Los albatros, legendarios vagabundos de los mares

Querida hija:

Los albatros están considerados como las más legendarias de las aves y esto es por su especial vinculación con el mundo de los marineros, al menos como era antes cuando los barcos veleros surcaban los mares arrostrando peligros que hoy sólo podemos imaginar lejanamente. Su enorme envergadura y su planeo perfecto nos recuerdan una vez más que los mejores ingenieros se encuentran en la Naturaleza y cómo la selección natural ha originado criaturas absolutamente adaptadas a una extraña forma de vida: eternos errantes en la inmensidades de los tormentosos océanos. Vas a conocer hoy al mítico albatros.

Existen 22 especies de albatros. Poster: greenhumour.com

Taxonomía y distribución

Los albatros son aves marinas pertenecientes al Orden Procelariformes, palabra que se deriva del latín procellaria, que significa "tormenta". Las procelariformes, pues, son las "aves de las tormentas" y vas a entender esto mucho mejor según vayas leyendo la crónica. Dentro de este orden se encuentran los petreles, los paíños, los potoyuncos y finalmente los albatros, que forman la familia Diomedeidae.

Los albatros tienen fama de ser las aves existentes que tienen la mayor envergadura alar, pero esto sólo es cierto en los llamados "grandes albatros", los pertenecientes al género Diomedea: el albatros viajero (D. exulans) alcanza los 9-10 kg de peso y una envergadura de 3,4 metros, pero la mayoría de las demás especies de albatros presentan una envergadura de entre 175 a 250 cm, que tampoco están nada mal. En general, los albatros son las mayores procelariformes, y cuentan con un pico robusto, largo con una ligera forma cóncava y terminado en un gancho, que está compuesto por una ranfoteca de varias piezas "soldadas" entre sí. 

El albatros viajero es el ave con mayor envergadura del mundo

En los albatros los orificios nasales están situados a lo largo del pico en sentido longitudinal, y no encima del pico como el resto de procelariformes, rasgo que sirve para distinguir de una forma técnica a la familia Diomedeidae del resto de familias del orden. Al igual que los demás procelariformes, los albatros están dotados de una glándula desalinizadora en la parte anterior del cráneo que sirve para expulsar el exceso de sal marina de la alimentación, a través precisamente de los orificios nasales.

En general, el plumaje de los albatros es de color blanco o blanquecino con la parte anterior de las alas de color oscuro, y frecuentemente presentan una "ceja" oscura sobre los ojos. Hay especies de coloración más oscura y, en general, el plumaje de los juveniles es oscuro. Una vez te familiarizas con el físico de un albatros, no es posible confundirlo con ninguna otra especie.

Su característica más notable son sus alas. Están perfectamente diseñadas para el más eficiente de los planeos y por eso son muy largas y muy estrechas, con una sección perfectamente aerodinámica con un frente anterior grueso y redondeado, y una retaguardia fina y recta.

El aspecto del albatros es inconfundible. Foto: Heiner Kubny

Taxonómicamente hablando ha sido muy complicado entender al grupo de los albatros, y se llegaron a definir hasta ocho géneros. A partir de 1965 estudios morfológicos muy estructurados lograron llegar a un número de cuatro géneros, y esos cuatro géneros han sido confirmados en 1996 con los estudios moleculares correspondientes. Los géneros son: Diomedea, Phoebastria, Thalassarche y Phoebetria.

Sin embargo no está siendo nada fácil el consenso en el número de especies, que históricamente ha oscilado entre 13 y 24. Actualmente la UICN reconoce 22 especies y puesto que un gran número de especialistas también reconoce este número de especies, es el criterio que seguiré yo en esta crónica. Estas 22 especies son:

