Viaje, desaparición y búsqueda de La Pérouse. (II). La fauna de la Expedición D'Entrecasteaux.

Querida hija:

En la primera parte de esta crónica, recordarás que La Pérouse y sus barcos desaparecieron en marzo de 1788. Tres años después, la Francia revolucionaria envió una expedición de búsqueda y rescate. Pero una expedición tan costosa no podía reducirse a eso, por importante que fuera, y también se diseñó un programa de estudios científicos al estilo de la época. Por otras razones, la Expedición D'Entrecasteaux terminó también en desastre, pero los estudios zoológicos  que pudieron llevar a cabo sus naturalistas resultaron ser francamente interesantes. Vamos a conocerlos, tras una pequeña introducción histórica.

Sello de las Tierras Australes y Antárticas Francesas con la Recherche y la Esperance

Introducción: la Expedición D'Entrecasteaux (1791 - 1794)

Estaba previsto que durante el otoño de 1788, La Pérouse arribase a la Isla Mauricio (entonces Isla Borbón) para regresar a continuación a Francia. El otoño y el invierno pasaron, y para el verano de 1789 quedaba claro que algo le había pasado al marino francés y sus barcos. Era un mal momento: el 14 de julio de 1789 estalla en París un proceso revolucionario largamente gestado, y todo el Antiguo Régimen se pone patas arriba. Luis XVI, el Rey Geógrafo que alentase a La Pérouse a realizar su expedición, pasa de ser un monarca absoluto a ser un monarca constitucional cuyos poderes están limitados y controlados por una Constitución y por una Asamblea Nacional cada vez más polarizada entre moderados y radicales.

Así, el 9 de febrero de 1791, la Asamblea Constituyente otorga un decreto en el que se organiza una expedición de búsqueda y socorro para determinar qué le ha sucedido a la Boussole y el Astrolabe. Se arman dos urcas (como en la expedición La Pérouse), bautizadas como la Recherche y la Esperance, y se ponen bajo el mando del contraalmirante Antoine Bruny, caballero D'Entrecasteaux, que acababa de servir como Gobernador de las Islas Mascareñas, y anteriormente había navegado por mares de Asia Sudoriental.

Antoine Bruny d'Entrecasteaux

Al igual que en todas las expediciones de la época, se diseñó para la misma un programa de observaciones científicas. Los siguientes "sabios", como se les denominaba en la época, se embarcaron en la misma:

La Recherche: Beautemps-Beaupré (Ingeniero hidrógrafo), Abate Bertrand (astrónomo), Houtou de Labillardière (botánico y naturalista), Deschamps (naturalista ayudante), Lahaie (jardinero - botánico).

La Esperance: Jouvency (Ingeniero geógrafo), Dom Pierson (astrónomo), Claude Riche (naturalista).

La figura clave de la expedición fue Jacques-Julien Houtou de Labillardière (1755 - 1834), uno de los naturalistas más brillantes de su tiempo. Estudió en Inglaterra bajo la dirección del legendario Sir Joseph Banks, y viajó por Oriente Medio y el Mediterráneo estudiando su flora. Incansable, meticuloso y observador, se trajo a Francia una extraordinaria colección botánica y, en menor medida, zoológica. En Australia (llamada entonces Nueva Holanda), que estaba siendo intensamente investigada en la época, descubrió dos de los eucaliptos más emblemáticos del continente: Eucalyptus globulus y Eucalyptus amygdalina, endémico de Tasmania. Luego te contaré sobre sus estudios zoológicos en la Expedición D'Entrecasteaux.

Derrota de la Expedición D'Entrecasteaux (1791 - 1794)

Finalmente, el 29 de septiembre de 1791 los dos barcos zarpan de Brest. La expedición llevaba en su seno la semilla que habría de destruirla: la Asamblea había diseñado una reforma de la Marina para asegurar la igualdad de los cadetes y aspirantes a oficiales independientemente de su origen social, ya que hasta ese momento sólo los cadetes de origen noble podían llegar a lo más alto del escalafón, mientras que los aspirantes plebeyos sólo podían obtener como máximo el grado de subteniente. Cuando parte la expedición la reforma aún no había entrado en vigor, pero los cadetes plebeyos esperaban su oportunidad, sabedores de que la reforma estaba terminándose, mientras que los oficiales aristocráticos estaban dispuestos a hacer respetar aún sus privilegios.

Entre estos dos bandos, los científicos van a tomar partido por los plebeyos y en favor de las ideas revolucionarias. Y será precisamente Labillardière quien liderará la facción.

La discordia estaba servida.

