150 años de relaciones España - Japón. La fauna del Sol Naciente.

Querida hija: 

Durante este año se cumple el 150 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre España y Japón. En efecto, el 12 de noviembre de 1868 se firma el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre España y Japón, recién consolidada la Revolución Meiji, que inicia la historia del Japón moderno. Con este motivo durante todo el año están previstos multitud de actos conmemorativos de esta efeméride. Como yo no necesito ninguna excusa para hablarte de fauna, también voy a unirme a esta conmemoración hablándote de la fauna de Japón que, como suele suceder, no se conoce en España. 

La fauna siempre ha recibido un trato delicado en el arte japonés

El pueblo nipón se caracteriza, entre otras muchas cosas, por su reverencial respeto hacia la Naturaleza. Esto deriva del sintoísmo, la religión mayoritaria en Japón, que es una religión naturalista basada en la adoración de los kami, o espíritus de la Naturaleza. La fuerte influencia del Budismo también se ha hecho notar, censurando en general el consumo de animales cuadrúpedos, y animando el consumo de pescados y mariscos. Como consecuencia, el 70% del territorio japonés está cubierto de bosques, un caso único entre los países industrializados. 

El cerezo (sakura) es el árbol nacional de Japón. Y cada primavera por todo el Archipiélago se celebra el hanami, o fiestas para contemplar la floración del cerezo. También se realizan verdaderas peregrinaciones para contemplar los colores del bosque en otoño. Pero, desgraciadamente, y a partir de la occidentalización del país a partir de 1868, muchas de las mentalidades y sistemas económicos occidentales han penetrado en Japón, perjudicando a la fauna y llevando a algunas especies a la extinción, como veremos más adelante. 

Ya sabes que, cuando hablo de la fauna de una determinada región o país, no me limito a hacer una simple enumeración de especies sino que intento comprender de dónde viene esa fauna y por qué es como es, y no de otra manera. Por esta razón, primero te hablaré de la Historia Natural de Japón y el origen de su fauna para, a continuación, realizar un recorrido por las especies más interesantes de su fauna. 

Historia Natural del Archipiélago de Fuego 

Japón es un conjunto de islas que se extienden en sentido Norte-Sur. La isla más norteña es Hokkaido, en la latitud de Manchuria. Le sigue el complejo de islas Honshu-Shikoku-Kyushu que, a efectos biogeográficos suele llamarse “Hondo”. Y, finalmente un rosario de islas, los Archipiélagos de Ryukyu y Ogasawara, que llegan hasta la latitud de Formosa. 

He aquí, pues, la primera característica definitoria de la Naturaleza japonesa: una gradación progresiva de climas desde el continental extremado de Hokkaido hasta el subtropical húmedo de las Ryukyu. Independientemente de las variaciones regionales debidas a la latitud, el clima japonés está influido por dos grandes fenómenos. En invierno, las masas de aire frío siberiano se cargan de humedad en el Mar del Japón y provocan intensas precipitaciones de nieve. El invierno japonés, al menos en sus dos tercios norteños, es muy frío. En verano, en cambio, el anticiclón del Pacífico Occidental sube de latitud y envía masas de aire cálido y húmedo, que provocan continuas lluvias. El verano japonés es lluvioso y bochornoso. 

Mapa del Archipiélago de Japón, mostrando la Línea de Blakiston

Este clima se modula por la orografía. Las islas de Hokkaido y Honshu son montañosas, destacando la cadena de los Alpes Japoneses, que vertebra Honshu, y que introduce el clima de montaña. Para terminar, la geografía de Japón es extremada: es un archipiélago volcánico y muy activo. Los terremotos y las erupciones son frecuentes y han provocado algunos de los desastres naturales más graves de la Historia. 

