Bosques otoñales. La fauna de los Apalaches.

Querida hija: 

Cuando hablamos de las montañas de Norteamérica, casi siempre nos viene a la cabeza la formidable cadena de las Montañas Rocosas, verdadera espina dorsal del subcontinente. Pero casi nunca nos acordamos de otra cadena montañosa, más pequeña y más humilde, pero con una fuerte personalidad: los Apalaches. 

El otoño llega a Blue Ridge, una de las cadenas de los Apalaches

Ahora que estamos en otoño, los bosques apalachianos entran en una explosión de colores como muy pocos bosques del mundo pueden hacer, atrayendo miles de visitantes a sus Parques Nacionales y áreas protegidas. Es un antiguo mundo de contrabandistas y poblaciones humanas hurañas y aisladas. Pero su fauna encierra muchas sorpresas. Voy a hablarte hoy de ella. 

Una montaña salvaje en el corazón de Norteamérica 

La Cadena de los Apalaches se encuentra en el lado Este de Norteamérica, muy cerca de la costa atlántica. Se extiende en una longitud de 2.100 kilómetros desde Terranova, en Canadá, hasta el Norte del Estado de Georgia, en los EEUU, y con una anchura máxima de 350 km. La dirección general es Nordeste-Suroeste y se ensancha hacia el Sur. 

Ubicación geográfica de los Apalaches

Sobre esta cadena existe una cierta controversia geográfica. Algunos autores consideran que la cadena comienza en Terranova y Quebec, y por tanto los montes de Nueva Inglaterra como las White y Green Mountains de New Hampshire y Vermont, respectivamente, formarían parte del Sistema Apalachiano. Otros autores, sin embargo, consideran que la cadena apalachiana empieza en realidad al Sur del Valle del Hudson, el río que desemboca en Nueva York, dejando fuera los Catskills y los Adirondacks, populares reservas naturales al Norte de Nueva York. 

Si consideramos que los Apalaches comienzan en Terranova, se dividen en tres sectores: El sector Norte hasta el Valle del Hudson, el Central hasta el New River (frontera entre Virginia y West Virginia), y el Sur, desde el New River hasta Georgia. El Sistema apalachiano consta, en realidad, de siete cadenas montañosas paralelas entre sí, y surcadas a lo largo por un Gran Valle que constituye la principal arteria de comunicación en la región. Las altitudes apalachianas son moderadas, y la máxima cumbre de la cordillera es el Monte Mitchell, de 2.037 metros, en el Blue Ridge de Carolina del Norte.

Estructura interna de los Apalaches

El origen del nombre hay que buscarlo en la expedición de Pánfilo de Narváez en 1528, cuando por la zona del actual Tallahassee (Florida), toparon con un pueblo llamado Apalchen o Apalachen, que después fue usado para denominar a la tribu, y a toda el área circundante. Pero el nombre “Apalaches”, no se popularizó para denominar a toda la cadena hasta finales del siglo XIX. Hasta entonces, se había usado el nombre de cada cadena por separado: Allegheny, Smoky, Blue Ridge, etc. Aun hoy, el nombre “Apalaches” se usa más específicamente para el Sector Sur. 

¿Cuál es el carácter biogeográfico de esta cadena montuosa? 

Se trata de una de las cadenas más antiguas de la Tierra, pues sus orígenes geológicos hay que rastrearlos en el Paleozoico y el Mesozoico, y formó parte de la misma cadena de montañas Caledoniana que hoy sobrevive en Escocia y Escandinavia. Posteriormente la erosión actuó hasta rebajar muchísimo sus cumbres y su relieve. 

Cuando un europeo visita por primera vez los Apalaches, le llama la atención la riqueza de su vegetación y su fauna, en comparación con las cadenas montañosas similares europeas. Esto tiene una explicación. Cuando los glaciares avanzaron por Norteamérica, la flora y la fauna pudieron refugiarse emigrando hacia el Sur, más cálido, usando la dirección general Norte-Sur que ofrecía la cadena. Más tarde, cuando se retiraron los hielos, desde el Sur de los Apalaches pudo recolonizarse el Norte. En Europa, sin embargo, la fauna y la flora que huían del avance glaciar se toparon con la barrera del Mediterráneo, lo que impuso a muchas especies la extinción y a otras especies refugios muy específicos. 

