Serpientes de cascabel: el que avisa no es traidor

Querida hija:

Para un cinéfilo enfermo como tu papá, hay una imagen grabada a fuego en el cerebelo: la de una serpiente de cascabel amenazando y mordiendo al protagonista de turno del western. En efecto, las serpientes de cascabel son especialmente abundantes en el Suroeste de los EEUU y en México, y se han convertido en una parte emblemática de la fauna del Salvaje Oeste. A partir de la imagen que de ellas se ha dado en el cine, la opinión popular que se tiene de ellas es que son serpientes agresivas y las más letales del mundo. Esto no es verdad: son otras las serpientes que son las más letales del mundo, pero no se puede negar que su veneno es muy peligroso. Voy a poner aquí en su perspectiva real a estas interesantes serpientes. ¿Lista para aprender sobre ellas?

Crótalo de Mojave (Crotalus scutulatus)

Los crótalos. Taxonomía y distribución

Ya sabes que soy un fanático de la Taxonomía, y cuando te hablo de una especie concreta o un grupo de especies, lo primero que siempre hago es situarla en su clasificación. Así siempre se tiene más claro de qué estamos hablando. Y más aún en el tema de las serpientes de cascabel, pues hay que acotar cuidadosamente de qué hablamos cuando hablamos de serpientes de cascabel, que también se llaman "crótalos", del griego krotalón (cascabel).

Cascabel de un crótalo

Los crótalos pertenecen a la familia Viperidae, que está formada por serpientes venenosas: las víboras del Viejo Mundo, y los crótalos que, en su mayoría, son americanos. Dentro de la familia Viperidae, las serpientes de cascabel forman parte de la Subfamilia Crotalinae, o Víboras de foseta. Te explico esto. Los crotalinos se caracterizan por tener, entre el ojo y la fosa nasal otra fosa, o foseta, que se llama fosa loreal, que alberga un órgano que permite al animal localizar por su temperatura a las presas de sangre caliente. Este órgano funciona mediante la detección de infrarrojos. Crotalinos los hay tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo.

Árbol cladístico de las serpientes de cascabel

Lo que tienes que tener claro es que las serpientes de cascabel son sólo una parte de los Crotalinos. En efecto, dentro de los Crotalinos hay varios tipos de serpientes: las víboras de foseta, las "cabeza de lanza", las mocasines, las cabezas de lanza asiáticas y, finalmente, las serpientes de cascabel, que pertenecen exclusivamente a dos géneros: Crotalus con 33 especies, y Sistrurus, con dos (Sistrurus catenatus y S. miliarius). Estos dos géneros son exclusivamente americanos, y se encuentran desde el Sur de Canadá, hasta el Norte de Argentina, si bien la abrumadora mayoría de las serpientes de cascabel se concentran en el SO de los EEUU y en México. Sólo cuatro especies se encuentran al Este Del Río Mississippi, y sólo dos especies en Sudamérica (Crotalus durissus y C. maricelae). Los Estados estadounidenses de Texas y Arizona son los más abundantes en especies de crótalos.

El lugar de origen y dispersión más probable de los crótalos es la Sierra Madre Occidental, en México, en  bosques de pinos y robles.

Crotalus durissus es el crótalo más extendido en Sudamérica

Lo que caracteriza a las serpientes de cascabel, como indica su nombre, es la posesión de un cascabel justo en el extremo de la cola, que está compuesto de varias piezas córneas (de queratina) articuladas entre sí. El animal hace "sonar" este cascabel, que en realidad sería un sonajero, para advertir de su presencia ante un posible peligro o situación de conflicto. Es, claramente, un "eh, cuidado, que estoy aquí. Mejor aléjate si no quieres tener problemas". No todas las serpientes de cascabel tienen el "cascabel" completamente desarrollado u operativo, pero su estructura más básica al menos sí está presente.