Podemos, en suma, dividir Japón en cinco ecorregiones: 

Región subtropical (Islas Ryukyu y Ogasawara) 

Zona cálida de árboles perennes (Shikoku, Kyushu, Sur de Honshu) 

Zona fresca de árboles de hoja caduca y ancha (Norte y Centro de Honshu, Sureste de Hokkaido) 

Zona subalpina (Centro-Norte de Hokkaido) 

Zona alpina montañosa (Centro de Honshu y Hokkaido) 

Japón no sufrió los efectos del hielo glaciar como sí sucedió en el Norte de Europa y en Canadá. Por eso, los bosques japoneses son mucho más ricos que los europeos: 168 especies en Japón por 85 en Europa. Tenemos, pues, un marco geográfico y bioclimático que ha modelado la fauna del Japón actual. Pero para comprender la fauna japonesa necesitamos, además, un marco histórico. 

Uno de los secretos mejor guardados de Japón son sus bosques subtropicales, como éste de la Isla Amami

El primer naturalista occidental que estudió seriamente la fauna japonesa fue el inglés Thomas Blakiston. Vivió en Japón entre 1861 y 1884 principalmente en Hokkaido, y fue el primero en darse cuenta de un interesante hecho biogeográfico. Se dio cuenta de que las especies nativas de la isla de Hokkaido eran fundamentalmente diferentes de las especies que se encontraban en Honshu, al otro lado del Estrecho de Tsugaru, que separa ambas islas. 

En efecto, existe una segregación de especies confinadas a Hokkaido con respecto de las especies del complejo Hondo (siempre refiriéndonos a especies terrestres, claro está). Por ejemplo, los osos que encontraremos en Hondo son osos negros asiáticos, mientras que los osos que viven en Hokkaido son osos pardos del Ussuri. Otro ejemplo es el macaco japonés, el primate de distribución más septentrional del mundo, que vive en Hondo pero no en Hokkaido. Otras especies que sólo se encuentran en Hokkaido son las ardillas rojas, las ardillas siberianas, el ciervo de Hokkaido, el zorro norteño, el pika norteño y otras tantas. 

En resumen, la fauna de Hokkaido está dominada por especies eurasiáticas norteñas, con pocos endemismos. Es decir, que esta fauna es, en gran parte, común a Eurasia en general y Siberia en particular. Por su lado, la fauna de Hondo es más rica en endemismos y existe más afinidad con la región Indomalaya. En honor de Blakiston, se ha trazado una línea en el Estrecho de Tsugaru llamada “línea de Blakiston”, que indica el límite entre estas dos faunas. La explicación es clara: durante las Glaciaciones, existía un puente norteño que unía Hokkaido con Sajalín y Siberia, que servía de autopista de penetración de especies euroasiáticas mientras que, por su parte, Hondo disponía de otro puente con el Continente hacia el Sur, permitiendo el paso de faunas manchurianas e indomalayas. 

Japón durante la última glaciación

Esta es la Historia de la fauna de Japón: inmigrantes de diversas zonas del Continente penetraban en el archipiélago en diversas épocas cuando existían estos puentes terrestres, en los momentos álgidos de las Glaciaciones (al bajar el nivel del mar), y evolucionaban dando origen a especies autóctonas (especiación) cuando el Archipiélago quedaba aislado. A lo largo de la Historia, se han producido al menos cinco oleadas de inmigrantes del continente, la mayoría de los cuales han originado nuevas especies japonesas que, a su vez, tenían que convivir con la siguiente oleada inmigratoria. Por eso, y a modo de indicativo, los mamíferos terrestres japoneses han sido divididos en cinco categorías que nos muestran el complejo proceso que forjó la fauna de Japón: 

Categoría 1: Endemismos antiguos de Hondo. 

Especies derivadas de inmigrantes llegados en el Plioceno Final o comienzos del Pleistoceno, y evolucionaron en Japón. Por ejemplo: 

Topo musaraña de True Dymecodon pilirostris 
Topo musaraña Urotrichus talpoides 
Lirón japonés Glirulus japonicus 

Categoría 2: Endemismos de Hondo “extendidos”. 