A la búsqueda de La Pérouse (1791 - 1794)

La primera parte del viaje se desarrolló en el Océano Atlántico, desde Brest hacia El Cabo. Durante esta larga travesía, los naturalistas pudieron observar aves pelágicas, las peligrosas medusas conocidas como "fragatas portuguesas", ballenas, tiburones, rémoras y los siempre espectaculares peces voladores. Entre los peces que capturaban para su estudio Labillardière destaca especialmente el pez ballesta de vientre negro (Rhinecanthus verrucosus) y el pez piloto (Naucrates ductor). Este perciforme de la familia Carangidae era y es muy conocido en aguas templadas y tropicales, por su costumbre de acompañar barcos y tiburones, para alimentarse de sus restos de comida. De hecho, la relación entre el pez piloto y el tiburón es prácticamente simbiótica: el tiburón nunca se lo comerá, y el pez piloto le limpia de restos de comida.

Peces piloto escoltando a una tortuga boba

También se maravillan ante la belleza y poderío de una de las más notables aves pelágicas de latitudes tropicales: el rabihorcado de Ascensión (Fregata aquila). En la escala de El Cabo, en las excursiones al interior los naturalistas pudieron observar clásicas especies africanas como la cebra o el papión. También mencionan al elegante "pájaro secretario" o serpentario, del cual te hablé en la crónica sobre la avifauna de África.

En El Cabo, D'Entrecasteaux recibe un dudoso informe procedente de un capitán inglés que afirma haber recibido noticias de que, en las Islas del Almirantazgo (al Norte de Nueva Guinea), se había avistado una canoa cuyos tripulantes indígenas llevaban uniformes franceses. Por tanto, el Comandante decide levar anclas y tomar la vía más rápida hacia la Tierra de Van Diemen (actual Tasmania) para, desde allí, subir por Melanesia y tratar de corroborar la noticia.

Durante el transcurso del recorrido por el Índico Sur, los naturalistas se maravillan ante los albatros y observan las focas que habitan las latitudes oceánicas australes, hoy asignadas al género Arctocephalus. El 21 de abril de 1792 la Recherche y la Esperance fondean en Tasmania, en la primera de las dos visitas que harán a esta isla, que les reportaría interesantes descubrimientos botánicos y zoológicos.  Para abrir boca, Labillardière descubre una especie de pequeño canguro: el pademelón de Tasmania, Thylogale billardieri.

Pademelón de Tasmania

Es un canguro de pequeño tamaño: entre 1 y 1,2 metros de altura y un peso de 12 kilos. Actualmente sólo vive en la isla de Tasmania, pero en el pasado vivía también en el SE de Australia. Con la llegada de los colonos ingleses, empezaría el proceso de exterminio de numerosos marsupiales autóctonos, que encontrarían refugio en islas más o menos alejadas del continente. En Tasmania es abundante, y es de hábitos solitarios y nocturnos, habitante de selvas, bosque esclerófilo y zonas de matorral.

Labillardière observa también una nueva especie de araña, actualmente denominada Nephila edulis, que era consumida por los aborígenes tasmanos. Más adelante, volvería a encontrar esta especie en Nueva Caledonia, donde también era consumida. De ahí el nombre específico de la araña: edulis, que significa "comestible".

Grabado donde se muestra la araña comestible que describió Labillardière

El 28 de mayo abandonan Tasmania para enfilar al Norte hacia Nueva Caledonia, que también visitarán en dos ocasiones, costeando esta vez su Costa Oeste. Aquí, Labillardière hace notar la gran cantidad de zorros voladores, grandes murciélagos frugívoros de nombre Pteropus vampyrus.

Pero D'Entrecasteaux tiene prisa por llegar a las Almirantazgo para investigar la pista obtenida en El Cabo. ¿Era un indicio del destino de La Pérouse?. El 17 de julio de 1792 fondean en Nueva Irlanda, anegados por las lluvias y comidos por las cucarachas Blatta germánica, que infestan los barcos a partir de un cargamento de madera infectado. Todas las investigaciones en aquél dédalo laberíntico de islas no arrojaron ningún resultado positivo, y ante el brote de escorbuto que se iba agravando, D'Entrecasteaux decide poner proa hacia el primer establecimiento holandés que encuentre, para poder restablecerse y reabastecerse. El 6 de septiembre los dos barcos, exhaustos, fondean en la isla de Amboina.

Amboina, en las Molucas Centrales, era un importante puesto comercial de la todopoderosa Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Allí explotaban sobre todo plantaciones de clavo, sometiendo a los indígenas a una espantosa opresión. Pero Labillardière y Riche encuentran en Amboina una mina de oro zoológica. En primer lugar, se fijan en el llamado "varano de las Indias", denominado por Riche Tupinambis indicus. ¿A qué especie se refiere?

