Tasmania, la fauna de la Tierra de Van Diemen.

Querida hija:

En 1936 murió en el zoológico de Hobart, capital de Tasmania, el último tilacino que quedaba en el Universo. El mayor marsupial carnívoro que quedaba en territorio australiano fue exterminado de la faz de la Tierra por la intolerancia humana. Este magnífico animal, junto con el diablo de Tasmania son los animales tasmanos más conocidos, y han sido elevados a símbolos de la naturaleza de esta "florida isla del Sur", como la definió Allen Keast en su libro "Australia y las Islas del Pacífico". Pero hay más. La fauna de Tasmania incluye especies endémicas únicas en el mundo que merecen ser conocidas. Y, por supuesto, también te hablaré del tilacino y del diablo de Tasmania.

El exterminado tilacino es uno de los símbolos de Tasmania. John Gould: Mammals of Australia, 1863

Introducción. Geografía y breve Historia de Tasmania

Tasmania es el único Estado insular de Australia, y se encuentra a 240 km al Sur del Estado de Victoria y separada del continente por el Estrecho de Bass. Tiene forma de corazón, con el vértice situado en el Sur. Tiene una superficie de 68.401 km2, incluyendo las islas del Estrecho de Bass (sobre todo King y Flinders, las más grandes) y una población de 540.000 personas.

Mapa de Tasmania

Está situada justo en la ruta de los vientos del Oeste llamados "Cuarenta rugientes" por la latitud de 40º Sur, y este hecho confiere a Tasmania un clima oceánico y templado, con abundantes precipitaciones que caen sobre todo en la costa oeste. Tasmania es, pues, una tierra verde y boscosa a la que no le falta la humedad necesaria para sus lujuriantes selvas templadas. En la parte centro-occidental existe un altiplano que culmina en el Monte Ossa, a 1.617 metros de altitud. Todo el interior de Tasmania es montañoso y salpicado por lagos glaciares. Cuando llegaron los conquistadores británicos Tasmania debió recordarles enormemente a las Tierras Altas de Escocia o a las turberas de Irlanda. 

Hoy día nada menos que el 42% del Territorio de Tasmania goza de alguna clase de protección, y alberga la asombrosa cifra de diecinueve Parques Nacionales, lo que te puede dar una idea de la riqueza de la Naturaleza tasmana.

Cradle Mountain, en el Parque Nacional Lago St. Claire en las Tierras Altas

Si bien Tasmania lleva habitada por humanos desde hace al menos 42.000 años, esta isla no entró en la Historia Universal hasta el 24 de noviembre de 1642, cuando el navegante neerlandés Abel Tasman la descubre, la circunnavega y desembarca en ella. La bautiza como "Tierra de Van Diemen", en honor al que era en esos momentos Gobernador de las Indias Orientales Anton Van Diemen. 

Tasmania no sería frecuentada hasta la época dorada de las exploraciones marítimas del siglo XVIII. Exploradores franceses y británicos recalarán en sus costas y empezarán a descubrir su fauna y su flora. Como recordarás en la crónica correspondiente, la Expedición de D'Entrecasteaux que iba en busca del desaparecido La Pérouse recaló aquí haciendo interesantes descubrimientos faunísticos. A finales del siglo XVIII, Tasmania empezó a ser visitada por foqueros y balleneros que empezaban a saquear sus ricas aguas.

Pero fue la Expedición del capitán francés Nicolás Baudin con los navíos Géographe y Naturaliste la que saltó todas las alarmas británicas cuando en 1802 recaló en la isla. Estamos en la precaria tregua entre Napoleón y Gran Bretaña derivada del Tratado de Amiens y los británicos sospechan que los franceses quieren establecerse en Tasmania, a tiro de piedra de Nueva Gales del Sur. Por eso, en 1803 los británicos envían un destacamento para establecer en Tasmania una colonia penal y adelantarse así a los franceses.

A partir de ese momento, se cumple en Tasmania el guión que habitualmente marcaron los anglosajones. Primero exterminaron a los 10.000 aborígenes tasmanos hasta que sólo quedaron unos doscientos hacia 1830, que fueron confinados en las islas del Estrecho de Bass y algunos en las afueras de la nueva capital tasmana, Hobart. Una vez culminada la "limpieza étnica" de la isla, los colonos británicos empezaron la segunda fase: deforestación y conversión de las tierras bajas en granjas y en pastos para las ovejas y las vacas, con lo que empezó el exterminio de la fauna local, aspecto del que te hablaré más adelante. 