Especies que evolucionaron en Hondo durante el Pleistoceno Medio y que se expandieron fuera de Hondo, a Hokkaido y al Continente. Por ejemplo: 

Ratón de campo pequeño Apodemus argenteus 
Ratón de campo grande Apodemus speciosus 

Que son de las pocas especies que existen a ambos lados de la Línea de Blakiston. La marta japonesa Martes melampus seguramente también pertenece a esta categoría, si bien al Norte de la Línea de Blakiston es sustituida por la marta cibellina euroasiática. 

Categoría 3: Primeros colonos. 

Son especies, fundamentalmente euroasiáticas, que inmigraron a Japón en el Pleistoceno Medio y no han dado origen a especies autóctonas: 

Lobo Canis lupus 
Perro mapache Nyctereutes procyonoides 
Zorro rojo Vulpes vulpes 
Tejón Meles meles 
Armiño Mustela erminea 
Comadreja siberiana Mustela sibirica 
Oso pardo Ursus arctos 
Oso negro asiático Ursus thibetanus 

Posiblemente la ardilla voladora gigante japonesa Petaurista leucogenys también pertenecería a esta categoría. 

El león marino japonés fue exterminado por el ser humano

Categoría 4: Nuevos endemismos de Hondo. 

Especies originadas en Hondo a partir de inmigrantes llegados del Continente en el Pleistoceno Medio. Por ejemplo: 

Musaraña Dsinezumi Crocidura dsinezumi 
Musaraña acuática de cabeza plana Chimarrogale platycephalus 
Macaco japonés Macaca fuscata 
Ardilla japonesa Sciurus lis 
Ardilla voladora japonesa Pteromys momonga 
Topillo japonés Microtus montebelli 
Liebre japonesa Lepus brachyurus 

Posiblemente pertenezca también a esta categoría, de cierto sabor indomalayo, el serow japonés Capricornis crispus

Categoría 5: Últimos inmigrantes. 

Especies que llegan a Hokkaido en la última glaciación. Algunos incluso pudieron pasar a Hondo usando el puente de hielo que existía, pero se extinguieron allí. Son las siguientes especies: 

Marta cibellina Martes zibellina 
Ardilla roja Sciurus vulgaris 
Ardilla de Siberia Eutamias sibiricus 
Ardilla voladora Pteromys volans 
Topillo de espalda roja Myodes rufocanus 
Topillo norteño de espalda roja Myodes rutilus 
Pika norteño Ochotona hyperborea 

Especies de esta categoría que se extinguieron de forma natural en Japón fueron el lince boreal Lynx lynx y el bisonte de las estepas Bison priscus

Paisaje de Hokkaido

Ya conoces, hija mía, el origen y los avatares de la fauna del país nipón. Ahora voy a hablarte de los que son, a mi juicio, los aspectos más notables de la actual fauna japonesa. Forzosamente tiene que ser un recorrido apresurado e incompleto, pero confío en que, al final del relato, tengas una idea clara y fidedigna de qué cosa es la fauna del país del Sol Naciente. 

Aguas ricas en mamíferos marinos 

Vamos a empezar nuestro viaje por Japón por sus aguas. Bañan sus costas un mar frío, el Mar del Japón, y un mar cálido: las aguas del Pacífico Occidental. Estas aguas son particularmente ricas en mamíferos marinos. En las aguas cálidas de las Islas Ryukyu se encuentra el dugong de Okinawa Dugong dugong. Este mamífero marino pertenece al Orden Sirénidos que son curiosamente parientes no lejanos de los elefantes. Cosas de la evolución. El dugong vive en las costas del Océano Índico y en los archipiélagos del Pacífico Occidental. En Japón se encuentra sólo en la Isla de Okinawa y es muy escaso, pues quedan menos de cincuenta ejemplares. Otro mamífero marino notable de estas aguas cálidas es la marsopa negra sin aleta Neophocaena phocaenoides que, curiosamente, no tiene aleta dorsal lo que le confiere un aspecto alargado y esbelto, al no producirse el efecto de ruptura óptica que este apéndice provoca normalmente. 