Así, los Apalaches son una tierra de bosques caducifolios de hoja ancha y de carácter templado, aunque existen zonas donde las coníferas norteñas han podido prosperar, sobre todo el el sector Norte, como en la zona de Maine y los Adirondacks donde hay abetos, y la conífera más extendida es el pino blanco oriental Pinus strobus. Por lo demás, y por nombrarte sólo una parte de las muchas especies que conforman los bosques apalachianos, se hallan representados robles, nogales, abedules, alisos, avellanos, carpes, sauces, álamos, olmos, magnolios, laureles, sasafrás, sicomoros, arces, fresnos y castaños. Todos ellos, ahora en otoño, protagonizan una magnífica sinfonía de colores ocres, naranjas, rojos, amarillos y marrones que asombran y maravillan los ojos humanos que pueden contemplar esta belleza antes de que el invierno y sus temperaturas de -20ºC conviertan estos bosques en sombríos. Por otra parte, los fondos de los valles están mayoritariamente dedicados a la agricultura y la ganadería. 

Magníficos bosques apalachianos en el Parque Nacional Shenandoah

¿Dónde puedes admirar estos magníficos bosques y explorar su fauna?, por ejemplo en: 

Parque Nacional Cuyahoga Valley (Ohio) 
Parque Nacional Great Smoky Mountains (Tennessee/Carolina del Norte) 
Parque Nacional Shenandoah (Virginia) 
Bosque Nacional White Mountain (New Hampshire/Maine) 

Toda la cadena está atravesada por una de las mayores rutas de senderismo del mundo: el Sendero Nacional Apalachiano, que se extiende desde Maine hasta Georgia. 

Y ahora que ya conoces lo básico de la geografía y biogeografía de los Apalaches, vamos a ver qué animales se pueden encontrar por allí. 

La Capital Mundial de las salamandras 

Hablar de los Apalaches es hablar de las salamandras. ¿Te sorprende?. De las 550 especies mundiales de salamandras conocidas en la actualidad, 77 se encuentran en los Apalaches, y especialmente en su sector Sur. Es decir, más especies de salamandras que en ninguna otra región del mundo. ¿Por qué? 

En primer lugar, porque los Apalaches ofrecen unas condiciones de temperatura y humedad idóneas para estos Anfibios: la temperatura media anual es de 10ºC en el Norte, y 18ºC en el Sur, y con una elevada humedad: 890 mm anuales de precipitación en el Norte, y nada menos que 2.040 mm en el Sur, distribuida uniformemente a lo largo del año. Pero los datos de temperatura y humedad no son suficientes para explicar esta variedad de urodelos. 

En segundo lugar, los Apalaches son una cadena muy antigua como ya te dije. Esto ha dado tiempo a las salamandras a evolucionar convenientemente, puesto que los Anfibios son los Vertebrados tetrápodos más antiguos. Cuando se produjo el avance glaciar, las salamandras pudieron encontrar refugio en el Sur, y cuando se produjo la recolonización se dieron las condiciones idóneas para la especiación alopátrica de las salamandras. Te lo explicaré con otras palabras. Imagínate una población de salamandras que necesita una determinada temperatura y humedad. Cuando el clima se hizo más cálido y seco, estas salamandras tuvieron que ascender a las cumbres para encontrar sus condiciones ideales de vida. Y el valle cálido y seco que dejaron abajo constituyó una barrera que incomunicó a las salamandras que quedaron aisladas en las cumbres. 

Este fenómeno, unido a la variedad de orientaciones geográficas, y condiciones ecológicas, hicieron el resto, originando la gran explosión de especies que existen en la actualidad. 

La salamandra más extraordinaria que existe en los Apalaches es la salamandra gigante americana Cryptobranchus alleganiensis. Es la tercera mayor salamandra del mundo con una longitud de 30 a 74 cm, y un peso de entre 1,5 y 2,5 kg. sólo por detrás de sus dos parientes las salamandras gigantes de China y Japón, junto con las que integra la familia Cryptobranchidae. En los Apalaches se encuentra la subespecie nominal, mientras que la otra subespecie, C. a. bishopi, se encuentra únicamente en los Montes Ozark entre Arkansas y Missouri donde es muy rara. La salamandra gigante americana necesita aguas oxigenadas y limpias, donde se alimenta de cangrejos y pequeños peces. También se ha descrito el canibalismo en huevos. 

