración a aguas tropicales antes de separarse definitivamente. Volveré sobre esto más adelante. Los cuarteles de invierno de las ballenas se llaman por eso áreas de cría.

Por consiguiente, la migración de las ballenas es un desplazamiento anual y estacional que se verifica entre las áreas de alimentación (aguas polares, verano) y las áreas de cría (aguas tropicales, invierno).

La ballena jorobada y otras ballenas

Como ya te indiqué antes, la ballena jorobada suele ponerse como el mejor ejemplo de migración en ballenas, por lo que voy a contarte qué se sabe sobre estas migraciones. Esta ballena se distribuye por todos los océanos del mundo lo que ha facilitado sin duda su estudio. Durante el verano, la ballena jorobada tiene las siguientes áreas de alimentación:

- Hemisferio Norte: Mar de Bering, Golfo de Alaska, Costa suroeste de Alaska, Golfo de Maine, Terranova, Costa suroeste de Groenlandia, Islandia y costa noruega.

- Hemisferio Sur: aguas antárticas en torno de los 60 º de latitud Sur.

Por su parte, durante el invierno las distintas poblaciones de ballena jorobada migra hacia áreas de cría situadas en torno de los 20º de latitud norte y sur:

- Hemisferio Norte: Islas Hawai, Costa de California, Costa pacífica mexicana, Mar Caribe especialmente en torno de La Española, Islas de Cabo Verde.

- Hemisferio Sur: Costa ecuato-peruana, Costa brasileña, Golfo de Guinea, Costa de África sudoriental, Costas de Madagascar, Melanesia, Polinesia.

Migración de la ballena jorobada en el Atlántico Norte


Las ballenas jorobadas abandonan las áreas de alimentación para ir a las de cría en un orden preciso: las primeras en migrar son las hembras lactantes con el ballenato del año anterior, seguidas por los individuos inmaduros, machos maduros, hembras que no están ni preñadas ni lactantes, y finalmente las hembras preñadas. Cuando llega el verano siguiente y hay que regresar a las áreas de alimentación, el orden de migración es el inverso por lo que encontramos que son las hembras lactantes con ballenato las que pasan más tiempo en las áreas de cría, algo favorecido por el hecho de que en las aguas tropicales hay menos orcas que en las polares, el principal depredador fundamentalmente de ballenatos.

Frecuentemente las áreas de alimentación o (más aún) de cría son áreas donde se congregan individuos de poblaciones diferentes y por tanto, donde se producen intercambios genéticos clave para la supervivencia de la especie, a pesar de que cada población tiende a migrar por las mismas áreas de alimentación y cría y, a priori, existiría el peligro de endogamia genética. Así, se ha demostrado que las ballenas jorobadas que se alimentan en las diversas áreas del Atlántico occidental crían en el Caribe, por lo que es una zona donde se mezclan estos "stocks". La población que se alimenta en aguas noruegas suele migrar en invierno al archipiélago del Cabo Verde pero sin embargo se han detectado animales de este stock en aguas del Caribe, demostrándose esa posibilidad de mezcla.

La mayor migración de la ballena jorobada se da entre la Antártida y Centroamérica


Incluso se ha demostrado también que hay individuos que pueden atravesar el Ecuador, cambiando de hemisferio: la migración más larga conocida para una ballena la protagonizó una ballena jorobada que partió de la Península Antártica el 19 de abril de 1986 y llegó a la costa colombiana a la latitud 2º 57' N el 28 de agosto, completando un viaje de 8.334 km. Se cree que el área de cría situada entre las costas de Ecuador, Colombia y las Islas Galápagos (e incluso entre Panamá y Costa Rica) funciona como un área donde invernan ballenas de ambos hemisferios, produciéndose intercambio genético entre ellas.

Algunas otras rutas migratorias correspondientes a otras especies de ballenas son, por ejemplo, en la ballena gris (Escrichtius robustus), que tiene dos poblaciones en el Pacífico norte. La población oriental tiene sus áreas de alimentación en el Mar de Beaufort y el Mar de Bering, y sus áreas de cría en la Baja California mexicana, con lo que disputa a la ballena jorobada el "título" de mayor migración de ballenas (y mamífero) de la Tierra. La población occidental migra moviéndose entre el Mar de Ojotsk y la Península de Corea.

Migración de la ballena gris


El caso del rorcual común (Balaenoptera physalus) es más complicado porque no se conocen con exactitud sus áreas de cría, si bien se han podido identificar individuos que se alimentan en el Ártico que invernan en el Golfo de México y en aguas ibéricas, incluso están presentes en el Mediterráneo donde permanecerían todo el año, debes tener en cuenta que en la mayoría de especies de ballenas hay poblaciones no migratorias dependiendo de su disponibilidad de alimento todo el año. De sus poblaciones en el Hemisferio Sur nada se sabe al respecto.

¿Cómo se orientan?

Como has visto, hija mía, las ballenas cuando migran no lo hacen "a bulto" sino que se dirigen constantemente a las mismas áreas de alimentación y de cría año tras año como regla general. Por lo tanto, surge la pregunta: ¿Cómo identifican esas áreas y cómo las encuentran cada año? ¿Cómo se orientan en las migraciones?

