Entre dos mundos: los endemismos íbero-magrebíes

Querida hija:

De entre los diversos grupos de especies que conforman la actual fauna ibérica, uno de ellos es particularmente interesante y poco conocido: los endemismos íbero-magrebíes. Se trata de un grupo de especies que únicamente se encuentran en la Península Ibérica (preferentemente en su mitad Sur, aunque no exclusivamente) y también en el área magrebí: lo que hoy es Marruecos, Argelia y Túnez. Se trata, pues, de especies situadas entre dos mundos y entre dos aguas, pero desde el punto de vista biogeográfico no dejan de ser dos partes del Paleártico Occidental mediterráneo. Vas a conocer hoy a este grupo de animales.

La víbora hocicuda es uno de los endemismos íbero-magrebíes más conocidos. Foto: Jason Mintzer

Los endemismos íbero-magrebíes.

Como ya sabes, un endemismo es un taxón que se encuentra únicamente en una región geográfica. Por tanto, los íbero-magrebíes son especies que sólo se encuentran en esta zona, una zona bi-continental dividida por el Estrecho de Gibraltar. ¿Cuál es su origen?

Hace unos 40 millones de años, el Continente Africano se convirtió en vecino de Europa al derivar la Placa tectónica africana hacia el norte, y colisionar con la Placa Eurasiática. Se formó así todo el arco alpino desde los Pirineos hasta los Cárpatos. Pero sería un acontecimiento catastrófico acaecido hace 6 millones de años, durante el Mioceno final, el que desató los acontecimientos que originarían a las especies íbero-magrebíes: la Crisis Salina del Messiniense.

Durante la Crisis Salina del Messiniense, la Península Ibérica y el Magreb quedaron unidos

Por diversas razones geológicas, el Estrecho de Gibraltar se cerró y quedaron unidos los territorios de la Península Ibérica y el Norte de África. El Mar Mediterráneo se convirtió en un gran lago que comenzó a evaporarse al no recibir aportes de agua suficientes por parte de los ríos. Al parecer, el Mediterráneo no llegó a desecarse por completo pero se convirtió en una serie de pequeños lagos. Todas las sales marinas precipitaron entonces en el fondo, ahora al descubierto, y son algunos de esos depósitos, elevados por movimientos tectónicos posteriores los que dieron a los especialistas la pista sobre lo que había sucedido.

Durante este periodo de unión geográfica, sucedió que muchos taxones africanos aprovecharon para colonizar la Península Ibérica. No todos, desde luego (más adelante te hablaré de una de las excepciones) pero la tendencia general fue el movimiento desde África hasta Iberia. Luego, setecientos mil años más tarde la crisis cedió al abrirse de nuevo el Estrecho de Gibraltar y volver a rellenarse el Mediterráneo. La Península Ibérica se volvería a separar del Magreb pero ya estarían presentes estos singulares animales que nos recuerdan este interesante episodio de la biogeografía del pasado.

La Crisis Salina tuvo otra consecuencia biogeográfica: muchas especies continentales alcanzaron territorios que antes eran islas. Cuando el Mediterráneo volvió a convertirse en mar, aquellas islas volvieron: Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Malta, Creta o Chipre. Venían ahora "cargadas" de ciervos, mamuts, hipopótamos, etc...que en virtud de la Regla de Foster alcanzarían tamaños enanos formando una interesantísima fauna de mamíferos enanos del Mediterráneo. Fauna que sería exterminada sin excepción por los humanos según alcanzaban estas islas. Pero esta es otra historia.

En rojo, las tierras emergieras durante el Último Máximo Glacial. El Estrecho de Gibraltar era más estrecho aún

De todos modos, no todos los endemismos íbero-magrebíes datan de dicha época. El Estrecho bajó su nivel de agua mucho durante los periodos glaciales del Pleistoceno, y siempre eran una buena época para poder pasar especies desde el Norte de África hacia Europa.

Ahora voy a darte algunos ejemplos de estos endemismos íbero-magrebíes en lo que a la fauna se refiere (también los hay, y muy interesantes, en la Flora). Fundamentalmente se agrupan en Artrópodos, Anfibios y Reptiles.

Los Artrópodos

Entre las libélulas, de las 76 especies descritas para la península ibérica, tenemos nada menos que 17 endemismos íbero-magrebíes, y que constituyen una parte importante de ese 66% de especies de origen mediterráneo. Algunos ejemplos son: Orthetrum nitidinerve, Oxygastra curtisii, Calopteryx xanthostoma o Ischnura graellsi, el cola azul ibérico, que nos muestra una tendencia que siguen otras especies íbero-magrebíes: han experimentado un proceso de expansión desde la Península Ibérica hacia Francia e incluso Italia con lo que técnicamente dejarían de ser endemismos íbero-magrebíes pero que aquí los consideraremos como tales al haber sido ése su origen en un principio.