Salamandra gigante americana

Aparte de la salamandra gigante, la otra familia de salamandras presente en los Apalaches es la Plethodontidae, una familia de salamandras bien representada por todo el Neártico. Su característica principal es que se trata de salamandras sin pulmones, es decir, respiran cutáneamente a través de la piel, por lo que necesitan una elevada humedad que encuentran en los suelos de hojarasca. Esta familia se divide en dos subfamilias: 

Hemydactiliium: representada en los Apalaches por los géneros Eurycea, Pseudotriton, Hemydactilium, Urspelerpes y Gymnophilus

Salamandra de cola larga Eurycea longicauda

Salamandra roja Pseudotriton ruber

Plethodontinae: con 96 especies, es la subfamilia más nutrida y son conocidas como “salamandras del bosque”. En los Apalaches se encuentran tres géneros: Plethodon, Aneides y Desmognathus

Salamandra de patas rojas Plethodon shermani

Algunas especies presentes en la región son: Plethodon jordani, sólo en algunos picos de la frontera entre Tennessee y Carolina del Norte. P. serratus, P. teyahalee, P. petraeus, P. shermani, P. glutinosus, Desmognathus ocoee, D. aeneus, D. montícola, D. quadramaculatus, Eurycea bislineata o Aneides aeneus. 

Las aves apalachianas 

En los Apalaches pueden contarse 234 especies que crían e invernan en la cadena. 86 de ellas se encuentran en declive. 33 especies cuentan con más del diez por ciento de su población en los Apalaches, y 10 especies tienen al menos el 25% de su población en la Cadena. Las pequeñas paseriformes del bosque son las que más están sufriendo debido a la deforestación que también afecta a esta región famosa por la belleza de sus bosques, amén de su minería del carbón, muy abundante. 

Por ejemplo, el 80% de la población de la reinita cerúlea (Setophaga cerúlea) se encuentra en los Apalaches. Es una pequeña paseriforme que inverna en Sudamérica y se alimenta en los árboles, donde comen insectos. Está muy amenazada y se considera el ave canora migratoria que más rápido declina. 

Reinita cerúlea

De entre los pájaros carpinteros presentes en los Apalaches, el pico de Florida (Leuconotopicus borealis) también está listado como “En Peligro” en los EEUU. Tiene un tamaño intermedio entre los pájaros carpinteros norteamericanos. Es sedentario y territorial, y es nativo del Sureste de los EEUU. Actualmente se calcula su población en 12.500 individuos, cifra que podría parecerte abundante, pero si te digo que esto es el 1% de su población original, el dato pasa a ser aterrador. Otras aves de conservación prioritaria en los Apalaches son: 

Pico de Florida

Reinita gusanera (Helmitheros vermivorum), paseriforme que emigra a México y Centroamérica, con una longitud de 13 cm, cría en los bosques densos del Este de los EEUU. También el zorzal maculado (Hylocichla mustelina), que también inverna en México y Centroamérica y cuyo canto se dice que es uno de los más hermosos de Norteamérica. Omnívoro, consume sobre todo larvas e invertebrados que captura en el suelo. Desde 1966 ha declinado un 50%. 

Zorzal maculado

Agachadiza americana (Scolopax minor). Esta charadriforme, habitante del suelo, es la única agachadiza de Norteamérica. Su plumaje en tonos marronáceos le proporcionan un camuflaje perfecto. Con su largo pico, está especializado en capturar y devorar lombrices, invernando en la Costa del Golfo y el Sureste de los EEUU. Decae a un ritmo del 1% anual desde 1960. 

