La "Operación Rescate" del Guri. Cuando el hombre quiso convivir con la fauna.

Querida hija:

Recientemente te hablé sobre el 50 aniversario de la Operación Mohor, por la cual España salvó del exterminio a ciertas especies y subespecies de gacelas saharianas, y muy al comienzo de este blog te hablé también de la "Operación Rhino", con la que la República Sudafricana consiguió salvar del exterminio al rinoceronte blanco. Pues bien, hoy te hablaré de una muy notable operación de rescate de fauna en peligro que tuvo la particularidad de no "salvar" especies en peligro de exterminio sino especies comunes y corrientes que eran abundantes en su lugar de origen. Vas a conocer la Operación Rescate, en la Presa del Guri, Venezuela.

Trabajadores de EDELCA sacan de las aguas un coendú


Introducción: la Presa del Guri

Al igual que sucedió en casi todo el Occidente, Venezuela entró en un periodo de acelerado desarrollismo económico a partir de la Segunda Guerra Mundial. Desde comienzos del siglo XX, Venezuela se convierte en un país petrolero y pronto se sitúa entre los primeros productores mundiales, puesto que continúa ostentando hoy día. A partir de 1948, los sucesivos gobiernos venezolanos empiezan a entender que no pueden fiar el desarrollo económico del país exclusivamente al petróleo, y empiezan a planear la inversión de los cuantiosos ingresos petroleros en la construcción de grandes infraestructuras industriales.

Concretamente, Venezuela puso el foco de atención en la margen Sur del Orinoco: la Meseta de la Guayana, una región remota y salvaje que se presumía rebosante de recursos naturales por descubrir, explotar y colonizar. Hace poco te hablé de esta región cuando te expliqué la fauna del Parque Nacional de Canaima, y si recuerdas, te conté que aquella región fue explorada finalmente entre las décadas de 1920 y 1950 encontrándose, en efecto, unos ríos caudalosos y potentes, muy aptos para la producción de energía hidroeléctrica. Más específicamente, el Gobierno venezolano puso el ojo en el río Caroní, el principal afluente del Orinoco, que fluye de Sur a Norte desde la frontera brasileña hasta su desembocadura en Ciudad Guayana tras un recorrido de 640 km.

El Caroní en el Parque La Llovizna, Puerto Ordaz, Venezuela


El Caroní fluye por una región que soporta una elevada pluviosidad anual: 2.561 mm y un desnivel de 912 metros desde su nacimiento hasta su desembocadura. Los ingenieros estimaron que su pendiente era perfectamente adecuada para la construcción de una presa, junto con su lecho excavado en firme roca granítica. De hecho, entre 1955 y 1959 se construye una primera presa en Macagua, casi en el final del curso del Caroní. Pero el potencial hidroeléctrico del río era mucho mayor, y había que aprovecharlo.

En 1960, bajo la presidencia de Rómulo Betancourt, se pone en marcha la Corporación Venezolana de la Guayana, un gran conglomerado de empresas industriales y extractivas a las que se confió la tarea titánica de poner la Guayana en condiciones de "desarrollo" y colonización. En 1961 se pone la primera piedra de Ciudad Guayana, como un hito y base de colonización, en la desembocadura del Caroní. Una de las empresas de la CVG, EDELCA (Electrificación del Caroní) será la encargada de construir una de las más faraónicas obras del siglo XX: la Presa del Guri, que empieza a construirse en 1963 y no entrará en funcionamiento a pleno rendimiento hidroeléctrico hasta 1978.

Presa del Guri, estado actual


Estamos hablando de la segunda presa más grande de América (tras Itaipú entre Paraguay y Brasil) y la cuarta del mundo. Cuando se terminó por completo, el embalse creó el mayor lago artificial de Venezuela, el Lago Guri, con nada menos que 4.250 km2 de extensión, el décimo más grande del mundo y el tercero de América (primero de América del Sur), con un volumen máximo de agua embalsada de 135.000 millones de metros cúbicos. 

La presa en sí tiene una longitud de 1.300 metros y una altura de 272 metros. Un verdadero gigante que genera 10.000 MW de potencia: el 63% de la electricidad consumida en Venezuela es generada por la Presa, hoy llamada "Simón Bolívar" (y antes llamada "Raúl Leoni"), e incluso exporta también electricidad al vecino estado brasileño de Roraima.

Ubicación, esquema y distribución eléctrica de la Presa del Guri. Infografía: El Universal


Cualquier otro proyecto de estas dimensiones de aquella época, y las siguientes, se habría quedado aquí y habría ignorado olímpicamente las posibles agresiones al medio ambiente. Lo notable es que los ingenieros y arquitectos que concibieron la Presa del Guri sí pensaron en cómo este embalse afectaría a la fauna silvestre.

