Especial Halloween: Prosimios, criaturas de la noche.

Querida hija:

Instintivamente, el ser humano ha temido la noche. Durante el día se realizaban las actividades cotidianas pero la noche era el territorio de espíritus y criaturas terroríficas que sólo querían hacernos daño. El aullido del lobo, el ulular de los búhos y todo tipo de sonidos hacían del bosque nocturno un territorio que nos ponía los pelos de punta. Con sus enormes y desproporcionados ojos, sus cuerpos extraños y sus inquietantes sonidos, los Prosimios son ejemplo de estas criaturas de la noche que aterrorizan al ser humano. Vamos a conocerlos hoy aquí, en mi Especial Halloween de este año¡y felices pesadillas!

El tarsero tiene un aspecto ciertamente inquietante

Introducción

En primer lugar, debo aclararte que he usado el término "Prosimios" por economía del lenguaje pero en realidad es un término inadecuado y sin significado zoológico. Antiguamente se usaba el término "Prosimios" para designar cuatro grupos de Primates supuestamente primitivos y menos evolucionados que el resto, que serían los Simios y los Homínidos: me refiero a los Lemures, los Loris, los Gálagos y los Tarseros.

Cladograma que muestra el lugar de loris y tarseros respecto del resto de Primates

En esta crónica no voy a ocuparme de los Lemures. En primer lugar, porque se trata de una crónica de Halloween, y me interesa presentarte aquí a esos "prosimios" de aspecto más inquietante. Y no sólo su aspecto es inquietante (aunque luego verás que esto es una simple categoría humana que nada tiene que ver con la naturaleza de estos animales), sino que también existe una mitología y unas leyendas asociadas a estos animales, que te contaré al final de la Crónica. Y en segundo lugar porque loris, gálagos y tarseros son los Primates menos conocidos. Los Lemures merecen una Crónica aparte, y tengo previsto hacerla también esta temporada.

Rostros de loris. Joseph Smit, en: Lydekker, R. (1904): "On two lorises", Proceedings of the Zoological Society, volume II, Plate XXIII

De modo que vamos a situarnos taxonómicamente. Si recuerdas cuando te hablé de los Primates en general, existe una división principal en ellos (que algunos especialistas cuestionan), entre Strepsirrhini y Haplorrhini, atendiendo a la forma y características del hocico. Vamos a centrar nuestra atención en los Strepsirrhini:

Tenemos aquí el Infraorden Lemuriformes, del que cuelgan dos superfamilias:

-Lemuroidea: los Lemures

-Lorisoidea: con dos familias: Lorisidae (loris, pottos y angwantibos) y Galagidae (gálagos)

Este grupo de Primates estaría supuestamente más cerca del tronco común del que los Primates se originaron, junto con los mamíferos más cercanamente emparentados con ellos, los Dermápteros (colugos) y los Escandéntidos (tupayas).

Pero, ¿y los tarseros? ¿no había hablado también de los tarseros como parte de este grupo de Primates?

Pues aquí tienes uno de esos jardines en los que a veces se meten los taxónomos. Los Tarseros están clasificados dentro del otro grupo de Primates, los Haplorrhini, formando el Infraorden Tarsiiformes, que sería el grupo hermano de los Simios, los Primates más conocidos, o sea los monos.

En realidad esta asignación de los tarseros al grupo de los Haplorrinos está discutida y es controvertida. Pero es la que está ahora mismo oficialmente reconocida y así debo mostrártela. De todos modos, cuando te hable de los tarseros, verás que en efecto son animales un tanto aparte de los otros "prosimios".

En general, loris, gálagos y tarseros son animales nocturnos y están adaptados a la noche con grandes ojos, incluso con tamaños desproporcionados. Son exclusivamente arborícolas y bien adaptados a moverse por los árboles con habilidad, usando incluso saltos grandes y pequeños para desplazarse. Usan vocalizaciones para comunicarse y son animales donde el sentido del olfato está bien desarrollado. Están distribuidos en las regiones tropicales de África y Asia sudoriental.

Gálagos. Foto: Peter Webb

Suelen ser animales solitarios, al contrario que sucede con Simios y Homínidos, que son sociables en general. Se comunican mediante secreciones olorosas y vocalizaciones de varios tipos, y el territorio de los machos suele solaparse con el de varias hembras, que son visitadas con frecuencias variables. Esto como norma general.

Si bien los Primates presentan distintos grados de omnivoría, pero con un importante predominio de dieta vegetariana, en los "prosimios" el predominio es de dieta carnívora, concretamente insectívora. Incluso los tarseros son los únicos Primates completamente carnívoros, aunque también se dice que los potos dorados (género Arctocebus) también serían completamente carnívoros. Vamos a conocerlos más en detalle.

Los loris

Como te dije antes, los Lorisoideos comprenden dos familias: Lorisidae, que comprende los loris propiamente dichos, así como los pottos, y Galagidae, que comprende los gálagos.