Biología básica

Los crótalos viven en todo tipo de hábitats: praderas, bosques, humedales o desiertos si bien, son animales asociados a ambientes áridos porque, como bien sabes, son los ambientes más favorables para ellos. Las dos especies sudamericanas también se asocian a ambientes áridos o semiáridos y, en general, toleran mal las infraestructuras humanas, tendiendo a vivir lo más alejadas posibles de áreas humanizadas. Viven sobre todo en áreas abiertas y rocosas, pues entre las rocas pueden esconderse y esperar a sus presas, que son normalmente roedores, aves y, en general, pequeños animales. Utilizan la técnica de la emboscada para matar a sus presas, de un rápido y certero mordisco con el que les inoculan su veneno.

Recogiendo el veneno de un crótalo

El veneno de los crótalos es hemotóxico, a diferencia del de los escorpiones, que es neurotóxico (actúa mediante la parálisis de músculos respiratorios). El veneno hemotóxico destruye los glóbulos rojos de la sangre, provoca la coagulación de la misma y también provoca necrosis de los tejidos de la zona mordida, merced a ciertas enzimas digestivas que "pre-digieren" estos para que sea más fácil la digestión a la serpiente. Por eso, entre las víctimas humanas de mordeduras de crótalos no son raras las amputaciones y las graves cicatrices. El veneno puede matar a un ser humano entre las seis y las 48 horas siguientes a la mordedura, si no se actúa rápido para que se facilite el antídoto en un hospital.

El veneno hemotóxico es más lento que el neurotóxico (que, de todos modos, es el veneno que segregan dos crótalos: C. tiger y C. scutulatus), por eso no es raro que la serpiente tenga que seguir a la presa mientras el veneno le hace efecto. Para ello, se sirve de su órgano fosorial (que ya te expliqué) y su desarrolladísimo olfato para localizar la presa muerta. A continuación la ingiere por la cabeza, y sus fuertes jugos gástricos la disolverán por completo.

Situación de las glándulas venenosas de un crótalo

Si bien los crótalos neonatos ya son capaces de inocular veneno, son muy vulnerables a la predación por parte de todo tipo de mesocarnívoros y aves. Se da la circunstancia de que la serpiente real Lampropeltis getula, que es constrictora, es inmune al veneno del crótalo, y por eso lo incluye en su dieta.

La gran mayoría de especies de crótalos se reproducen entre el verano y el otoño. Las hembras emiten feromonas que facilitan su localización por parte de los machos, que pueden "luchar" entre sí mediante peleas más parecidas a danzas. Las hembras almacenan el esperma del macho en una "espermateca", y la fecundación efectiva se retrasa a la primavera siguiente. Los crótalos son ovovivíparos, esto es, las hembras "paren" crías completamente desarrolladas.

Durante los meses de invierno, los crótalos se retiran a unos refugios colectivos llamados "hibernáculos", donde pueden juntarse en gran número: hasta 1.000 individuos, en un estado de "dormición" parecido a la hibernación. Estos hibernáculos suelen ser madrigueras o refugios subterráneos donde la acumulación de serpientes genera calor que comparten entre todas. Los crótalos suelen acudir cada año al mismo hibernáculo, recorriendo para ello kilómetros si es necesario.

Hibernáculo de crótalos del Pacífico Norte (Crotalus oreganus)

En México se hallan presentes 28 especies de crótalos. De ellas, ocho son endémicas y de éstas ocho, seis se hallan en islas del Golfo de California, como por ejemplo C. catalinensis (Isla de Santa Catalina) o C. tortugensis (en la Isla Tortuga). En la Isla Santa Catalina, el crótalo local se alimenta preferentemente (71%) de un ratón también endémico de esa isla: Peromyscus slevini. En esta isla, los gatos ferales eran una amenaza para ambas especies, tanto el crótalo como el ratón endémico, hasta que se consiguió su erradicación entre 2002 y 2004. Una vez más, se pone de manifiesto el microcosmos faunístico que albergan las islas, pues en Santa Catalina existen también otras cuatro especies de serpientes, seis de lagartijas, cuatro mamíferos y 15 especies de aves.