Operación Rescate

Dentro del proyecto de diseño y construcción de la presa, los ingenieros tenían una idea precisa de cuánta superficie iba a quedar inundada bajo las aguas del embalse, y dónde afectaría. Supusieron acertadamente que muchas especies animales podrían cambiar de "residencia" por sus propios medios pero dada la velocidad prevista de llenado del embalse, que iba a ser más bien rápida, muchas otras especies iban a correr el peligro de morir ahogadas, mientras que otras muchas que sin duda encontrarían refugio en las muchas islas que se iban a formar en el embalse, acabarían muriendo de inanición al terminarse los recursos de estas pequeñas islas. Había que hacer algo. Y lo hicieron.

Curiaras en las que se realizó el rescate de los animales. Presentación: G. Hoogesteyn


A finales de 1967, representantes de EDELCA se reunieron con representantes de la Asociación Nacional para la Defensa de la Naturaleza, de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, de la Sociedad Protectora de Animales, del Jardín Zoológico "El Pinar", de Caracas, y otras asociaciones, con el fin de designar un comité ejecutivo que diseñara una operación de rescate de cuanta fauna se pudiera sacar de los terrenos que iba a inundar el embalse, y la operación se puso bajo el mando del Jefe de Personal de CVG, Rafael Mendoza, quien preparó y dirigió la compleja operación con una eficacia y un éxito encomiable.

Se tomó la inteligente decisión de confiar los trabajos de rescate de la fauna a quienes mejor conocían a los animales de la zona: trabajadores reclutados de la propia región, y un contingente de indios maquiritares (Yekuanas, en su propia lengua). A este personal se le dio una formación exhaustiva de lo que tenían que hacer y sobre todo, de la seguridad en el trabajo, pues tendrían que hacerlo navegando sobre el embalse que se llenaba rápidamente. Los bomberos tuvieron un papel fundamental en su colaboración y en su vigilancia de la seguridad de la operación, que se saldó sin ningún accidente significativo y ni una sola vida humana perdida.

Extrayendo un pecarí del agua


Los indios yekuanas fabricaron unas largas lanchas llamadas curiaras, a las que se dotó de motores fueraborda, y en cada una de ellas iba una cuadrilla de trabajadores dotados con chaleco salvavidas, lazos y diversos tipos de cajas y jaulas para poder encerrar a los animales. La operación se desarrolló durante los meses de noviembre y diciembre de 1968 y enero de 1969.

En aquél momento la lámina de agua iba a ocupar 800 km2, y numerosas copas de árboles y palmeras sobresalían de la superficie, asemejándose más bien a la fase húmeda de la "selva inundada" en época de lluvias. Por lo que los animales que no estaban nadando como podían, se refugiaban en las copas de los árboles. Cada día las curiaras recorrían todos los rincones posibles del embalse localizando animales que capturaban, a veces con grandes dificultades como por ejemplo cuando se trataba de capibaras, roedores adaptados a ambientes acuáticos, que se sumergían cuando se acercaban los hombres, y había que bucear en su busca, o cuando los propios indios yekuanas tenían que subir a los árboles para ir a buscar a los monos, como por ejemplo el capuchino o el araguato.

La CVG tuvo, además, el acierto de rodar un documental sobre esta singular operación y encargárselo nada menos que a Renny Ottolina, el que era entonces el showman más conocido y querido de la televisión venezolana. El documental, de una gran calidad, te lo referencio al final de la crónica, para que lo puedas ver si quieres, cosa que te recomiendo encarecidamente.

Algunos de los animales rescatados. Presentación: G. Hoogesteyn

Se rescataron animales de 55 especies, entre ellos los animales más conocidos de la región: caimanes, morrocoys (un tipo de tortuga), tapires, monos, armadillos, venados, anacondas, boas, otras serpientes venenosas y no venenosas, coendúes (puercoespines americanos), agutíes, pacas, osos hormigueros, tamandúas (u hormiguero menor), zarigüeyas, y un largo etcétera.

A 31 de diciembre de 1968 se habían rescatado más de 18.000 animales, cuyo destino fue el siguiente:

- Liberados en lugares secos: 14.059
- Enviados al Parque Cachamay, en Ciudad Guayana: 1.809
- Enviados a instituciones científicas: 750
- Enviados a zoológicos diversos: 652
- Muertos accidentalmente (por desgracia): 628
- Procesados como piezas de museo: 162
- Enviados a la Estación El Mirador: 82
- Procesados para estudios científicos: 22

Especialmente importantes fueron las serpientes venenosas enviadas a instituciones científicas, donde se las aprovechó para extraer veneno y fabricar sueros antiofídicos. A todos los animales rescatados se les efectuó revisiones veterinarias y se les sometió a cuarentena antes de enviarlos a sus destinos. Es bastante curioso ver en el documental cómo la liberación de los animales destinados a continuar en libertad (la inmensa mayoría) fue un tanto caótica, soltándose "a bulto" donde cayeran. 

Renny Ottolina (en la primera curiara) filmando la operación. Presentación: G. Hoogesteyn


Posiblemente hoy día esta operación se haría de otra manera, con una mayor planificación de las reintroducciones en libertad seleccionando previamente los hábitats más idóneos para ello, escalonando las sueltas de animales, y seguramente hoy día también se habría minimizado el número de especímenes destinados a cautividad. Por supuesto, se habría confiado el manejo de los animales a especialistas en su manejo para minimizar las muertes por estrés o mal manejo, que seguramente provocaron la muerte de esos 628 animales que murieron. Aquí sí se notó que la operación fue confiada a personal "amateur".