Marsopa sin aletas

Por su parte, el Mar del Japón también es hogar de diversos mamíferos marinos, como por ejemplo la mal llamada “ballena picuda”, o zifio de Blainville Mesoplodon densirostris. También hay colonias del magnífico león marino de Steller Eumetopias jubatus, que vive en las costas pacíficas del Norte de Asia y Norteamérica. Desgraciadamente tengo que hablarte aquí de la primera de las especies que el ser humano ha exterminado en las islas japonesas: el león marino japonés Zalophus japonicus. Como ha sucedido con tantas especies de pinnípedos del Norte del Pacífico, el león marino japonés fue víctima de la sobrecaza para explotar su piel. En 1900 se cazaron tres mil doscientos ejemplares, y quedaban sólo trescientos en 1915, población que se redujo aún a unas pocas docenas en 1930, cesando la explotación comercial en 1940 por falta de materia prima. Desde entonces sólo fueron avistados ejemplares muy aislados, el último de los cuales fue visto en 1974 en Hokkaido. 

Colonia de león marino de Steller

Ryukyu: las islas del Paraíso

Dentro del variado panorama del Archipiélago japonés, destaca el rosario de islas que se extiende desde Shikoku hasta Taiwan: las islas Ryukyu, verdadero apéndice subtropical japonés, donde aún quedan algunos ejemplos de la lujurante selva subtropical que caracteriza esta zona, con interesantísimos endemismos animales que sólo se encuentran en estas islas. Si la fauna de Japón se conoce poco en España, la fauna de Ryukyu es otro planeta, que ríete de Pandora (el planeta tropical de la película Avatar, de James Cameron). 

Pito de Okinawa, endémico de esta isla.

En los últimos bosques de Okinawa, tan castigados en la tremenda batalla que se dio en esta desdichada isla en la Segunda Guerra Mundial, vive el pito de Okinawa Sapheopipo noguchii. Es endémico de esta isla y no se encuentra en ningún otro lugar. Tiene un bonito color verde adornado por el rojo de su cabeza. Prefiere bosques maduros, de hoja ancha perenne, donde puede encontrar en abundancia las larvas que viven bajo las cortezas de los árboles, como todos los pájaros carpinteros. Su población se encuentra muy localizada al Norte de la isla. 

Área de distribución del pito de Okinawa

Otro animal endémico de estas islas es la rata gigante espinosa Diplothrix legata. Vive en la isla de Okinawa y en las islas de Amami y Tokuno. Su localización es muy restringida y se encuentra en peligro de extinción. En Okinawa vive en los bosques de las regiones medias y altas y en Amami y Tokuno entre los 300 y 400 metros de altitud. 

Rata gigante espinosa

Tal vez el animal más extraordinario de las Ryukyu sea el gato de Iriomote Prionailurus iriomotensis, que sólo vive en la Isla de Iriomote, casi pegada a Taiwan, donde hay unos 100 – 109 ejemplares. Tiene entre 50 y 60 cm de largo y pesa entre 3,5 y 5 kg. El diseño de su piel es atigrado, y en el rostro se marcan fuertes líneas que forman como una máscara. Es una especie de reciente descubrimiento. Los habitantes nativos hablaban siempre de un gato salvaje que vivía en la espesura de la selva, y finalmente los estudiosos se tomaron en serio las noticias y consiguió localizarse un ejemplar muerto en 1965, a partir del cual se describió la especie en 1967. Inicialmente se asignó al género Mayailurus pero después se interpretó como una subespecie del gato leopardo Prionailurus bengalensis. Finalmente ha sido reconocido como una especie propia. La isla de Iriomote, de sólo 290 km2, es considerada el hábitat más pequeño del mundo para un felino salvaje. Vive en la espesura de la selva subtropical de la isla, a unos 200 metros de altitud, cerca de los ríos. Depreda sobre aves, reptiles, anfibios, peces y crustáceos. Por cierto, el gato leopardo también vive en Japón, exclusivamente en la Isla de Tsushima, en el estrecho homónimo que separa Japón de Corea. 