Además de esta pequeña muestra de las aves del bosque que se encuentran en peligro, no puedo dejar de nombrarte al ave totémica de Norteamérica, que en los bosques apalachianos encuentra uno de sus hábitats ideales: el pavo salvaje Meleagris gallopavo, que en los Apalaches está representado por su subespecie M. g. silvestris. Es la gallinácea más pesada con sus 5 – 11 kg, y vive por todo el Este de los EEUU, siendo una de las principales aves cinegéticas. Desde antiguo es consumida por los aborígenes norteamericanos, que enseñaron su consumo a los colonos europeos. Es típico de zonas boscosas con parches de prados abiertos y pastos, así como humedales. Existe un acusado dimorfismo sexual entre macho y hembra, y es un ave omnívora. A pesar de su aspecto pesado y masivo, el pavo salvaje es un excelente volador. 

Pavo salvaje

Dentro de las aves rapaces presentes en los Apalaches, permíteme destacarte al búho americano Bubo virginianus. Este búho ocupa exactamente el mismo nicho ecológico que nuestro búho real, del cual ya te hablé en su momento. El también llamado búho tigre es el mayor búho americano, y un depredador tope que consume conejos, liebres, ratas, ratones, aves, anfibios e invertebrados. Es un ave muy adaptable que vive tanto en Norte como en Sudamérica. En los Apalaches está representado por su subespecie nominal. 

Búho americano

La patria de los típicos mamíferos americanos 

En lo que a los mamíferos se refiere, los Apalaches han popularizado la típica fauna norteamericana. 70 especies se hallan presentes sólo en la cadena de Blue Ridge. El oso negro americano (Ursus americanus), abundante por todo el continente, es también muy abundante en los Apalaches. Pero en esta región es especialmente conflictivo porque, en cuanto llega la primavera, toda la cordillera se llena de excursionistas y campistas provenientes de los grandes núcleos urbanos, muy cercanos: Nueva York, Filadelfia, Washington, Baltimore o Atlanta. Y donde hay excursionistas, hay comida. Los osos negros merodean por los campings y roban descaradamente el alimento a los turistas, y también saquean los cubos de la basura, lo que constituye un quebradero de cabeza para guardabosques, que se las ingenian para mantener alejados a los osos y a los turistas entre sí. 

Oso negro americano

Otros muchos mamíferos americanos populares son abundantes aquí: el mapache, la mofeta, la zarigüeya o el castor, y también el coyote, que en los últimos años ha colonizado el Este de los EEUU, está presente en los Apalaches desde los años 80, tras la exterminación del lobo y del puma, que eran los principales depredadores de los Apalaches. Otro carnívoro exterminado en esta zona era la marta pescadora Pekania pennanti, ésta explotada por su piel. 

Zorro gris

Por lo tanto, el protagonismo depredador ha pasado al coyote y también al zorro gris Urocyon cinereoargenteus, y en menor medida al lince rojo Lynx rufus y el zorro rojo Vulpes vulpes. Estos carnívoros depredan sobre dos especies de ciervos: el ciervo de cola blanca Odocoileus virginanus, con mucho el más abundante, y el uapití Cervus canadensis, que una vez fue exterminado de la zona, recientemente ha sido reintroducido en el sector Sur de los Apalaches, donde el chirrido metálico de los machos vuelve a oírse durante el celo otoñal. 

Ciervo de cola blanca

Menos conocidas son las cinco especies de ardillas arborícolas (nótese la diferencia con la única especie de ardilla europea): ardilla gris oriental (Sciurus carolinensis), ardilla zorro (S. niger), ardillas voladoras sureña y norteña (Glaucomys volans y G. sabrinus fuscus), y la ardilla roja (Tamiasciurus hudsonicus). Entre los Roedores, existe también en la región dos especies de ratas saltadoras: Napaeozapus insignis y Zapus hudsonicus, mientras que en el capítulo de los lagomorfos, hay dos especies de conejos: Sylvilagus floridanus y S. obscurus. Para cerrar el capítulo roedor, en los Apalaches se encuentra la marmota americana Marmota monax que, a diferencia de su congénere alpino, no habita en las cumbres sino en los valles. 

Ardilla voladora

Además, en los Apalaches se hallan presentes ocho especies de musarañas, tres de topos (destacable sobre todo el topo de nariz estrellada Condylura cristata, 11 quirópteros, una nutria (Lontra canadensis), el visón americano y la comadreja.

Rata saltadora

MÚSICA RECOMENDADA: Appalachian spring (Aaron Copland)
                                                    The Patriot (John Williams)

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