En general, los loris tienen un aspecto "esponjoso": tienen un pelo lanudo y suave, y sus orejas están ocultas bajo el pelo lo que contribuye a darles ese aspecto redondeado y rechoncho, junto con la ausencia de cola. Es muy interesante el grado de convergencia evolutiva con los cuscús, que son marsupiales Falangéridos que viven en Australia, Nueva Guinea e Islas Salomón, y que por supuesto ocupan el mismo nicho ecológico y la misma forma de vida exclusivamente arborícola.

Loris elegante rojo

Estamos hablando de animales de tamaño pequeño, pues las especies más grandes no superan los 40 cm de longitud corporal, y un peso máximo de dos kilos, pero tienen el pulgar oponible típico de los Primates y que, por supuesto, es una adaptación a la vida en los árboles.

Los loris hacen gala de una lentitud proverbial en sus movimientos, lo que les ha valido en el mundo anglosajón el nombre de slow loris, "loris lentos". Pero esa lentitud es engañosa, porque cuando se ven presionados o en peligro son capaces de ponerse en cobro con la velocidad reglamentaria correspondiente.

Y también nos engañan en otro aspecto: si ves a un loris, aparte sus ojos grandes que les adaptan a la visión nocturna, tienes la sensación de tener delante un animal inofensivo que te dejará acariciar su sedoso pelo. ¡Pues no!. Algunos loris tienen el honor de ser los únicos Primates venenosos que existen en nuestro planeta. ¿Sorprendida?. Los loris del género Nycticebus tienen una glándula en la parte interior del brazo, entre la axila y el codo, que se llama "glándula braquial", cuya secreción es lamida por el animal y, mezclada con su saliva, activa una toxina que puede inocular con sus afilados dientes, causando ardor de lengua y garganta, hipotensión, convulsiones musculares, problemas cardiacos y respiratorios, pérdida de consciencia y, si no se recibe atención médica, incluso muerte por shock anafiláctico.

Existen cinco géneros y catorce especies de Lorísidos, distribuidos en África Ecuatorial y Asia Sudoccidental:

- Los anguantibos, género Arctocebus, dos especies (calabarensis y aureus). Africanos.

- Los pottos, Perodicticus potto y Pseudopotto martini. Africanos

Potto 

- Los loris esbeltos, Loris tardigradus y Loris lydekkerianus, en India y Sri Lanka. Por cierto, el último fue descrito por nuestro Ángel Cabrera en 1908.

- Y finalmente los loris lentos, ocho especies todas ellas pertenecientes al género Nycticebus. Viven en Indochina, Indonesia y el Archipiélago Filipino.

La taxonomía de los loris es algo abierto. Muchas especies se han considerado crípticas (es decir, diferenciables únicamente a nivel genómico), y para diferenciar otras se han tenido que hacer trabajosos y precisos estudios morfológicos. Así, en 2013 se reconocieron cuatro especies de loris de Borneo, género Nycticebus: N. menagensis, N. bancanus, N. borneanus y N. kayan.

Loris perezoso del Río Kayan (Nycticebus kayan)

Por su parte, en Sri Lanka se dilucidó en 2017 la distribución precisa y las subespecies de los loris elegantes que viven allí, y se definieron seis subespecies, dos de ellas nuevas.  Dos subespecies se reconocieron para el loris elegante rojo (Loris tardigradus), una para la región húmeda de tierras bajas y otra para la región montañosa, y otras cuatro subespecies para el loris elegante gris (L. lydekkerianus), que se distribuyeron según regiones diferenciadas ecológicamente por clima y/o geografía, demostrando cómo animales en teoría poco móviles pueden diferenciarse taxonómicamente dependiendo de las características de su hábitat.

Los gálagos

Los gálagos, que forman su propia familia prima de los Lorísidos, son muy diferentes de los loris y fáciles de reconocer. Para empezar, tienen cola larga (los loris no tienen cola) y orejas prominentes de forma triangular (en los loris son pequeñas y apenas sobresalen del pelo). En términos de fauna europea podríamos verlos como un cruce entre la jineta y la marta. Como el resto de Prosimios, sus ojos son grandes pero el hocico también es algo más largo que el de los loris. Son exclusivamente africanos del Sur del Sahara, y comparten el mismo hábitat arborícola que los loris.

Galago mayor o de cola gruesa

Los gálagos son famosos por los saltos de los que se valen para moverse en los árboles. El salto más largo que se ha registrado por parte de un gálago midió 2,25 m. Los especialistas han llegado a la conclusión de que la forma y estructura de sus tendones les confiere un salto más elástico y eficiente que el de las ranas.

Los gálagos son los Primates Estrepsirrinos más exitosos, pues se han diversificado en seis géneros y 22 especies:

- Los gálagos elegantes, género Euoticus, con dos especies (el norteño y el sureño)

- Los gálagos menores, género Galago, con cuatro especies.

- Los gálagos enanos occidentales, género Galagoides, con tres especies, una de ellas, G. kumbirensis, descubierta recientemente, en 2017.

- Los gálagos mayores o de cola gruesa, género Otolemur, con tres especies.