Diomedea exulans: albatros viajero

D. antipodensis: albatros de las Antípodas

D. amsterdamensis: albatros de Amsterdam (descubierto en 1983)

D. dabbenena: albatros de Tristán

D. epomophora: albatros real

D. sanfordi: albatros real del Norte

Phoebastria irrorata: albatros de las Galápagos

P. albatrus: albatros de cola corta

P. nigripes: albatros de patas negras

P. immutabilis: albatros de Laysan

Thalassarche melanophrys: albatros ojeroso

T. impavida: albatros de Campbell

T. cauta: albatros de corona blanca

T. steadi: albatros de Auckland

T. eremita: albatros de Chatham

T. salvini: albatros de frente blanca

T. chrysostoma: albatros de cabeza gris

T. chlororhynchos: albatros picofino

T. carteri: albatros de pico amarillo

T. bulleri: albatros de gris

Phoebetria fusca: albatros oscuro

P. palpebrata: albatros tiznado

Variedad de especies de albatros. Poster: Jamie Watts

La gran mayoría de las especies de albatros viven en las aguas del Hemisferio Sur: Océano Antártico y las latitudes altas del Atlántico Sur, Índico Sur y Pacífico Sur, con la excepción de cuatro especies, que viven todas ellas en el Pacífico Norte: los albatros de Laysan, de patas negras, el de cola corta y el de Galápagos, que en realidad se mueve entre los dos hemisferios, criando en las Galápagos y alimentándose en la costa sudamericana, desde Colombia a Perú.

Se cree que los albatros se originaron en el hemisferio Sur donde las condiciones climáticas son las idóneas para su forma de vuelo, y las especies que viven en el hemisferio norte se originan en el Sur, dado que éstas crían en el invierno boreal, que corresponde al verano austral, momento óptimo de cría para toda ave marina de altas latitudes, con lo que se especula conque aún no se han adaptado completamente al calendario del Hemisferio Norte.

Mapa de distribución de los albatros

Seguramente te llamará la atención el hecho de que no hay albatros en el Atlántico Norte. Se cree que hubo históricamente una colonia de albatros de cola corta en las Isla Bermuda, que debió ser anegada por la subida del nivel del océano tras la Última Glaciación. No obstante, a veces un albatros de un Hemisferio "cruza" al hemisferio contrario no se sabe cómo (como verás más adelante, las calmas ecuatoriales serían una barrera para el vuelo de los albatros) y se han reportado casos de albatros sureños que han vagado durante años atrapados en el Atlántico Norte, como por ejemplo ejemplares de albatros de ceja negra que han sido vistos en los EEUU y Gran Bretaña, con algún individuo que cada año desde 1967 iba a "criar" en algunas islas escocesas, y que fue bautizado con el nombre de "Albert".

Biología y ecología

Los albatros son aves pelágicas. Esto quiere decir que pasan su vida en el mar excepto en la época de cría. Vuelan constantemente sobre la superficie oceánica y se posan en ella únicamente para descansar y alimentarse sin pisar tierra. Por este estilo de vida, los albatros han evolucionado hasta convertirse en los planeadores más eficientes del Reino Animal. Pueden planear durante días enteros sin mover las alas ni un milímetro y se ha calculado que un albatros podría dar la vuelta al mundo en dos meses. ¿Cómo puede ser esto?

El albatros es el más perfecto de los planeadores

Sus alas largas y estrechas, aerodinámicamente diseñadas, son literalmente alas de planeador. El único momento del vuelo en el que el albatros necesita batir las alas es el momento del despegue, el más crítico. El animal usa la técnica de la "pista de despegue" y corre (tanto en la tierra como en la superficie del mar) con sus fuertes patas palmeadas batiendo las alas hasta conseguir que bajo ellas corra el aire a la suficiente velocidad como para iniciar la fuerza de sustentación. Una vez conseguido el despegue, el albatros se mantendrá planeando mediante la técnica del planeo dinámico.

Esta técnica consiste en aprovechar un hecho físico: cuando el aire se desplaza paralelamente a la superficie del océano se produce un gradiente de velocidad en sentido vertical: el aire tiene mayor velocidad cuanto más lejos está de la superficie del agua y, por el contrario, es más lento cuando más cerca se encuentra de la superficie. Lo que hace el albatros es, literalmente, "surfear" sobre el viento ascendiendo para aprovechar la mayor energía del viento más veloz, y descendiendo luego hacia la superficie para volver a ascender y así sucesivamente. De esta manera el albatros consigue un planeo eficiente con un gasto mínimo de energía. Además, una vez establecido el régimen de planeo, unos tendones especiales que tiene "bloquean" las alas para que prácticamente se sostengan extendidas solas, disminuyendo la fatiga del animal.