Varanus cerambonensis

Según mis averiguaciones, el único varano presente en Amboina es Varanus cerambonensis, endémico de las Molucas Centrales (Amboina, Seram y Buru), anteriormente considerado parte del complejo de especies de Varanus indicus, pero actualmente considerado una especie por derecho propio. Se trata de uno de los varanos más pequeños, con una longitud de unos 95 cm. En Amboina Labillardière puede observar también fugazmente un cuscus, marsupial falangérido que vive en Nueva Guinea, las Molucas y las Islas Salomón. Concretamente, la especie de cuscus que vive en Amboina es el cuscus gris (Phalanger orientalis). Otro reptil notable que impresionó a Labillardière en la isla es el hidrosaurio de Amboina (Hydrosaurus amboinensis), que es el mayor de los agámidos del mundo, y que vive en Nueva Guinea, Molucas y Filipinas.

Especies de varanos presentes en las Islas Molucas

El 13 de octubre de 1792 los barcos abandonan Amboina, ya restablecidos, y se dirigen hacia Australia Occidental, y el 17 de diciembre fondean en la Tierra de Nuyts, en el Suroeste de Australia, donde pueden observar al magnífico y bello cisne negro (Cygnus atratus), indígena de Australia y Tasmania donde es abundante, y como ave ornamental ha sido introducido en muchos otros lugares del mundo. Su longitud está entre 110 y 142 cm y su peso está comprendido entre 3,7 y 9 kilos, con una envergadura alar entre 1,6 y 2 m. Vive en humedales permanentes, donde se alimenta de plantas acuáticas. No está amenazado y se le calcula una población de medio millón de individuos. Fue descubierto en 1697 en el viaje de Willem de Vlamingh.

Cisne negro de Tasmania. Grabado de la expedición

Ante la sequedad y pobreza de esta tierra, D'Entrecasteaux da orden de continuar hacia Tasmania, donde recalan por segunda vez el 21 de enero de 1793. Ese mismo día, en París, Luis XVI es guillotinado. Una anécdota apócrifa cuenta que, mientras el desdichado monarca se aproximaba al cadalso, todavía preguntaba: "¿tenemos noticias de Monsieur La Pérouse?".

Allí se fijan en dos aves notables. La primera de ellas es descrita como "un ganso de plumaje gris, pico verde y patas rojas". Con ésta descripción, me lancé a estudiar la lista de aves de Tasmania, y encontré un ave que encajaba a la perfección en esta descripción: el ganso ceniciento (Cereopsis novaehollandiae).

Ganso ceniciento

Es un ganso robusto y raro: 75 - 100 cm de longitud, 3 - 7 kg de peso y una envergadura alar de entre 150 y 190 cm. Vive en Tasmania y en puntos dispersos del Sur de Australia. En la zona continental, en Cabo Barren, fue descubierta la especie, que está dividida en dos subespecies: la nominal en Tasmania y C.n.grisea en el Continente. Taxonómicamente se discute si forma parte de los "verdaderos" gansos o si habría que ponerlo en otra subfamilia. Su particularidad es que es un ganso que no nada, sino que se desenvuelve y nidifica en tierra firme, donde lleva una alimentación herbívora. En realidad, en una tierra con escasos herbívoros autóctonos, los gansos empiezan a ocupar su nicho ecológico en tierra. Algo parecido pasa en Hawai con el ganso nene.

Labillardière describe a continuación un curioso loro terrestre. Por la situación geográfica y las características que nuestro intrépido naturalista nos da en su obra, no he tenido muchas dificultades en identificarlo como el perico terrestre oriental (Pezoporus wallicus). Este loro es uno de los únicos cinco loros terrestres que hay en el mundo, todos ellos distribuidos por Australia y Nueva Zelanda. Tiene unos 30 cm de longitud y su plumaje verde oscuro con pintas negras le permite un buen camuflaje entre las hierbas. Vive preferentemente en llanuras pantanosas costeras sin árboles y zonas de matorral, donde lleva una alimentación vegetariana. Tradicionalmente se ha considerado al loro terrestre de Tasmania como una subespecie propia: P.w.leachi, pero los estudios actuales no validan ninguna diferencia entre los loros terrestres de Tasmania y los del vecino Continente.

