Especial Navidad: la fauna de la ciudad de Nueva York.

Querida hija:

Nueva York no sólo es la capital cultural del mundo y una de sus capitales económicas. También es considerada una de las ciudades del mundo donde la Navidad se celebra de una forma más espectacular, hasta el punto de que "Navidad en Nueva York" se ha convertido en un eslogan turístico y un motivo en sí mismo para visitar la "ciudad que nunca duerme". Ciudad polifacética, multicultural, miles de veces retratada por el cine, la televisión y la literatura, hasta el punto en que los que no hemos estado allí podríamos recorrer sus calles casi casi con los ojos cerrados. Pero también tiene una interesante fauna urbana, ¿a que no lo sabías?. Pues vamos a aprovechar la Navidad en Nueva York para conocer a los "otros" neoyorquinos.

El árbol navideño del Rockefeller Center es el símbolo de la Navidad neoyorquina

Introducción: Nueva York, la Navidad y la fauna

Para entender qué fauna se encuentra en los parques y boroughs de Nueva York, primero tenemos que entender cuál es su medio ambiente. Imagina por un momento que los rascacielos de la ciudad se esfuman y desaparecen por un momento. Ahora podemos ver mejor la estructura geográfica de la ciudad. Nos encontramos en el Estuario del Río Hudson, que baja directamente en dirección Norte-Sur hasta desembocar en el Atlántico. Su estuario está flanqueado por dos islas, situadas de forma perpendicular a él: Long Island al Este, una isla alargada en sentido horizontal (Este-Oeste) y, al lado occidental del estuario, enfrente de Long Island, se encuentra Staten Island, con una forma más compacta.

Mapa de situación de la ciudad de Nueva York

El estuario está dividido en dos partes por un estrechamiento entre ambas islas: el Puerto Exterior al Sur, en contacto con el mar abierto, y el Puerto Interior, al norte. Allí existe una lengua de tierra estrecha situada entre el Hudson y Long Island, una isla llamada Manhattan, que casi casi está pegada al verdadero continente, que se encuentra justo al norte de Manhattan y al oeste del Hudson. La actual Área Metropolitana de Nueva York ocupa todas las tierras continentales e insulares que rodean el estuario del Hudson, y concretamente la Ciudad de Nueva York ocupa la Isla de Manhattan, la de Staten Island, la parte continental inmediatamente limítrofe con Manhattan, que es el Bronx, y el extremo occidental de Long Island, que ocupa los otros dos boroughs restantes: Brooklyn y Queens. Con casi nueve millones de habitantes, es la primera ciudad de los EEUU en importancia.

Ahora tienes que situar a la ciudad de Nueva York en el ámbito ecológico. Nueva York se encuentra en el área de los Bosques Templados Húmedos de Norteamérica, que es un cinturón de bosques caducifolios templados, regados por una precipitación anual de 1.200 mm (compara con Madrid, que tiene unos 400 mm de precipitación anual). Dentro de esta zona de bosques templados, Nueva York se encuentra en la confluencia de tres sub-regiones ecológicas:

- Zona costera del Nordeste

- Piedemonte Norte Apalachiano

- Baldíos de Pino Costero Atlántico

Es decir, el medio ambiente neoyorquino se caracteriza por encontrarse en la unión de una zona continental de bosque templado con una zona costera de predominio del pino (fundamentalmente sólo sobrevive en zonas de Long Island y Staten Island) y un estuario de costas bajas y arenosas, rico en playas y en zonas anfibias con riqueza de islas como Jamaica Bay, en el lado Sur de Brooklyn y Queens. En Europa, tal vez la costa báltica podría ofrecer un entorno ecológico similar.

Nueva York antes de la colonización europea (arriba) y después (abajo). Imagen de: Markley Boyer

El clima de esta zona es templado de fachada oriental, lo que se traduce en veranos calurosos, húmedos y lluviosos, e inviernos fríos merced a la influencia de la Corriente Ártica del Labrador, que baja del Norte, con abundantes precipitaciones de nieve y temperaturas de hasta -10 ºC. Por consiguiente, en Nueva York vas a encontrarte una fauna mezcla de las especies propias de los bosques templados norteamericanos con especies marítimas y estuarinas.

Cuando llegaron los holandeses en 1624 a esta región para instalar un puesto peletero, debieron encontrarse con una región densamente forestada de pinos, de los que hoy se reconocen tres especies. El Hudson proporcionaba una vía directa para acceder a los bosques norteños ricos en animales peleteros, como el castor, el oso, el lobo, el mapache, la marta, etc, y un magnífico puerto natural apto para exportar las pieles obtenidas y procesadas. La fundación de Nueva Amsterdam por los holandeses fue, pues, el comienzo de Nueva York. 

