La fauna desaparecida de las Islas Baleares

Querida hija:

Durante los periodos Mioceno a comienzos del Holoceno, las Islas del Mediterráneo desarrollaron una fauna muy interesante. A las particularidades propias de cualquier fauna insular, en este caso debemos destacar un buen número de formas enanas de mamíferos. Nuestras Islas Baleares no fueron la excepción y, a lo largo del siglo XX, los paleontólogos han descubierto una fauna balear que, al igual que sucedió con el resto de islas del Mediterráneo, fue exterminada con la llegada de los primeros seres humanos a estas islas. Hoy voy a darte la crónica de esta fauna desaparecida para siempre.

El goral de Baleares

La Crisis Salina y la fauna del Mediterráneo

Todo empezó a finales del periodo Mioceno, cuya última fase es conocida cono "Periodo Messiniense", entre 7,24 y 5,33 millones de años. Justo al final de este periodo, hace entre 5,96 y 5,33 millones de años se desecó el Mar Mediterráneo. ¿Cómo puede desecarse un mar tan grande?

Según la hipótesis más aceptada, se produjo un levantamiento tectónico dentro de la dinámica del acercamiento de la Placa africana hacia la Placa Euroasiática, de tal forma que se cerró la comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo. Éste se convirtió en un gigantesco lago sometido a la fuerte evaporación de un clima que se hacía más seco por momentos. Este proceso fue reforzado por un levantamiento isostático del antiguo fondo marino, al desaparecer el peso de las aguas sobre el mismo. El Mediterráneo se convirtió en una tierra seca salpicada de algunos lagos salados, testimonio del antiguo mar.

Durante el Messiniense, el Mediterráneo se secó.

De esta manera las antiguas islas del Mediterráneo dejaron de serlo, y la fauna comenzó a moverse por la nueva tierra, ahora accesible. Así, los antepasados de la fauna que vamos a estudiar llegaron desde el cercano Continente, sin tener que atravesar ninguna masa de agua. Este proceso llegó a su fin con la llamada "Inundación Messiniense o Zandiense", cuando volvió a abrirse la comunicación entre lo que había sido el Mediterráneo y el Atlántico. Existen tres hipótesis sobre cómo se produjo este fenómeno:

1. La erosión de los ríos existentes en lo que hoy es el Mar de Alborán "capturó" el Atlántico permitiendo su reentrada.

2. Un ascenso en el nivel del Atlántico, desbordando el "muro" de contención que se había levantado.

3. Descenso tectónico en la altura del terreno

Sea como fuere, el Atlántico volvió a rellenar al Mediterráneo en un proceso que pudo durar entre pocos años a varios miles, eso aún no se tiene claro. Las Islas volvieron a ser Islas y la fauna que había llegado desde el continente quedó aislada, dando origen al proceso de especiación alopátrica del que ya te he hablado, es decir, diferenciación de especies debido a un aislamiento geográfico. Con una particularidad.

En su momento te hablé del gigantismo insular. Normalmente el fenómeno del gigantismo suele darse en animales que, en el Continente, eran de pequeña talla. La ausencia de depredadores (o, en el caso de un depredador, el gigantismo de sus presas), hace que la selección natural favorezca un tamaño mayor en una isla, pues ya no es necesaria la huida. Sin embargo, en las Islas del Mediterráneo predominó el fenómeno contrario: el enanismo insular, que se da cuando el animal procedente del continente es un animal de talla grande. En este caso, la relativa escasez de recursos alimentarios que ofrece la isla hace que la selección natural favorezca la reducción de tamaño para adecuarse a los recursos existentes.

Palaeoloxodon falconeri es un ejemplo de elefante enano que existió en el Mediterráneo

Y en las islas mediterráneas lo que llegó desde el continente fueron mamuts, elefantes, hipopótamos o ciervos. Por eso, en islas como Córcega, Cerdeña, Sicilia, Malta, Creta o Chipre existieron elefantes, mamuts, hipopótamos o ciervos enanos. Esta extraordinaria fauna desapareció en cuanto los primeros humanos colonizaron las islas, llevando sus animales domésticos y roturando terrenos antes vírgenes para establecer sus cultivos, en un proceso que ha durado hasta hoy día.