Grupo de aborígenes tasmanos. Cuadro de Robert Dowling

Es la Pax Britannica: fundada sobre los huesos de miles de aborígenes y animales exterminados.

Una vez "encarrilada" la isla según el guión previsto, Gran Bretaña proclama en 1825 la Colonia de la Tierra de Van Diemen, que en su Constitución de 1856 cambiará de nombre a la actual "Tasmania": el nombre antiguo les recordaba demasiado su vergonzoso pasado de exterminio de los aborígenes y también el extremadamente cruel sistema de la colonia penal que "legó" a la Humanidad, por ejemplo, el sádico establecimiento penal de Port Arthur, vergüenza del género humano.

Finalmente, el 1 de enero de 1901 Tasmania forma parte de la fundación de la Commonwealth de Australia, esto es, la Australia moderna que hoy conocemos y de la que integra uno de sus Estados, el único insular que tiene este país.

Zoogeografía de Tasmania

Como siempre te insisto, hija mía, debes primero preguntarte cuál es el carácter y el origen de la fauna de Tasmania.

Tasmania es una tierra que formó parte del antiguo supercontinente austral Gondwana, y parte de cuya fauna aún sobrevive en Tasmania cuando Gondwana se fragmentó en diversos continentes e islas. Aquí hay magníficas selvas de haya antártica (Nothofagus) como en Sudamérica, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia o Nueva Guinea y también alberga interesantes relictos de fauna gondwánica como por ejemplo  un interesante crustáceo llamado localmente gamba de montaña (Anaspides tasmaniae), que vive en lagos, lagunas y arroyos por encima de los 300 metros de altitud, y es considerado como un "fósil viviente" puesto que su aspecto básico no ha cambiado prácticamente nada desde el periodo Triásico (hace 220 millones de años), a tenor de los fósiles disponibles.

Gamba de montaña

Esta gamba de agua dulce integra la familia Anaspididae, formada por tres géneros y cinco especies, todas ellas presentes en Australia y Tasmania. El Orden al que pertenecen, Anaspidacea, es un clásico grupo de origen gondwánico con familias australianas, neocelandesas y sudamericanas.

Otro ejemplo de fauna tasmana de origen gondwánico son los peces galáxidos. La familia Galaxiidae (Orden Osmeriformes) es una familia ampliamente distribuida por el Hemisferio Austral: Sudáfrica, América del Sur, Islas Malvinas, Nueva Zelanda, Australia, Lord Howe y Nueva Caledonia. Son peces de agua dulce y también algunas especies realizan ciclos reproductivos entre el mar y cursos de agua dulce. En Tasmania los peces galáxidos están representados por cinco géneros y dieciséis especies, y constituyen el 64% de los peces de agua dulce de este territorio, y de las cuales once especies son endémicas de Tasmania y están presentes incluso en pequeños cursos de agua de pequeñas islas del Estrecho de Bass, lo que les convierte en verdaderas joyas ictiológicas de la fauna de Tasmania.

El galaxias del Lago Pedder, exterminado en su hábitat original, sobrevive hoy en poblaciones traslocadas

De entre todos los grupos de peces autóctonos de Tasmania, los galáxidos han sido el único que ha invadido virtualmente todos los cursos de agua del Altiplano Central, y se conocen localmente como "truchas nativas" o "truchas de montaña", aunque nada tienen que ver con las verdaderas truchas. Aquí en Tasmania se halla presente Galaxias maculatus (conocido en Sudamérica como puyén), que es considerado como el pez de agua dulce de más amplia distribución en el mundo.

El otro gran origen de la fauna de Tasmania lo constituye Australia. Tasmania formó parte del continente australiano en varios momentos de su historia geológica y a través de estas uniones continentales (al menos cuatro veces durante el Pleistoceno, la última de ellas hasta hace 10.000 años cuando el deshielo de los glaciares formó el Estrecho de Bass, separando por última vez Tasmania de Australia) fauna procedente de Australia se estableció en Tasmania. Por eso, en Tasmania encontramos también ornitorrincos, equidnas, y una variada fauna marsupial donde no faltan los canguros o los uombats, como verás más adelante. Ahora vamos a hacer un breve repaso de lo más destacado de su fauna actual y exterminada por la mano del hombre.