Estructura del planeo dinámico del albatros. Fuente: Phillip Richardson et. al. Flight speed and performance of the wandering albatross with respect to wind. Movement Ecology - Marzo 2018

Otro tipo de planeo que usa el animal es aprovechando el aire oceánico que asciende al "chocar" con una costa continental o insular, y lo aprovecha sobre todo en los despegues desde tierra. Para sostener su planeo, el albatros necesita una velocidad mínima del aire de entre 3 y 5 m/s, y por eso los albatros son más abundantes en el Océano Antártico y aguas adyacentes porque allí soplan vientos continuos y fuertes (los "cuarenta rugientes" de la literatura anglosajona). Por eso, como ya te apunté más arriba, la zona de calmas ecuatoriales es un fuerte filtro para la expansión de los albatros hacia el Hemisferio Norte, cosa que de todos modos han logrado cuatro especies.

Debido al estilo de vida pelágico del albatros, ha sido difícil estudiar su alimentación. Tradicionalmente se ha considerado al albatros como un animal que se alimenta en la superficie del océano, capturando sobre todo cefalópodos, peces y crustáceos que se encontraban en la superficie o cerca de ella, y todo ello es cierto pero el desarrollo y utilización de diversos sensores que se han podido montar en albatros han ayudado a completar el panorama alimentario y se ha averiguado que los albatros completan esta dieta con carroñeo, especialmente la necrofagia de calamares y también se ha podido descubrir que los albatros son capaces de sumergirse a profundidades medias de 5 metros, con récords de 12,5 metros.

Estructura del pico de dos especies de albatros

Reproducción

El albatros es claramente un estratega de la "K", esto es, un animal longevo (fácilmente pueden superar los 50 años de edad, y es célebre el caso de un albatros de Laysan, llamado Wisdom, que fue anillado en 1956 y que sigue acudiendo temporada tras temporada a su cita reproductiva. Se le calcula una edad de 70 años. Tienen baja descendencia, sólo un pollo por temporada, e invierten mucho tiempo y energía en un desarrollo muy largo y alcanzan la madurez sexual tarde: en algunas especies la primera reproducción puede darse con 11 años de edad, aunque ya antes de la reproducción los "noveles" acuden igualmente a las colonias para ir aprendiendo "cómo funciona" el tinglado.

Y el tinglado es complicado. Los albatros se concentran en superpobladas colonias situadas en remotas islas oceánicas donde no existían mamíferos depredadores de huevos, pollos y adultos. Y digo "no existían" porque el ser humano ha introducido en muchas de ellas animales como las ratas o los gatos, que provocan estragos en las colonias de cría de muchas especies de aves. 

Colonia de cría de albatros de ceja negra en Steeple Jason Island, en las Malvinas

Los albatros se emparejan de por vida aunque llevan una existencia solitaria fuera de la temporada de cría, y para establecer esos fuertes y duraderos lazos de pareja, los albatros realizan complicados rituales de seducción y apareamiento. Es precisamente este lenguaje de rituales de amor, además de los comportamientos de defensa del nido contra intrusos y vecinos tocanarices lo que el juvenil aprende durante sus visitas a la colonia antes de su primer apareamiento.

El huevo pesa entre 200 y 500 gramos, según las especies, y su pérdida es irreparable ya que en ese caso la pareja no volverá a poner otro en esa misma temporada, siendo el índice de éxito de entre el 30 y el 60%, lo que según los entendidos es bastante alto. La incubación es larga y fatigosa: entre 70 y 80 días y se pone en un nido hecho a base de hierba. El proceso de emplumamiento y crecimiento del juvenil es largo: en los grandes albatros puede llegar a los 280 días por lo que, en realidad, la cría dura todo un año. Por esta razón los grandes albatros sólo crían un año de cada dos. Pero incluso en los albatros más pequeños este proceso se alarga entre 140 y 170 días. Los jóvenes no reciben ninguna ayuda de sus padres para aprender a volar, y un buen día sencillamente, echan a volar sin más. Al parecer, saber adónde tienen que dirigirse lo tienen genéticamente programado.