Cola azul (Ischnura graellsi). Foto: Alberto Pastoriza

En un estudio realizado sobre macroinvertebrados acuáticos del Campo de Gibraltar, se determinó que, de 241 taxones representados (230 especies y 11 subespecies), 29 de ellas (el 12%) son endemismos íbero-magrebíes, correspondiendo la mayoría al Órden Coleoptera, con 17 taxones. Los otros Órdenes representados son: Trichoptera, Plecoptera, Heteroptera, y Diptera (Simuliidae).

De éstos, había una única especie en Simuliidae (moscas negras): Simulium trifasciatum, los Tricópteros (frigáneas): Rhyacophila fonticola, Schizopelex festiva, Hydropsyche lobata y H. maroccana. También los Plecópteros Hemimelaena flaviventris, Leuctra maroccana y L. tangerina. 

Entre los Coleópteros podemos citar: Hydraena bisulcata, H. hernandoi, Limnebius bacchus, o Graptodytes aequalis. 

Entre los coleópteros no acuáticos, me gustaría destacarte una especie interesante: el lucánido Lucanus barbarossa. Se trata de un pariente del ciervo volante pero cuyas mandíbulas son mucho más pequeñas pero igualmente poderosas. Vive en bosques ibéricos y magrebíes desde Marruecos a Túnez y alcanza una longitud máxima de 4,5 cm. Puede coincidir en parte de su área de distribución con el ciervo volante (que no se encuentra en el Magreb) y se alimenta de madera en descomposición de troncos de árboles de frondosas (no de coníferas, donde no se encuentra). Al igual que el resto de escarabajos xilófagos, depende de árboles maduros que hoy día escasean al darse en bosques inalterados. Por eso es una especie escasa.

Lucanus barbarossa

En la Península, este lucánido se encuentra en 39 provincias, con una mayor densidad de población en la Sierra de Guadarrama y puntos de la Meseta Norte, por encima de los 400 m. de altitud, y prefiriendo bosques de Quercus pyrenaica. Por su parte, en Marruecos ha sido citado en el Atlas Medio y Alto Atlas, en bosques de robles y encinas.

Un último Coleóptero a destacarte: el tenebriónido Opatrum tangerianum, notable porque su distribución se reduce exclusivamente a las dos orillas del Estrecho de Gibraltar, con lo que puede ser descrito también como un endemismo gibraltareño. Se trata de un género paleártico que se extendió hasta el Norte de África. Esta especie primero fue descrita para Tánger, y posteriormente se descubrió en la zona de Algeciras. Tras alguna duda inicial sobre si fue un escarabajo introducido, parece claro que se trata de un insecto autóctono.

Por su parte, en Ceuta se han citado nada menos que veintitrés insectos endémicos íbero-magrebíes.

Los Reptiles

En esta categoría tenemos algunas especies que son endemismos íbero-magrebíes.

Galápago leproso (Mauremys leprosa). Es una tortuga semiacuática (es lo que son los galápagos) de la  familia Geoemydidae. Como buena tortuga acuática es carnívora, alimentándose sobre todo de invertebrados acuáticos y también pequeños peces. Se encuentra en la Península Ibérica y también en Marruecos, Argelia y Túnez. Se ha extendido también al Sur de Francia como sucede con algunos de estos endemismos. En la Península es más frecuente en los dos tercios meridionales, y también existen poblaciones relictas en Mauritania y Niger, que podrían haber sido introducidas.

Galápago leproso. Foto: Andrés Romero


Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus). Es una lagartija de entre 7 y 8 cm de longitud, reconocible por la parte inferior de la cola de color rojizo. Es habitante de suelos arenosos, secos y sueltos de la Península Ibérica (excepto el tercio norte) y en Marruecos y Argelia. Se han reconocido tres subespecies, A. e. erythrurus (la nominal, en la Península), A. e. atlanticus (en Marruecos) y A. e. belli (Marruecos y Argelia), lo que nos muestra algo que es lógico en estos endemismos: al separarse la población original iberomagrebí por la reapertura del Estrecho de Gibraltar, pueden producirse procesos de diferenciación taxonómica al dividirse la población en dos, aunque curiosamente en el galápago leproso la división en dos subespecies la provocó la Cordillera del Atlas, con la subespecie nominal al Norte del Atlas y la Península, y la subespecie M. l. saharica al Sur.

Lagartija andaluza (Podarcis vaucheri). Esta lagartija, que fue una vez considerada subespecie de Podarcis hispanica, pero que desde 2000 se considera una especie propia. Se distribuye en la Península únicamente en Andalucía, y luego en el Magreb en los tres países, donde frecuenta terrenos rocosos o pedregosos.