El tilacino. Crónica de una infamia

Y llegamos hasta uno de los símbolos de la fauna de Tasmania, el mayor marsupial carnívoro de los tiempos modernos, el tilacino o también llamado "lobo" o "tigre" marsupial (Thylacinus cinocephalus). A este animal le pasó algo muy curioso, y es que fue estudiado a fondo cuando ya había sido exterminada su especie.

El tilacino, o lobo marsupial

Lo primero que llama la atención de este animal es su asombroso parecido con un cánido. Se cree que esto es debido a un fenómeno de convergencia evolutiva al llevar el tilacino un género de vida y un estilo de depredación muy parecido al de los cánidos placentarios. Pero con matices: el tilacino era un animal solitario y predominantemente nocturno mientras que los cánidos son sociales y diurnos. Pero si no fuera por el rayado característico que presentaban en la espalda y la grupa, el tilacino podría ser fácilmente identificado como un cánido, si bien de tamaño más pequeño que el lobo: 100-130 cm de longitud más una cola de hasta 65 cm (que no podía agitar) y una altura de 60 cm con un peso de entre 12 y 22 kg. Es decir, que el tilacino estaría en el rango del coyote más que del lobo.

Evidentemente, se trataba de un depredador marsupial y por eso las hembras estaban dotadas de un marsupio donde las crías completaban su desarrollo. Pero con una particularidad: en esta especie los machos también tenían marsupio (característica sólo compartida por otro marsupial) y en los machos se cree que servía para proteger los genitales. Al igual que sucedía con los Thylacosmillus de América del Sur, el tilacino también podía distender extraordinariamente sus músculos maseteros y abrir su boca hasta unos asombrosos 80º de apertura, otra diferencia con los cánidos.

Tilacino abriendo al máximo su mandíbula. David Fleay

Históricamente hablando el tilacino fue el super-depredador marsupial no sólo de Tasmania sino de Australia y Nueva Guinea, donde se han encontrado restos fósiles. El exterminio de esta especie comienza cuando los humanos se establecen en Australia hace 65.000 años y llevan perros consigo. Los perros que se hicieron ferales formaron los actuales dingos (Canis dingo) y entraron en competencia directa con los tilacinos y también con los diablos de Tasmania que, ya te adelanto, también vivieron en el continente en tiempos pretéritos. El dingo (e,indirectamente, los humanos) consiguió exterminar a ambos carnívoros marsupiales merced a su superioridad en organización y en técnicas de caza aproximadamente hace unos 3.000 años y quedaron confinados en Tasmania.

Modernamente, algunos investigadores niegan la posibilidad de que dingos y tilacinos entrasen en competencia y, por tanto, que la causa del exterminio del tilacino en el Continente fuera el dingo. Arguyen para ello dos razones: la primera, que mientras el dingo es diurno, el tilacino era nocturno. Yo opongo una objeción a esto: si el dingo y el tilacino competían por las mismas presas daba igual cuándo las capturasen. Si durante el día los dingos consumían las presas del tilacino, éste por las noches tendría a su disposición menos presas disponibles.

Trampa para capturar tilacinos. Thomas Scott, 1823

La otra razón está basada en el funcionamiento de la mordedura del tilacino. Se ha determinado que ésta podría ser débil, conclusión que coincide con lo que se ha deducido también sobre la mordida de los carnívoros marsupiales de Sudamérica en el Pleistoceno, lo que provocó que estuvieran en desventaja con los carnívoros placentarios que llegaron del norte en el Gran Intercambio Americano. Por tanto, el tilacino consumiría presas de tamaño pequeño, como bandicuts, ratas o dunnarts, mientras que el dingo se concentraría en canguros, wallabies y emúes.

Tampoco me convence. Los cánidos son oportunistas y lo mismo capturan presas grandes que medianas o pequeñas dependiendo de la disponibilidad de las mismas. Por ejemplo, los lobos pueden abatir un alce pero ante la necesidad, se conformarán con cazar conejos si no hay otra cosa. El dingo tiene ese mismo carácter oportunista y, con respecto al tilacino, aún no se conoce a ciencia cierta cuál era el tamaño medio de sus presas. Se supone que podía cazar también canguros y wallabies, pero esto no está demostrado aún.

Crónica de un exterminio anunciado.