El esquivo y misterioso gato de Iriomote

El archipiélago principal: volcanes y ardillas voladoras

Las islas principales de Japón nos reciben con un sorprendente animal, la salamandra gigante de Japón Andrias japonicus, que es una de las más grandes del mundo junto con la salamandra gigante de China, Andrias davidianus ,con la que forma la familia Cryptobranchidae, dentro del Orden Urodelos. Alcanza el metro y medio de longitud y los 25 kilos de peso. Vive en torrentes de agua muy limpia y oxigenada de las islas de Honshu, Shikoku y Kyushu. Come peces y crustáceos. Uno de los problemas de conservación de este extraordinario anfibio es su hibridación con la salamandra gigante china que, por alguna extraña razón, ha sido introducida en Japón. 

Salamandra gigante de Japón

Vamos a realizar ahora un recorrido por los mamíferos más importantes y definitorios de la fauna japonesa. Aquí voy a introducirte otra especie desgraciadamente extinguida, la nutria japonesa Lutra nippon. Se cazaba por su piel y también disminuyó su número debido a la contaminación de los ríos, al igual que sucedió con la nutria paleártica en España. Desde 1930 ya era muy rara y fue vista por última vez en 1979 en la Prefectura de Kochi. Desde entonces se hizo un esfuerzo para tratar de localizar posibles supervivientes, en vano. Fue declarada oficialmente extinta en 2012. 

Como ya te apunté más arriba, cuando te hablé del origen de la fauna de Japón, hay dos especies de osos en el archipiélago. En la Isla de Hokkaido y en la vecina isla de Kunashiri está el oso pardo Ursus arctos, en su subespecie del Ussuri, la misma que se encuentra en el inmediato continente. En Hokkaido se encuentra en 5 poblaciones, con un número total de 10.600 ejemplares, lo que lo convierte en abundante. No obstante, algunas de las poblaciones están aisladas y son pequeñas. Aunque actualmente no se encuentra al Sur de la Línea de Blakiston, evidencias paleontológicas muestran que el oso pardo vivió en Honshu hasta hace unos 16.000 años. Probablemente se dio una competencia con la otra especie de oso, el oso negro asiático Ursus thibetanus, que vive en las áreas montañosas de Honshu, Shikoku y Kyushu. Es probable que estuviera mejor adaptado a los bosques de Hondo que el oso pardo, más boreal. No existe un censo oficial de osos negros, pero se estima entre 8.000 y 14.000 ejemplares. 

Otro ejemplo de segregación de especies al norte y al sur de la Línea de Blakiston lo muestran las martas, mustélidos depredadores muy adaptados a la caza en los bosques, donde son especialistas arborícolas. En Hokkaido se encuentra la marta cibellina Martes zibellina brachyura, que vive en toda Eurasia, y que ha sido muy explotada en peletería, y al sur, en el resto del archipiélago, vive la marta japonesa Martes melampus, que tiene un precioso color anaranjado y es endémica de Japón. Otra diferencia entre ambas martas, es que la japonesa es omnívora y la eurasiática es más carnívora. 

La bonita marta japonesa

Para terminar con el capítulo de los carnívoros, no puedo dejar de mencionarte la triste historia del lobo japonés, hoy exterminado por los humanos. En el lobo también se manifestaron los efectos de la Línea de Blakiston, estableciéndose dos subespecies. En Hokkaido se encontraba Canis lupus hattai. Genéticamente relacionado con los lobos de Norteamérica, con los que compartía origen común, vivía en Kamchatka, Sajalín y Siberia Noroccidental. Llegó a Hokkaido hace unos 8.000 años. En Japón no existe ganadería al estilo europeo o norteamericano debido a la falta de costumbre de consumir carne, pero sí existía el ganado equino. El lobo de Hokkaido solía depredar en invierno sobre los ciervos, y en verano sobre los caballos, por lo que empezó la persecución. 