Lagartija andaluza. Foto: Eurolizards

Culebra lisa meridional (Coronella girondica). Esta culebra habita en ambientes mediterráneos y campos de cultivo tanto en el ámbito íberomagrebí como en Francia y en Italia, adonde se ha extendido con posterioridad. En estado adulto puede alcanzar los 62 cm de longitud. Por tanto, es una culebra más bien pequeña. En la Península únicamente se halla ausente de las regiones más húmedas y frías del Cantábrico y el Pirineo. Como es normal en las especies íbero-magrebíes, algunos autores dividen esta culebra en la subespecie nominal, europea, y otra subespecie magrebí pero no todos los autores lo aceptan.

Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Esta culebra es más grande: puede alcanzar entre el metro y el metro y medio de longitud, habiéndose detectado gigantismo en Baleares con ejemplares de dos metros. Toma su nombre de una mancha situada en la parte posterior de la cabeza, que recuerda la forma de una herradura. Habita en la mitad meridional de la Península, subiendo también por la costa mediterránea y en los tres países magrebíes, en bosques secos y zonas pedregosas con matorrales. También hay poblaciones aisladas en las islas italianas de Cerdeña y Pantelaria.

Culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis). Es la especie más occidental de su género. Vive en la mitad meridional de la Península, y también en Marruecos. Necesita ambientes cálidos y húmedos de los pisos termo- y mesomediterráneos, y exige suelos relativamente blandos. Está especializada en la caza de la culebrilla ciega Blanus cinereus , que constituye el 50% de su dieta.

Culebra de cogulla occidental (Foto: https://www.sargantanesidragons.com/2018/05/serp-de-garriga-occidental-Macroprotodon-brevis.html )

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Se trata de la mayor culebra de la Península Ibérica. Los adultos pueden alcanzar los dos metros, y se han reportado mediciones de dos metros y medio. Se originó en el Magreb y desde allí se extiende a la Península Ibérica hace entre 168.000 y 83.000 años, desde donde también colonizó el Sur de Francia. Al igual que en otras muchas especies de este origen, se describe una subespecie europea y otra norteafricana.

Culebra viperina (Natrix maura). Es una culebra de hábitos acuáticos. Es buena nadadora y buceadora y por eso frecuenta zonas húmedas. Es una serpiente mediana, con una longitud de hasta 80 cm, y es probablemente el endemismo íbero-magrebí que ha tenido mayor éxito, pues ha colonizado Francia, Suiza, Italia y Libia. Ha sido introducida en las Baleares. Se alimenta de Anfibios y Peces.

Víbora hocicuda (Vipera latastei). Es el único vipérido íbero-magrebí. Es la víbora más extendida en la Península Ibérica alcanzando una longitud de 70 cm. Únicamente está ausente de los Pirineos y las zonas cantábricas más remotas. En el Magreb tiene una distribución más restringida y dispersa, en el Rif marroquí, en la Cabilia argelina y dos o tres áreas dispersas más en ambos países.

Los Anfibios

En este caso, sólo hay un anfibio endémico íbero-magrebí, y es el gallipato (Pleurodeles waltl), es el mayor de los Anfibios europeos con una longitud de 30 cm de los cuales la mitad corresponde a la cola, pues se trata de un salamándrido. Pasan todo el tiempo dentro del agua, de la cual salen como mucho en noches húmedas. Son voraces depredadores de todo tipo de animales acuáticos.

Gallipato (Foto: Manu Maestre)

En la Península Ibérica vive en los dos tercios meridionales, mientras que en Marruecos vive en la Península Tingitana y en alguna zona dispersa del Rif. Antaño tenía una extensión mayor, por la fachada atlántica marroquí hasta Mogador, pero actualmente se cree que ha sido exterminado de dicha zona. Se cree que el gallipato se originó en la Península y posteriormente colonizó Marruecos. Hay otras dos especies del mismo género en Marruecos y Argelia.

MÚSICA RECOMENDADA: Juan Peña "El Lebrijano" y la Orquesta Andalusí de Tánger

Comentarios

  1. Genial el artículo amigo, sólo una duda, ¿el anfibio más grande de Europa no sería el proteo? Un saludo y gracias por su labor.

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    1. Hola Antonio, parece ser que los proteos más grandes igualan o superan en tamaño al gallipato, pero en promedio son algo menores. Un saludo

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  2. Hola, veo que se te ha olvidado, sin querer, la autoría de mi foto de la Macroproton brevis. https://www.sargantanesidragons.com/2018/05/serp-de-garriga-occidental-Macroprotodon-brevis.html

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    1. Hola Josep, muchas gracias por tu indicación. Ya está corregido. Un saludo

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