¿Qué características tenía esta fauna en las Islas Baleares?. A continuación voy a hablarte de los animales más notables que se han encontrado hasta el momento. Esta fauna empezó a descubrirse a comienzos del siglo XX por parte de paleontólogos británicos, especialmente Dorothea Bate. Pero, a partir del último tercio del siglo XX, y ya en lo que llevamos del siglo XXI, fueron los paleontólogos baleares quienes han tomado brillantemente el relevo.

El goral de Baleares Myotragus balearicus.

Este mamífero Artiodáctilo caprino es el único ejemplo de enanismo insular que se conoce en Baleares. Vivió en Mallorca, Menorca, Cabrera y Dragonera. Partiendo de un ovino ancestral llegado del Continente hace 6 millones de años, el goral disminuyó su tamaño hasta los 50 cm de altura y un peso de entre 50 y 70 kg. Sus ojos estaban dirigidos hacia adelante, contrariamente a lo normal en los Artiodáctilos, que es estar dirigidos a los lados seguramente por la falta de depredadores, que hacía innecesario un campo visual amplio. Sus patas eran relativamente cortas, poco aptas para la huida (nueva prueba de evolución en ausencia de depredadores) y presentaba dos cuernos cortos dirigidos hacia atrás. Los primeros restos de este animal fueron descubiertos en 1909 por Dorothea Bate.

Esqueleto de Myotragus balearicus

La interpretación que se da a este animal es la de un ovino que desarrolló un comportamiento caprino. Un animal originalmente pastador, en las Baleares se transformó en ramoneador alimentándose de arbustos y ramas bajas de los árboles, al igual que las cabras, puesto que en las Baleares no había pastos, situación agravada por el inexorable cambio climático que hizo que se pasara de una vegetación subtropical a una vegetación esclerófila mediterránea parecida a la actual, cambio que se empezó en el Plioceno Superior y que, en el Continente, daría lugar a las glaciaciones.

El goral de Baleares se comportaba como un caprino

Taxonómicamente hablando Myotragus está relacionado con Ovis y Budorcas (el takín, asiático). Su pariente más cercano era una especie muy parecida, Nesogoral de Cerdeña. Se cree que tuvieron un ancestro común que llegó a ambas islas, y luego evolucionaron por separado cuando ambas tierras recuperaron su carácter insular. El goral de Baleares desaparece entre el 3.000 y el 2040 a.C. claramente desplazado por el ganado ovicaprino introducido por los humanos recién llegados.

El lirón gigante de las Baleares

Descrito por primera vez en 1918, el género Hypnomys representa un lirón autóctono, dividido en dos especies: Hypnomys morpheus, propio de la Isla de Mallorca, y H. mahonensis, de la isla de Menorca, seguramente originado a partir del lirón gigante de Mallorca durante el descenso de nivel del mar experimentado durante el último periodo glacial.

Reconstrucción del lirón gigante de Baleares

Es un lirón más grande que su pariente más cercano, el actual lirón careto Elyomys quercinus, que fue introducido en Baleares en tiempos prehistóricos. El lirón gigante tenía una longitud de entre 17 y 18 cm y un peso de 250 g. Si bien los lirones son roedores de hábitos arborícolas, el estudio de la anatomía del lirón gigante nos dice que estaba adaptado tanto para la vida en los árboles como para cavar. Se piensa que era capaz de excavar madrigueras en la tierra y podría haber llevado un género de vida subterráneo.

Comparación del lirón gigante con dos subespecies de lirón careto

Lechuza gigante Tyto balearica

Se cree que esta rapaz nocturna era el gran depredador de las Islas Baleares. Y era bastante grande: unos 150 cm de envergadura y tres kilos de peso comparados con los 80-95 cm y 350 g de peso de la lechuza común Tyto alba. Debió dominar completamente el nicho de depredador nocturno y tener mucho éxito evolutivo, al ser la única rapaz nocturna conocida en su zona de distribución.

Vivió desde el Mioceno Superior hasta el Pleistoceno Medio. Parece descender de Tyto sanctialbani, de origen italiano, del Mioceno Medio. La amplia extensión de los bosques húmedos debió favorecer su existencia, y la desaparición de dichos bosques podría ser la causa de su extinción mucho antes de la llegada de los humanos. Se conocen otros casos de especies de lechuzas gigantes en otras islas del Mediterráneo y algunas islas del Caribe.