Crotalus catalinensis

Precisamente este crótalo no tiene un cascabel, sino sólo un botón al extremo de su cola. Tal vez no le es necesario advertir de su presencia a ningún animal por no existir depredadores en dicha isla que la amenazasen (a excepción de los gatos ferales, que fueron introducidos por los humanos, hasta su erradicación). Los principales depredadores del crótalo de Santa Catalina resultaron ser la lechuza (Tyto alba) y el halcón peregrino (Falco peregrinus). Por tanto, el cascabel podría haberse desarrollado para advertir a los posibles depredadores terrestres, ya que ante depredadores alados, que caen sobre la serpiente sin que ésta se percate, no es posible realizar una advertencia previa. Al no haber depredadores terrestres en esta Isla, el cascabel se perdió.

Por tanto, puedes ver la plasticidad de los crótalos, podemos considerarlos como depredadores flexibles y muy adaptables.

El origen evolutivo del cascabel no está claro. Las hipótesis que sostienen su origen defensivo no acaban de estar demostradas. Si se trataba de que los ungulados que pasen junto a un crótalo no la "pisen" o molesten, se cree que un "cascabel" primitivo consistente en un botón o una proto-estructura semejante no sería capaz de emitir ningún sonido medianamente audible por un ciervo, por ejemplo. Podría ser un sonido destinado más bien a mesodepredadores del tipo del coatí, por ejemplo, que sí podrían ser capaces de oír un mínimo sonido de este tipo.

Pero actualmente se piensa que el contexto que favoreció la evolución del cascabel está en dos comportamientos ampliamente presentes en muchas serpientes, y también concretamente en vipéridos: por un lado, la agitación de la punta de la cola, como una forma de distraer la atención de un posible depredador y, por otro lado, el uso de la punta de la cola como forma de "engañar" a pequeñas presas como lagartijas, distrayéndolas o atrayéndolas con el movimiento de la punta de la cola, haciéndoles creer que es otro animal. La combinación de ambos comportamientos podría ser la clave para el surgimiento de esta estructura.

Conservación y amenazas

Las serpientes de cascabel son, a la vez, temidas y buscadas. Evidentemente son temidas por su peligrosidad. Por esta razón, muchas personas matan a un crótalo nada más verlo. En realidad, esto no es un problema exclusivo de los crótalos. Afecta a todas las serpientes venenosas y, por extensión, a todas las serpientes. Existe la absurda creencia de que las serpientes venenosas van por ahí buscando seres humanos a los que morder y, muchas veces, se las mata para "proteger" a otras personas que puedan pasar por ahí. Las serpientes venenosas serían, así, como una "plaga" indeseable de la que hay que librarse.

Crótalo atropellado

Otro problema que afecta a los crótalos, aunque no exclusivo de ellos, lo constituyen los atropellos. Si bien la mayoría de los crótalos viven en áreas de clima desértico, el asfalto es siempre una atrayente estructura que almacena calor sobre todo cuando pasa la fría noche del desierto.

Y también existe peligro en los comportamientos de atracción que determinados humanos también experimentan hacia ellos. En México, sobre todo, existen creencias ancestrales de origen indígena que usa el veneno del crótalo, así como otras partes de su cuerpo, como parte de supuestos "remedios" para males reales o imaginarios. La recolección de serpientes de cascabel para nutrir este "mercado" esotérico es una de sus principales amenazas. Por otro lado, está el coleccionismo privado (legal o ilegal), y las capturas de crótalos para los terrarios y criaderos de toda laya.

Comentarios

  1. Una lástima la mentalidad destructora de algunas personas. Suerte a los crótalos

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  2. Muy buen artículo, la verdad es que la gente por miedo las mata a las serpientes... Una lastima

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    1. Es fundamental que entendamos el papel ecológico de estos fascinantes animales, y los respetemos

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