- Los gálagos enanos orientales, género Paragalago, con seis especies. Por cierto, este género fue establecido en 2017 a partir de estudios genéticos que demostraban que estas seis especies, que antes estaban asignadas al género Galagoides, eran de hecho un género independiente. Todos ellos están distribuidas en el sector de costa africana entre Zanzíbar (Tanzania) y Natal (Sudáfrica).

- Y finalmente los gálagos ardilla, género Sciurocheirus, con cuatro especies.

Distribución de gálagos de géneros Galagoides y Paragalago (Masters, et. al, 2017)

Los tarseros

Los tarseros son un grupo aparte, no sólo porque se clasifica en el grupo de los Haplorrinos, sino porque en sí mismos son muy diferentes de loris y gálagos. En primer lugar debes saber que los tarseros actuales son los únicos supervivientes de un grupo mayor que se extendió por Norteamérica y Eurasia desde la Era Cenozoica, y que ha ido en regresión desde entonces seguramente por la competencia con los llamados "Primates superiores". Los tarseros actuales forman la familia Tarsiidae.

Cráneo y ojos del tarsero de Horsfield (Tarsius bancanus)

Para empezar, son los más pequeños de entre los Prosimios, siendo el tamaño de las especies más grandes entre 15-16 cm, o sea, apenas llegan a un palmo de longitud, y entre 150 y 160 g. de peso. Tienen la cola larga y su aspecto es compacto y redondeado como los loris, pero en miniatura. Sus ojos son desproporcionadamente grandes en relación con el tamaño de su cabeza (16 mm de diámetro), y de hecho, el volumen de sus cuencas oculares supera el volumen de su caja craneana. Esto es un problema, ya que al desplazarse en saltos (como los gálagos), los globos oculares estarían continuamente golpeándose hacia adelante y hacia atrás debido a la inercia del movimiento, por lo que los tarseros presentan complejas adaptaciones óseas y musculares para mantenerlos sujetos.

Esqueleto de un tarsero

El nombre "tarsero" les viene de la gran longitud de sus tarsos, adaptación que les permite saltar como lo hacen. De hecho, sus extremidades inferiores parecen resortes siempre preparados y flexionados para el salto. Otra característica que los hace un tanto inquietantes es que son capaces de girar su cabeza 180º, exactamente como los búhos. No es casualidad que ambos grupos de animales usan la visión nocturna como principal arma para localizar a sus presas. Ya te indiqué antes que los tarseros son insectívoros.

Los tarseros viven exclusivamente en islas de los archipiélagos malayo y filipino. Seguramente en las islas han encontrado el lugar donde sobrevivir puesto que han sido expulsados del Continente en ese movimiento de regresión del grupo del que ya te he hablado. Existen tres géneros y 14 especies:

Distribución de tres especies de tarseros

- El tarsero filipino, Carlito syrichta, con tres subespecies.

- El tarsero de Horsfield, Cephalopachus bancanus, con cuatro subespecies.

- El género Tarsius, con doce especies.

Leyendas y mitos sobre los Prosimios

Como no podía ser de otra manera tratándose de criaturas absolutamente nocturnas, los Prosimios son objeto de mitos y leyendas. 

Los gálagos son denominados en inglés bushbaby, que podríamos traducir como "bebé del monte", debido a su grito que es como el llanto de un niño. Convendrás que debe ser inquietante pasear de noche por la selva africana y escuchar eso. En afrikaans se le llama nagapie, que significa "mono de la noche". En África, se usa el "bushbaby" para asustar a los niños y que se queden en casa por la noche, como nuestro "coco" o el "hombre del saco". Pero el mito ha degenerado en una bestia sedienta de sangre que secuestra por las noches a los niños atrayéndoles con ese llanto...en fin, poco que ver con un animalito tan inofensivo.

Según creencias, los gálagos secuestran a los niños que salen de noche al bosque

En India y Sri Lanka, el loris elegante es considerado como un animal de mal agüero, pero curiosamente son cazados para la llamada "medicina tradicional", tan devastadora para la fauna salvaje. Por ejemplo, se cree que consumir la carne de loris es un tratamiento contra la lepra. Algunas partes del cuerpo del loris se usaban para protegerse del mal de ojo o para lanzar maldiciones. Más horrendo aún...las lágrimas del loris extraídas mientras el animal era asado vivo, se usaban en pócimas amorosas. Asco de ser humano.

Pero algunas veces estas creencias pueden protegerlos, como por ejemplo en el Sur de Java, donde la consideración de los loris lentos como animales de mal agüero o como espíritus del bosque les protege tanto de ser capturados e incluso impide a los humanos penetrar en el bosque de noche.

Por supuesto, los tarseros también tienen su mitología asociada. En Filipinas, por ejemplo, se cree que el bosque está habitado por espíritus que viven en los árboles, y los tarseros son las mascotas de los espíritus del bosque. Por eso matar un tarsero se considera que te traerá mala suerte, a menos que te disculpes antes con los espíritus del bosque.

MÚSICA RECOMENDADA: Danny Elfman - Sleepy Hollow


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