Un ejemplo de ciclo reproductivo normal de un albatros puede ser el del albatros de Chatham (Thalassarche eremita), que cría únicamente en un pequeño islote del Archipiélago subantártico neocelandés de Chatham, llamado "The Pyramid". Allí, este albatros pone su huevo entre el 20 de agosto y el 1 de octubre, y tras una incubación de entre 68 y 72 días se produce la eclosión, y el juvenil deja el nido unos 140 días después, sobre Marzo o Abril. Durante los cuatro primeros años, el joven albatros no acude a la colonia de cría, donde criará por primera vez cuando cumpla 7 años.

Albatros de Chatham. Foto: James Holmes

Los albatros y el ser humano

"Al fin cruzó un Albatros,

a través de la niebla vino;

Como si hubiera sido un alma cristiana

Le gritamos en el nombre de Dios"

Así reza una de las estrofas del inmortal poema de Samuel T. Coleridge "La balada del viejo marinero", de 1863, una de las obras cumbre del Romanticismo inglés. Este poema resume magistralmente lo que el albatros ha significado para los marinos de tiempos antiguos, pues siempre se consideró un pájaro de buen augurio y también se consideraba que los albatros llevaban al Cielo las almas de los marineros muertos por lo que se consideraba de muy mal tono que se los matase.

"El marinero dispara al albatros". Escena de "La balada del Viejo Marinero" de Coleridge. Grabado de Gustavo Doré

Precisamente en el poema de Coleridge se narra la historia de un viejo marinero medio loco que va contando a quien le quiere oír la trágica historia de su barco, que se vio arrastrado hacia las soledades antárticas y poco después se divisa un albatros, por lo que la tripulación se alegra pero el marinero protagonista, sin razón aparente mata al albatros y es entonces maldito por la tripulación, que le achaca los males que van a acabar con el barco por haber hecho eso. Le cuelgan el albatros al cuello como castigo, y le condenan a sobrevivir al naufragio contando la historia a todo aquél dispuesto a escucharla.

Curiosamente en inglés existía (ignoro si sigue existiendo) la expresión "llevar un albatros al cuello" como forma de expresar que alguien está oprimido por una pesada y grave preocupación.

Sin embargo, a pesar de esta consideración del albatros lo cierto es que los marineros siempre han cazado al albatros para comérselo. En alta mar escaseaban las posibilidades de consumir alimento fresco que no fuera pescado, y si se presentaba la ocasión no se dudaba. También pueblos aborígenes como los aleutas o los maoríes consumían normalmente al albatros, y éstos últimos además fabricaban utensilios con sus huesos.

Hoy día el albatros tampoco se libra de la locura zoocida del ser humano y de las 22 especies de albatros , 8 tienen la categoría de Vulnerable, 6 en peligro de extinción y 3 en peligro crítico, concretamente el albatros de Amsterdam, el albatros de Tristán y el albatros de las Galápagos. En las Islas Midway (Hawai), donde existen importantes colonias de albatros, especialmente de albatros de Laysan, hubo gran mortalidad en los albatros por colisiones con los aviones de la base aérea de Midway hasta el cierre de la base en 1993.

Albatros de Tristán

El comercio de plumas fue también una gran amenaza para los albatros en tiempos no tan lejanos. Sólo en 1909 se mataron 300.000 albatros de Laysan para este infame comercio.

En alta mar, las redes y palangres pesqueras son los grandes enemigos de los albatros, que causan miles de "bajas" cada año, por no hablar de los plásticos que ahogan y asfixian a otros tantos. Y qué decir, como antes te indiqué, de los depredadores exóticos introducidos por los humanos en tantas colonias insulares de cría de albatros como ya te dije al hablarte de las islas subantárticas, con el caso de los "ratones zombies" de la Isla de Gough, que devoran vivos a los juveniles de albatros.

Albatros muerto por ingerir plásticos. Foto: Chris Jordan

Queda lejos ese romanticismo de los marineros de barcos veleros que se alegraban al ver un albatros bien porque pensaran que traía buena suerte o porque pensaran prepararse un estofado con su carne. Hoy día los super-petroleros y los enormes porta-contenedores tienen banderas de conveniencia de Panamá o Liberia, propietarios en Londres, operadores en Taipei, empresas subcontratadas en Seúl, capitán ucraniano que sólo tiene que poner el GPS y marineros filipinos. ¿Contemplarán a los albatros asomándose por la borda?

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