Nueva Amsterdam en 1626

Los neerlandeses llevaron también la celebración de San Nicolás, muy popular en los Países Bajos y cuya fiesta, el 6 de diciembre, es la antecesora de las modernas celebraciones navideñas. Como ya te expliqué en una crónica anterior, el actual personaje de Santa Claus o Papá Noel deriva del San Nicolás centroeuropeo. Y la cosa tuvo su importancia, puesto que el resto de colonias europeas en Norteamérica fueron fundadas por puritanos protestantes ingleses, que no celebraban la Navidad por considerarla o demasiado pagana o demasiado "papista" (católica), como en el caso de Massachussetts, donde la Navidad estuvo directamente prohibida.

Pero no en Nueva Amsterdam, donde a pesar de haber pasado a dominio británico en 1664 y rebautizada como Nueva York, quedó una fuerte influencia cultural holandesa por la cual la Navidad estuvo presente en la Historia de la ciudad desde sus comienzos.

No obstante, la celebración de la Navidad no se populariza en la región hasta la llegada masiva de inmigrantes irlandeses y alemanes, todos ellos católicos, que trajeron sus celebraciones navideñas. Los alemanes, además, trajeron a los EEUU y a Nueva York su costumbre del Árbol de Navidad que, contrariamente a lo que se suele decir, no es un elemento pagano sino un elemento cristiano específicamente diseñado por San Bonifacio, el evangelizador de Alemania, para combatir ideológicamente otro árbol pagano, el Árbol del Universo, o Yggdrasil, muy distinto de nuestro árbol navideño y que no puede considerarse su antecesor. Como consecuencia, en 1870 se declara la Navidad como fiesta oficial a nivel federal, algo que numerosos Estados ya habían reconocido a su nivel.

Tarjeta navideña de 1882

El Árbol navideño termina de popularizarse en el mundo anglosajón cuando lo adopta la familia de la Reina Victoria de Inglaterra al traerlo su esposo Alberto de Sajonia, que era alemán, y ya tenemos los ingredientes de la Navidad neoyorquina, que acabaría de universalizarse a través del cine, la televisión y los medios de comunicación con su famosa inauguración anual del Árbol de Navidad del Rockefeller Center, y su no menos famosa pista de patinaje, así como un derroche de luces y adornos propios de una de las capitales más consumistas del planeta. Por no hablar de una de las Nocheviejas más famosas del mundo, la de Times Square.

Pero mientras los humanos neoyorquinos disfrutan de su bella y estresante Navidad, los otros neoyorquinos, los que ni visten ni calzan, viven de espaldas a ella bastante ocupados en sobrevivir. Vamos a conocer a esa fauna neoyorquina tan desconocida del mundo como conocida es su Navidad.

En verde, las áreas protegidas de Nueva York

Esta fauna vive y se oculta en los parques de la ciudad, que no sólo pueden ser pequeños parques urbanos sino también auténticos bosques urbanos y suburbanos. Por ejemplo, en el famosísimo y enorme Central Park hay dos áreas (The North Woods y The Ramble) definidas por el Ayuntamiento neoyorquino como sitios Forever Wild, una marca medioambiental lanzada para los lugares mejor preservados, y en total de éstos hay declarados nada menos que 47, de entre todas las zonas verdes de la ciudad, destacando los dos bosques suburbanos del Bronx: el Parque Van Cortlandt y Pelham Bay, o dos grandes áreas en el centro de Staten Island, la verdadera reserva natural de Nueva York con la mitad de las áreas Forever Wild: el Parque High Rock y el Cinturón Verde de Staten Island.

Otoño en Central Park. Foto: Parques de Nueva York

Fuera de este vasto conjunto de parques urbanos y bosques suburbanos neoyorquinos, existe otra importante área natural que es Jamaica Bay, que está declarada como Refugio de Vida Silvestre (Jamaica Bay Wildlife Refuge), ésta vez dependiente del organismo federal Parques Nacionales. Curiosamente, además, poca gente fuera de Nueva York sabe que existe, además, un único río de agua dulce en la ciudad: el Río Bronx, que nace en el Condado de Westchester y antes de desembocar en el East River (que es, en realidad, un brazo de mar), atraviesa otras tres importantes zonas verdes del Bronx: el Parque Bronx, el Jardín Botánico de Nueva York y el Zoo del Bronx. Este río ha sido objeto de una intensa recuperación ecológica durante los últimos años.

Refugio de Vida Salvaje de Jamaica Bay

Los mamíferos

El coyote (Canis latrans) puede ser el mamífero más inesperado que uno podría encontrar en Nueva York. Como ya te expliqué cuando te hablé de los carnívoros depredadores en la fauna de la Conquista del Oeste, el exterminio del lobo en la mayor parte del territorio de los EEUU supuso el comienzo de una increíble expansión territorial de este cánido, que es depredado por el lobo en condiciones normales. Así, de ser un animal propio de las praderas, se expandió hacia el Este y hacia el Sur, y llegó a la zona de Nueva York en la década de 1990, por lo que podemos afirmar que se trata de una especie relativamente reciente.

Coyote de Nueva York. Foto: Ivan Kuraev

Al llegar desde el continente, el coyote se ha asentado en la zona más norteña de la ciudad, en el Bronx, donde se le puede ver en sus dos grandes parques suburbanos: Van Cortlandt y Pelham Bay.