El fatal desenlace se produjo cuando se instalaron en Hokkaido los primeros ranchos al estilo norteamericano cuando se produjo el fin del feudalismo. Se consultó a expertos norteamericanos, que diseñaron una agresiva campaña de envenenamientos para terminar con los lobos. Desgraciadamente funcionó, desapareciendo el último lobo de Hokkaido en 1889. 

Por su parte, en el Sur del Archipiélago se desarrolló una curiosa subespecie, el lobo japonés Canis lupus hodophilax. Según los grabados antiguos y los animales disecados, se ve que el lobo japonés es, junto con el lobo árabe, la subespecie más pequeña, caracterizada por sus patas cortas y orejas también cortas. Llega a Honshu hace entre 20.000 y 14.000 años. Al igual que el lobo de Hokkaido, también depredaba sobre los caballos pero su final llegó de otra manera. En el año 1736 llegó la rabia a Japón, probablemente desde China y Corea. Y el lobo se convirtió en un reservorio de la terrible enfermedad, pasando a atacar a los humanos, dominados por ella. Debido a esto, aparecen las recompensas por lobo muerto y los cazadores profesionales de lobos. El nuevo Gobierno Meiji declara en 1868 al lobo como “especie nociva” y declara una política de exterminio, que finalizó en 1905 con el último lobo japonés abatido en las villas de Higashi y Yoshino, Prefectura de Nara. 

Ciervo sika, o japonés

En cuanto al capítulo de los herbívoros, en Japón es abundante el ciervo sika o japonés Cervus nippon que, en realidad, vive en toda Asia oriental. Debido a la desaparición de su principal depredador, el lobo, actualmente viven en Japón más de tres millones de ciervos, habiendo sido incluso introducidos en Europa, Norteamérica y Nueva Zelanda, para propósitos ornamentales. Cuatro subespecies en Japón: C.n.yesoensis (Hokkaido), C.n.keramae (Islas Kerama, Ryukyu), C.n.aplodontus (Norte de Honshu), y C.n.pulcellus (Isla de Tsushima), además de la subespecie nominal, que vive en el complejo Hondo. Es el único ciervo que no pierde las motitas blancas propias de los cervatillos, al llegar a la edad adulta. 

Pero el mamífero considerado símbolo nacional de Japón es un caprino, el serow japonés Capricornis crispus. Las distintas especies de serow están extendidas por las zonas montañosas de Asia Oriental y sudoriental. El japonés tiene 81 cm de alto y un peso entre 30 y 45 kg. Vive en los bosques de montaña del Centro y Norte de Honshu. Su aspecto es rechoncho, cubierto por un pelo denso y cuernos pequeños orientados hacia atrás. Su pariente más cercano es el serow de Taiwan Capricornis swinhoei. Vive también en pequeñas áreas de Shikoku y Kyushu en torno a los 1.000 metros de altitud. Prefiere bosques templados caducifolios y es animal ramoneador, que se alimenta de hojas y brotes. Es un perfecto ejemplo de animal llegado a Japón desde la región Indomalaya, y diferenciado después debido al aislamiento insular. 

Serow japonés

En Japón se encuentra también un notable primate, el macaco japonés Macaca fuscata, llegado también con el serow desde la región indomalaya. En Japón se ha adaptado perfectamente a su clima frío y por eso es llamado el “mono de las nieves”. Vive por todo Hondo y es muy abundante, pues se estima que hay más de 100.000 ejemplares. Se han adaptado a un amplio rango de hábitats, desde los bosques subtropicales hasta los boreales, o en áreas montañosas. Los machos pesan 11 kilos y las hembras 8. Son semiterrestres, pues viven en la misma medida en los árboles y el suelo, en hordas familiares que son grupos matrilineales. Las hembras permanecen siempre en el grupo natal mientras que los machos salen de él cuando alcanzan la madurez sexual. 