Sea como fuere, el tilacino fue confinado a la isla de Tasmania donde, curiosamente, nunca hubo dingos. Y, al parecer, no había problemas de convivencia entre los aborígenes tasmanos y el cazador marsupial. Los problemas, como te puedes imaginar, llegaron con los conquistadores anglosajones.

La primera referencia inequívoca sobre el tilacino por parte de los europeos proviene del naturalista Jacques Labillardière durante la Expedición D'Entrecasteaux en 1792. Y la primera referencia pública del mismo data de 1805, cuando el Gobernador de Tasmania envía una descripción del mismo al Sydney Gazette and New South Wales Advertiser, a partir de un ejemplar que había sido muerto en Port Darlymple, siendo George Harris el primero en realizar una descripción científica del mismo en 1808, adjudicándole su actual nombre científico.

El tilacino estaba entonces ampliamente distribuido por Tasmania, a excepción del ángulo suroeste tal vez demasiado forestado y montañoso para él.

En 1803 los británicos introducen las ovejas en Tasmania y fue el comienzo del fin puesto que los tilacinos empezaron a depredar sobre esta nueva e inesperada comida cortesía de la Reina, y los ataques tanto a las ovejas como a las aves de corral se generalizan a partir de 1824, conforme los colonos van invadiendo el interior de la Tasmania salvaje con su ganado doméstico. Fue suficiente.

Tilacino abatido, 1869

A partir de 1830 el Gobierno colonial establece un sistema de recompensas para todo aquél que mate un tilacino que, a partir de 1880, ascenderá a una libra esterlina por adulto y diez chelines por subadulto. Fueron cazados de todas las maneras posibles y hacia 1909 el Gobierno había pagado 2.184 recompensas. Por esta época los zoológicos se empiezan a interesar por adquirir ejemplares de tilacino mientras aún siga vivo, y en 1910 el Zoo de Londres empieza a comprar ejemplares hasta 1926, cuando compró el último. Hobart, por supuesto, también disponía de ejemplares.

Lo curioso del asunto es que, en pleno frenesí asesino de tilacinos, en 1917 el Rey Jorge V otorga a Tasmania escudo de armas, que es sostenido por dos tilacinos rampantes. Se demuestra así una vez más la relación de amor/odio que los humanos siempre han mostrado hacia los depredadores. Por un lado estaban siendo conscientemente exterminados pero por otro lado el tilacino se había convertido ya en un símbolo de Tasmania. Para 1920 era evidente que los tilacinos eran muy escasos, y en 1928 se hace una propuesta para establecer una Reserva Natural para ellos. 

Escudo de armas de Tasmania

Ya era tarde. En 1930 se abate el último tilacino en libertad y en la noche del 6 al 7 de septiembre de 1936, Benjamin, el último tilacino que quedaba en el mundo, cautivo en el Zoo de Hobart, muere. Toda una especie fue exterminada. Trágico. El Zoo de Hobart no era consciente que se había exterminado a la especie y confió en que pronto podría reponer el ejemplar. Patéticamente, la Orden de Protección del tilacino había llegado tarde: el 10 de Julio de 1936. Siguiendo los protocolos de la IUCN, que establece un lapso de 50 años desde el último avistamiento de una especie viva, se declaró al tilacino oficialmente extinto en 1982.

Benjamin fue el último tilacino. Zoo de Hobart

Entonces empezaron a pasar cosas raras. Un fantasma comenzó a recorrer Tasmania. Regresando del Más Allá, el ectoplasma del tilacino regresó para atormentar a los hombres blancos que lo habían exterminado.

Prácticamente desde 1938 numerosos testimonios declaraban haber visto tilacinos por todas partes. Hasta hoy en día se siguen "viendo" tilacinos. Pero todos los "testimonios" han sido desmontados implacablemente. ¿Fotografías?, siempre borrosas e inapreciables. ¿Huellas?, nunca se fotografiaban ni medían. ¿Excrementos?, a nadie se le ocurrió nunca tomar muestras para un análisis molecular. ¿Ejemplares muertos?, curiosamente no se conserva ni uno solo.

No, querida hija. El tilacino fue exterminado para siempre jamás. La nostalgia humana por tan hermoso depredador perdido nos nubla el entendimiento, y es comprensible el remordimiento por tan abyecto crimen contra el Universo. Pero el tilacino se cobró su póstuma venganza, y hoy día sigue siendo reivindicado como símbolo de Tasmania. El actual logotipo del Gobierno de Tasmania así lo proclama.