Rutas migratorias del Atlántico Norte


En primer lugar, tenemos el aprendizaje del ballenato. Durante al menos dos años, el ballenato permanecerá junto a su madre y migra con ella. El ballenato nace en aguas tropicales y, al llegar el primer verano, migra hacia su área de alimentación siguiendo a su madre. Tras la temporada de alimentación estival, al llegar el invierno, el ballenato seguirá aún a su madre hacia su lugar natal en el trópico. Aprenderá así la dirección en la que debe navegar, se familiarizará con las características físico-químicas de las aguas de ambas áreas y aprenderá también los puntos de referencia que usa su madre durante las migraciones en la ruta concreta que sigue.

Esquema de la magnetorecepción


Pero el aprendizaje sólo es una parte de la navegación oceánica a largas distancias. De hecho, es un problema al que se enfrentan no sólo las ballenas migratorias sino también otras especies que migran como las tortugas marinas o los salmones. Los investigadores han encontrado que la percepción del geomagnetismo (la intensidad y dirección del campo magnético generado por el planeta) es clave en la resolución de este problema, pues proporciona al animal tanto un mapa (ubicación con respecto del lugar de destino) como una brújula (dirección hacia la que debe navegar).

Para empezar, la intensidad del campo magnético varía grandemente: alcanza su máximo de intensidad en los Polos, con valores por encima de los 60.000 nT, y cae al mínimo hacia el Ecuador, con valores por debajo de 30.000 nT. Por tanto, la percepción del magnetismo terrestre ya proporciona a la ballena una dirección general Norte - Sur. Pero, además, la inclinación de las líneas de flujo magnético también cambian, siendo más perpendiculares a la superficie del planeta cuanto más nos acercamos a los Polos mientras que en el Ecuador las líneas son paralelas a la superficie. Las ballenas pueden detectar estos cambios.

También se producen anomalías magnéticas en determinados puntos de las costas continentales, en islas y también a lo largo de ciertas fallas oceánicas causadas por la subducción de placas tectónicas bajo otras placas. Estadísticamente se ha encontrado significativa la presencia de cetáceos a lo largo de estas fallas y los científicos intuyen que estas anomalías magnéticas forman parte de un "mapa" magnético que los ballenatos aprenden a formar en su cerebro.

Campo magnético terrestre


No sólo el geomagnetismo ayuda a las ballenas a moverse a lo largo de las rutas migratorias. Complementan esa "herramienta maestra" con otras herramientas como su poderosa ecolocación, que permite a las ballenas localizar obstáculos o islas, y corregir la trayectoria, e incluso se especula (aún no está demostrado), que cuando las ballenas salen a la superficie a respirar pueden tomar también como referencias "confirmatorias" la posición relativa del Sol y de las estrellas. Las características hidrodinámicas del medio oceánico también aporta datos para que la ballena se forme su mapa mental, como la variación de la temperatura del agua y la existencia de corrientes oceánicas que seguir o a las que oponerse.

En definitiva, podemos aplicarle a las ballenas lo mismo que le aplicábamos a las aves cuando te hablé de sus migraciones: con semejante panoplia de sensores y "pistas", lo extraño es que una ballena se pierda y no que encuentre su lugar de destino.

Las migraciones de las ballenas desde el punto de vista de la conservación

Como bien sabes, la infame y sangrienta caza de las ballenas fue prohibida en 1986 (si bien algunas especies gozaban de protección anterior como la ballena jorobada, protegida desde 1966). Aunque dos ó tres países aún cazan ballenas indudablemente la caza ha cesado de ser el principal problema para la conservación de las ballenas. Pero subsisten otros, y algunos nuevos.

Autopistas migratorias de las ballenas


El océano está cada vez más transitado por los barcos humanos. El cada vez mayor uso de dispositivos electrónicos (sobre todo en barcos de guerra) ha introducido perturbaciones cada vez más frecuentes en la magnetorrecepción de las ballenas, induciéndolas en demasiadas ocasiones a errores de navegación que terminan en embarrancamientos y varamientos. Por otro lado, las ballenas siguen cayendo víctima de las redes de pesca, que si bien no pueden capturar a los ejemplares grandes, sí pueden enredarse en ejemplares medianos y pequeños, causándoles graves trastornos.

Los lugares de alimentación y cría de las ballenas en muchos lugares se han convertido en puntos importantes para el turismo de alistamiento de Cetáceos. Me parece muy positivo y conveniente este sector económico pero siempre desde la ética y el respeto hacia las ballenas. Desgraciadamente no todas las empresas de avistamiento cumplen con la normativa vigente y acosan a las ballenas con tal de ofrecer a sus clientes el contacto más estrecho posible.

Los varamientos de ballenas pueden estar originados en perturbaciones magnéticas originadas por humanos


En cualquier caso, los expertos piden que esta protección que las ballenas gozan en sus áreas de alimentación o cría se extienda a las "autopistas" migratorias por donde se desplazan dos veces al año. Piensa que, por ejemplo, hay rutas migratorias paralelas a la costa oriental de los EEUU, una de las zonas con mayor tráfico marítimo del mundo, y que cortan perpendicularmente a las rutas de navegación incrementando el riesgo de colisiones con ballenas.

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