Comparativa de tamaño de la lechuza gigante y la lechuza común

Descrita por primera vez en 1981 en la Cueva de Canet, Mallorca (Plioceno Superior), se ha encontrado en otros dos yacimientos baleares: la Pedrera de S'Ónix, Mallorca, y Bingaus, Menorca. Pero parece ser que esta lechuza no era endémica de las Baleares, pues se han encontrado restos suyos también en la Península Ibérica, Sur de Francia, Córcega e Italia, lo que hace pensar en una expansión de esta lechuza hacia el Continente (recolonización), puesto que no es normal la existencia del gigantismo en tierras continentales.

Conejo gigante de Menorca

Nuralagus rex vivió en la isla de Menorca desde el Messiniense hasta el Plioceno Medio. Es uno de los más extraordinarios Lagomorfos fósiles. Estamos ante un caso claro de gigantismo insular: el conejo gigante alcanzó un peso medio de 14 kilos (con máximos de 23 kilos). Compara con el peso de un conejo común de hoy en día, entre 1,5 y 2,5 kilos.

Comparativa del conejo gigante con el conejo común

Sus extremidades, sin embargo, eran más cortas que un Lagomorfo común, lo que hace pensar que el conejo gigante perdió la capacidad de marchar a saltos y se convirtió en un animal puramente marchador, teoría reforzada por el hecho de ser un animal completamente plantígrado. Hoy día existe un caso de evolución convergente muy parecido en el conejo de Amami Pentalagus furnessi, un conejo primitivo, verdadero fósil viviente, que vive en las Islas Ryukyu, Japón.

Comparativa de fémures de goral de Baleares, conejo gigante y conejo común

Se extinguió mucho antes de la llegada de los humanos seguramente debido a la competencia de los recién llegados a Menorca Myotragus y el lirón gigante.

Musarañas Nesiotites

En 1944, Dorothea Bate describió Nesiotites hidalgo, un Sorícido (hoy Orden Soricomorpha) de 6 centímetros de longitud y unos 20 g de peso. Este ejemplar sobre el cual se describió la especie, llamado "holotipo", se encuentra hoy en día en el Museo Británico de Londres.

Mandíbulas de Nesiotites hidalgo y lugar donde se descubrió la especie

Inicialmente se describió un conjunto de cuatro especies para el género Nesiotites: N. hidalgo, de Mallorca y Menorca, N. rafelinensis, también de Mallorca, N. similis, de Cerdeña y N. corsicanus, de Córcega. Sin embargo, las últimas investigaciones apuntan a que el género Nesiotites debe ser considerado estrictamente balear, asignándose las otras dos musarañas al género Asoriculus.

El estudio de estas musarañas en Baleares muestran una inequívoca tendencia a la reducción de tamaño y la pérdida del cuarto premolar de la mandíbula superior. 

Mandíbulas de Nesiotites ponsi y N. hidalgo

Durante mucho tiempo no quedó claro cuál era el origen de estas musarañas. Si bien parece claro que su antecesor es Asoriculus gibberodon, se pensaba que podría provenir desde Italia más que de la Península Ibérica. Pero en los últimos tiempos se han encontrado fósiles de este antecesor en la Península Ibérica, por lo que parece claro que ésa fue la fuente original de la población que quedó luego aislada en las Baleares.

En conclusión

El ser humano tuvo un papel importante en la desaparición de esta fauna endémica balear, si bien como has visto, no todas estas especies desaparecieron por acción humana. En cualquier caso, es de destacar que toda la fauna mamífera balear actual es introducida. En tiempos prehistóricos, los humanos no sólo introdujeron ganado doméstico: el lirón careto, la marta, la jineta, el ratón de campo, cinco roedores más, tres insectívoros y dos lepóridos son todos introducidos por los humanos.

Estas especies ocuparon los nichos ecológicos que dejaron vacantes los animales originarios de las islas, y se ha producido un proceso de naturalización de las especies introducidas. Hasta tal punto, que ya han aparecido subespecies de jineta y ratón de campo, exclusivas de estas islas. En la jineta, más concretamente Genetta genetta isabellae, de Ibiza, se empieza a dar el efecto del enanismo insular, siendo una jineta de talla menor a la continental.

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