Estos monos han sido muy estudiados porque son capaces de crear, y transmitir a sus descendientes, una “cultura” de grupo. Es célebre el grupo de macacos que vive en las fuentes termales de Jigokudani pues han aprendido a bañarse en el agua caliente durante el invierno. Este comportamiento es exclusivo de este grupo de macacos, pues en ninguna parte del archipiélago ningún otro grupo de macacos lo hacen. 

Las aves de las islas japonesas 

Vamos a cerrar este relato con un apresurado recorrido por las aves más importantes de la fauna nipona, que consta de 415 especies. 

Una de las más bellas aves de Japón ha estado a punto de desaparecer. Me refiero al ibis crestado Nipponia nippon. Como todos los ibis, presenta un elegantísimo pico largo, fino y curvado hacia abajo, y un bello contraste entre el plumaje blanco del cuerpo y el rojo de la cabeza. Es un ave Pelecaniforme de la familia Threskiornitidae, que vivía originalmente en Rusia, China, Corea y Japón, pero fue desapareciendo de toda su área de distribución, y desapareció de Japón en 2003. 

El raro ibis crestado asiático

Por entonces sólo quedaba una única población de ibis crestados, en Shaanxi, China. A partir de esta, se puso en marcha un programa de cría en cautividad en China y Japón que concluyó con la reintroducción del ibis en Japón en 2008, en la Isla de Sado situada en el Mar del Japón pegada a Honshu, donde se alimenta en los arrozales y anida en los árboles. En dicha isla existe una explotación experimental de arrozales ecológicos muy unidos a los ecosistemas circundantes. En 2012, los ibis reintroducidos criaron por primera vez. 

El faisán verde es el ave nacional de Japón

En Japón existen nada menos que dos especies de faisanes endémicos. El primero es el faisán verde Phasianus versicolor, preciosa sinfonía de colores que es el ave nacional de Japón. Inicialmente se consideraba como una subespecie del faisán común pero en 2003 se reconoció como especie propia, con cuatro subespecies. Vive en el complejo Hondo. Los faisanes son aves Galliformes de la familia Phasianidae, y el otro faisán endémico de Japón es el faisán cobrizo Syrmaticus soemmeringii que, como indica su nombre, tiene un precioso color castaño cobrizo y el pico amarillo. Vive también en Hondo y come insectos y granos. 

El faisán cobrizo es también endémico de Japón

La elegantísima grulla de Manchuria o japonesa Grus japonensis (ya te hablé por extenso de ella en el post sobre la fauna de Corea) únicamente tiene representación en Japón con una única población residente en el Este de Hokkaido. 

En cuanto a los pájaros más pequeños, el más abundante y popular en Japón es el ojiblanco japonés Zosterops japonicus, Paseriforme de la familia Zosteropidae. Es pequeñito, de un precioso color verde oliva y con unos curiosos “anteojos” blancos en cada ojo que le valen su nombre. Es un pájaro que en Japón también se usa como doméstico y está muy representado en el arte japonés. Es ave migratoria que pasa el invierno en Indochina. 

Ojiblanco fotografiado en el Parque Tennoji, de Osaka

En la zona más subtropical, las islas de Shikoku y Kyushu, así como en las Ryukyu, vive la carraca oriental Euristomus orientalis. Este coraciforme vive por toda Asia Oriental hasta el norte de Australia. Tiene 30 centímetros de longitud, el color azul verdoso, cabeza oscura y el pico y las patas de color naranja. Los anglosajones la denominan dollarbird, el pájaro dólar, debido a unas manchas en forma de dólar que tiene en las alas. 

Una de las grandes aves insectívoras es el chotacabras jotaka Caprimulgus jotaka. Como todos los chotacabras, tiene un plumaje mimético y una boca desproporcionadamente grande en una cabeza masiva, muy adecuada para la captura de insectos en vuelo. Este Caprimulgiforme vive en verano en Manchuria/Usuria y Japón, invernando en el Sureste asiático.

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