Logotipo del Gobierno de Tasmania

El diablo de Tasmania y los demás mamíferos de la isla.

El otro símbolo de la fauna tasmana es el diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii), un pariente del tilacino pues ambos pertenecen al Orden Dasyuromorpha, que engloba a la mayoría de marsupiales carnívoros australianos si bien ambos se encuentran encuadrados en familias diferentes. Tras el exterminio del tilacino, el diablo de Tasmania pasó a ser el mayor carnívoro marsupial en Australia, pero en realidad se trata de un animal del tamaño de un perro pequeño.

El diablo tuvo el mismo destino que el tilacino en el continente australiano, donde también vivió originariamente: la competencia con el dingo acabó exterminándolo de allí y sobrevivió precisamente en Tasmania, donde no había dingos. Pero como no chocó con los colonos británicos como sí hizo el tilacino, por eso hoy día sobrevive.

Diablo de Tasmania. Zoo de San Diego

Es el equivalente marsupial a una hiena. No sólo porque es un eficiente carroñero sino porque su masiva cabeza y su poderosa mandíbula le confieren una potente mordida. De hecho, tiene la mordida más fuerte en relación con su tamaño de todos los carnívoros. Está distribuido por todo tipo de hábitats en toda la Isla, y es un cazador nocturno y crepuscular, de hábitos solitarios. Ya te dije que es un eficiente carroñero pero al igual que las hienas, también caza sus propias presas que pueden ser del tamaño de un pequeño canguro como máximo.

Dentro de Tasmania, el diablo era abundante y no se temía en principio por el futuro de la especie. Pero en 1996 se descubre que un cáncer facial provocado por un virus empieza a extenderse por la población de diablos, causándoles la muerte. Empezando por el extremo Nordeste de la isla, el cáncer se va extendiendo en dirección suroeste y prácticamente ha exterminado al 80% de la población de diablos de Tasmania, haciendo saltar todas las alarmas. Las autoridades australianas han tomado cartas en el asunto y se ha puesto en marcha un "santuario" de diablos de Tasmania libres del cáncer en el extremo suroeste de la isla, adonde la enfermedad no ha llegado, para poder salvar la especie mientras se desarrolla una vacuna.

Extensión del cáncer facial del diablo de Tasmania. Jones M. E. Scientific American, 2011

En parte debido a esta enfermedad, en 2020 se produjo una noticia histórica: por primera vez en 3.000 años, el diablo de Tasmania regresó al continente australiano en un programa de reintroducción: un grupo de diablos fue liberado en el Parque Nacional de Barrington Tops, una zona montañosa y boscosa de relativamente difícil acceso situada en la Cordillera Divisoria, en Nueva Gales del Sur a 200 km al norte de Sydney. Es una zona libre de dingos, condición imprescindible para que el diablo sobreviva en el continente.

Tanto el diablo de Tasmania como el tilacino son, en realidad, "falsos endemismos". Es decir, son animales que sólo viven (o vivían, en el caso del tilacino) exclusivamente en Tasmania como población relicta refugiada de una población más grande que vivía en el continente. Pasa exactamente lo mismo con los otros mamíferos "endémicos" de Tasmania: una vez vivieron también en el continente, pero desaparecieron de él por diversas causas, fundamentalmente la acción humana, sirviéndoles Tasmania de refugio.

Tenemos, así, al otro gran dasiúrido de Tasmania, el quoll oriental (Dasyurus viverrinus), desaparecido del continente en la década de 1960, pero reintroducido en Australia en 2018, con lo que ya no podemos hablar de un endemismo tasmano, al igual que el otro quoll presente en la isla, el quoll tigre (D. maculatus). Tenemos también al antequino de pantano (Antechinus minimus), cuya subespecie nominal sí es endémica de Tasmania. El único bandicut ("conejo" marsupial) que vive en Tasmania es el bandicut rayado oriental (Perameles gunni), que fuera de Tasmania sólo vive en un punto concreto del Estado de Victoria: Basalt Plains, con lo que casi casi es un endemismo tasmano.

Quoll oriental. Michael Barritt/Karen May

Otro mamífero endémico de Tasmania es el bettong oriental (Bettongia gaimardi), cuya subespecie B.g.cuniculus es la presente en Tasmania mientras que la otra subespecie, la continental, fue exterminada en la década de 1920 debido a la fauna exótica introducida por los anglosajones. A partir de esta subespecie tasmana se reintrodujeron ejemplares cerca de Canberra en 2012.