En Nueva York se han citado nueve especies de murciélagos, cinco de ellas sólo en el Bronx, y también se han citado en Central Park y en el Freshkills Park de Staten Island. Algunas de estas especies son: el murciélago rojo oriental (Lasiurus borealis), el murciélago ceniciento (Aorestes cinereus), el murciélago marrón pequeño (Myotis lucifugus), o el murciélago tricolor (Perimyotis subflavus).

Más interesante aún que la presencia del coyote, tenemos también presencia del castor americano (Castor canadensis), a la sazón mamífero oficial del Estado de Nueva York. Debió ser un animal abundante en los comienzos, pero la explotación peletera del mismo llevó a su práctico exterminio pero a comienzos del siglo XX se reintroduce en los Montes Adirondacks, en el Estado de Nueva York, y la población se empieza a recuperar hacia 1924, hasta que en 2007 se avista un castor en el Bronx River por primera vez en doscientos años, y se han producido avistamientos también en Manhattan y en Brooklyn desde entonces.

Nueva York también disfruta de la presencia de uno de los ciervos emblemáticos de Norteamérica: el ciervo de cola blanca (Odocoileus virginianus), concretamente en el Bronx y en Staten Island, pero hay que tener cuidado porque desgraciadamente protagonizan frecuentemente accidentes con atropello. Por supuesto, en Nueva York también se encuentran los dos mamíferos más oportunistas y expansivos de Norteamérica, el opossum de Virginia (Didelphis virginiana) y el mapache (Procyon lotor). También en los tiempos más recientes ha habido algún avistamiento de mofetas (Mephitis mephitis), si bien son muy raras en la ciudad.

Ciervo de cola blanca y pavos salvajes en Staten Island. Foto: New York Times

Finalizamos este recorrido por los mamíferos neoyorquinos con las ardillas, especialmente con la ardilla gris oriental (Sciurus carolinensis), que es abrumadoramente dominante en los parques de la ciudad. También en Nueva York existen dos especies de ardillas voladoras, la norteña (Glaucomys sabrinus) y la sureña (G. volans) aunque no mucha gente es consciente de ello por sus hábitos nocturnos.

Ardilla gris oriental. Foto: NYC Wildlife

Las aves de Nueva York

Debido a su situación geográfica entre una ecorregión netamente boscosa y una fachada atlántica muy importante, y en el camino además de la Autopista Migratoria Atlántica, en Nueva York se aúnan aves tanto forestales como marítimas, entre las que destacan:

El pavo salvaje (Meleagris gallopavo), autóctono de los bosques neoyorquinos pero casi exterminado por la caza descontrolada hacia mediados de la década de 1840. En 1948 los pavos recolonizan el Estado desde la vecina Pensilvania, y en 1959 el Estado lleva a cabo un programa de recuperación de la especie, lo que incluye ejemplares para la propia ciudad de Nueva York, que se encuentran fundamentalmente en Staten Island, que como te dije es la verdadera "reserva natural" de la ciudad al ser el borough menos poblado.

Evidentemente, y como en casi todas las urbes occidentales, en Nueva York se encuentran también los omnipresentes ánades reales (Anas platyrhynchos) en todo estanque y laguna que se precie, pero tal vez el ave acuática más popular de la ciudad es el chorlitejo silbador (Charadrius melodus), que cría en  la costa atlántica norteamericana así como en los Grandes Lagos, y en invierno se desplaza a Florida, las Bahamas y la Costa del Golfo. En Nueva York se le puede ver fundamentalmente en Rockaway Beach, Queens, un lugar que es gestionado por el Ayuntamiento como "Área de Nidificación de Especies en Peligro".

Chorlitejo silbador

En esta misma playa se pueden ver otras aves limícolas como el ostrero común americano (Haematopus palliatus), el picotijera americano (Rhynchops niger) o el charrancito americano (Sternula antillarum). También en Nueva York se puede ver al águila pescadora (Pandion haliaetus).

El ave de presa más común y apreciada en Nueva York es el busardo colirrojo (Buteo jamaicensis), bien establecido en la ciudad, para la que realiza un eficaz control de ratas y ratones, y la ciudad a cambio limita el uso de rodenticidas allá donde se conocen nidos de esta rapaz, que nidifica tanto en árboles como el edificios. Incluso hay uno, muy famoso, que lleva viviendo en Manhattan desde 1990, bautizado como Pale Male, y que ha protagonizado incluso libros para niños.  

Busardo colirrojo nidificando en un balcón de Nueva York. Foto: New York Times

Los reptiles

Son las tortugas acuáticas los reptiles más abundantes en las aguas neoyorquinas, y desgraciadamente muchas de ellas son especies introducidas por mano humana, víctimas del abandono de mascotas "exóticas". Entre las especies autóctonas puedo indicarte la tortuga lagarto (Chelydra serpentina) o la tortuga espalda de diamante (Malaclemys terrapin).  

Como todos los años, aprovecho el Especial Navidad para dejar que el Blog se tome unas vacaciones navideñas, de modo que volveré tras las Fiestas. Hasta entonces, 

¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!!!



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