Pero esto no le resta un ápice de mérito a la operación, que seguramente en aquella época pudo ser realizada peor, pero difícilmente mejor dados los conocimientos y prácticas de manejo de fauna de aquellos momentos. Lo fundamental es que todos esos animales pudieron salvarse de perecer ahogados o de inanición si quedaban aislados en islas del embalse.

Por cierto, como consecuencia de la construcción de la Presa del Guri se descubrieron en la zona una serie de enigmáticos petroglifos (inscripciones de dibujos en piedra) que también se salvaron, enviándose a instituciones museísticas para su estudio y conservación.

Qué pasó después

Lo que sucedió fue que la edad de prosperidad para Venezuela termina en 1977. La corrupción política y la enorme desigualdad dilapidan la "gallina de los huevos de oro" que era el petróleo, que se demuestra una vez más que es pan para hoy y hambre para mañana, y el país entra en una espiral de crisis económica y política que culminará en 1998 con la llegada al poder de un nuevo régimen político liderado por Hugo Chávez. Si bien éste consigue al principio retomar la senda del crecimiento económico para Venezuela, tras su muerte, a partir de 2014 la economía nacional se desploma hasta niveles de 1944. ¿Qué consecuencias tuvo esto para la fauna venezolana en la sensible zona de las Guayanas y la Orinoquia?

Mapa de ubicación del Arco Minero del Orinoco


¿Recuerdas que una buena parte de la fauna rescatada del Guri fue ubicada en el Parque Cachamay? Pues bien, eso ya no existe hoy. La falta de dinero para mantenimiento acabó con el parque y los animales de su zoológico. Las jaulas están vacías, comidas por la maleza, y el parque ha sido pasto de saqueadores igual que ha sucedido con otros parques similares como el Parque Loefling. No quiero ni pensar qué les pasó a los animales que allí vivían.

Pero lo más grave aún es el llamado Arco Minero del Orinoco. Fue un intento por parte del Gobierno de Maduro, sucesor de Chávez, de ordenar y explotar los enormes recursos mineros que atesora la margen Sur del Orinoco: oro, coltán, bauxita, granito, diamantes, cuarzo, tierras raras o hierro. Pero lo que en los años 1950 y 1960 se explotaba de una forma ordenada y relativamente respetuosa con el Medio Ambiente, hoy día se ha convertido en un nido de corrupción depredadora hacia la fauna y la maravillosa selva del Orinoco, que ha visto cómo multinacionales extranjeras se han posesionado de la región sin ningún control, además de minería ilegal (pero bien tolerada por las autoridades que debían proteger la zona), especialmente del oro, una actividad destructiva de la selva y del suelo, además de altamente contaminante de las aguas.

Destrozos causados en la Orinoquia por la actividad minera


Todas las sociedades científicas venezolanas han denunciado, sin éxito, el atropello que se está realizando en aquella selva maravillosa, para enriquecer a unos cuantos. Mientras el mundo mira lo que hacen los brasileños en la margen sur de la Amazonia, pocos son lo que saben qué se está haciendo en la Orinoquia.

Estamos hablando de una cuenca con 181 especies de peces endémicos, de los cuales 16 están amenazados en territorio venezolano (12 en el colombiano), también se han definido 290 especies de reptiles y 266 de anfibios, algunos de los cuales tienen una importancia biogeográfica extraordinaria gracias a los endemismos que viven en la cima de los tepuyes, si recuerdas cuando te lo conté en mi crónica sobre el Parque Nacional Canaima. En territorio venezolano del Orinoco, el 39% de los anfibios son endémicos, y el 20% de los reptiles. Si consideramos el Pantepui (véase mi crónica sobre Canaima), el endemismo asciende al 80-90%.

De las 318 especies de mamíferos de la Cuenca, 239 se encuentran concentradas en la región de Guayana, justo la margen sur del Orinoco, la más afectada por la agresión minera. Aquí se encuentran importantes mamíferos acuáticos como el capibara (chigüire, en Venezuela, Hydrochoerus hydrochoeris), el manatí (Trichechus manatus), el boto (Inia geoffrensis), la nutria gigante (Pteronura brasiliensis), la nutria neotropical (Lontra longicaudis) o el perrito de agua (Chironectes minimus), que es un marsupial.

Capibara o chigüire


Aparte de las regiones ya protegidas, al menos sobre el papel, como el Parque Nacional Canaima, se han definido por los científicos tres áreas prioritarias para la protección de la fauna silvestre en la zona afectada en Venezuela: la Estrella Fluvial de Inírida, la Sierra de Maigualida y la cuenca alta y media del Río Ventuari.

¿Será ya tarde para salvar la Orinoquia?

MÚSICA RECOMENDADA: Alirio Díaz - Valses del pueblo venezolano

FILMOGRAFÍA RECOMENDADA: Operación Rescate

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