De los tres canguros presentes en Tasmania, el único endémico de la isla es el pademelon de Tasmania (Thylogale billardierii), un pequeño canguro de 1,2 metros de altura y 7 kg de peso.

Pademelon de Tasmania. J.J. Harrison

Las aves de Tasmania

Entre las aves, Tasmania ofrece doce especies endémicas, que son las siguientes (once de ellas se puede avistar en el mismo casco urbano de Hobart):

- Cuatro Melifágidos (Passeriformes): mielero ventriamarillo (Anthochaera paradoxa), que además de ser el mayor de los melifágidos, es el ave estatal de Tasmania, y también ha sido visto en la vecina Isla King; mielero de garganta amarilla (Nesoptilotis flavicollis), mielero de cabeza negra (Melithreptus affinis), en Tasmania, Isla King e Islas Furneaux y el mielero de pico fuerte (M. validirostris)

Mielero ventriamarillo. Simon Grove

- Tres acantízidos, o "currucas" australo-papúes (Passeriformes, Acanthizidae): la acantiza de Tasmania (Acanthiza ewingii), el sedosito tasmano (Acanthornis magna) y el sedosito pardo (Sericornis humilis)

- Un pardalote (Passeriformes, Pardalotidae), el pardalote tasmano (Pardalotes quadrigintus), el más raro de su género, situado en pequeñas colonias cerca de Hobart y en los islotes Maria y Bruny.

Pardalote tasmano

- Un artámido (Passeriformes, Artamidae), el currawong negro (Strepera fuliginosa), muy parecido externamente a una corneja pero que no tiene nada que ver con ellas. Tres subespecies, una en Tasmania, otra en Isla King y otra en Isla Flinders e islotes adyacentes.

- Un loro (Psittaciformes), el perico de Tasmania (Platycercus caledonicus), bellísimo y multicolor, está presente tanto en Tasmania como en las islas del Estrecho de Bass. Concretamente, la subespecie de la Isla King está clasificada como "Vulnerable".

Perico de Tasmania. J.J. Harrison

- Un rascón (Gruiformes, Rallidae), la gallineta de Tasmania (Tribonyx mortierii), un rascón no volador que, al parecer, se ha beneficiado de las prácticas agrícolas introducidas por los anglosajones. Es decir, ocuparía un nicho ecológico similar al de nuestras aves esteparias.

Mención aparte merecen los emúes de Tasmania, desgraciadamente exterminados. En Tasmania existía una subespecie endémica del emú australiano, Dromaius novaehollandiae diemensis, que era algo más pequeño que éste, y que había evolucionado en aislamiento tras subir el nivel del mar formando el Estrecho de Bass. Al comienzo de la ocupación británica de Tasmania era un ave abundante, que había convivido durante milenios con los aborígenes. Pero los británicos decidieron que eran una plaga para los cultivos y, además, los cazaban para comérselos. Por tanto, hacia 1850 ya no quedaba ningún emú de Tasmania.

Las Islas del Estrecho de Bass nos deparan muchas sorpresas zoológicas por tratarse de restos del puente de tierra que unía Tasmania con Australia cuando el nivel de las aguas era bajo. Por eso tienen una sorprendente abundancia faunística en relación con su tamaño. No puedo aquí hablarte en profundidad de la fauna de estas islas porque esta crónica se alargaría en exceso, pero sí me gustaría hablarte de la existencia de otra especies de emú endémico de estas islas, y que hoy día ya no existe: el emú de Isla King (D. ater), que otros autores reconocen sólo como una subespecie enana del emú australiano. 

Emú de Isla King. John Gerrard Keulemans, 1907

Este emú fue cazado desde que los foqueros empezaron a saquear la isla en 1802, ayudados por perros, pues eran alimento fresco para ellos. Y fue rápidamente exterminado puesto que la Expedición de Baudin en 1804 fue la última en registrar su existencia. Una vez más, la caza ha sido, y sigue siendo, un factor exterminador de primer orden. Por cierto, también en Isla King fueron exterminados los elefantes marinos en 1819, de tanto cazarlos.

MÚSICA RECOMENDADA: Andrew Lancaster - The Hunter


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