"Loro a manchas negras en Cabo de Diemen", grabado de la expedición


Perico terrestre oriental, el loro representado en el grabado anterior

A continuación, D'Entrecasteaux pone proa hacia las Islas Tonga donde supuestamente La Pérouse debía haber llegado tras su partida de Botany Bay, cuando desapareció. Para su desgracia, en Tonga nada sabían del desaparecido marino. Por tanto, el Comandante aprovisiona la expedición y se dirige otra vez a Nueva Caledonia, donde permanecerán entre abril y mayo de 1793. Allí, Labillardière habla de una "urraca" completamente negra con el cuello, nuca y pecho de color blanco, que me ha comido la moral a la hora de identificarla.

Por la descripción del naturalista francés (urraca) y por su ilustración, puedo asumir que se trate de un Córvido. Ahora bien, el único córvido que vive en Nueva Caledonia es el inteligentísimo cuervo de Nueva Caledonia (Corvus moneduloides), que es completamente negro. Investigando entre los córvidos de Melanesia y las Aves de Nueva Caledonia he visto que no hay ninguna especie de urraca en el archipiélago, y ningún córvido que responda a esta ilustración. Sin embargo, la Societat d'Història Natural de les Balears pudo identificar la especie cuando solicité ayuda, por lo que desde aquí les hago llegar mi agradecimiento. Se trata del miná cuelliblanco (Streptocitta albicollis), que no es un córvido, sino un Estúrnido. Este pájaro es endémico de la Isla Célebes e islotes adyacentes, por lo que su presencia en Nueva Caledonia sólo se explica suponiendo que se tratase de algún ejemplar divagante.

"Urraca de Nueva Caledonia". Grabado de la expedición

Miná cuelliblanco

El 19 de mayo, una tripulación agotada y medio enferma de escorbuto abandona Nueva Caledonia hacia las islas Santa Cruz y Salomón. Descubren una isla desconocida donde no pudieron desembarcar y cuyos habitantes intentaron atacar los barcos. Se trata de la actual Isla de Vanikoro. Quédate con este nombre, pues va a ser importante en la solución final del misterio de La Pérouse. El 9 de julio, con la moral por los suelos y enfermo de escorbuto, D'Entrecasteaux da por finalizada la búsqueda y ordena poner rumbo a Java.

EPÍLOGO. UN TRISTE FINAL

Finalmente, el 20 de julio fallece D'Entrecasteaux. En mayo había muerto el segundo de la expedición, Kermadec, por lo que la jefatura de la expedición recae en el segundo de la Recherche, d'Auribeau. En agosto, los barcos recalan de nuevo en las Molucas, esta vez en la Isla de Waigeo, donde Labillardière aún tiene ánimos para fijarse en el magnífico cálao papú (Rhyticeros plicatus), con un espectacular pico típico de los Bucerótidos, y que tiene seis subespecies distribuidas por Wallacea, Nueva Guinea y Melanesia. En Waigeo, la subespecie presente es R.t.ruficollis.


"Cálao de la Isla de Waigeo". Grabado de la expedición.



Cálao papú, representado en el grabado anterior

El 19 de octubre, al llegar a Surabaya, las autoridades holandesas comunican a los franceses el estado de guerra entre Holanda y la Convención, así como la decapitación de Luis XVI. Los barcos quedan confiscados y la tripulación se enfrenta en los dos bandos de revolucionarios, capitaneados por Labillardière, y realistas, dirigidos por d'Auribeau. Este confisca a Labillardière sus colecciones botánicas y zoológicas, que finalmente serían trasladadas a Inglaterra en un barco inglés.  Auribeau solicita a los holandeses la detención de los revolucionarios, lo que se lleva a cabo. La expedición se desmanda y cada quién es librado a sus propias fuerzas para buscarse la vida y regresar a Francia como pueda, si bien los realistas preferirán permanecer en el exilio.

Labillardière, en concreto, no puede abandonar Batavia hasta 1795, y puede regresar a Francia vía Isla Mauricio, el 13 de marzo de 1796. Allí, presiona al Gobierno francés para que reclame a Inglaterra sus colecciones científicas. Finalmente intercederá Sir Joseph Banks, antiguo maestro de Labillardière, y las colecciones son devueltas a Francia, tras copiar cuidadosamente unos mapas que serían clave para la colonización inglesa de Tasmania.

Voyage a la recherche de La Pérouse

Para terminar, en 1799 puede publicar su Voyage a la recherche de La Pérouse, seguido del Atlas donde figuran las bonitas láminas dibujadas por Piron, y que a mí me han servido para tomar los ejemplos más notables de las investigaciones zoológicas de esta desgraciada expedición.

¿Y qué pasó con La Pérouse?. Todavía faltarían treinta años para que el misterio se resolviera.

CONTINUARÁ...

MÚSICA RECOMENDADA

Nick Glennie-Smith: El hombre de la máscara de hierro.


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